Guilt manager.

Estoy enferma. Bueno, a lo mejor no enferma, pero sí dolida. Dolorida. Lo he descubierto despacio, y ahora tengo tiempo para el pánico. Una amiga reapareció después de más de un año, con la novedad de que se había vuelto budista. Procedió de inmediato a sermonearme, con la moraleja de que soy basura. Qué lavado de coco le acomodaron, jijo. Me asustó tanto que comencé a tartamudear. Las heridas sangran, y también cicatrizan. Estuve tartamudeando como quince días. Tiempo antes había descubierto otro síntoma. Estaba viviendo con La Vampira Transilvana. Generalmente hablábamos durante la sobremesa de la cena. Sin embargo a mí siempre se me quedaba atorado algo en el buche. Entonces yo escribía un recado y se lo dejaba en la mesa.
"¿Quién eres?" pregunté.
"¡Soy yo!" me gritó.
Escribí un recado explicándole que como es tan difícil preguntar "¿Me quieres?" mejor pregunto "¿Quién eres?" y me divierto interpretando la respuesta. Volví por la tarde y la encontré sentada a la mesa, con mi recado entre las manos.
"¡Tas bien loca!" me dijo.
"¿Quién eres, pues?" respondí al punto.
"¡Si sigues así te pondré de patitas en la calle!" concluyó la Vampira. Vivir con gente razonable tiene sus bemoles, sus becuadros y sus calderones. Aunque para mí es muy natural, sospecho bastante enfermo esto de escribir recados a gente con la que cenas todos los días. Ahora, hace una semana, descubrí el siguiente paso de degradación. Estaba tomando café y platicando con una nueva amiga, y al hablar comencé a comerme letras. Así que:

1. Le escribo a gente que está del otro lado de la mesa.
2. Siempre que me asusto mucho (y esto ocurre cada vez más seguido) comienzo a tartamudear, y lo hago durante días y días.
3. Estoy comenzando a comerme las letras al hablar.
El siguiente paso en el avance de mi padecimiento es alterar la gramática. Siempre me ha gustado escribir con oraciones incompletas. Mis favoritas, las que carecen de verbo principal. Sin embargo también estoy comenzando a mezclar sustantivos en los tres idiomas que hablo, en híbridos divertidos pero no siempre comprensibles. A propósito de híbridos he inventado un pariente del hai-kú, bautizado por mí como hai-you, es decir, un poema breve en varios idiomas y parecido a una adivinanza, con temática preferentemente de amor. El ejemplo es así:

hai you
hsirehc ot
oma et.

Díganme si no estoy desvariando. El otro día ví un murciélago en la fábrica donde trabajo. Era real, pero si nadie más lo vio no se puede confiar en mí. La experiencia no compartida no existe. No sé hasta dónde podré seguir reseñando la evolución de mis malestares. Creo que justo ahora ya podría obtener un diagnóstico clínico, pero eso no sucederá, al menos por un tiempo más. Un diagnóstico clínico, o una condena clínica. Tengo miedo. Estoy enferma, y estoy empeorando. ¿Sabes qué es lo peor? Es tu culpa.

Formica bestiola est


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Ultima modificación: 8 de julio de 2000. 1