En menos de 24 horas, y en una de las más rápidas y eficientes acciones de la justicia chilena (que si así fueran todas, probablemente no habría libro), todos los ejemplares fueron requisados por orden del ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Rafael Huerta.
La orden fue tramitada en función de un requerimiento por Ley de Seguridad del Estado, presentado por el ministro (y ex presidente) de la Corte Suprema, Servando Jordán López.
Mientras la 'justicia' decide lenta...muy lentamente, y las facciones políticas conscientes intentan derogar el artilugio usado por Servando Jordán para vetar la publicación, El libro negro de la justicia chilena continuará aquí, para que todo el mundo pueda leerlo a través de la Internet.
Sólo cuando
la barrera sea levantada, éste será
retirado de la red.
De más está repetir que al escribir El libro Negro de la Justicia Chilena lo hice pensando en la gente común y en cuanto me gustaría que la mayoría de los chilenos pudieran leerlo y reflexionaran sobre el estado de la justicia en nuestro país.
La realidad indicaba, sin embargo, que sólo unos cuantos miles se interesarían en él. Desde luego, no imaginé que una medida tanto absurda como arbitraria, sería un llamado de atención para que miles de personas hayan querido revisar sus páginas y enterarse de tantos hechos que han permanecido por demasiado tiempo ocultos.
Tampoco esperé destapar ese otro debate pendiente, sobre la libertad de expresión y las limitaciones que todavía hay en Chile. Sin embargo, como por un acto de magia, la fuerza de la reacción al intento inquisidor ha despertado ambos demonios.
Desde mi ahora secundario papel de autora, les cedo el protagonismo en esta cruzada.Todo lo que se gane en el campo de mayores libertades y una mejor justicia será obra de ustedes. Soy yo quien tiene que agradecerles y desearles suerte en el intento.
Con todo mi cariño,
Alejandra Matus
- 26 de Abril