INTRODUCCION

Esta serie de fotos es un encargo de la Asociación Cultural Sureste de Tenerife dentro de unas Jornadas de desarrollo Rural. No me dieron ninguna guía de qué hacer: libertad total. Yo hice una reflexión sobre el paisaje o los paisajes del sureste de la Isla siguiendo una narración muy simple, que va desde paisajes naturales hata paisajes muy antropizados y desde lo pequeño a lo grande. El resultado es intencionadamente crítico con el proceso de degradación acelerada que está siguiendo esta isla. En realidad, cualquier fotografía de un paisaje en esta isla de hoy en día es necesariamente crítica. 
 


 
TEXTOS
 

El fenómeno del Paisaje

 ìDespués de cinco siglos de pintura, un siglo y medio de fotografía, medio siglo de turismo de masas, veinte años de cuestionarnos los efectos de la industrialización y la desindustrialización en el medio, y un par de años de realidad virtual, ¿qué es hoy en día el paisaje para nosotros?î
 ìAlgunas culturas incluso ignoran el término ìpaisajeî, mientras otras, como la cultura Europea, usan el término constante y ambiguamente. El paisaje es a la vez un objeto y una representación. Es un sitio real que podemos alterar o atravesar, así como el punto de vista personal de un artista. El paisaje ya no se caracteriza por la naturaleza virgen y salvaje, el hombre ha dejado su marca sobre él: deforestación, agricultura intensiva, urbanización, líneas de comunicación, de electricidad, desechos industriales.î
...
 ìEl paisaje, sin embargo, necesita una atención particular al medio físico, antes que a las personas. ver de repente el paisaje detrás de las huellas humanas es suspender el interés en la acción y enfocarlo en sus signos puramente visualesî. 

Henri Peretz
Magnum Landscape. Phaidon Press. 1996



 
 

Paisajes del Sureste

Un recorrido, una narración desde los micropaisajes hasta los infrapaisajes tan degradados por las personas que ya son una auténtica basura de sitios. En medio hay cientos de miles de trozos del territorio: paisajes puros,  bellos, otros donde se ven elementos humanos, paisajes medio naturales medio antropizados, pero con un equilibrio; paisajes totalmente modelados por el hombre con armonía, agresiones de todos los tamaños: pequeñas, medianas, espantosas. A lo mejor los paisajes de los cortes de arena, los invernaderos, las pistas de tierra  y los vertederos de escombros sólo los pueden entender dentro de veinte años esos niños que ahora se levantan los domingos a las siete de la mañana para ver Spiderman. Estas fotos también son la respuesta a una pregunta con la tropecé un atardecer de agosto: había pasado el día haciendo fotos, salí de mi casa en Güímar y llegué hasta el Barranco del Río de Arico, mirando los lomos, los barrancos, la luz, las nubes y todas esas cosas que se miran, pensando en este proyecto y haciendo algunas (pocas) fotos. De regreso a Güímar el sol estaba muy bajo, faltaba poco para que desapareciera detrás del monte y la luz rasante le daba un efecto muy curioso a la Montaña del Socorro, así que subí a la Montaña del Corral, esa  que está al lado de la autopista, en el cruce de Güímar, medio cortada por la carretera,  para hacer unas fotos de unos grupos de cardones que viven allí y mirar el Malpaís. Me di una vuelta para ver cómo estaban los trozos que quedan del antiguo anuncio de madera de Michelín que se levantaba en la montaña como un dios cuando yo era chico, y entonces delante de mí estaba la pregunta en forma de un grupo de piteras, algunas de ellas con flor, y detrás de ellas unas torres de alta tensión, las dos cosas hablando entre sí en un diálogo de formas y estructuras. En el Sureste miras para  cualquier lado y casi siempre ves esa mezcla de riscos y torres de alta tensión, tabaibas y basuras, lomos y canteros, invernaderos y barrancos. La pregunta puede ser más o menos ¿en el Sureste, qué  cosas van resultando de que la gente intervenga en un paisaje nada, poco, mucho, muchísimo?
 

José Mesa Acosta
 



 

...queremos aludir a la incertidumbre que el pensamiento contemporáneo arroja sobre el paisaje entendido como la percepción del territorio en su dimensión estética.
 El paisaje es la expresión del lugar y el lugar es el espacio habitado, el espacio hecho cultura, el espacio apropiado por la conciencia. "Tanto el arte como el paisaje son actitudes de la conciencia" ha escrito Régis Debray. ¿Bajo qué dispositivos políticos, culturales y estéticos el entorno se convierte en paisaje? Esta es una cuestión a la que la filosofía del arte ha dado muchas respuestas. Pero ahora se añade una cuestión adicional, más pertinente quizás al espíritu de nuestra época: ¿cómo representar el lugar cuando lo que prevalece es el "no-lugar"? El vacio y la dislocación pasan a ocupar el territorio.
 La idea del "no-lugar" ha sido abordada desde diferentes esferas y quien propuso inicialmente el término fue el antropólogo francés Marc Augé en su libro Les non-lieux. Con él designaba esos lugares ubicuos, sin raíces, sin una personalidad definida, pero que pueblan de forma cada vez más intensa nuestro entorno cotidiano, artificializándolo y uniformizándolo: grandes superficies comerciales, los hoteles-ciudad, las zonas ocupadas por los aeropuertos y sus áreas de influencia, etc. La pertinencia del concepto y su pronto aprovechamiento desde la crítica del paisaje explica que proliferen debates y exposiciones sobre su interpretación gráfica. Como ejemplo valga citar la exposición Wasteland presentada en Rotterdam en 1992 y, Lieux et non-Lieux presentada en Luxemburgo en 1995.
 Otra exposición igualmente esclarecedora en este contexto fue Artificial Nature, comisariada por Jeffrey Deitch y presentada en la Deste Foundat¡on for Contemporary Art en Atenas en 1990. En ella se exponía que el mundo natural que tradicionalmente había inspirado a los artistas estaba siendo suplantado por una naturaleza conceptual, recreada, artificial, que imposibilitaba cualquier tentativa de espiritualización. El artista postmodernísta se veía abocado a una naturaleza postnatural. Escribía Deitch: "Al crear una visión de la naturaleza, los artistas actuales, a diferencia de sus predecesores, nos confrontan con un entorno que ya no puede ser descrito como natural. Una descripción precisa del paisaje puede incluir más cemento que vegetación, y más automóviles abandonados que flores. Un porcentaje constantemente incrementado de nuestro mundo se ve recubierto con los mismos paisajes vacíos, sin carácter, que no son ni rurales ni urbanos, apedazados de asfalto, salpicados de terraplenes y con el cielo atravesado por cables eléctricos. El entorno se ha vuelto tan artificial que la aspiración tradicional del artista de ìrevelar la verdadî ha devenido imposible. Lo verdadero se ha vuelto falso".

Joan Fontcuberta. Photovision nº27. 1995
 


 
 
FOTOS
 


 


 
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