CONCLUSIONES DE LAS I JORNADAS DE DESARROLLO RURAL DEL SURESTE DE TENERIFE

Por un compromiso con la cultura, la participación y la calidad de vida en nuestra Comarca.


La Comarca Sureste de Tenerife, que comprende los ámbitos de Candelaria, Arafo, Güímar, Fasnia y Arico, es un territorio que cuenta con una personalidad histórica definida y unos elementos de identidad común. Su historia, como la de toda Canarias, hunde sus raíces primitivas en la cultura de los antepasados guanches. Ya desde entonces, y hasta tiempos recientes, las mujeres y los hombres adaptaron su manera de vivir a un medio hostil, desértico en algunas zonas, difícil en la mayoría, con la excepción de los sitios vinculados a manantiales como los de Badajoz, en Güímar, Añavingo de Arafo, o el Barranco del Río entre Arico y Granadilla. En estos lugares, el agua fecundó verdaderos oasis de agricultura de regadío. En el siglo XX, el aumento de la disponibilidad hídrica obtenido gracias a las captaciones artificiales, y su expansión mediante canales a muchas zonas que hasta entonces habían sido de secano, provocó profundas transformaciones económicas y sociales. Más cerca de nosotros, la irrupción del turismo hacia el que se ha especializado progresivamente toda la economía de la Isla, marcó otro cambio económico y cultural; éste ha sido tan profundo, que todavía no hemos asumido completamente su trascendencia.

Antes de esos grandes cambios, el Sureste venía siendo un territorio auténtico, pero aislado del contexto principal de la economía de Tenerife. Pero en el nuevo reparto de papeles de la sociedad de servicios, a nuestra Comarca - y a otros ámbitos vecinos del inmediato Sur- le ha correspondido asumir muchas de las actividades que otras partes de la Isla, mejor conocidas y más valoradas, no quieren para sí: vertedero de los residuos sólidos; producción de energía eléctrica en las centrales térmicas de Las Caletillas o, muy cerca de nosotros, Granadilla; escenario de las maniobras militares del Ministerio de Defensa; y otras actividades molestas y nocivas que van siendo expulsadas de las áreas urbanas más pobladas. También le tocó al Sureste, en esa desigual distribución, asumir funciones de abastecedor de recursos primarios que casi no dejan valor en el sitio donde se extraen, como el agua y los áridos; o de suministrar mano de obra que se desplaza diariamente a la capital y a las zonas turísticas, y regresa cada noche a la Comarca que le sirve de dormitorio.

Frente a ello, las personas que vivimos y trabajamos en el Sureste hemos mantenido - con pocas excepciones- un silencio bastante parecido a la estupidez. Una actitud pasiva y resignada, que ha hecho posible tal estado de cosas.

Pero también, de forma alternativa, en nuestra Comarca subsisten desde hace tiempo, o comienzan a emerger recientemente, numerosas iniciativas que pueden contribuir, están contribuyendo ya, al desarrollo económico y social sobre bases más positivas. Tales iniciativas señalan cómo podemos identificar correctamente viejos y nuevos recursos locales. Demuestran que debemos apoyarnos más y mejor en la herencia y el orgullo de nuestra cultura rural, y redescubrir su valor como cimiento fundamental para, con todas las aportaciones contemporáneas, conseguir mayor prosperidad y cohesión social. Estas actividades e iniciativas merecen conocerse bien, desenvolverse más, y articularse mejor entre sí, para ejercer su potencial efecto de desarrollo humano a escala de toda la Comarca.

Estas Primeras Jornadas de Desarrollo Rural no se han basado en traer a grandes especialistas, venidos desde otras latitudes. El recurso a los expertos foráneos puede ser útil y merece nuestro respeto, pero no ha sido en esta ocasión el camino elegido. Aquí nos hemos dado cita personas vinculadas al Sureste y amigos de otros lugares, para dialogar e intercambiar ideas sobre nuestras experiencias concretas de desarrollo, o las que podemos asumir en el futuro. Nos hemos comunicado, cada cual a nuestro modo, partiendo de lo que somos, y planteándonos lo que queremos ser. Y hemos alcanzado un alto grado de acuerdo sobre algunos de los puntos en los cuales debemos trabajar - y este es un compromiso que asumimos- de aquí en adelante. Los exponemos a continuación, organizados por el mismo orden en que fueron discutidos en las Jornadas.


Iniciativas ciudadanas de sensibilización y rehabilitación del patrimonio cultural

La herencia cultural de la Comarca Sureste de Tenerife presenta una riqueza de bienes, entre los que podemos destacar un importante conjunto de vestigios aborígenes; infraestructuras agrarias complejas y variadas; hitos con una significación religiosa de alcance insular, que han generado una serie de rutas tradicionales de peregrinación que contribuyeron a vertebrar el territorio de Tenerife; y caminos y obras de ingeniería que unifican la Comarca, como el viejo Camino Real o la Carretera General del Sur. Estos elementos se encuentran distribuidos por todo el territorio, pero resultan especialmente significativos ciertos ámbitos, como algunos santuarios costeros y casi todos los pueblos y pagos de las medianías. Estos núcleos, que con frecuencia coinciden con primitivos asentamientos guanches, se consolidaron en su mayor parte durante los siglos XVII y XVIII.

En la Comarca se plantea una compleja problemática social, en la que intervienen decisivamente los factores culturales. El resto de la Isla en buena parte ignora la existencia de un territorio con características tan definidas. Y, lo que es peor, los propios habitantes del Sureste hemos perdido parte de las referencias que propiciaban un cauce para nuestras relaciones y nuestro reconocimiento como comarcanos, base de la calidad de vida a todos los niveles. En este panorama surgen algunos grupos que basan su actuación en el Patrimonio Cultural. Aparecen impulsados por hombres y mujeres que se responsabilizan de la custodia del legado de la comunidad. Con ello contribuyen, también, a cohesionar y articular el más rico patrimonio de la Comarca, el Patrimonio Humano.
 

La acogida que obtienen por parte de la Administración no siempre se corresponde con el nivel de implicación de estos colectivos en el tejido social. Especialmente se echa en falta un mayor apoyo cuando los colectivos se ven obligados a afrontar acciones importantes y necesarias para preservar elementos patrimoniales en peligro de desaparición por culpa de acciones negligentes. La destrucción del Patrimonio se intenta paliar promoviendo normativas y regulaciones administrativas que lo protejan, o realizando estudios e inventarios que lo revaloricen. En cualquier caso, los colectivos demuestran un gran respeto por los propietarios que poseen los bienes patrimoniales y utilizan la estrategia de intentar vincularlos al proyecto común de su conservación.

Uno de los recursos que se ha demostrado más valioso es la fluida comunicación con los conciudadanos. Esta se lleva a cabo, en ocasiones, a través de campañas; y, más frecuentemente, mediante las propias acciones directas que protagonizan los colectivos. Algunas asociaciones han sido los verdaderos motores que han impulsado después a la propias administraciones locales. Muchas veces, éstas se han sensibilizado y han valorado el Patrimonio Cultural de los pueblos sólo después de que se realizaran acciones en ese sentido.

Muchos colectivos demuestran una operatividad importante. Han sido capaces de poner en marcha infraestructuras culturales importantes, como museos o bibliotecas; o han sabido impulsar restauraciones, en ocasiones de gran envergadura. También reúnen experiencia suficiente para saber potenciar los recursos culturales locales, que pueden significar una reactivación económica; un ejemplo histórico, al respecto, puede ser la Cooperativa de Calado de El Escobonal.

Los miembros de estas asociaciones sienten y trasmiten el orgullo de pertenecer a su comunidad, a pesar de que éstas se hallen en un entorno rural deprimido y alejado de los circuitos culturales y económicos más importantes. Con mucha imaginación, realizan actividades verdaderamente interesantes para sus conciudadanos, porque se basan en su propia identidad. Ellos han comprendido que cada núcleo de población es diferente y por lo tanto no son válidos los modelos, con frecuencia estereotipados, que pueden haberse experimentado en zonas urbanas.

La relación de estas asociaciones entre sí, a escala de todo el Sureste, puede ser muy positiva para su fortalecimiento, por el intercambio de experiencias y por la reconstrucción del concepto de Comarca a través de la cultura. En este sentido deben potenciarse proyectos comunes, de los que en la Comarca existen posibilidades tan magníficas como la rehabilitación de los elementos de la Carretera General del Sur o del Camino Real.


La viña y el vino: protagonistas de la recuperación de la medianía

La viticultura no es ajena al complejo de problemas socioeconómicos de la Comarca. Se detecta la necesidad de coordinar mejor los esfuerzos que se están llevando a cabo en investigación, divulgación y en todos los apartados relacionados con la promoción y comercialización. La adaptación de los agricultores a las nuevas técnicas de cultivo de la viña y de elaboración de vinos, es otro de los puntos importantes a considerar.

La posibilidad de combinar el cultivo tradicional en parrales con el cultivo en espaldera parece ser la técnica más apropiada; en los casos posibles y adecuados, esta última permite obtener mayores rendimientos por hectárea y es menos susceptible al ataque de plagas y enfermedades. También se vislumbra la necesidad de promover cambios varietales, siempre y cuando éstos sean progresivos y contemplen las peculiaridades de cada zona.

Se demanda una cualificación de los trabajos que requiere este cultivo de forma intensiva en cierto periodos (poda, vendimia). La necesaria formación de la mano de obra hay que ponerla en relación con los índices de paro que se alcanzan en nuestra Comarca. E1 cultivo de la viña, además, se puede reconvertir fácilmente a la agricultura ecológica, la cual puede desempeñar un papel de gran importancia en el inmediato futuro. Contamos ya con algunas iniciativas muy interesantes en marcha, como la del vino ecológico embotellado por la Cooperativa "Cumbres de Abona" en Arico.

En definitiva, la viña y el vino pueden convertirse en verdaderos protagonistas de la recuperación de la Medianía del Sureste. Pero la consolidación de esta alternativa exige no sólo la cualificación de los productores y los agentes comerciales, sino la implicación de todos los consumidores finales, que deben apostar por remunerar un producto que está manteniendo nuestra cultura, identidad y paisaje.


E1 sector quesero y la recuperación de la cabaña ganadera

Existen en la Comarca interesantes experiencias relacionadas con la ganadería, que demuestran que ésta puede ser una de las vías para reactivar su economía. Entre ellas se cuenta la Quesería de Arico, industria comarcal que está actuando como una verdadera impulsora de la producción de leche de cabra. Otro ejemplo interesante es una instalación en La Sombrera (Fasnia), que combina técnicas modernas con métodos tradicionales de elaboración de queso; se trata de la primera explotación que ha obtenido los avales sanitarios para producir queso artesano sin tener que recurrir a la pasteurización de la leche. También existen experiencias de cría de cabras con planteamientos naturistas, como en El Bueno (Arico), que pueden sentar las bases para una futura producción de queso ecológico.

Es conocido que antaño se practicaron en nuestra Comarca sistemas de pastoreo libre, donde los rebaños permanecían en invierno en la costa y subían en verano a la cumbre, aprovechando de forma racional los recursos pastables estacionales de las diferentes zonas. Sin embargo, no parece hoy posible ni recomendable generalizar la vuelta a tales métodos, debido tanto al fenómeno de la erosión como a la escasez de pastos. El modelo que se revela más adecuado para la cría de cabras es la semiestabulación, pues provoca un menor impacto sobre el medio y favorece el óptimo desarrollo de los animales.

Destacamos, asimismo, la importancia de que los ganaderos participen en sus asociaciones y se vinculen a las entidades que promueven el desarrollo del sector (núcleos de control lechero, agrupaciones de defensa sanitaria).


La expansión de la hortofruticultura y el futuro del agro.

Las condiciones climáticas de nuestra Comarca y la pericia de muchos agricultores, han hecho posible en general la obtención de productos en cantidad y calidad más que aceptable. La proximidad a los mercados urbanos y turísticos que demandan a diario productos frescos, unido a las condiciones de insularidad alejada de Canarias, podrían significar una expansión aún mayor del sector hortofruticola orientado al abastecimiento del mercado interior. Pero para ello es imprescindible que los agricultores comprendan la necesidad de asociarse, planificar sus cultivos y utilizar los canales comerciales adecuados. La urgencia de asumir estas medidas viene dada por los cambios radicales que se están produciendo en las estructuras comerciales: la reciente entrada en escena de las grandes superficies (hipermercados de capital multinacional) introduce una evidente concentración de la demanda, mientras que nuestra oferta de productos agrícolas continúa atomizada como antaño.

Un problema que afecta particularmente a la hortofruticultura en la Comarca es, en este sentido, la falta de planificación general. Esta se ve agravada por algunos hábitos de los agricultores, como no seguir las previsiones de demanda del mercado o no informar de las perspectivas de cosecha. Esto impide una racionalización de la producción y, como consecuencia, dificulta los contactos con los agentes comerciales adecuados y produce una excesiva - y poco beneficiosa para el agricultor, dependencia de los operadores locales o gangocheros.

Las asociaciones y organizaciones agrarias constituyen una solución a esta problemática. Existen agentes comerciales como Mercocanarias que, conscientes del valor y potencial organizativo de los colectivos agrarios organizados, intentan impulsar proyectos de este tipo. En la Comarca existen cooperativas y asociaciones de agricultores que vienen funcionado, con desigual resultado, durante las últimas décadas. Se han establecido compromisos entre estos productores asociados y los agentes comerciales, que pretenden conseguir una mejor distribución y venta y, en consecuencia, una más alta rentabilidad para el agricultor. Hasta ahora no se han obtenido todas las ventajas potenciales de este sistema debido a que muchos productores acceden al mercado, cuando les interesa, a través de los intermediarios locales. En este sentido, los acuerdos llevados a cabo entre las cooperativas y entidades encargadas de la comercialización, deben ser respetados para asegurar el éxito y la rentabilidad. Si los agricultores desean que las cooperativas y agentes comerciales aseguren unas ganancias remuneradoras, deben comprometerse efectivamente.


 Experiencias de renovación agrícola compatibles con el medio ambiente.

En el momento presente, la agricultura canaria, como la de la mayoría de los países con un nivel de vida elevado, se enfrenta a la posibilidad de marcar un punto de inflexión: se plantea la conveniencia de dejar atrás una forma de cultivar la tierra basada en conseguir producciones máximas sin poner limites a las técnicas de trabajo. En una época en la que la mayoría de los alimentos se producen en exceso, estamos obligados a dar un paso adelante para revalorizar la calidad de los productos, de sus características organolépticas, y garantizar la ausencia de productos sintéticos en el proceso de cultivo. Para ello será muy necesaria la recuperación de las variedades autóctonas y de las técnicas de cultivo locales. Será asimismo imprescindible la renuncia a técnicas de cultivo y materiales que no sean compatibles con el paisaje, reciclables ni renovables. Las agriculturas ecológicas dan respuesta a todos estos requisitos y su consolidación y difusión en nuestra Comarca podrá ser muy positiva. Entre sus beneficios destacan el ahorro en productos químicos de síntesis (y la independencia con respecto a las multinacionales que las fabrican); la ventaja de contar con un mercado en el que, por el momento, no existen los problemas de saturación y competencia que son frecuentes para los productos obtenidos a través de la agricultura convencional; la utilización, mantenimiento y rehabilitación del potente patrimonio agrícola que la Comarca - como, en general, toda Canarias- posee en desuso; la posibilidad de contar con una vieja cultura agrícola aún rescatable, que se puede considerar con seguridad como ecológica. En este último aspecto destaca particularmente la recuperación de la fruticultura de secano de las medianías, con todo su patrimonio genético adaptado a condiciones de aridez: algunas iniciativas particulares o institucionales puestas en marcha, como la recuperación de la variedad del higo de a libra, o la rehabilitación de los frutales de los nateros resultan del mayor interés.

Además, la agricultura ecológica puede servir de conexión entre vías de desarrollo necesariamente complementarias, como la agricultura y la ganadería; o entre éstas y el turismo rural; o para la realización de iniciativas pedagógicas (como las granjas-escuela) dirigidas a la población escolar local. También puede favorecer, en algunos casos, la implantación de otras pequeñas industrias como la artesanía, la repostería o la fabricación de conservas.

Sin embargo, su extensión necesita salvar varios obstáculos. Entre éstos se cuentan la falta de un apoyo más consecuente por parte de las administraciones, tanto en lo que respecta a ayudas financieras como al establecimiento de canales estables de comercialización. También es evidente la necesidad de crear un banco genético que recopile, documente y mantenga el material de propagación de las variedades autóctonas, permitiendo además su difusión entre los agricultores, como ya se viene efectuando eficazmente con algunas variedades de ganado local. Por último, se pone de manifiesto la necesidad de favorecer un cambio de mentalidad en los agricultores. La necesaria profesionalidad que exige adaptarse a la agricultura ecológica, supone algo más que variar de cultivo; se trata casi de contemplar la profesión y la vida desde otras perspectivas. Los consumidores, por su parte, habrán de saber renunciar en parte a la omnipresencia de los productos en el mercado, volviendo a aprovechar los alimentos en su temporada y la producción local.

Algunas dificultades que presenta la difusión de la agricultura ecológica podrían solventarse mas fácilmente mediante el asociacionismo de los productores. La acusación de que la oferta de productos ecológicos puede, en algunos casos, ser fraudulenta, se puede responder argumentando que donde el fraude se encuentra verdaderamente institucionalizado es en el mercado de productos convencionales, en el que rara vez se respetan incompatibilidades o plazos de seguridad en la aplicación de productos fitosanitarios.

En cualquier caso, nuestra agricultura, como la de todo el Archipiélago, debe plantearse si puede seguir compitiendo en el mismo terreno de los países subdesarrollados, en los que el bajo nivel de vida permite la existencia de unas condiciones de trabajo más penosas que las que, afortunadamente, Canarias ofrece actualmente. ¿Podemos competir en cantidad o en precio con los tomates de Marruecos, los plátanos de Costa Rica, o las flores de Kenya?. Nuestro valor diferencial debe asentarse en la calidad; y la calidad, en nuestra época, es prácticamente sinónimo de salud. 
 


El papel del turismo rural en el desarrollo comarcal. 

Se considera imprescindible realizar una rigurosa planificación para la creación, desarrollo y comercialización de los alojamientos turísticos en el medio rural, así como de sus actividades complementarias. Sólo así se potenciará el empleo local y la difusión de sus beneficios en las comunidades en las que se localizan los proyectos.

En este sentido, otro aspecto básico es que la comercialización se lleve a cabo por medio de Centrales de Reserva (de escala local, comarcal o, si es preciso, insular) evitando aquellas formas de comercialización que impidan a los promotores controlar su propia oferta así como la demanda que se genere. El proceso de incorporación a esta nueva actividad económica debe ser, en general, lento y gradual, de forma que sus efectos sobre la cultura local se vean absorbidos y aceptados, sin producir impactos negativos.

En estos momentos, cuando se va a poner en marcha la fase de comercialización, nos encontramos con un vacío reglamentario que está generando situaciones dudosas y potencialmente especulativas, y supone el escollo de no disponer de condiciones tipificadas de calidad, precios, tipos de alojamiento y criterios de rehabilitación. La promulgación de una normativa que clarifique todos estos aspectos resulta urgente, para evitar situaciones que dificulten gravemente un buen desenvolvimiento desde los inicios.

La existencia en la Comarca de un gran número de inmuebles, antiguos y desocupados, que presentan interés patrimonial, desaconseja realizar edificaciones de nueva planta para destinarlas al turismo rural. En todos los casos posibles, se deben rehabilitar estas construcciones, para uso alojativo o para el funcionamiento de actividades complementarias. De este modo el turismo rural logrará inducir dos efectos positivos: recuperar parte del patrimonio rural; y evitar, al tiempo, el consumo adicional de suelo potencialmente productivo para la agricultura, el cual constituye un bien escaso.
 

El desarrollo de actividades complementarias debe plantearse sobre bases consecuentes con nuestra cultura y medioambiente. Un ejemplo, entre las muchas posibles, seria la revalorización del senderismo por rutas de peregrinos, que presentan un elevado valor simbólico y cultural. Se debe potenciar, en general, la recuperación no sólo de los inmuebles que sirven de alojamiento, sino de todo el paisaje agrícola y rural de su entorno. Para ello, es preciso profundizar en el establecimiento de mecanismos de transferencia de rentas desde un sector (turismo) a otro (agricultura).

Por último, se considera necesario estrechar la colaboración efectiva entre las Asociaciones de Defensa de Patrimonio y las Asociaciones de Turismo Rural que existen en la Comarca. Para ello se deben formalizar acuerdos que supongan el asesoramiento desde las primeras a todos los proyectos de rehabilitación de inmuebles y elementos de interés patrimonial.
 


Las energías renovables: una oportunidad para el Sureste.

El pino desrrengado de El Bueno, en Arico, constituye la mejor imagen de la persistencia e intensidad del viento, que supuso muchas veces un verdadero obstáculo al desarrollo agrícola. También el sol, la abundante insolación, cuando no va acompañada de recursos hídricos, supone un factor de dificultad al desenvolvimiento humano. Estos dos recursos naturales constituyen, sin embargo, fuentes renovables de energía de cuyo potencial aprovechamiento comenzamos a tener muestras en la inmediata vecindad de nuestra Comarca. Experiencias desarrolladas por el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) en la costa de Granadilla de Abona, permiten obtener agua potable a partir del mar a costes que se aproximan al precio de venta del líquido en algunas zonas del Sur de Tenerife; con la ventaja de que la primera - agua desalada mediante ósmosis inversa empleando energía eólica -, presenta una calidad extraordinariamente superior en cuanto a contenido en sales.

Saludamos el éxito de iniciativas institucionales como la señalada, y planteamos la necesidad de extender más y mejor la aplicación de sus resultados, en nuestra Comarca y fuera de ella. Resulta triste comprobar la paradoja de que sea precisamente nuestro territorio, que cuenta con ventajas tan favorables para el aprovechamiento de las energías libres, el lugar donde se ubiquen las dos contaminantes centrales térmicas que abastecen de energía eléctrica a la Isla.
 


Reflexiones finales

Estamos convencidos de que todas estas propuestas, que pueden ser motores del desarrollo rural, poseen una riqueza de elementos culturales heredados, que se han adaptado a lo largo de los siglos a los problemas y a los recursos que ofrece nuestro territorio. Y, lo que es más importante, esta cultura junto al paisaje que ha generado, constituye la identidad de las mujeres y los hombres de la Comarca Sureste. Una identidad que nos une, nos singulariza y constituye la pequeña aportación de nuestra Comarca a la diversidad de las culturas, canarias y universales. No desdeñamos, tampoco, que esta identidad pueda significar un recurso económico por el interés que despiertan los productos singulares y con personalidad.

Debemos estar prevenidos ante el peligro de adoptar, sin crítica ni análisis previo, modelos ensayados en otros sitios, que nos pueden llegar en forma de modas más o menos modificadas, pero que quizá no se adecuan a la problemática particular de nuestra Comarca. Tenemos que procurar la promoción de actividades que puedan ser efectivamente viables, más allá de una fase inicial de fuerte subsidio público. Debemos atender particularmente a que las iniciativas de desarrollo rural contribuyan a mejorar la redistribución de la renta, la educación y el empleo, de las personas que habitamos en el Sureste.

Ni cada uno de los factores propuestos, ni siquiera todos ellos agrupados, van a ser una panacea que resuelva mecánicamente todos los problemas. Aunque debemos basar nuestro desarrollo en el potencial endógeno de nuestra Comarca, no debemos caer en el riesgo de sobrevalorarlo acríticamente. Su optimización exige estudios oportunos y rigurosos, respeto a las dinámicas sociales, a los procesos y a los ritmos temporales. Todo ello nos permitirá conseguir que estos nuevos campos de desarrollo fructifiquen, y evitar sumar nuevas frustraciones a las que hemos acumulado de viejo.

Las personas que hemos participado en estas Jornadas probablemente no seamos los mejores expertos en los temas abordados. Pero nuestra responsabilidad con esta casa común que es la tierra, nos ha convertido en protagonistas del desarrollo rural desde múltiples facetas. Sabemos que de nosotros no dependen las grandes decisiones empresariales o institucionales, pero estamos suficientemente motivados para seguir trabajando mejor, día a día, en nuestros distintos campos.

Es seguro que nos vamos a seguir viendo en las bodegas, en las cooperativas, en los bares, en las fiestas, o esperando la guagua en cualquier curva de la carretera, entre Barranco Hondo y El Río de Arico. En definitiva, vamos a encontrarnos en proyectos comunes que rentabilicen al máximo nuestro esfuerzo; proyectos que nos unan, como la vieja Carretera General del Sur ha unido a los pueblos y pagos de la Comarca Sureste de Tenerife.


ilustración: Hitos del Sureste, Javier Eloy Campos. 
 


 
 
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