El leer un artículo publicado en "El Especialito" del condado de Hudson en New Jersey y de fecha 17 - 23 de Marzo del 2000, referente a un estudio realizado por un tal Roberto Ramírez, con relación a las diferencias socioeconómicas que existen entre los latinos residentes en los Estados Unidos, me hizo reflexionar.
Me alegró mucho confirmar algo que ya yo suponía, pero de lo cual no tenía la completa certeza. Este estudio indica que nosotros los cubanos, tenemos el porcentaje más alto dentro de los hispanos residentes en los Estados Unidos, en cuanto a la educación y por otra parte el pocentaje más bajo con relación a la pobreza.
Egoístamente, me sentí muy orgullosa, pero debo confesarles, sin modestias, que siempre me he sentido muy orgullosa de ser cubana y que nunca había encontrado, como tal, nada relacionado a mi nacionalidad, que pudiera avergonzarme, pero como bien dije al principio de este escrito, ese artículo me hizo pensar profundamente en la situación política de nosotros los cubanos y que nos ha mantenido separados durante tantos años, de nuestra tierra, de nuestras raíces, de nuestras costumbres y por encima de todo de nuestros hermanos, dividiendo familias enteras por generaciones.
Lo que no dice ese estudio de Roberto Ramírez, es que nosotros los cubanos tenemos el primer lugar en cuanto a la "intolerancia" y que es una de nuestras características más destacadas, pero claro, ese estudio era sólo referente a los aspectos socioeconómicos.
Es una pena que con ese potencial que hay dentro de nosotros y con ese interés de salir adelante, los problemas no se hayan aún resuelto, sería tan productivo poder utilizar todo nuestro esfuerzo en la bonanza de nuestra Isla, pero toda nuestra vitalidad la invertimos en pelear los unos con los otros y en mantener nuestro punto de vista "a capa y espada", porque nosotros los cubanos no entendemos de términos medios y lo mismo de un lado que del otro existe el radicalismo y el no "torcer el brazo", y en este estira y encoje se nos está yendo la vida. Todo esto comenzó cuando yo era una niña y no veo la hora en que nuestra situación se normalice. He perdido parte de mi niñez, mi adolescencia, mi juventud, mi adultez y dentro de poco toda mi vida, en medio de una batalla que no tiene fin y lo más triste del caso es que ya mis hijos perdieron también su niñez, su adolescencia y hasta ahora parte de su juventud en la misma batalla que cada día se hace más pesada, larga e interminable.
Analizando toda esta situación, llegué a la conclusión de que sí, sí me siento avergonzada de ser cubana en lo que respecta a la política.
Esta página ha sido diseñada y confeccionada por Ada Zamora en Marzo 17 del año 2000.
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