Sé que entiendes de lo que te hablo
al decirte que no puedes ya
vivir pensando que quizá no volverá a ser...
no volverá a ser...
Mi futuro, un día, dependió de tu decisión;
y sabiendo que encontrarías un tesoro mayor,
aceptaste el reto de mi niñez
y pronunciaste por primera vez mi nombre...
Sé que entiendes de lo que te hablo,
y recuerdas ya
aquel invierno que pasaste en tu soledad.
Te decían lo pensaras más,
y te llenaban de terror y de mentira;
te decían que ahora era normal,
que peligraba tu salud por la mía...
Sé que entiendes de lo que te hablo,
al decirte que no puedes ya
vivir pensando que quizá no volverá a ser.
Porque hoy ha sido, para algunos, el final,
sin entender el miedo a la vida;
esta historia se repetirá después,
y deberás hablarles del ayer
cuando aceptaste el reto de mi niñez
y me nombraste por primera vez...