EL VIEJO PAYASO A SU HIJO
(de un poema de Eliseo Diego, poeta cubano)
Luis Ricardo Rodríguez

 

Avanza ya, hijo mío, desde el vano
donde los pliegues de la recia púrpura
ocultan la impudicia de las máquinas
-tan útiles, es cierto-,
el abandono de los grandes telones
que han colgado como pájaros muertos
en el polvo; avanza
desde la sombra y haz tu reverencia
como si nunca fueses a volver.

Estás en medio de la luz:
enfrente se abre el enorme golfo de tinieblas
donde hay alguien sin duda que te acecha
con sus mil ojos ávidos.
A veces lo oirás toser, reír como a hurtadillas,
estornudar quizás, estremecerse;
nunca lo vas realmente a ver.
Inclínate, como caña al viento:
pero cuida bien
El dibujo de la curva,
pues todo es arte al fin.

Pero mañana,
cuando las viejas barran a conciencia
el poco de hoy que queda en las colillas
por todo el ancho espacio desolado
donde no hay nadie nunca:
¿importará el trueno de la gloria
o el silencio del papel arrugado en una esquina
bajo el polvo del ayer?
Nadie lo sabe.
Y sin embargo,
es necesario hacerlo todo bien.
 


setstats 1 1