1. INTRODUCCIÓN

 

Con la conquista de Burriana (izquierda) en 1233 comienza la campaña de Jaime I de Aragón en tierras del reino musulmán de Valencia. Cinco años más tarde cae Valencia y se constituye un nuevo reino cristiano, el Regne de València. Como es sabido, Jaime I fue reacio a convertir al Reino de Valencia en un dominio aragonés o catalán por temor a perder parte de su poder en favor de la nobleza de aquellos reinos. Por este motivo, Jaime I fundó un nuevo estado confederado a la Corona de Aragón regido por un conjunto de leyes propias conocidas como Els Furs ("Los Fueros").

Como afirma Sanchis Guarner, el Reino de Valencia continuó siendo predominantemente islámico mucho tiempo después de su conquista y no fue hasta el siglo XVII con la expulsión de los moriscos que el Reino de Valencia pasó a ser étnicamente cristiano (v. Sanchis, 1972, pp. 123-134).

Poco sabemos de los mozárabes nativos, que se mantuvieron hasta la llegada de Jaime I. Existe cierta polémica en torno a su existencia. Algunos autores asumen su total desaparición, otros mantienen que existieron mozárabes en Valencia y que también perduró su lengua neolatina (v. Sanchis, 1980, pp. 91-101, Veny. 1982, pp. 157-160).

A la población árabe y mozárabe valenciana vinieron a sumarse diversas oleadas de emigrantes catalanes y aragoneses que tímidamente fueron estableciéndose en las nuevas tierras conquistadas. La ciudad de Valencia, primer gran destino de la emigración cristiana, recibió emigrantes catalanes con un ligero predominio de los orientales (barceloneses especialmente) y un importante grupo de leridanos y tortosines de acento occidental. A los colonos catalanes se sumaron un grupo numeroso de aragoneses y algunos franco-occitanos de lengua occitana (antiguamente denominada provenzal o lemosín).

La lengua de los valencianos ha sido siempre clasificada como un dialecto occidental del catalán, es decir, que muestra coincidencias fonéticas, léxicas y morfológicas con los dialectos catalanes de la provincia de Lleida y sur de Tarragona. Parece lógico pensar que esto se debió al predominio de emigrantes de estas comarcas catalanas, pero los datos históricos que poseemos confirman que fueron los catalanes de la parte oriental (actuales provincias de Barcelona, Girona y el Rosellón) quienes predominaron en la reconquista y repoblación del Reino de Valencia. ¿A qué se debe entonces la filiación occidental del valenciano? Las tesis mantenidas por Sanchis Guarner y Alarcos Llorach hablan de la influencia de un adstrato no catalán que contribuyó a la configuración del valenciano como un dialecto occidental (grupo dialectal del catalán más cercano a las lenguas hispánicas). Según Sanchis y Alarcos, la mayoría catalano-oriental en Valencia se vio superada por la suma de catalano-occidentales, aragoneses y mozárabes, que pese a hablar lenguas diferentes compartían rasgos fonéticos y léxicos muy similares, todos ellos de raíz hispánica, en contra del cáliz gálico del catalán hablado por los orientales (v. Sanchis, 1972, p. 122, 1980, pp. 131-132, Veny, 1982, pp. 157-160).

A continuación veremos un análisis detallado del origen etnolingüístico de los antiguos moradores del Reino de Valencia.

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