Vas a venir. Inevitablemente.

Con tu hocico buscando el origen de ese olor que te atrae hasta dolerte.
Un perro que olfatea hembras en celo. Un buitre que husmea carroña.

Lo que sea, condenado.
Igual te vas a ir vacío.

Sin presas en la boca.
Sin perras en el sexo.

Con dos hambres insultando tu falta de instinto
y dos piernas tropezando con vos mismo
que sos la peor de las piedras.

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