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Me parece sorprendente cómo unos comentarios sobre
un escritor de mediano nivel (Cueto), puede haber convertido esta lista
en un espacio de discusión sobre el un tema tan controversial como
la crítica literaria.
No he leído a Cueto ni es algo que me llame la atención por
ahora. Mi tiempo es escaso y hay cosas más interesantes para leer.
De todos modos, gracias a Cueto tenemos esta discusión.
Ante los reclamos de objetividad crítica sobre el
quehacer narrativo de Cueto, puedo compartir con ustedes unos comentarios
que se dieron en un taller de crítica literaria donde pariticipé.
Cada alumno debía elegir un texto de la década de los 90 y
hacer una breve reseña crítica. ¿Y qué creen?
De los 10 que éramos, 4 escogieron textos de Cueto.
Se organizó la presentación de esas reseñas en orden
cronológico. Se detectaron varios problemas narrativos, principalmente
la falta de verosimilitud, es decir, sus personajes y situaciones no eran
creíbles. Manejo mediocre del suspenso.
Una de esas novelas (no recuerdo cuál) simplemente estaba MAL escrita,
no tenía el más mínimo sentido de la redacción.
El uso de puntos aparte y seguido estaba fuera de lugar. La cosntrucción
de párrafos no obedecía a la organización de una idea,
sino al simple capricho del escritor (o al afán de
hacer más páginas, era la única explicación
posible).
Sobre "Amores de inverno" las críticas fueron un poco más
benevolentes y se reconoció una evolución en el trabajo estilístico
y narrativo. A fuerza de tanto practicar, algo se tiene que aprender, ¿no
creen?
Desde este punto de vista, Cueto tiene la suerte (al igual que Jayme Bayli) de que su aprendizaje del arte de narrar sea mantenido por el público lector. Una situación privilegiada en un país donde muchos de nosotros queremos escribir, pulbicar y (¿para qué negarlo?) vender.
¿Y qué papel juega la crítica en este
circuito? Como lo señala el artículo de Rocío Silva,
es la construcción del canon. Y la crítica que se hace en
los periódicos (que más que críticas son reseñas
comerciales) dicta lo que se debe leer y lo que no. La crítica cumple
una función de filtro. El problema es que ese filtro muchas veces
está basado en la amistad (o el servilismo) y no en un
honesto trabajo intelectual que se fundamente en las cualidades del texto.
Y el problema de la honestidad intelectual va también por el lado de los creadores. Muchas veces, por recibir una crítica adversa, sienten lastimado su ego, y se devuelven los supuestos "ataques" en este sentido. Pasa que muchas veces no se distingue el debate intelectual de las punzadas y golpes bajos que terminan haciendo mofa de las costumbres sexuales (por ejemplo) de tal o cual crítico o creador, mientras que la valoración y la interpretación literarias quedan de lado. Cuestión de madurez intelectual y emocional, quizás?
Les confieso que oír hablar de "objetividad" o "subjetividad" críticas me da escalofríos. ¿Cómo hablar de obejetividad crítica sin caer en el textualismo estéril? ¿Cabe referirnos a la subjetividad con tantos instrumentos críticos a nuestro alcance?
Ni los instrumentos críticos más "asépticos" (la semiótica greimasiana, por ejemplo) se libran de la subjetividad. Después de todo, esa interpretación no se da en un vacío temporal , la hace un sujeto crítico situado en un contexto y particiapnte de ua estrucutra de poder. Es ingenuo pensar en un crítica totalmente objetiva. NI la crítica ni la teoría literarias son apolíticas.
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