Quiero una mujer
¿Le muestro el video catalogo, o la ha visto en exhibición?
Era el tercer cliente del día, un hombre de baja estatura y amplio
diámetro. Venía vestido con un traje elegante, un pequeño
gorro camuflaba parcialmente su calvicie y dos circunferencias de vidrio
cubrían su morbosa mirada. Acercó su cabeza. Dejó traslucir
sus dientes de tonalidad amarilla,
seguramente debido al tabaco.
Mira muchacho, yo caminaba por el girón de la Unión,
y ahí estaba, escultural, muy fina. El sol iluminaba su cabello reflejando
un rojo atardecer, una pelirroja como pocas. Su cuerpo se esculpía
desde sus delgadas piernas, compacto trasero, una cintura que parecía
obra del mismo Miguel ángel, sus senos
no sé cómo
decírtelo muchacho, pero me impresionaron. Su rostro, no precisamente
angelical, mas bien diría presuntuoso, una sonrisa que llevaba el
orgullo dibujado.
Caminé hasta atravesarla. Ahí di la vuelta. Pude observar
su espalda. Inmediatamente apunte el teléfono de la tienda y aquí
estoy.
Lo miré. El hombre parecía embobado. Yo aun no estaba seguro
de que ejemplar se trataba. Encendí la pantalla de vídeo,
la búsqueda era sencilla, no había muchas pelirrojas en el
stock. Empecé a pasarlas. Él solo miraba, y lanzaba comentarios
Huauu
mmm
¡Esa es! Sí, esa.El hombre, rebosante de emoción,
señaló el ejemplar.
Su descripción había sido bastante cercana, solo faltó
que me mencionara su estatura, 1.83.
Tiene suerte, aun no está vendida. Aquí están
las características técnicas, ha hecho una buena elección
¡No es una pelirroja cualquiera! Ese cabello es de por sí,
un sueño, y su piel, aquí tiene para unos 10 años sin
necesidad de estiradas, tiene un cutis extraordinario. Estatura 1.83, ¿no
le parece muy alta?
Su rostro comenzó a cambiar de tonalidad hacia un rojo encendido
¿Que esta queriendo decir con eso? Que soy muy ba
Pequeño error, traté de suavizar la situaciónNo.
No señor, no se exalte, solo que a la mayoría le gusta que
sea mas o menos de su talla, pero es usted quien decide.Al parecer resultó.
Se calmó un poco, luego me miró y dijo
Bueno, entonces ¿Cuanto vale esta hermosura?
4999 soles con 90 centavos, ni más ni menos. Es poco para
la joya que se llevaría.
El rostro del hombrecillo se transformó nuevamente, tomó su
sombrero y lo lanzo contra el mostrador.
¡Esto es un robo!!, Es demasiado por una mujer, ni que estuviera
comprando un automóvil!!
Señor, disculpe, pero esta mujer es de nuestra línea
de lujo, y esos son los precios del mercado en esta línea, si quiere
puede ir a otra tienda a preguntar.
Mas bien si es que quiere le puedo enseñar otras chicas de nuestro
catalogo que se parezcan a esta, pero de nuestra línea más
cómoda. El hombre recogió su sombrero, empezó a dar
vueltas por la tienda, luego se acercó
Bueno muéstreme. Disculpe mi comportamiento, es que yo quería
esta, usted sabe cuando uno se encapricha con algo
A ver que tiene.Revisamos
el video - catalogo y luego de unos minutos se decidió por una de
menos de la mitad del precio anterior.
Entonces regresa dentro de dos días para recogerla. Como
usted sabe, tiene una semana de prueba, si no le convence la devuelve en
perfecto estado y le reembolsamos su dinero. Hasta pronto y que tenga un
buen día.El hombre salió de la tienda con una sonrisa en su
rostro, cual cliente
satisfecho.
Buenas tardes, quisiera ver el video catalogo, a ver si
tiene una mujer de mi agrado.
Esta vez era un hombre alto y muy delgado, en una proporción que
casi podía medirse en solo una dimensión. Llevaba un jean
que no encajaba con la época, una camisa de ceda y un chaleco bastante
exótico, al igual que el gorro. Bastante extravagante, su rostro
algo tieso.Empecé a pasar una por una. Era un orgullo para esta tienda
el tener uno de los stocks más completos y variados de féminas
en la ciudad. El hombre me hizo parar en varios ejemplares. Cuerpo bien
despachada. Senos un poco caídos quizá. Cabello negro en gruesos
rizos. Mirada astuta. Su sonrisa, cierta malicia. Empezó su monologo,
la agudeza chirriante de su voz provocó un no me convénse
del hombre. Pasamos a la siguiente. Blanca, casi traslúcida. Su cuerpo
adornado de pecas, debilidad solar. Cabello castaño. Ojos ligeramente
rasgados. Un estructurado vestuario, lleno de accesorios metálicos,
la acompañaba, la armonizaba. Empezó a caminar, a modelar.
- El hombre dejó traslucir una pequeña sonrisa - Luego un
pequeño monólogo, terminó con una sonrisa que transformó
sus ojos en dos pequeños arcos horizontales. Ahí terminó
su encanto para el exigente consumidor.
Esta era diferente. Cabello lacio, muy largo, casi bajo la cintura, era
como una cascada, un manto negro que cubría su delgada espalda. Piel
canela. Pequeños senos, no necesitaba más. Ojos casi redondos,
grandes, ardientes, seguros, hasta podría decir fieros. Sus labios
su
tímida sonrisa
¡Ésta! ¿Cómo se llama?
Milena
pero creo que mejor debe terminar de ver el catálogo
y ahí decide, hay otras creo, que le pueden agradar más, esta
es un poco
vulgar, usted necesita algo con mas prestancia, déjeme
mostrarle.
Bueno, aunque esta no la descarto, sigamos
Seguí pasando una a una. A todas le encontraba defectos. Hasta que
llegamos a Sofía, una a una sus cualidades fueron aceptadas
por el extravagante hombre. No quise mencionar siquiera el nombre de Milena,
podría pensarlo y
El hombre se fue satisfecho, lo había conseguido nuevamente Soy
bueno en esto ¿no?
Esta vez era un muchacho, bastante joven para venir de compras a una
tienda como esta, le pedí su documento de identidad. En efecto, tenía
la edad necesaria.
Mira, lo que quiero es algo especial, una flaquita que me cautive,
tu sabes cuñado. A ver, muéstrame lo que tienes.
Creo que tengo justo lo que tú buscas. Es bastante joven y
muy delgada. La ideal para ti. Espérate un momentoAquí
tenía que usar una de mis estrategias. Me ausenté por un par
de minutos, luego regrese con Marita.
Aquí la tienes ¿Qué opinas? Hasta parece que
hubieran sido hechos el uno para el otro, sin lugar a duda hacen una pareja
hermosa. ¡Mira esos ojos! ¿No son un encanto? ¡Y ese
cuerpo!
El muchacho tenía una sonrisa que atravesaba su cara de lado a lado,
solo pudo mover su cabeza de arriba abajo en señal de asentimiento,
inmediatamente me llevé a Marita y regresé para cerrar el
negocio.
Cuñado, realmente eres bueno ¡ah!, es justo lo que quería,
gracias
Era algo tarde, cerré la tienda, una jornada más terminaba.
Como todos los días, fui a la cocina a recoger la porción
de alimento para cada una de las chicas. Ya era su hora. Entré en
el almacén de mercadería, o gran salón
como lo llamaban las chicas, y yo también. A un lado tocadores abarrotados
de frascos, estuches y otros objetos que servían para mejorar la
fachada del producto antes de su entrega. Las chicas amontonadas, una tras
otra maquillándose, peinándose, pintándose. Al otro
lado, sentadas en un sofá, un grupo de chicas conversaba. Me acerqué
y empecé a repartirles su menú del día.
Creo que este tono va mejor con tus ojos
¡ah! ¿Viste
como se arregló Diana para su boda?
Si. Yo también quiero una boda así. Vas a ver que pronto
me toca a mí, con mis encantos no tardaré en conseguir un
marido. Vas a ver.
Seguí mi recorrido, otras chicas estaban sentadas tan solo viendo
una revista de modas, o probándose uno que otro vestido o
Mira, el mío es más parado que el tuyo.
Pero no tan bien formado, además hay que saber moverlo, a ti
no te miran como a mi cuando camino por las calles, por algo será
¿no?
Si pero te miran con malicia pues, es demasiado grande, en cambio
a mí me miran solo los más elegantes, esos que tienen plata,
vas a ver después
Continué repartiendo el alimento balanceado, especial para cada una.
Algunas tenía problemas de peso, así las ponía en régimen,
sino sería difícil venderlas.
Seguí caminando por el gran salón hasta llegar cerca de la
ventana, esta daba a un enorme jardín. Ahí muy cerca, sentada,
una mano se encargaba de cepillar su hermosa cabellera, su hermoso manto
negro. Su cabeza ligeramente inclinada hacia el cielo, noche oscura, plagada
de las diminutas esferas de fuego, sus enormes ojos negros brillaban con
el resplandor de las estrellas. En la otra mano llevaba una pequeña
flor, regalo de algún príncipe encantado, pensaba ella
Yo tan solo la miraba. Susurré Milena
Milena mía.