Gastar para Ahorrar

 

Un empleo gerencial jamás ha sido cosa fácil. Pero en tiempos recientes se ha complicado aún más con las políticas de recortes de gastos que puede hacer que cualquier administrador adquiera cualidades nunca antes sospechadas, como las de malabarista, por ejemplo. Ante una realidad de esta naturaleza, no descarte de entre los pasos a seguir la petición a los superiores de gastar más dinero.

Parece una locura, pero algunas veces se tiene que gastar dinero para ahorrar. Las nuevas adquisiciones pueden contribuir a mejorar la eficiencia en la compañía y una iniciativa de gasto que ayude a ajustar el presupuesto puede ser bien acogida por el directorio.

La administración de una empresa respalda en general la compra de ciertos equipos que ahorrarán tiempo y emprende tareas de modernización en la medida de lo posible. Tarde o temprano, esas adquisiciones reflejarán sus frutos en los libros de contabilidad.

Por ejemplo, un supervisor fue capaz de demostrar al directorio de una empresa que si se autorizaba el cambio del tejado del área de almacenamiento se reducirían a cero los daños por goteras.

El gerente reforzó su posición con cifras del costo del nuevo tejado comparadas con las de los gastos de reparación que hacían en el año.

Los administradores vieron de inmediato los beneficios y autorizaron el desembolso. Pero si esa proposición hubiera sido formulada en tiempos de bonanza, la reacción tal vez habría sido diferente o, en todo caso, su aceptación pudo muy bien demorarse.

Un resultado similar ocurrió cuando otro supervisor recibió la encomienda de reducir los costos de electricidad en su departamento. El directorio le sugirió remover algunos bulbos de luz y apagar uno de cada dos focos que estuvieran sobre las mesas de ensamblaje. El gerente hizo notar que esa decisión podía, en efecto, reducir los costos de electricidad, pero la baja en el nivel de iluminación se convertiría en un factor a favor de los errores de los empleados. Propuso la compra de fluorescentes que darían más luz y, a la vez, reducirían el consumo eléctrico. Al demostrar cómo esta inversión podría pagarse por sí sola en menos de dos años, el gasto fue aprobado.

 

La Inversión de tiempo

Por supuesto, no todas las inversiones se pagan en el corto plazo. Pero una de las inversiones que uno siempre debe estar deseoso de emprender durante los ajustes presupuestales es la inversión de su tiempo.

¿Hace mucho que les ha remarcado a sus empleados la importancia del control de costos? Si ha transcurrido un buen tiempo, quizá, éste sea el momento adecuado para recordarles que en la economía de nuestros días cada empleado tiene la obligación de reducir el desperdicio en la compañía.

Examine las áreas donde pueden hacerse mejorías, incluyendo las formas en que se emplea el espacio. Si los empleados dejan las cosas tiradas por todos lados, perderán mucho tiempo tratando de encontrarlas. Y usted terminará comprando cosas que ya tiene su departamento, pero no pueden ser halladas. El problema de pérdida de equipos y materiales tiene, por otro lado que tratarse delicadamente. Deje en claro que usted se propone establecer un orden. No les dé la impresión de estar acusándolos por la desaparición de algo.

Hacer que los empleados tomen conciencia del trabajo en austeridad demanda un gran esfuerzo. Y es que a algunos les puede parecer innecesaria la adopción de ciertas medidas. Por esa razón, hábleles periódicamente sobre las reducciones de los gastos. No les hable en términos de proyecciones de costos de gran escala, sea específico. Explíqueles los planes y ponga en marcha un proceso de seguimiento. Y nunca olvide informarles acerca de los avances: a los trabajadores les gusta saber cómo se desenvuelven.  


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