¿Por qué fracasan las empresas?

 

Las estadística de los últimos años revela que, en el Perú ,de cada 100 nuevas empresas, aproximadamente 50, o sea la mitad, abandonan el campo antes de llegar a los 2 años, hacia el final de 5 años, sólo la tercera parte de las 100 originales siguen operando y la historia nos da cuenta que, de esta tercera parte solamente Una emergerá razonablemente y continuará progresando de manera sostenida.

¿Quieren saber por qué fracasaron estas empresas?

He aquí algunas respuestas:

  1. Se comienza una empresa sin la debida información y sin investigación respecto al tipo de negocio y su mercado.

  2. Se entra al negocio sin la experiencia adecuada.

  3. No se le da al negocio la atención y el esfuerzo necesario.

  4. Se hace una mala selección del personal o se deja de motivarlo.

  5. Se subestima a la competencia.

  6. Se gasta el capital sin prudencia.

  7. No se fijan nítidamente los objetivos.

  8. Se menosprecian los activos y mercaderías de la empresa.

  9. Se carece de un programa de actividades en el  corto, mediano y largo plazo.

  10. Se compra demasiado a crédito.

  11. Se omite llevar registros y reportes suficientemente adecuados.

  12. Se pretende crecer con demasiada rapidez.

  13. No se forma una reserva para contingencias.

  14. Se descuida el buen trato al cliente.

  15. No se tienen en cuenta los cambios y no se valora correctamente el proceso de innovación permanente.

Liderar una empresa progresista es una tarea difícil. Pocas son las empresas que se consolidan, surgen problemas y cambian sus objetivos, se meten en dificultades y dilapidan sus recursos. Hoy en día, en nuestro país, son muchas las personas que se han involucrado en el campo del negocio como consecuencia de  los ceses masivos en las grandes fuentes de trabajo, principalmente en los Organismos de la Administración Pública, dando lugar al fenómeno llamado reconversión laboral y al nacimiento de miles de nuevos empresarios autogestionarios que convergen al lugar común de las oportunidades denominado mercado, muchas veces sin el conocimiento elemental, los recursos indispensables y un modelo de desarrollo competitivo; otras tantas con una sobredosis de optimismo colindante con la ingenuidad y algunas, pensando que la forma más segura de estar empleado es siendo el dueño.


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