Hacia
la dirección estratégica
Alicia:
¿Qué camino debo tomar?
Gato:
Entonces, ¡no importa cuál camino debas tomar!
(Lewis
Carroll, 1872)
Que bien marca el cuento de Lewis Carroll, sobre la importancia de darle sentido, dirección a lo que hacemos. Solamente las personas que saben donde quieren ir, podrán decir ya llegué.
No
podemos ser miopes ante esta realidad
de la evolución de la dirección de empresas. Desde los inicios de la revolución
industrial, los hombres de empresas no han tenido tanto que aprender y
desaprender sobre el arte del liderazgo como en estos momentos. Ahora tienen que
manejar mucha y variada información.
La importancia a esta gestión empresarial es sin dudarlo un nuevo sistema para
crear riquezas.
Déjame
recordarte como en la primera ola,
fue la agricultura, la que posibilitó a la humanidad la creación de riquezas.
De una manera similar , la segunda ola, está marcada por la revolución
industrial, que nos dio a la fábrica como el elemento para generar riquezas.
Vino la producción en masas, la búsqueda de mercados más amplios. Se buscó
burocratizar la empresa. Pero con el favor de Dios este segundo cambió llegó a
su fin. Ahora en estos nuevos tiempos, el cambio nos lleva de la mano a un
continuo generar conocimientos, a un crecimiento en el saber hacer. Este
crecimiento sólo tiene su cimiento en un saber ser, en ese carácter personal
de cada uno.
Se
nos presenta una gestión, única, irrepetible, contingente, etc. Muy
personalizada que nos llevará a desmasificar los mercados, los medios de
comunicación, etc.. Estamos dando algunas pinceladas de lo que sería esta
tercera ola, de mucha libertad, creatividad,
innovación, carácter, mucha humildad para pedir consejo y mucho sentido del
humor.
Teniendo
este marco de referencia, podría afirmarles que un medio para navegar en el
interior de esta nueva gestión es entre otros la dirección estratégica.
Existen
tres tipos de empresas las que hacen que las cosas sucedan, las que observan las
cosas que suceden y las que se asombran de lo que sucede.
Anónimo
Entendemos
por dirección estratégica, al conjunto de valores intrínsecos, la prospección,
la visión, la misión, los valores que marcaran un hilo conductor entre el plan
y la meta a lograr, Todo directivos en sus tres dimensiones, como estratega,
como ejecutivo y de una manera especial como líder, debe tenerla muy bien
posicionada para poder efectuar un plan estratégico de una manera coherente y
honesta.
Durante
muchos años se ha hecho planeamiento estratégico o planeamiento a largo plazo,
¨muy estático¨ en el sentido de que trataba de una extrapolación del pasado,
generando simples provisiones basadas en tendencias. En el dinámico y flexible
ambiente actual, tal manera de hacerlo significa un fracaso rotundo. La única
constante que tenemos y a la cuál tenemos que administrarla es el cambio.
Al
hablar de Dirección Estratégica, nos lleva a pensar en cambio permanente, en
flexibilidad, en tecnología, en el cliente como un punto neurálgico, en
equipo, en delegación, en competencia, en decisión, en acción, en sinergia,
estudio de la demanda, de la oferta, nuestras fuerzas, debilidades,
oportunidades y riesgos, etc.
Hacemos
Dirección y Planeamiento Estratégico, para conjugar variables de carácter
inevitable como la creciente competencia, las tendencias tecnológicas, etc y
las de carácter creativo e innovador, que son variables manejables por nosotros
mismos.
En
el proceso de pensar en el futuro,
combinamos razonamientos analíticos e intuitivos. Pensamientos que nos llevan a
un equilibrio para la toma de decisiones.
Si
queremos hablar de fases, el proceso de Dirección Estratégica, tiene una parte
filosófica (valores, misión, visión, metas estratégicas) otra operativa
(estratégica) y otra que es el control y la retroalimentación. Aquí se está
utilizando mucho el concepto del balance scorecard En resumen una parte creativa
(pensar) y otra innovadora (hacer).
Una
visión de futuro
sin acción
es simplemente un sueño,
una acción sin visión de futuro
carece de sentido,
una visión de futuro
puesta en práctica
puede cambiar el mundo.
Joel
Arthur Backer
No
olvidemos que es un proceso dinámico y flexible, por el entorno que es
cambiante y competitivo, que el
cliente es punto neurálgico, que nos sirve como unión entre el futuro y el
presente, refuerza los principios adquiridos en la visión, misión y
estrategia, fomenta el planeamiento y la comunicación interdisciplinarias,
asigna prioridades en el destino de los recursos, etc.
El
directivo en sus tres dimensiones (estratega, ejecutivo y líder) debe ver en
este proceso, una manera de crecer de una manera integral, con nuestra misión y
nuestros valores.
Si
sigues esperando el momento oportuno para empezar,
probablemente
nunca lo hagas.
¿Por
qué hacemos Dirección estratégica? existen muchas y buenas razones, para
decidirnos por este proceso, menciono algunas que nos ayudarían a tomar esa
decisión
§
Acelerar el ritmo de crecimiento.
§
Mejorar los índices de rentabilidad.
§
Servir mejor a las necesidades del cliente.
§
Controlar el futuro.
§
Mejorar la utilización de los recursos.
§
Establecer objetivos más realistas, enfocados y exigentes.
§
Fortalecer la posición competitiva de la empresa.
§
Mejorar la comunicación en la empresa.
§
Anticipar cambios en el entorno que nos afectarán.
§
Facilitarnos la obtención de recursos externos.
Es
importante antes de comenzar el proceso, revisar estos seis cambios de actitud.
1.
Hay que enfrentar a la realidad, tal cual es. No vale imaginársela, ni
tampoco inventársela.
2.
Sea cándido, directo y abierto con todos. Que nunca supongan que usted
sabe todo. Se trata de un proceso que todos aprenden.
3.
No administre, Dirija. Sea líder con visión estratégica de largo
plazo...siempre.
4.
Cambie antes de verse forzado a ello.
5.
Si no tiene una ventaja competitiva, NO COMPITA.
6.
Controle (diseñe) su propio destino, o habrá alguien que lo querrá
controlar.
Ningún
fracaso es final... tampoco ningún éxito.
Por
Manolo Carrasco Elespuru
Director
de Expad (Consultoría y Capacitación empresarial)
Profesor del Executive MBA .USIL