{1962}
And then he said, "But why should any give like
this to the poor and who is it that gives?"
The man answered then,
"It is the rich and the gentry of the town who do
it, and some do it for a good deed for the future, that by saving lives
they may get merit in heaven, and some do it for righteousness that men
speak well of them."
"Nevertheless it is a good deed for whatever reason,"
said Wang Lung, "and some must do it out of a good heart." And then seeing
that the man did not answer him, he added in his own defense, "At least
there are a few of these?"
Pearl S. Buck. The Good Earth.
{1973}
Je vous remercie, mon enfant. Dans la famille,
voyez-vous, nous n'avons aucune prévention contre
la vérité. Mais chaque fois que c'est possible, nous
nous arrangeons pour qu'elle soit dite par un
étranger.
Jean-Paul Sartre. Les séquestrés d'Altona.
{1974}
Die Machtergreifung des Proletariats ist kein
einmaliger Akt. Sie besteht nicht nur in dem militärischen Kampf gegen
die Truppen der Bourgeoisie, sondern sie muß durch jahrelange, ausdauernde
Arbeit der Kommunistischen Partei und des ganzen Proletariats vorbereitet
werden. Die kommenden Sieger über die Bourgeoisie müssen durch unzählige
Teilkämpfe erzogen, vorbereitet, organisiert werden. Dies ist unsere
Hauptaufgabe in der jetzigen Periode.
Ernst Thälmann. Die Lehren des Hamburger Aufstandes.
{1975}
Lo sviluppo della produzione italiana ha portato
a questi risultati: la scuola classica
diventata la scuola tipica dell'Italia meridionale, mentre nell'Italia
settentrionale essa va perdendo terreno e tende a essere sempre piú sostituita
dalla scuola tecnica.
Antonio Gramsci. La scuola libera.
{1976}
Oh
selva, esposa del silencio, madre de la soledad y de la neblina!
Qué
hado maligno me dejó prisionero en tu cárcel verde? Los pabellones de tus
ramajes, como inmensa bóveda, siempre están sobre mi cabeza, entre mi aspiración
y el cielo claro, que sólo entreveo cuando tus copas estremecidas mueven
su oleaje, a la hora de tus crepúsculos angustiosos.
Dónde
estará la estrella querida que de tarde pasea las lomas?
Aquellos
celajes de oro y múrice con que se viste el ángel de los ponientes, por
qué no tiemblan en tu dombo?
Cuántas
veces suspiró mi alma adivinando al través de tus laberintos el reflejo
del astro que empurpura las lejanías, hacia el lado de mi país, donde hay
llanuras inolvidables y cumbres de corona blanca, desde cuyos picachos
me vi a la altura de las cordilleras!
Sobre
qué sitio erguirá la luna su apacible faro de plata?
Tú
me robaste el
ensueo del horizonte y sólo tienes
para mis ojos la monotonía de tu cenit, por donde pasa, el plácido albor,
que jamás alumbra las hojarascas de tus senos húmedos!
Jose Eustasio Rivera. La vorágine.