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Globalización y tribalización son dos conceptos en boga, muy mencionados, en ocasiones incluso trillados, que implican ideas contradictorias pero que, al mismo tiempo, coexisten y parecen desarrollarse paralelamente. La globalización o mundalización es el fenómeno que abarca prácticamente todo el planeta por el cual las personas y las sociedades, con conciencia de ello o no, buscan los mismos satisfactores, tienen los mismos ideales, quieren un futuro similar para sus hijos. La globalización, en opinión de Guy Sorman es real y en el fondo es más bien una norteamericanizacón, donde el estilo de vida y la cultura americana se propaga aceleradamente. Esto se ve claramente en un emblema como es McDonalds, que existe en todo el mundo y parece ir en el frente de batalla de tal manera que en cuanto una barrera es derribada la traspasa inmediata e irremisiblemente, y ahí están los ejemplos de Rusia y China. Así este mundo global tiene por nombre McMundo (McWorld). Por el contrario, la tribalización es el afan de los hombres y sociedades de convivir estrechamente con sus semejantes, con quienes piensan como ellos, y cerrarse a los influjos exteriores, aún a costa de guerras y sangre, piénsese en los Balcanes. Guy Sorman se enfoca a revisar éstos conceptos y para ello realmente aplica una estrategia global, mundial, viajando por todos los confines del planta para experimentar, de primera mano, la situación que viven los hombres de las diversas culturas. Pero, ¿a que lugares para conocer las principales tendencias sociales?, las opciones que consideró, me imagino, fueron las grandes capitales del mundo, o bien las regiones donde viven las tribus que más han resistido a los embates de la globalización; sin embargo, el autor se decide por visitar las fronteras -la verdad está en los márgenes-, lo cual proporciona a su estudio un elemento sumamente enriquecedor. Pero no cualquier frontera, sino aquellas que representan los puntos de contacto entre civilizaciones, tanto en el mundo moderno como a travéz de la historia. La paradoja es, dice, que nunca fue tan fácil traspasar las fronteras, pero a la vez nunca fueron tan numerosas. De ésta forma, un tratado que podría considerarse exclusivamente sociológico, se convierte también en una lección de geografía y de historia. El autor viaja, y el lector con él, en el tiempo y en el espacio, de los orígenes de las civilizaciones a las consecuencias actuales, pasando por momentos, hechos y personajes que han formado, como cincelando en la escultura de la historia, el panorama del mundo actual. Inicia la travesía visitando el canal de Beagle, la última frontera en América, donde un joven Darwin viajó y, presumiblemente, comenzó a esbozar la idea de la evolución, teoría que con el tiempo transformó no sólo la concepción de las ciencias biológicas sino también de las sociales, afectando en cierta medida incluso a las religiones. Pero además éste punto es una frontera entre dos países con el mismo origen de la conquista española, pero con un devenir que los ha llevado al encono para defender sus diferencias, Chile y Argentina. Luego viaja -viajamos- a una frontera que en teoría ya no existe pero que, sin embargo, el contacto con las personas que la vivieron y la viven todavía, obliga a reconsiderar su desaparición. Berlín y su muro que significaba una frontera entre dos ciudades, dos países, dos civilizaciones. Pero a la caída del muro Europa Occidental se amplío, ¿donde termina ahora?, vamos a Brest, frontera entre Polonia y Bielorrusia. Descubramos que pasa, cómo se vive y piensa en donde termina el Oeste y comienza el Este. Viajemos después hasta el confín del imperio Ruso ¿sabe usted donde está la isla Sajalín, frontera entre Rusia y Japón, y cuál es su interesante historia? Que tal visitar el paso de Jaybar, con una historia de más de 6,000 años de vinculación entre Oriente y Occidente, con pueblos que lo controlan desde siempre. Alejandro Magno pasó por ahí con la visión, adelantada a su tiempo, de poner término a la distinción entre Oriente y Occidente, visión que ni sus propios generales compartieron y tuvo que esperar para mejores tiempos. ¿será que ese tiempo ha llegado? Una reflexión sobre el islamismo y otro sobre la cultura china, que representan a dos pueblos que buscan integrarse al mundo moderno, pero sin renunciar a sus tradiciones. Hay un capìtulo bastante amplio dedicado a México, donde analiza y desmenuza la idiosincracia del mexicano, parafraseando constantemente a Octavio Paz, un filósofo admirado por el autor. Esto y mucho más se encuentra en El Mundo es mi Tribu, un libro que ilustra y que se disfrutar.
Rafael Ruiz Velasco de Lira, Octubre de 1998. |