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Tipo Forestal Roble-Raulí-Coigüe

INTRODUCCIÓN

Para la creación de los tipos forestales se partió de la conceptualización básica en el sentido que los factores del medio ambiente cambian generalmente en forma gradual en el espacio y que las especies tienen características y requerimientos diferentes unas de otras, de tal modo que responden según ellas a los cambios medioambientales, la clasificación se efectúo en función de las especies presentes y dominantes que conforman la estructura y los estratos superiores de los bosques, y en función de la ubicación geográfica de la comunidad forestal. Esto significa que, generalmente, los tipos forestales no se encontrarán abruptamente separados unos de otros, sino que, por el contrario, se ordenarán a lo largo de comunidades continuas a lo largo de gradientes de los factores del medio ambiente, traslapándose entre sí con límites que no son precisos y que constituyan frecuentemente comunidades ecotonales o de transición. También podrá ser frecuente o común que rodales o bosques de diferente extensión se encuentren en una etapa sucesional que los haga parecer distintos a las comunidades características o predominates de la región. En estos casos será difícil quizás, asignar el bosque a un tipo forestal específico. Lo que debe definir la asignación en aquellas situaciones es la ubicación geográfica del bosque y, por supuesto, el conocimiento de la estructura y dinámica de los bosques y de la tipología forestal que tenga el biólogo, ecólogo, silvicultor o ingeniero forestal.

Los tipos forestales encontrados o mejor dicho clasificados en Chile, son los que se indican a continuación, ordenados aproximadamente de norte a sur, con las clasificaciones de los subtipos dentro de cada tipo forestal.

1. Tipo forestal Esclerófilo

  • Subtipo Espinal.
  • Subtipo rodales mixtos de especies arbóreas esclerófilas.
  • Subtipo bosques hidrófilos de quebradas.

2. Tipo forestal Palma Chilena

3. Tipo forestal Roble-Hualo

  • Subtipo bosquetes costeros septentrionales de Roble o Hualo.
  • Subtipo bosques andinos de roble de altura.
  • Subtipo bosques de Hualo.
  • Subtipo bosques de Ruil.
  • Subtipo bosques higrófilos de quebradas.

4. Tipo forestal Ciprés de la Cordillera.

5. Tipo forestal Roble-Raulí-Coigüe.

  • Subtipo renoval y bosque puro secundario.
  • Subtipo remanentes originales.
  • Subtipo bosques degradados.

6. Tipo forestal Lenga

  • Subtipo bosques achaparrados o krummholz de Lenga.
  • Subtipo bosques de Lenga puros.
  • Subtipo bosque mixto de Lenga-Coigüe.

7. Tipo forestal Araucaria.

8. Tipo forestal Coigüe-Raulí-Tepa.

9. Tipo forestal siempreverde.

  • Subtipo Nadi.
  • Subtipo Olivillo costero.
  • Subtipo siempreverde con intolerantes emergentes.
  • Subtipo siempreverde de tolerantes.
  • Subtipo renovales de Canelo.

10. Tipo forestal Alerce.

11. Tipo forestal Ciprés de las Guaitecas.

12. Tipo Forestal Coigüe de Magallanes.

En el presente informe se hablara y concentrará en el 5º Tipo forestal, el tipo forestal Roble-Raulí-Coigüe.

TIPO FORESTAL ROBLE-RAULÍ-COIGÜE

2.1 Antecedentes

El tipo forestal denominado Roble-Raulí-Coigüe en la tipología forestal oficial, es muy difícil de definir y delimitar porque su origen es muy diverso y se traslapa en forma muy gradual con otros tipos forestales a través de zonas ecotonales extensas y constituyendo continuos vegetacionales en sentidos latitudinales y longitudinales.

En este conjunto de bosques caracterizados por las tres especies de Nothofagus hay en realidad una mezcla de situaciones muy distintas. En forma general se puede decir, con cierta precisión, que latitudinalmente, el tipo forestal Roble-Raulí-Coigüe se inicia al sur del río Ñuble por la Cordillera de los Andes (36º30’ sur), línea donde terminan los bosques de N. glauca, y termina aproximadamente en los 41º, donde ya no se encuentra N. alpina y termina N. obliqua. Por la Cordillera de la costa empieza, del mismo modo, al sur del río Itata (36º30’ sur), donde ya no se encuentra N. glauca, y termina en el paralelo 41º sur aproximadamente, donde se encuentran los últimos rodales de N. obliqua y N. alpina. Por el llano central, el límite norte se ubica aproximadamente a la altura del río Malleco y en el sur, también en latitud de los 41º sur aproximadamente. El clima en esta región se caracteriza por un aumento gradual de la precipitación de norte a sur, manteniéndose una cierta influencia mediterránea hacia el norte, especialmente en el llano central. La disminución de la precipitación y temperatura, también son ostensibles hacia Argentina.

2.2 Descripción

En el sector norte de la Cordillera de los Andes al sur del río Ñuble los bosques tienden a ser casi puros de N. obliqua a menores altitudes, a partir de los 400 msnm, donde se asocia naturalmente con especies esclerófilas y se encuentra hasta sobre los 1.500 msnm. A altitudes medias se encuentran bosques mixtos de N. obliqua, N. alpina, con presencia de Laurelia serpenvirens, Persea Lingue y algunas del tipo esclerófilo. También se encuentran sectores con Austrocedrus chilensis y Prumnopytis andina. N. dombeyi no está presente en todas las altitudes pero domina progresivamente hacia las mayores altitudes, hasta que por los 1.500 m o más arriba se asocia con N. pumilio, que empieza por a hacerse dominante hacia el límite altitudinal de la vegetación arbórea. Estos bosques, generalmente puros, tienen apariencia, y a veces pueden serlo, de bosques de segundo crecimientos o renovales, constituyendo en parte, entonces, del subtipo Renoval o Bosque Puro Secundario. Este tipo de bosques se encuentra aproximadamente hasta la Laguna Laja, desde donde a altitudes media y altas se introduce Laurelia philippiana y otras especies, constituyéndose el tipo forestal Coigüe-Raulí-Tepa.

Al sur del río Itata, por la Cordillera de la Costa, el tipo de bosque que se encontraba en el pasado, y que suele encontrarse excepcionalmente en sectores de la Cordillera de Nahuelbuta, era también un bosque transicional con N. obliqua, N. dombeyi, Laurelia sempervirens, Aextoxicon punctatum, Eucryphia cordifolia, Gevuina avellana y especies del tipo esclerófilo como Cryptocaria alba, Lithraea caustica, Citronella mucronata y otras. Hoy día, con excepción de algunos renovales de N. oblicua, N. alpina y N. dombeyi que quedan en ambas vertientes de la Cordillera de Nahuelbuta, esa zona de transición está cubierta con las más extensas plantaciones de Pinus radiata de país, las cuales se van extendiendo hacia la Cordillera de los Andes, donde también han desplazado a valiosos bosques de Nothofagus y otras especies de los tipos forestales Coigüe-Raulí-Tepa y Roble-Raulí-Coigüe entre los 36º30’ y los 38º de latitud sur. También se extienden gradualmente hacia el sur de Arauco (378º sur), cubriendo cada vez más superficies en la costa y en el llano central de la IX Región hasta el paralelo 39º70’ sur. En toda esta región costera quedan solo bosquetes de N. obliqua, especie que encuentra aquí justamente sus mejores crecimientos.

En el pasado el Llano Central desde el río Malleco hasta el paralelo 41º sur aproximadamente, se desarrollaba un bosque abierto llamado Parque en su parte norte por Pisano (1954) y formación de N. obliqua y Laurelia serpenvirens hacia el sur del río Cautín, caracterizado principalmente por N. obliqua, L. Serpenvirens, y P. Lingue, así como también por Aextoxicon punctatum, Eucryphia cordifolia y otras dependiendo de la latitud y condiciones edáficas. Casi todos estos bosques fueron talados alguna vez para despejar terrenos para la agricultura y ganadería, o fueron sometidos a fuego. Muchos de ellos fueron luego abandonados y en estas áreas surgió gran parte de los renovales de N. obliqua y de N. alpina. Sólo algunos bosques de la formación original Roble-Laurel-Lingue permanecieron inalterados o casi inalterados, generalmente por decisión de algunos propietarios. Este tipo de bosques muy escasos pero ecológica y científicamente muy importantes, son los identificados con el nombre de subtipo Remanentes Originales.

En la medida que se asciende por la Cordillera de los Andes a partir de los 38º sur aproximadamente, la especie N. obliqua empieza a perder importancia, mientras la adquiere N. alpina. Lo mismo ocurre a más altura con N. dombeyi. Por efectos de la acción humana, como ocurre con las áreas dominadas por N. obliqua, o por efectos alogénicos naturales del tipo catastrófico, como avalanchas de lava o barro por erupciones volcánicas, o deslizamientos de tierra por movimientos sísmicos, se desarrollan a mayores altitudes renovales de N. alpina o de N. dombeyi, que corresponden también al subtipo renovales del tipo forestal Roble-Raulí-Coigüe. Evidentemente, estos renovales estarán en contacto o estarán traslapados con bosques no alterados del tipo forestal Coigüe-Raulí-Tepa.

En todas estas situaciones será posible encontrar bosques en los que ha habido diferentes niveles de extracción o de alteración, los cuales constituyen el subtipo Bosques Degradados del tipo forestal Roble-Raulí-Coigüe. Ellos pueden llegar a constituir bosques valiosos si se permiten que la regeneración que se aprecia se desarrolle normalmente. Sin embargo, por lo general la alteración continúa por nuevas extracciones y muy significativamente por presencia constante de ganado vacuno que impide el establecimiento de la regeneración.

CONCLUSIÓN

En los últimos años, la mayor parte de estos bosques degradados están siendo calificados por los profesionales de las empresas, los consultores y contratistas y, los propios funcionarios del estado, como bosques sin valor económico y sin posibilidades de manejo, lo que es causal suficiente para que se talen, se quemen y luego se sustituyan por plantaciones, generalmente de Pinus radiata o de Eucaliptus globulus.

BIBLIOGRAFÍA

DONOSO, Claudio. 1994. Bosques templados de Chile y Argentina. Editorial Universitaria, Santiago.

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