PARQUE NACIONAL DE AIGÜES TORTES Y EL ESTANQUE DE SANT MAURICI.

        Los poderosos movimientos orogénicos ocurridos durante la historia del planeta, y más concretamente, el pleglamiento alpino, dieron origen, en zonas como esta, a un paisaje espectacular y sobrecogedor.  Más tarde se instalaron aquí los hielos permanentes.  Fue la época de las glaciaciones, y las potentes lenguas de hielo fueron modelando el territorio en franca lucha con la resistente roca granítica que, junto con las pizarras, conforman el sustrato principal de este territorio.  De la permanente lucha entre los elementos ha nacido un entorno agreste y duro, con tremendas y bruscas diferencias altitudinales, y que aparece dominado por la roca desnuda en sus partes más elevadas y por los lagos (hay más de un centenar) en las zonas bajas.  Así, picos como Els encantats,  con sus 2,749 m. de altura en el Gran (el Petit llega a los 2,736 m.) se elevan a escasa distantcia del Estany de Sant Maurici, situado a 1.900 m.  El territorio en su conjunto se encuentra dividio por dos valles principales.  El río Escrita vierte aguas hacia el este, hacia la Noguera Pallaresa, y da entrada al sector de Sant Maurici.  El del río de Sant Nicolau, hacia el oeste, conduce las aguas hacia la Noguera Ribagorçana, a través de la Noguera de tort y la Vall de Boí. Ambos valles se comunican en el centro geográfico del Parque por el Portarró de Espot, puerto de montaña situado a 2.428 m.

        las elevadas alturas de roca desnuda y los profundos y húmedos valles se complementan para ofrecer una infinidad de hábitats en los que la flora y la fauna encuentran el medio idóneo para prosperar, eso, claro está, siempre que se encuentren adaptadas a las duras condiciones climáticas pirenaicas.
 

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