LOS CUENTOS PARA NIÑOS

¿Cómo podemos educarles así? Supongo que todos hemos leído alguna vez algún libro para niños. En ellos aparecen como personajes principales los animales. Estos hablan, se ríen, comen y hacen miles de cosas. Con estos cuentos nos hemos educado todos nosotros. Yo el primero. Recuerdo las historias de animalitos que hablaban. Cuando crecí me di cuenta que los animalitos no hablaban de verdad. Que los animales no pueden hablar. Cuando crecí mucho más recordé estos cuentos. En ellos los personajes sentían y sufrían como nosotros. Se emocionaban, reían, lloraban, etc. Por esa época ya había dejado de comermelos. Realmente los animales no hablan, pero sí lloran, sí se emocionan, sí sienten, etc. De pequeño nos enseñan eso y después nos hacen olvidarlo.

¿Cuantas veces no habré visto a un niño leer un libro de estos y emocionarse?. ¿O llorar porque su mascota a muerto?. ¿Por qué no se les dice la verdad?: que ese conejito de mascota es igual que el del plato. ¿Porqué nos inventamos excusas?. Queremos evitar la verdad y que ellos la sepan. No se si se hace de un modo inconsciente. Creo que en verdad no se piensa. Se intenta que sigan nuestros pasos. Pero no creo que ningún niño quisiera comerse un plato de carne si supiese lo que es de verdad. No creo que ningún niño pequeño que vea Bambi no se emocione. Entonces, si sufren, ¿por qué les obligamos a comerlos?.

Cuando se enteran de la verdad, ya están lo suficientemente endurecidos como para dar marcha atrás. No es justo mentirles. Si queremos lo mejor para ellos, ¿por qué les mentimos? ¿Por que no les decimos como deberían terminar los personajes de los cuentos?.

Babe, el del cerdito valiente, debió terminar en algun estofado de cochinillo. Bambi con su cabeza en el salón de algún cazador, y su amigo Tambor de ración servido al ajillo. Los banquetes que se dan Asterix y Obelix son de jabalíes. Los tres cerditos seguirán el ejemplo de Babe. Del patito feo se hizo un magnífico paté. Al ratoncito Micky le pegaron un escobazo, igual que al ratoncito Pérez. Al pato Donald y Daisy les pusieron una naranja en la boca e hicieron pato a la naranja. Al monito de Aladín le utilizaron para algún experimento de vivisección. La Dama murió en la perrera y el Vagabundo en una cuneta después de que le atropellara un coche. Los amiguitos de la sirenita terminaron en una gigantesca mariscada. La serpiente del Libro de la selva terminó de bolso y el resto de personajes terminarón de alfombra en alguna mansión. A Moby Dick la pescó un barco japones, mientras sostenían carteles defendiéndose (qué hijos de puta).

Esta es la realidad. No lo que nosotros contamos a los niños. Sino esa cruda realidad, en la que los animales son demasiado parecidos a nosotros. La base de una educación correcta es la información. Cuanta más información se posea, mejor educación se puede tener. Si seguimos ocultando las verdades, ¿qué podemos esperar del futuro de la raza humana?


Este texto, como la mayoría está inconcluso. También, como la mayoría, no creo que lo modifique ni amplíe. Cada uno puede pensar lo que quiera acerca de este tema. Lo que yo pienso ya lo sabeis. No tengo hijos, pero cuando los tenga, espero no tener que mentirles. Espero educarles de un modo que conozcan la verdad de las cosas, sin prejuicios estúpidos. Una educación en la que ellos elijan de verdad lo que quieren hacer o ser. Y si no les convezco, por lo menos lo habré intentado.

Si quereis comentarme algo: Javi

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