Nuestras
dedicatorias personales:
A Cristina (Cris),
una muchacha española que vive en la Argentina porque fue quien provocó que Luis tuviera
que ingresar por primera vez a un canal de chat donde luego conoció a Patricia.
A Luis, esposo de Cris
(es decir que no es el Luis protagonista de esta historia) quien con su amor provocó que
Cris viniera a vivir a la Argentina. A propósito: la historia de amor de Cris y Luis
merecería un sitio en Internet. Trataremos de convencerlos.
A Beto, Liliana y Micaela
porque gracias a ellos Luis (ahora sí, el protagonista de esta historia) conoció a Luis,
el esposo de Cris. Complicado ¿verdad?
A Gabriel porque es la única persona en el mundo que nos
conoce personalmente a ambos aunque él no lo sepa, ni siquiera lo sospeche...
A nuestro Ángel de la Guarda,
Kenia Noelly, (nuestra
querida Kenia) porque a pesar de no conocerla personalmente nos ayudó mucho en un momento
muy importante.
A Gabriela (Gaby) por ser como es, por ser amiga de Luis y por
quererla a Patricia.
A Vicky por ser una amiguita muy querida.
A Daniel por preguntarle a Luis (todos los días):
"¿Y Patricia?".
Al responsable
de haber instalado Internet en la oficina de Patricia. Sin embargo esperemos que nunca lea
esta dedicatoria...
Nuestro repudio:
A la compañia de
teléfonos que tuvo la mala idea de discriminar en la factura de gastos,
el consumo de las comunicaciones realizadas mediante Internet lo que ha provocado no pocas
quejas desaprobatorias en la oficina donde trabaja Patricia y en los hogares respectivos
de los protagonistas de esta historia. Es que ¿el amor puede medirse en papel moneda?.
Nuestro pedido:
A Cris, a su esposo Luis, a Beto, a Liliana, a Gabriela,
a Daniel y a todos nuestros amigos personales le pedimos con todo respeto ¡un poco de
dinero! para acallar aquellas amargas quejas provocadas por nuestro excesivo consumo
telefónico.
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