Una vez más caminaba despacio hacia el parque, respirando recuerdos y sueños, mientras a mi alrededor la alegría de los niños invadían el parque, de reojo observaba el color verde del pasto, plantas y árboles, verde de vida y esperanza; el cielo azul, sin nubes, me quitaba el peso de los problemas diarios. Personas de diferentes edades eran testigos del movimiento que se daba en el parque.
El parque de mi infancia. El parque de mi diaria lectura. Ahí estaba mi banca y me senté, dejé mi paraguas y mi bolsa a un lado, tomé el libro e inicié la aventura de las palabras.
Entre el argumento del libro, recordaba los diarios paseos familiares cuando era niña, y mi madre a su vez nos contaba lo mismo, como los traían al parque a jugar. En estas dos generaciones habían cambiado formas de vestir y pensar, pero no el objetivo: jugar, correr, descubrir, encontrar paz, caminar y saludar.
Entre ese bullicio yo encontraba paz.
Me levanté de la banca tomé mi bolsa y mi libro. Un grupito de niños trepaban y corrían, se empujaban y me rodeaban, para luego escapar y desaparecer.
Llegué a casa y me serví un café, encendí un cigarro y revisaba el correo. De repente me acordé del paraguas, lo había olvidado en el parque, tuve la intención de regresar pero ya la tarde se acababa. Me dolía la perdida del paraguas.
¿Qué pasaría si no lo recupero? Cómo pude dejarlo ahí, esos chiquillos tuvieron la culpa y me distraje.
La melancolía y la nostalgía de haberlo perdido me llevó a buscar las fotos y los videos, donde mi Papá había pasado las películas de 8 mm. Películas en blanco y negro, sin sonido. Entre las fotos sepias de la abuela, las fotos blanco y negro de mi madre y nuestro video.
Historia de tres generaciones... la abuela, mi madre y yo.
Distraida pasaba las fotos, la foto familiar de mi mamá, y ahí estaba su gemela Airam, mi tío José y los abuelos, muy arreglados. El ir al parque no tenía el mismo significado que hoy en día. Mis abuelos traían cada uno su paraguas, y el paraguas de la abuela María, era el mismo que tenía mi mamá Mairana y que ella en una de sus visitas había olvidado en mi casa. Cuando empecé a ver las películas, recuperadas por mi Papá, ahí estaba el mundo sepia, el mundo de mi madre, su gemela y mi tío; con los abuelos. Pero en el video se veía en unas escenas a la gemela de mi mamá, mi tía Airam y en otras apararecía borrosa, como si fuera sólo una sombra de mi madre.
De repente ya nada más quedaban los dos hermanos, ya no volvía aparecer “la gemela de mi mamá”. ¿Existió o no? Por qué yo sólo conocía al tío José y a su familia, él sólo había tenido un hijo y mi mamá, solo una hija yo, Mariam. El sueño se fue apoderando de mí y me quedé dormida. En el sueño aparecía mi mamá y su “aparente gemela”, las dos del brazo caminando en el parque, mi madre se apoyaba y jugueteaba con el paraguas, las dos sonreían y se veían felices.
Me desperté con todo el olor a viejo. Sonó el teléfono y media dormida, contesté. Se me avisaba que mi madre había desaparecido, después de que le llegó por correo su paraguas, el que había olvidado en mi casa. Yo no entendía que me decían, preguntaba por la enfermera que la cuidaba y que salía con ella a todas partes, por que ella ya no vivía en la capital, se había ido a provincia, a una vida más calmada.
La enfermera lloraba y me trataba de explicar que desde que había recibido el paraguas, una vitalidad se apoderó de ella. Y no quiso soltarlo. El investigador tomó otra vez el auricular y me preguntaba de parientes o de amistades, donde ella pudiera haber ido.. y yo enmudecida.. no podía pensar, quedó de reportarme si encontraba algun indicio... y colgué.
Me preparé un café y recordé que había dejado el correo pendiente. Fui por él y revisé los sobres, de repente había uno de sobre crema, la letra era muy especial, era la letra de mi madre, y lo abrí rápidamente.
“Querida hija... El destino me devolvió mi paraguas y al tenerlo entre mis brazos y después de abrilo, me di cuenta que en una de las costuras había una pequeña bolsita, la abrí con mucho cuidado y ahí estaban los datos, de algo que me hizo sufrir tanto, dónde estaba mi gemela, tu tía, Airam. Era una nota de tu abuela María, en donde decía como mi gemela se había caído y se le habían roto varios huesos, que no le permitieron desarrollarse normalmente, no se podía mover, medio hablaba y estaba internada en un Hospital.
Asi que fui a recuperar mi otra parte, espero me entiendas Mariam, es tan importante para mi tenerla entre mis brazos. Cuando la ví, le enseñé el paraguas, se lo pusé en su pecho y lo acariciaba con sus manos, lo abrazó para recuperarse de toda la soledad en la que había estado, nos abrazamos y lloramos. Por fin, juntas otra vez. Y no me voy a separar de ella, aquí me quedaré, no te digo donde estoy, porque no quiero que nadie interrumpa ya nuestra vida.
Te quiero hija mía, y sé que me comprenderás.
Mariana”
Me levanté y fui por la foto familiar de mi mamá, donde la noche anterior habia visto a mi tía como un fantasma, ahora, en la foto se veían abrazadas las hermanas.
Regresé con la foto... las lágrimas me rodaban y no sabía que me dolía... yo creo el no saber...
Volví a recorrer el correo y otro sobre sobresalía. Lo abrí y ahí estaba la explicación.
“Mariam
Te escribo para explicarte el favor que me pidió mi tía Mariana, rescatar su paraguas, pero ella no quería pedirtelo, quería que pareciera que lo habías perdido, me pidió que te siguiera diario al parque, hasta que tuviera la oportunidad de quedarme con él.
Espero que entiendas lo sucedido.
Tu primo que te quiere.
José Jr.”
Se cerraba el círculo del paraguas.
Yo sólo sabía, que no volvería a ver a mi madre. Sólo me confortaba que ella era feliz con mi tía.
Escribí en un papel los nombres de las mujeres de mi familia:
Mi abuela María.
Mi mamá Mariana.
Mi tía Airam. (Me daba cuenta que al revés era María).
Yo... Mariam.
Sólo me quedé con la primera sílaba MAR.
Y pensando en él, y en mis perdidas me puse a llorar, para que mis lágrimas encontrarán el camino y me llevarán otra vez al mar. Por que ahí se juntaban todas las lágrimas de las mujeres de mi familia... sólo el mar nos arropaba... sólo el mar sabía nuestro secreto... sólo el mar supo que no habíamos podido ser felices.
Envuelta en mis pensamientos.. tocaron a la puerta.
Un niño me entregaba un paquete y sin poderle decir “gracias”, echo a correr.
Lo abrí, era el paraguas que volvía a mí, él que había guardado el silencio, busque entre las costuras la bolsa secreta que me había dicho mi mamá, cuando lo encontré, había un papelito, temblorosa y nerviosa lo desenvolvi, era de mi mamá, las letras y las palabras, saltaban una y otra vez:
“Mariam... Querida y adorada Mariam... No puedo permitirme guardar silencio más. Tú eres hija de Airam, de mi hermana. Ella se embarazó de 12 años. Cuando los casaron, tu papá tenía 14 años, y más bien parecía una “Primera Comunión” que “Una Boda”.
Después los separaron y cuando tu papá se iba de la ciudad, tu madre salió corriendo, fue el día del gran temblor, caían casas y árboles, el piso se abría, y ahí quedó atrapada y maltrecha, la daban por muerta cuando la encontraron, apenas podía silabear tu nombre cuando la subieron a la ambulancia y no la volví a ver... sólo recuerdo como te nombraba Mar... Iam, Mar... Iam, Mar... Iam.
Sabes Mariam... allá nos encontraremos con la abuela, tus madres (mi hermana y yo) y tú, vendrás al encuentro... Ya sabes... en el MAR... I am (en el Mar... yo soy).
6 Octubre 2003
Comentarios sobre el cuento:
SUUUUUUU!
Que lindo cuento!
Jamáss hubiese sospechado ese final!
Me encantó.
Besos
María Vasca
Hola Susa
Me gustó tu cuento, es dulce y bonito,
se nota una melancolía, tal vez por la falta de tu madre,
tal vez una sensación de pérdida y abandono.
De cualquier forma me pareció que esa melancolía
te está alimentando para escribir cuentos
más sentimentales que los que había leído hace mucho.
Besos
Nor
Hola Susi:
Muchas gracias por compartirme tu producción literaria.
Te quiero decir que disfruté mucho el cuento y que me
sorprendió mucho el desenlace.
Has cambiado tu estilo ( aunque no sé mucho de literatura)
y me agradó también.
El juego de nombres me encantó.
Sigue creando para recrear tu alma y la de los demás.
Cuídate mucho y recibe un fuerte abrazo.
Cariñosamente Leticia.
Esta super elevado... ¿tú los escribes verdad?
Mis respetos Susana.
Saludos
Silvina
He leído tu cuento, yo no sé mucho de literatura, aunque me
gusta, de hecho me invento cuentos, aveces los escribo, otras
los relato.
Como sea, este cuento tocó mi corazón y me hizo reflexionar mucho
sobre el amor entre nuestras familiares mujeres, que puedo decir,
que me encantaría poder tener ese paraguas, que hiciera que mi
familia se unificara, desafortunadamente sólo tengo un amor que guardo
y no alcanzo a saber manifestar, pues increíblemente, no sé como
llegar, como acercarme al corazón de mi familia.
Creo que este no era el comentario que tal vez esperabas, pero de
mi parte te agradezco desde lo profundo de mi ser, porque tal vez,
sólo tengo que encontar un paraguas y empezar a escribir mi propia
historia de amor.
Angelika Richster
Leí tu cuento de el paraguas, ciertamente es una historia fantástica.
El juego de palabras que haces es divertido.
El contenido del cuento es una historia impactante que me hizo sufrir
un rato, sobretodo por el destino y experiencias de la tia-madre.
Freda Rivera
...vuelvo a leer el cuento...dos veces, lo leo intentando dar una
opinión que te sirva, no se para que, pero que te sirva, pero la
verdad me doy cuenta que no sabría hacer un análisis, no sé nada de
literatura, ni esas cosas.
Además, porque el cuento, al leerlo, me hizo sentir algo a nivel de
piel, un algo emotivo que intento descubrir que fue.
Me di cuenta que en esa parte donde descubren la verdad de la madre
se encierra una realidad muy dura para muchas mujeres, siento nostalgía
en el cuento, desde el inicio.
Una nostalgía amorosa, ensoñadora, descubro esos momentos en mí,
momentos de íntima melancolía.
La verdad socita leo su cuento y no puedo abstraerme de nada, todo
me parece haberlo vivido de alguna manera y sintetizado en la
lectura, la nostalgia, el recuerdo, la realidad y el cable a
tierra, todo traducido en una profunda sensación íntima y personal...
y aunque te parezca fuera de contexto, todo a través de la historia
de las mujeres en el cuento, en tu mano y en mi.
Un besito...sea feliz...
Marina
Por fin he encontrado el rato idóneo para leer con calma y sin
carreras tu relato.
Me gustó mucho. Sabes, yo no sé nada de esto en realidad pero
te puedo decir que me llamó la atención lo bien que manejas
el suspenso. En todo momento capturas la atención del lector.
Al inicio del relato, el paraguas siendo el pretexto por el
nostálgico viaje por las líneas vertebrales de la familia
y sus respectivos recuerdos, me hizo pensar en cómo Proust con
las galletas y el té, por los olores inicia un viaje por sus
memorias en su libro “En Busca del Tiempo Perdido”.
Me parecen geniales los toques fantásticos que tienes de pronto
como el cambio reflejado en la misma foto. El desenlace es
estupendo, nadie puede imaginar a una Tía Gemela recluida en un
Hospital y una maternidad secreta.
El regreso del paraguas a su origen cierra muy bien el círculo.
Es muy visual la historia, se podría filmar con mucha facilidad.
El significado del Parque y el lazo de unión que representa entre
las generaciones es muy bonito.
Regresando al texto global, me gustó mucho el juego de palabras
paulatino hasta llegar al mar que acoge y reúne generaciones.
Y bueno ahora pienso, que nos gestamos en agua así que no está
nada mal la idea del regresar a este elemento al final.
Tienes ahí también el “I am” en inglés sólo que separado. Está muy
bien tu juego de palabras.
Bueno, pues estas son las cosas que me ha evocado tu texto y
las pequeñas sugerencias. Ojalá y alguna cosita te resulte de utilidad.
Gracias por compartir conmigo este texto y felicidades pues creo
que es muy bueno.
Un abrazo:
Maritere
Su:
Por fin pude leer tu cuento, me gusto, pero creo que la fatiga
que me invade me impide disfrutarlo, sin embargo te comentaré
que no me resulta desconocido quizá porque he convivido y
compartido mucha de tu obra.
Con cariño Connie
12 Nov.
Leí tu cuento "El paraguas".
Como siempre me encanto!
Te sentí y sentí tu esencia,
esa Su tan entregada, tan pensativa,
tan melancólica y me encanto!
Kiara
17 Nov.