Para tí



 
 


 
 

 De lo poco de vida que me resta,
diera con gusto los mejores años
por saber lo que a otros
de mí has hablado.

Y esta vida mortal, y de la eterna
lo que me toque, si me toca algo,
por saber lo que a solas
de mí has pensado.
(G.Adolfo Béquer)


 

Cuando la muerte llegue y me desviva
entierrame a la sombra de un cerezo,
donde canten los pajaros y el viento
me lleve los cristales de tu risa.

Allí, dejame allí con la semilla
que ha de brotar mañana de mi cuerpo
allí, dejame allí mirando el cielo
a lo largo del tiempo y su desidia.

Revíveme después en tu alegría
leyendo en alta voz mis pobres versos,
o bien rememorando en tus vigilias
aquellas horas que nos dio el silencio.
¡Y no permitas nunca que mi duelo
marchite los laureles de tu vida!
(Sergio Tauler)

La riqueza del centro de la rosa
es la riqueza de tu corazón.
Desátala como ella:
su ceñidura es toda a flicción.

Desátala en un canto
o en un tremendo amor.
No defiendas la rosa:
¡Te quemaría con el resplandor!
(Gabriela Mistral)
 

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