Lenta, muy lentamente
se deshizo el encanto
(Irremisible tenía
que pasar)
Nu hubo mueca en los
labios, ni hubo en los ojos llanto
ni siquiera hubo un
hondo deseo de llorar...
Vagos presentimientos
que se hacían verdades,
verdades tristes pero
que ya eran conocidas.
Yo tuve el desaliento
del que ve soledades
que harán que
se depierte la honda pena dormida.