Los
2 mil 796 espectadores que llegaron ayer hasta el Estadio Municipal,
fueron testigos de dos hechos importantes de cara a la finalización
del campeonato.
El
primero, fue la reconciliación del respetable con el equipo, gracias
a la entrega y la voluntad de los once hombres que terminaron en
el campo de juego, y segundo, el descenso del elenco ranacagüino
que coronó en Calama su magra campaña.
A
pocos minutos del pitazo inicial indicado por el juez Patricio Polic,
las informaciones llegadas desde la capital indicaban que Santiago
Morning perdía transitoriamente con Puerto Montt por la cuenta mínima,
lo que significaba que con el cero a cero en la Provincia El Loa,
O'Higgins continuaba en primera.
En
la cancha, la noticia se hizo sentir, y los "Celestes" se animaron
a buscar la portería naranja. Las oportunidades se le dieron y en
tres ocasiones estuvieron cerca de convertir en los pies de Rivera,
Gálvez y Lucero, pero cuando no estuvo el oficio y la tranquilidad
para definir, siempre apareció Mele que tapó de manera notable.
Un
equipo con esas urgencias no puede desperdiciar oportunidades tan
claras, lo que habla del merecimiento absoluto para jugar el próximo
año en Primera B.
De
cualquier manera, el lapso inicial no ofreció mucho y el marcador
en blanco fue el fiel reflejo de los sucedido en los límites del
campo de juego. Reconciliación La segunda etapa fue diferente.
El
ingreso de Celedón por Dinamarca y de Sergio Núñez por Juan Carlos
Madrid, le dio dinámica al ataque de los Zorros, y junto con Duncan
Olivares se convirtieron en los agentes ofensivos más peligrosos.
A
ellos se le sumó Galaz, mientras Cornejo manejaba los hilos en el
mediocampo. Jugadas en velocidad con buen trato al balón y paredes
de primera descompusieron a la defensa visitante, que a esa altura
ya estaban resignados, al enterarse que Santiago Morning ganaba
tranquilamente el duelo con los "Mariscales".
Así,
no fue sorpresivo que a los 17 minutos del complemento Cobreloa
pusiera la primera estocada, fue Núñez el que venció la resistencia
del portero González, tras una excelente jugada de Olivares por
derecha. Era el uno a cero, y la lápida para el forastero.
Diez
minutos más tarde, otra jugada de antología en el área "Celeste",
donde la tocaron todos, propició que el balón quedará servido por
el costado izquierdo para que Celedón pusiera su zurda en volea
e hiciera estéril la resistencia del golero. Dos a cero y a celebrar.
Al término del encuentro, hubo aplausos para los loínos y se instaló
la desesperanza rancagüina. Ahora a pensar en la liguilla.
Texto:
Estrella del Loa
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