Salvo
el gol de Carlos Reyes en el último minuto del descuento del primer
tiempo, la primera fracción en el partido de anoche en el Estadio
Monumental, sólo tuvo ribetes interesantes por cosas extrafutbolísticas.
La
tempranera expulsión del "Cacho" Malbernat por una exageración del
juez Polic, era el ícono palpable de que este era un clásico con
todos sus matices. A esto se le sumó la expulsión de Marcelo Espina
en el minuto 44, y parecía que todo estaba centrado en el momento
en que el balón estaba detenido.
Ambos
cuadros habían salido a buscar el partido, pero la rapidez y la
fluidez se fue antes de los diez minutos para dar paso al juego
trabado de mediocampo, la parsimonia del juego naranja y la voluntad
desordenada de los albos por llegar al arco de Mele.
Se
lo había perdido Gamboa de forma increíble al comienzo y Madrid
también tuvo una oportunidad frente a Ramírez, en una excelente
jugada colectiva, pero su cabezazo lo contuvo el blondo portero.
El
minuto clave vino cuando el cronómetro marcaba los 49' y una falla
ostensible de todas las posiciones en la defensa loína, permiten
a Carlos Reyes anidar el balón en un rincón inferior de Mele. Los
Zorros no alcanzaron a partir y se fueron a los vestuarios en desventaja.
Gol sicológico, le dicen.
A
una puerta, pero...
En
el complemento, los Zorros jugaron dominando el balón por grandes
pasajes, pero no lograban inquietar de forma contundente al meta
colocolino.
Cobreloa
se fue con todo en busca del empate, pero no tuvo claridad, abuso
del toque lateral y del balonazo al centro del área, donde los zagueros
locales se hicieron un picnic.
El ingreso de Dinamarca aportó fútbol, pero el cerrojo albo impidió
cualquier reacción. Galaz tampoco dio los resultados esperados y
cayó en la ineficacia de sus compañeros.
Colo
Colo utilizó el contragolpe y tuvo un par de oportunidades para
definir, pero Mele estuvo soberbio cuidando el pórtico. Incluso
salvó un mano a mano cuando el gol de Sebastián González estaba
cantado.
Faltando
tres minutos para el final, Cornejo hizo rebotar el balón en el
parante y daba la impresión que podían haber jugado otro tiempo
y los naranjas serían incapaces de convertir. Al
final, un resultado que merma las ganas de seguir soñando y que
sigue evidenciando la exasperante falta de finiquito de los hombres
de Malbernat
Texto:
El Mercurio de Calama
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