Sólo
el gol de Juan Carlos Madrid, a los 75 minutos, pudo darle
tranquilidad a la gente de Cobreloa, que había luchado estérilmente
por doblegar al elenco de San Felipe.
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Las
poco más de tres mil personas que llegaron ayer al estadio Municipal
de Calama descargaban su impaciencia con pifias hacia el conjunto
de Óscar Malbernat, pero no porque estuvieran haciendo mal las cosas
sino porque los goles no llegaban ante un cuadro que ordenadamente
colocaba sus piezas para no ser vulnerado en portería.
La
superioridad de los locales no admitía reparos, pero los goles no
llegaban y la visita, una de las revelaciones de la temporada, estaba
cerca de regresar al Valle de Aconcagüa con un empate con cara de
triunfo.
De
hecho el golero sanfelipeño, Omar Arcos, se transformó en figura,
al evitar que las ocasiones creadas por Patricio Galaz y Nicolás
Taglianni, llegaran al fondo de las mallas.
Otro
elemento fundamental en la momentánea igualdad sin goles era el
trabajo realizado por el ex volante loíno Miguel Angel Romero, quien
no sintió la altura y peleó cada balón para ser dueño del mediocampo
por largos pasajes del encuentro.
Cobreloa
ingresó con un esquema con tres defensores y dos laterales volantes,
pero en la práctica estaba con cinco hombres en el fondo, por lo
que antes que finalizara la primera parte Malbernat hizo ingresar
a Rafael Celedón en reemplazo de Adán Vergara y allí se ordenaron
los volantes y aportaron mayor claridad en la gestación de juego.
San
Felipe, inteligentemente, agrupó mucha gente en la zona de mediocampo,
con la clara intención de maniatar el accionar de los generadores
de fútbol de los loínos, Julio César Baldivieso y Fernando Cornejo,
pero sin renunciar al ataque.
Este
esquema de Raúl Toro le dio resultados hasta el minuto 75, cuando
el ex atacante de Universidad Católica, Juan Carlos Madrid logró
batir la resistencia del portero Arcos y poner a su equipo en ventaja.
tanto que a la postre resultó el único del partido.
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