Lo
de ayer en Las Higueras de Talcahuano, bien puede pasar rápidamente
al olvido. Y no sólo por las condiciones climáticas que marcaron
el derrotero de un partido inusual, sino que por el comportamiento
futbolístico de ambos equipos, que no mostraron mayores virtudes
técnicas dentro del campo de juego.
Es
decir, de espectáculo hubo poco y la voluntad de ganar el encuentro
estuvo resumido a las ganas y no al juego asociado que se exige
en un deporte colectivo como éste. Y claro, porque las individualidades
tampoco aparecieron y el cero a cero fue el fiel resultado de un
lance que no motivó ni al más fanático de los asistentes al reducto
de la Octava Región.
Para el bostezo
En
el primer tiempo, el esquema del "Cacho" Malbernat tuvo que sufrir
variaciones obligadas a poco de haberse puesto el balón en movimiento.
Una jugada fortuita dejó a Corrales lesionado, y saltó rápidamente
al gramado el ovallino Mario Villanueva.
Cobreloa
no encontraba el fútbol y las mejores opciones se las creaba Huachipato,
que basaba su juego en los pies de Cristián Uribe y Sergio Gioino.
Las llegadas comenzaron a ser constantes y a medida que transcurrían
los minutos, el portero Claudio Mele se iba transformando en figura.
El
dibujo de los loínos no funcionaba, y el circuito naranja era cortado
por la marca en el medio terreno de los acereros, que supieron leer
las pocas jugadas de riesgo que se crearon los Zorros.
Las
fuerzas al parecer en Cobreloa, no eran las mejores y la lluvia
y el viento afectaron en demasía a la oncena calameña, que se remitió,
en gran parte, a contener y destruir el andamiaje local, que tampoco
era muy avasallador, producto de las malas condiciones para hacer
fútbol, y por la ausencia de su líder y conductor natural; Luis
Avelino Ceballos. Con los bostezos de la galería y la abulia de
los protagonistas, el árbitro Braulio Arenas indicó el fin de los
primeros cuarenta y cinco.
La
definitiva igualdad
La
segunda parte no fue muy diferente, y pareció la prolongación de
la siesta. A pesar de eso, Cobreloa se vio mejor parado en el campo
de juego, con mayor orden, lo que significó que Taglianni y Vivar,
pudieran acercarse con peligro a la portería de Carlos Ortega, que
respondió a la altura. Sin embargo, cuando el partido iba ganando
en intensidad, el físico le pasó la cuenta a los naranjas y el cansancio
de los jugadores de nuestra ciudad, se hizo evidente.
Esta situación la aprovechó Huachipato, que se fue con todo en demanda
de la portería del "Lagarto", pero el guardameta, tenía guardada
otra de esas notables actuaciones, a las que nos tiene acostumbrados.
Fuentes y Díaz, también fueron los patrones de la zaga, y el cuadro
sureño tuvo que conformarse con chocar toda la tarde con la muralla
naranja.
Al
final, cuando faltaban tres para el final, otro desmadre de Baldivieso
dejó con 10 a Cobreloa, por un manotazo. Aún así, el punto es positivo,
dado el juego desplegado por los dirigidos de Malbernat, que terminaron
reventando el balón en medio del aguacero.
(Texto
El Mercurio de Calama)
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