No
hubo excusas, y los jugadores loínos lo dijeron al final del pleito.
No se jugó mal y tampoco se tenía la mente en la Libertadores, principalmente
porque Cobreloa mostró buen fútbol, con un Julio César Baldivieso
cada vez más cerca de consolidarse como la manija del equipo, un
Dinamarca recuperado, volantes con despliegue y mucho trajín.
Pero
el punto bajo fue sin duda la delantera, que en los partidos de
visita debería concretar las pocas oportunidades que se crea el
elenco naranja, y que en esta ocasión no pudo. Tagliani y Madrid
fueron muy bien por las puntas, abrieron la cancha, centraron, pero
al medio, o no había nadie o simplemente el balón no iba al arco.
Ni siquiera hubo atajadas espectaculares de San Martín.
Cobreloa
más cerca
El
primer tiempo comenzó algo aletargado quizás por el frío reinante
en el Santa Laura, ello porque el juego que Cobreloa y Audax promovieron
no era para entusiasmarse mucho.
Sin
embargo, todo cambió después del minuto 25. Cobreloa empezó a tener
el balón y a tocar en el mediocampo con profundidad, gracias a un
inspirado Julio César Baldivieso y al trajín interminable de Cornejo,
Abdala y Meléndez. Adelante, Madrid tuvo mucha movilidad y eso le
favoreció a los loínos para crearse más opciones de fútbol que el
local, que sólo asustaba con tiros desde fuera del área. Sin embargo
la pelota no entró.
Audax
corrigió
Sin duda, Cobreloa debió haber concretado en el primer tiempo, porque
en el segundo, Audax Italiano salió más decidido y con más seguridad
a buscar los tres puntos que lo podrían sacar del fondo de la tabla.
Y consiguió urdir fútbol, de los pies de Toresani salieron pases
precisos en profundidad y la defensa loína por momentos se vio en
aprietos.
Eso
en los primeros minutos, cuando Emiliano Martínez avisó dos veces
antes de batir a Mele. Y entró por la misma punta izquierda de las
ocasiones anteriores, giró en carrera para acomodarse ante el buen
balonazo y derrotó a Mele con un tiro cruzado bajo, al segundo palo.
Los minutos restantes fueron de lucha intensa, lo que se tradujo
en varias faltas fuertes y las respectivas tarjetas.
Los
"verdes de calle Lira" hicieron su negocio y atesoraron los puntos
de oro. Promediado el segundo tiempo, al ver que Tagliani y Madrid
ya no producían el mismo peligro que en la etapa inicial, Malbernat
mandó a la cancha a Dinamarca y a Duncan Olivares, en busca del
resultado. Pero tampoco resultó, Audax se prodigó en defensa y sólo
con remates desde fuera del área se avisoró alguna posibilidad.
En resumen, un buen partido en lo futbolístico que quizás debió
volcarse en el marcador como empate. Pero esto es fútbol y al igual
que en gustos no hay nada escrito. Pero esto es fútbol, y las penas
se pasan precísamente con triunfos. Ojalá se de en Bolivia. .
(Texto
La Tercera)
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