Un
año más podrán los hinchas calameños seguir solazándose con la paternidad
que registran frente a Colo Colo. Ayer el equipo loíno volvió a
refrendar que en Calama su dominio es incuestionable y, de hecho,
se extendió a 23 años el número de años en que Colo Colo no ha podido
ganar en el desierto.
El
dominio de Cobreloa fue absoluto durante todo el encuentro. Las
confusiones de Colo Colo fueron variadas y tuvieron su punto de
partida ya en los primeros minutos del cotejo, cuando con una línea
de volantes que sumaba a los laterales con los mediocampistas de
contención, intentó destruir vanamente los avances de Baldivieso
y Cornejo.
La
retaguardia, además, tuvo un inicio lleno de dudas, sobre todo por
el poco complemento que mostraron los defensores centrales Claudio
Salinas y Raúl Muñoz. Asimismo, Sierra quedó huérfano en labores
ofensivas y ni hablar de Rozental y Tapia que prácticamente no recibían
ninguna pelota.
A
los veinte minutos, Arbiza ya había pasado varios sustos y Mele
sólo uno. En la portería del uruguayo, Vivar tuvo dos claras opciones,
que fueron evitadas una por Villaseca y la otra por Arbiza, que
con un achique soberbio interceptó el tiro bajo del ariete.
Mele,
en tanto, sólo vio cómo un remate de Rozental daba en el vertical
derecho. Esa a la postre fue la mejor llegada de Colo Colo en todo
el partido. La virtud de Cobreloa estuvo en el mediocampo, donde
Abdala y Meléndez estuvieron inspirados en el quite y Cornejo con
Baldivieso, muy atinados en la conducción.
Tanto
fue el predominio del local que casi no hubo extrañezas cuando Vivar
anotó el gol de la apertura. La jugada tuvo su origen en los pies
de Tagliani, quien envió un centro que Vivar cabeceó entre las confusiones
de Arbiza y también de Raúl Muñoz. Este último tuvo gran responsabilidad,
porque fue anticipado en el segundo palo en circunstancias de que
era la marca que le había asignado Hernández en el vestuario.
Durante
la segunda fracción, Cobreloa no bajó el ritmo de juego y Colo Colo
continuó sumido en los mismos problemas. Sierra siguió sin profundizar
el juego y tanto Rozental como Tapia continuaron sumidos en la más
absoluta de las soledades.
Así
fue cómo llegó el segundo gol de los locales, que nuevamente aprovecharon
una licencia defensiva de Muñoz para ampliar el marcador: la falla
del defensor fue calcada a la del primer gol, pues nuevamente le
ganaron las espaldas, en un pivoteo de Mauricio Pozo, que fue aprovechado
después por el argentino Tagliani.
Los
intentos de la visita por conseguir el descuento fueron vacuos y
a ellos se sumaron los desaciertos de Roberto Hernández que no encontró
soluciones con los cambios que realizó. De hecho, sacó a Rozental,
en una decisión al menos discutible, e hizo ingresar a Quinteros,
en una modificación que llevó a Carlos Reyes a jugar como volante
creativo, en una faceta que "Rozy" podría haber hecho con mayor
naturalidad.
Algunas jugadas aisladas de Tapia y Quinteros al final del partido
y que inquietaron algo a Mele fueron el corolario para una jornada
negra de Colo Colo que volvió a poner en evidencia que en Calama
simplemente no puede ganar.
(Texto
La Tercera)
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