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Revista Estadio, enero de 1978
ARCHIVOS HISTÓRICOS
Cobreloa a Primera División:
LA COMPLICIDAD DE LOS ETERNOS

* Sólo una temporada necesitó el equipo nortino para ascender, cimentado en la experencia talentosa de algunos y la mística de todos en un club muy profesional, donde el jugador es la primera prioridad. El resultado está a la vista.

Si alguien no los ubica, su presentación es fácil. La descripción de Cobreloa no tiene misterios y se sustenta en varias cosas. A saber: una hinchada fervorosa que puede recorrer 1.7000 km. entre Santiago y Calama; un equipo maduro, cerebral, que pensando les ganó a otros que sólo corrían; un financiamiento asegurado, lo que sin embargo no le resta mérito a una administración eficiente y respetuosa del jugador y un técnico como Andrés Prieto, que sigue creyendo ante todo en la potencialidad del hombre que hay en cada futbolista.

Esa es la suma de Cobreloa, que saló a jugar ante Santiago Morning con el sedante de saber que previamente Wanderers ya se había condenado. Por eso el último partido de la liguilla de promocional fue más una vitrina que un sufrimiento, tomando en cuenta que el mismo Santiago Morning enfrentaba por primera vez, en varios meses, un partido sin amenazas ni traumas del descenso.

Y en ese plano, Cobreloa pudo mostrar sus recursos sin apresuramientos, con una libertad creadora que acaso no tenía desde hace varias jornadas. Porque no es raro que Francisco "Chamaco" Valdés siga siendo un lujo para la colección cuando resuelve con un solo toque algo que otros demoran varios segundos en enredar, o que Guillermo Yávar transmite su habitual aplicación, jugando ahora más atrás.

Ante Santiago Morning, Cobreloa es la dimensión de su fútbol sin exuberancias, con el trajín incesante del uruguayo Correa, para trabajar por toda la raya izquierda, los pulmones del otro volante, Alarcón, que va a todas, y la vertiginosa responsabilidad de Núñez y Ahumada, los dos "voladores" del equipo en ofensiva. Es un estilo que sugiere solidez, con la abrumadora eficacia que imponen en el fondo Jáuregui y Garisto a despecho de que el tono ya "amistoso" del partido no vaya con su temperamento.

Entonces es buen partido en las intenciones de los dos, porque Santiago no regala nada y apartir del fragar que pone Páez, en el medio, en su duelo quizás legendario con "Chamaco", todos se estimulan para buscar la llegada contundente de Lima o los piques de Martínez. Sobre los 10' Ahumada anota el primero, después que Cabrera deja rebotando un disparo de Valdés. Es apertura coincidente con el mejor momento de Cobreloa, motorizado por Valdés. Después Santiago levanta el vuelo con la supremacía física que establecen en mediocampo Rivas y Bernal, este último un juvenil que corre con envidiable continuidad.

Apretando arriba Santiago encuentra su mejro negocio, ahogando la salida pulcra de los volantes nortinos. Y en el último partido del año Santiago muestra un "ordenamiento" temperamental que no tuvo en la temporada. Esto, porque todos los roles están clarificados y ya Rivas no intenta escamotearle un tiro libre a Rivas ni tampoco se dedica a protestar sin medida. Y es importante, porque la serenidad del dotado "8" bohemio, porque a su influjo se calman varios y todos piensan sólo en jugar. No es injusticia, entonces, cuando Miguel Angel Martínez le gana a Gómez un centro de Lima y señala el empate con un ajustado cabezazo.

No es injusticia, entonces, cuando Miguel Angel Martínez le gana a Gómez un centro de Lima y señala el empate con un ajustado cabezazo. Es empate y para la historia el último gol del año 1977...

Ya en el segundo tiempo, las baterías de los dos disminuyeron su voltaje amparados ambos en la certeza de que todo el drama lo monopolizaba Wanderers y elos tenían derecho a las sonrisas.

Al cabo de los noventa, jugando sin variaciones notables en el complemento, Santiago pudo celebrar a su gusto como "campeones" e la liguilla, prometiéndose lógicamente no reiterar los errores de esta temporada. Pero Cobreloa era mucho más que una mera reinvindicación. Era el sueño de un primerizo del debutante que asciende a Primera División cuando una racha negativa al final de campeonato había obligado a repara en "la edad de sus jugadores que no aguantaron el ritmo".

Cierto o no ese desgaste, en tierra derecha, los hombres de Cobreloa ratificaron su apego a una línea de fútbol con pelota asegurada y gestión asociada. Con eso, más la mezcla de sabia veteranía e impulsiva juventud consiguió el ascenso y completaron la rara costumbre de un club donde todos cumplen: dirigentes, hinchas y... jugadores.

En plena euforia ningún jugador dejó de resaltar las virtudes del irrestricto profesionalismo que caracteriza a Cobreloa. Todos los que pensaban que Juan Olivares, Guillermo Yávar o Francisco Valdés iban a "morir" futbolísticamente en el norte se equivocaron rotundamente. Y es que al conjuro de una dirección técnica que cree en los valores humanos más allá del pizarrón, todos se unieron para gratificar la sensible esperanza minera. De todos esos que cuando inauguraron el viaje de regreso a Calama y Chuquicamata acariciaron la felicidad distinta de llegar al "fútbol grande" con un equipod e hombres que le ganaron al escepticismo del calendario...

 

 



 

 


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