Recomendaciones para los coleccionistas principiantes

 

 

I. Partes de la Moneda

Anverso: Cara principal en las monedas y medallas, es la superficie que tiene el signo de la autoridad, éste puede ser el escudo nacional, el busto de un soberano o un personaje histórico notable. Por lo regular en el anverso se menciona a qué país pertenece la pieza.

Reverso: La cara contraría de la moneda o medalla en la que se contiene la efigie de personajes notables, monumentos o el grabado de un tema conmemorativo, etc. Además, se muestran sus características secundarias, como son la denominación, el año de acuñación y en ciertos casos, la Seca.

Exergo: Parte de una moneda o medalla, donde cabe o se pone el nombre de la ceca u otra inscripción, debajo del tipo o figura.

Canto: Es la parte que muestra el grueso o espesor. El canto puede ser liso, estriado, mixto, con símbolos o con una leyenda.

Grafila: Es la orla que tiene la pieza unida o casi unida al borde, puede ser de puntos, líneas, estrías o de algún tipo de figura geométrica.

Campo: Es el espacio libre en la cara de la pieza o sea, el área libre de relieve o de algún carácter.

Borde: parte que sobresale en la orilla de la pieza, creada especialmente para proteger los relieves de la misma.

 

II. Condición de las monedas

Para los coleccionistas de monedas y medallas es indispensable saber clasificar adecuadamente una pieza. Estas se clasifican de conformidad con la condición en la que se encuentren. Por lo regular los grados que se les asignan están en inglés. La condición de las piezas puede oscilar desde un brillante sin circular hasta buena, pasando por distintos grados de conservación, como sigue:

Proof

Acabado Espejo: Son piezas especiales que se distinguen por la brillantez de su detalle, en la mayoría de los casos sus caras poseen un acabado brillante como espejo. Este estado se refiere más bien a un acabado y no a una condición, pero normalmente el termino implica un estado perfecto de acuñación.

Brillant Uncirculated (BU)

Brillante sin circular. Así se clasifican aquellas piezas que no han circulado y conservan todo su brillo original, pueden tener ligeras marcas de bolsa que son ralladuras que se producen al golpearse unas con otras durante su traslado en las bolsas en las que las distribuye la Casa de Moneda.

Uncirculated (UNC)

Sin circular. Las monedas se clasifican de este modo cuando no han circulado, pero el tiempo les ha quitado su brillo original, puede tener marcas de bolsa.

Almost uncirculated (AU)

Casi sin circular. Como su denominación lo indica la pieza muestra un ligero desgaste en las partes que sobresalen, pequeñas marcas de circulación y conserva parte del brillo original.

Extra Fine (EF)

Extremadamente fina. Se observa desgaste en las partes altas de la moneda aún cuando éste sea ligero y prácticamente el brillo ha desaparecido. Tiene pequeñas marcas de circulación en los campos y en el canto.

Very fine (VF)

Muy fina. De esta forma se clasifican las piezas que tienen prácticamente todo el diseño original pero que a simple vista se nota su desgaste.

Fine (F)

Fina. El detalle original de la moneda prácticamente ha desaparecido con el uso. Esto se refiere al detalle más no al dibujo. Por ejemplo, ya no se podrá distinguir el pelo de la cabeza o las plumas en el águila en las monedas mexicanas. Las clasificaciones que se describen de aquí en adelante son para monedas que tiene, por lo general, más de 50 años de antigüedad.

Very good (VG)

Muy buena. El aspecto general de la pieza muestra una clara tendencia de integrarse el diseño con el campo Unicamente se pueden apreciar algunos cabellos en la orilla del pelo o ciertas plumas en el águila.

Good (G)

Buena. En esta condición las leyendas y el diseño se distinguen pero ya prácticamente no se distingue el realce con el campo de la pieza. No obstante, no deben de haber desaparecido totalmente el diseño, el año o las letras.

 

III. Recomendaciones para observar o analizar monedas

Para los coleccionistas siempre será un placer observar piezas raras o hermosas. Cada coleccionista goza observando las características particulares de las monedas y medallas. Existe más de una forma en la que puede una pieza ser analizada, así como la historia que hay detrás de cada una de ellas.

El coleccionista antes de decidirse a intercambiar, comprar o vender una moneda, debe tener en cuenta diversos factores.

En primer lugar, habría que recordar que las monedas se toman por los extremos. Es altamente recomendable que en su análisis se utilice una lupa de 5 o 10 potencias para poder apreciar sus características. Si se busca mayor profundidad, habrá de utilizar una lupa de 20 potencias, a través de la cual se podrán observar detalles más pequeños como la seca, las siglas del autor del gravado e incluso la consistencia del metal.

Uno de los métodos que se recomienda para analizar cada pieza es observarla como si fuera un reloj. Este método consiste en iniciar su observación por la parte superior como si nos centráramos en ver las 12 del reloj y se empieza a rotar en el sentido que giran las manecillas apreciando todas las características de la pieza. Primero se observa el anverso, después el canto, finalmente el reverso. Con el tiempo este método se vuelve inconsciente (hay que tener mucho cuidado con las monedas que se encuentran encartonadas ya que es más difícil notar el desgaste o algún golpe en el canto).

Un fenómeno muy interesante que se da cuando estamos observando una moneda, es ese sentimiento o recuerdo que genera en nuestra mente. Puede hacernos recordar cierta época del pasado, algún viaje, lugares específicos, anécdotas o simplemente sorprendernos por su belleza.

Con todos estos elementos en mente, a continuación se describen 7 recomendaciones para observar o analizar correctamente monedas:

Por su belleza

Esta forma es la más generalizada, la belleza de las monedas y medallas es el factor que más atrae a los coleccionistas. Cada pieza por su contenido puede ser apreciada por:

También las piezas se pueden disfrutar por cierto tipo de tono o colores del metal, por la perfección de su acuñación y por el equilibrio de todos sus elementos.

Los coleccionistas que compran monedas y medallas por lo artístico de su diseño, están adquiriendo bellas colecciones con un significado estético e histórico invaluable.

El coleccionista de monedas de diferentes países, puede apreciar muchas diferencias en estilos, diseños y temas. Existen varios países como Italia, Suiza y Venezuela que la belleza de sus piezas, es transcendental. Mientras que existen otros que por años sólo acuñan en el anverso las efigies de sus gobernantes pasados o actuales y por el reverso los símbolos oficiales, coronas, escudos, etc.

Ultimamente ha crecido la afición por coleccionar monedas bimetálicas, ya que lo hermoso de sus diseños y el contraste de sus metales las hace únicas.

Por sus atributos

Cuando se están analizando monedas propias, muchos coleccionistas tienden a clasificarlas con mucha más benevolencia de lo que realmente parecen. Algo que es propio, siempre parece ser mejor que lo ajeno y, cuando se trata de clasificar piezas propias, lo más natural, es que uno se fije únicamente en los atributos positivos para su clasificación.

De acuerdo con este concepto, es natural que si va a vender monedas, éstas pueden parecer más atractivas y con mayores atributos, que si se fueran a comprar a alguien desconocido.

Escoger monedas por sus atributos siempre es una forma provechosa de adquirirlas, ya que esas características van a contar para tener una colección que dé orgullo y realmente se podrá sacar mayor ventaja cuando se ha decidido venderlas. Piezas sin imperfecciones, con tono original, acuñado preciso y pátina original, siempre le darán mayor valor a una colección.

Sin embargo, si únicamente se analizan los atributos positivos, éstos pueden cegar al adquirente al no valorar adecuadamente los defectos que también poseen las piezas, por lo que resulta necesario igualmente estar alerta contra este peligro.

Por su calidad o por la cantidad

Cuando se inicia una colección de monedas y se acude a las tiendas Numismáticas, se encontrará una gran variedad y cantidad de piezas de donde escoger. En ese momento se podrá dudar entre adquirir por el mismo precio varias piezas económicas o unas cuantas más costosas. La decisión es cuestión de preferencias personales.

Sin embargo, se recomienda que las piezas que se adquieran —pocas o muchas— sean de la mayor calidad o de la clasificación más alta posible. De este modo la colección será de mejor calidad y con el paso del tiempo tendrá mayor valor.

En conclusión, un coleccionista serio deberá esforzarse siempre por adquirir piezas de calidad, de lo cual nunca se arrepentirá.

Por sus defectos

Lo más normal para los coleccionistas al escoger monedas es revisar qué imperfecciones o defectos puedan tener, ello por dos motivos, el primero porque se desea detectar defectos ocultos y únicamente obtener piezas de calidad, además porque las imperfecciones podrían contar para bajar el precio de las mismas, esto es si logra convencer al vendedor (marchante) que las piezas no son de la calidad con que se ostentan.

Buscar las imperfecciones en una pieza es en general un buen hábito. Después de todo, si no se buscan los defectos cuando se intercambian o se adquieren monedas, tal vez no se encuentren cuando ya es demasiado tarde.

La posición más recomendable es que al seleccionar monedas se evalúen tanto sus atributos como sus imperfecciones. Por lo que cada moneda se debe analizar lo más imparcialmente posible.

Es importante que se analicen qué factores son los que cuentan o influyen para que una pieza se clasifique con un grado bajo —golpes, rayado, marcas de oxidación— o con un grado superior —pátina, brillo, acuñación precisa—.

Por las variedades que presentan

Una de las satisfacciones más grandes para un coleccionista es detectar las variedades que existen de una misma moneda. Estas variedades o defectos en países como Estados Unidos de Norte América pueden traer además de la satisfacción, una recompensa en el precio en que pueden ser vendidas las dichas piezas.

En nuestro país es muy frecuente que se acuñen diversos tipos de monedas de una misma denominación y año, las cuales se diferencian, en la mayoría de los casos, por una pequeña característica imperceptible a simple vista.

Así pues, existen ciertas monedas que tiene una característica que las hace diferentes unas de otras, a continuación se describen algunos casos:

Por señales de desgaste

Una de las destrezas más importantes que debe adquirir el coleccionista para examinar las piezas, es saber detectar el desgaste que sufren. Muchos coleccionistas al analizar los atributos y los defectos de las monedas, únicamente se enfocan buscar golpes o ralladuras. Sin embargo, no le dan mayor importancia al desgaste o fricción que han sufrido las piezas que se adquieren salvo que sea muy notorio.

Otra tendencia es buscar desgaste en lugares muy obvios. En ocasiones no se examinan los puntos más sobresalientes de las marcas de desgaste o si lo hacen, no se llega a una conclusión correcta pensando que los lugares más claros de los puntos sobresalientes son parte del tono de la moneda.

Por ello, habituarse a detectar las señales de desgaste y aprender como reconocer esas marcas, es extremadamente valioso y se recomienda que este procedimiento forme siempre parte integral del análisis que se hace de cada pieza.

En el caso de las monedas mexicanas el desgaste en monedas de plata de los años 1900—1900 se aprecia en el pecho, rodillas y pico del águila y por lo que hace al reverso de aquellas monedas que contienen una efigie, es más notorio en la nariz, en la frente o la parte de la cara que más sobresale.

Existen países como Estados Unidos de América en los que hay empresas profesionales * que se dedican a clasificar monedas y proporcionan un certificado en el que se señala que grado tienen, ésto ha causado que los coleccionistas confíen en el certificado y ya no revisen las señales de desgaste que sufren las piezas.

Por señales de deterioro

Es muy importante que los coleccionistas tomen en cuenta la trascendencia de buscar regularmente señales de deterioro o de oxidación en las piezas que se adquieren o se tienen.

Las monedas pueden estar por largos periodos de tiempo guardadas y no necesariamente, estar a salvo de deterioro, aún y cuando se encuentren encartonadas o encapsuladas. Por ello es trascendental que se revisen periódicamente y se detecte si han sufrido algún daño o si mantienen el mismo estado de conservación que cuando fueron adquiridas.

Si se llegaran a encontrar signos de oxidación en una pieza, es necesario detenerlos neutralizándolos de la superficie con alcohol desnaturalizado o con trichlorotrifluoroethano, hay quienes utilizan aceite mineral, sea el método que se utilice hay que tener mucho cuidado de no dañar las piezas.

Está pagina se acualizó por última vez el 15 de septiembre de 1999.

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