1998 - CAHUACHI Y
ESTAQUERIA
relación preliminar de los
trabajos arqueológicos realizados en Cahuachi y
Estaquería (Nasca) durante la campaña 1998 del
proyecto Nasca CON INDICACIÓN DE LOS PRINCIPALES
HALLAZGOS.
Las excavaciones arqueológicas realizadas
por el Proyecto Nasca durante la Campaña de 1998,
hacen parte de un programa de investigación
plurianual en el Valle del Río Nasca y fueron
autorizadas por el Director Nacional del INC y por un
Convenio quinquenal suscrito entre el Proyecto y el
INC mismo. Las investigaciones han sido efectuadas en
los meses de octubre y noviembre 1988 en el centro
ceremonial de Cahuachi y en el sitio de Estaquería,
que se encuentra 4 km al W.
En Cahuachi, en el Sector Y1 fueron
ampliados los conocimientos sobre la efectiva
utilización de los 2 montículos (1 y 2) ya
intensamente excavados en los años anteriores. Fue
posible ubicar la continuación de los muros
principales hacia el W y en el lado occidental del
conjunto, permitiendo integrar la planta de las
estructuras que ya tenemos. Entre las evidencias de
mayor interés cabe señalar la presencia de una
estructura con quincha (Q8) y de varios contextos de
ofrenda. En a parte sur de las cuadrículas excavadas
se observaron huellas de pasaje intenso de agua,
consecuente a una fuerte aluvión. Como en el resto
de las estructuras ya excavadas se notó una intensa
actividad de remodelación hasta llegar a la fase
final de Cahuachi en la cual todo el conjunto
arquitectónico fue sellado con una capa de terrones
y de arcilla en cima. Fue hallada una gran cantidad
de cerámica, vegetales, de huesos de camélido y
especialmente de coprolitos, preponderantemente
humanos. Entre la cerámica no se notan variaciones
significativas en cantidad, tipología e
iconografía.
En el Sector Y14, que ya en las dos
temporadas anteriores había proporcionado datos muy
interesantes a nivel de presencia cerámica, hemos
encontrado la misma frecuencia de cerámica con
decoración en negativo, tiestos incisos y otros
decorados con aplicaciones u otros elementos
tipológicos propios de las fases finales del
Horizonte Temprano. Además se encontró la
continuación de un muro en adobe cónico ya
evidenciado el año anterior y de otro análogo que
se intersecaba con un muro con quincha. Entre lo
hallazgos hay que señalar una tumba disturbada que
contenía los restos esquelético de una mujer
adulta.
Sin embargo, el hallazgo más sensacional fue
ubicado en el Sector Y16. Se excavaron 6
cuadriculas en un pequeño montículo al N de una
área excavada en 1997, donde se había ubicado un
gran recinto. En la Cuadrícula 5, al interior de un
pozo fueron hallados 63 bultos de textiles, que
hacían parte de una ofrenda. Todos habían sido
depositados en forma de paquetes, bien doblados.
Falta todavía analizarlos globalmente, pero se puede
decir que los que hemos visto y limpiado constituyen
un hallazgo de enorme importancia por los temas
iconográficos representados. Las técnicas
utilizadas son pintura sobre tela llana o gasas,
bordado y decoración con aplicación de plumas,
chaquiras y lapislázuli.
Las escenas pintadas tienen un significado
simbólico y alegórico que no es posible interpretar
plenamente, pero permiten hacer una descripción
detallada de los animales, plantas y personajes
representados. Muchos de estos textiles constituían
paramentos y vestimentas para ceremonias. Otros
probablemente provenían de antiguas tumbas, que
quizás perdieron de significado, y de ellos se
había quitado las partes dañadas recortándolas con
un instrumento bien afilado para depositarlos
sucesivamente en el hoyo con los otros textiles. Hay
que señalar que los tejidos pintados son muy raros y
por lo tanto este hallazgo ofrecerá material de
estudio de extremo interés.
El estado de conservación es malo, con
algunas excepciones, y será hecho lo posible para
proveer a la conservación de todos los textiles
hallados.
Otro hallazgo muy importante, ubicado al Este
del mismo pozo con los tejidos, fue la deposición de
un perro integro, único ejemplo en Cahuachi hasta la
fecha.
En Estaquería se continuaron las
excavaciones en Y17, al norte del Sector ya
investigado el año anterior y en otros 3 nuevos
sectores (Y18, Y19 y Y20). Los primeros tres
dieron informaciones muy interesantes sobre la
arquitectura, la cronología y el tipo de ocupación
del sitio. No hay más dudas sobre el hecho que
Estaquería ya funcionaba como centro importante en
época Paracas, pero fue posible averiguar que
también hubo una ocupación continuativa, que
adquirió mayor importancia todavía después del
abandono de Cahuachi. La abundancia de material de
las fases 5, 6 y 7 de Nasca asociado a estructuras de
tipo monumental atestigua que este centro fue
probablemente la última "capital" Nasca,
antes de la ocupación Wari, en el Horizonte Medio.
Por lo que se refiere al Sector Y20, resultó que
contenía básicamente tumbas que, sin embargo,
fueron de gran utilidad para conocer algunos rituales
y probablemente sacrificios de niños en la época
Nasca. Dos de los 6 entierros analizados, 2
contenían un coprolito al interior de la mandíbula.
Otra tumba contenía un niño de 18 meses
aproximadamente, sacrificado mediante corte de la
cabeza y sucesiva extirpación del cerebro, como
resulta de la ampliación del foramen magnum.
La importancia que Cahuachi y Estaquería
tuvieron durante el desarrollo de la cultura Nasca es
indudable. Varias han sido las hipótesis sobre la
nueva conformación político-social de los Nasca
después del abandono de Cahuachi. Se conocen centros
urbanos de dimensiones variables, entre los cuales
San José, en el Valle del Río Ingenio, fue el
mayor. Toda la dinámica cultural del período entre
el 350-550 d.C. fue caracterizada por una
fragmentación en pequeños y florecientes señoríos
locales, tal vez en conflicto entre ellos no obstante
la identidad religiosa y étnica común. A pesar de
esto y de las variaciones morfológicas y temáticas
en la cerámica, en toda el área se conservó una
homogeneidad iconográfica e estilística, hecho que
nos indujo a considerar la presencia in loco
de un centro todavía capaz de propagar su mensaje
más allá de los límites territoriales. En base a
las excavaciones de 1997 y, especialmente, de 1998
estamos orientados a identificar este centro con
Estaquería .
Por lo que se refiere a su interacción con
la producción de nuevos geoglifos, no hay datos
seguros. Durante el funcionamiento de Cahuachi había
por cierto una conexión directa entre el centro
ceremonial y la Pampa, así como es nota una línea
que une Cahuachi a San José. La misma iconografía,
típica de las primeras 3 fases de Nasca, indica la
contemporaneidad de algunos geoglifos con el período
del apogeo de Cahuachi. Pero es noto que la costumbre
de grabar en el suelo elementos simbológicos
pertenecientes a su proprio bagaje cultural
representa una tradición muy antigua entre las
poblaciones de los Valles de Nasca, así como no hay
duda que esta tradición continuó también después
del ocaso de Cahuachi. Es probable que también
Estaquería mantuvo un rol importante en la
coordinación de esta actividad de caracter ritual.
Estudios más minuciosos de este complejo,
especialmente dirigidos a los 2 siglos anteriores a
la expansión del Imperio Wari en todo el territorio
peruano, podrían indicarnos nuevos conocimientos
sobre el cambio entre poder teocrático y poder
laico. Esto comprobaría que no fue completamente
borrado el concepto de cohesión religiosa expresada
a través de una liturgia coral, que por mas de un
milenio caracterizó la expresión ideológica y
ceremonial de la gente Nasca.
Las excavaciones terminaron el 30 de
Noviembre 1998 y luego se proveyó a taparlas.
Desde el 1° hasta el 18 de Diciembre se hizo
trabajo de gabinete, registro e inventario de los
materiales y registro fotográfico en nuestra sede de
Nasca, en Bisambra. En todas las fases principales
del trabajo de investigación fuimos en contacto con
el INC-Ica, encargado de la supervisión y con el
arqueólogo residente del INC en Nasca, Alberto
Urbano.
En el mes de noviembre el Proyecto fue el
sujeto de la filmación de un documental de parte de
la casa de producción francesa GEDEON PROGRAMMES.
En el Proyecto participaron arqueólogos
italianos y peruanos, científicos especialistas en
diferente disciplinas (2 antropólogos-físicos, 1
italiano y otro norteamericano, un botánico, 3
arquitectos) además de estudiantes de diferentes
nacionalidades y del personal operario.