This page hosted by
![]() |
![]() |
POLÍTICA SECTORIAL AGROPECUARIA: EL PROGRAMA DE REACTIVACIÓN DEL SECTOR AGROPECUARIO EN 1998 |
Elaborado por Héctor Iván Borja Galeas |
Índice
Antecedentes
El Programa Agropecuario en 1998
Inversión en Infraestructura Rural y Productiva
Política Comercial y Mercadeo Agropecuario
Investigación y Transferencia Tecnológica
Sanidad Animal y Vegetal
Reducción de la Pobreza
Conclusión
A partir de los años
noventa, la economía salvadoreña comienza a experimentar
tasas de crecimiento positivas que reflejaban la recuperación del
letargo económico experimentado durante el conflicto armado. En
este mismo sentido la agricultura también comenzó a mostrar
signos de recuperación, aunque a un ritmo menor que del resto de
sectores económicos. No obstante a mediados de la década
de los años noventa, la agricultura salvadoreña comenzó
a experimentar un proceso de contracción en su actividad
económica,
generada por la inestabilidad en los mercados de sus principales productos
de exportación y fundamentalmente, por la drástica
contracción
de los precios internacionales del café, experimentada durante ese
período. Fue precisamente en esa década donde la
contribución
del sector agropecuario en la generación del producto total,
mostró
una marcada tendencia decreciente que se ha venido prolongando consecutivamente
por más de cinco años, pasando de 15% en 1993 a una
contribución
del 13% en 1997. Ello representa una reducción de aproximadamente
13% en su contribución al Producto Interno Bruto.
La contribución del sector agropecuario al PIB total es determinada aquí, de la manera convencional en que es presentada por las estadísticas del BCR, e incluye los principales rubros del sector, tales como café, granos básicos, caña de azúcar, ganadería, avicultura, silvicultura y productos de la caza y la pesca. En un estudio reciente sobre "Revalorización del Sector Agropecuario en El Salvador" , elaborado por el Proyecto Crecimiento Económico Equitativo Rural (CRECER) para la Oficina de Análisis de Políticas Agropecuarias (OAPA), se establece una propuesta metodológica para revalorizar el aporte del sector agropecuario en la dinámica económica, integrando para ello las actividades agropecuarias con las agroindustriales (Sector Agropecuario Ampliado), partiendo así de una concepción más integral sobre el dinamismo inducido por el sector agropecuario. Bajo esa metodología, la contribución del sector agropecuario al PIB se incrementa de 13.5% a 23.3%, durante 1996. (Pérez Guillermo y Ramos, Hugo. Septiembre de 1998). No obstante, aunque desde esta perspectiva la contribución del sector agropecuario es mayor a la estimada, el estudio también refleja una tendencia decreciente en la contribución al PIB total, pasando de 27.8% en 1990, a 23.3% en 1996.
Bajo ese panorama y con el objetivo central de lograr la sostenibilidad y sustentabilidad de la producción del sector, mediante el incremento de la productividad y la competitividad de las actividades que tienen o pueden llegar a alcanzar ventajas competitivas dentro de un ambiente comercial dinámico y de libertad económica, a partir de 1997 inició la implementación de un Programa de Corto Plazo para la Reactivación de la Agricultura, fundamentado en los principios de productividad, competitividad y sostenibilidad del sector agropecuario.
Las principales acciones de este programa durante 1997 estuvieron orientadas a establecer garantías a la propiedad rural, habiéndose formalizado la tenencia de la tierra para más de 54 mil pequeños productores; se dieron facilidades crediticias para la capitalización del sector agropecuario, a través del Fideicomiso Especial de Desarrollo Agropecuario (FEDA Fase II) y mediante la creación de una línea especial de crédito de avío, en donde se colocaron más de US$17.7 millones entre pequeños agricultores de granos básicos; se realizó el primer programa de intercambio de semilla certificada de maíz y frijol por semilla de consumo, a través del cual se beneficiaron a más de 58 mil pequeños productores y se incrementaron los rendimientos en una extensión de aproximadamente 56 mil hectáreas; asimismo, se establecieron algunas medidas de incentivo fiscal, tales como reformas que simplificaron el pago del impuesto por la transferencia del café, y a través de algunas modificaciones a la Ley de Reactivación de las Exportaciones, se otorgó una devolución del 6% del valor FOB, a todas aquellas exportaciones de café orgánico, café gourmet y derivados de café, cuyo destino final sea el de terceros mercados diferentes al de Centroamérica.
No obstante los beneficios
e incentivos fiscales otorgados durante 1997, junto a la coyuntura favorable
de los precios del café en ese año, los efectos del
Fenómeno
del Pacífico (El Niño), no permitieron que estas medidas
se reflejaran en un crecimiento dinámico del sector durante 1997.
Según estimaciones del BCR, sin los efectos del fenómeno
climatológico, el Producto Interno Bruto Agropecuario (PIBA), hubiese
crecido 3.87% en términos reales con respecto a 1996, en lugar de
la tasa de 0.4% experimentada; mientras que el PIB hubiese crecido en 4.57%
en lugar de la tasa del 4.0% de ese año. Había que continuar
entonces con la búsqueda de un verdadero proceso de reactivación
agropecuaria que se consolidase de manera sostenible en el tiempo, en beneficio
del mayor número posible de agricultores y en busca de una mayor
equidad económica y mejora de la calidad de vida de aquellos grupos
de pobreza concentrados en las zonas rurales del país. Ello
sentaría
las bases de trabajo para el programa agropecuario de 1998.
El programa agropecuario
de 1998 centra un especial énfasis en la inversión pública
para el agro, aspecto fundamental para conferir una mayor competitividad,
mejorar la rentabilidad y facilitar las condiciones para la generación
de empleo no agrícola; pero también comprende acciones que
buscan mejorar las condiciones de productividad de las principales actividades
agrícolas y reducir los altos indices de pobreza concentrada en
el campo.
Entre las acciones más
relevantes a nivel de infraestructura rural, destaca la implementación
del
Programa de Drenaje y Control de Inundaciones en el Bajo Lempa
,
con el cual se espera proteger los recursos naturales contra las inundaciones,
evitar las pérdidas en la producción agropecuaria facilitando
la recuperación de 17 mil has en la zona oriental del país
y garantizar la seguridad de aproximadamente 198 mil habitantes de la
región.
El proyecto a iniciado en su fase I y comprende la protección de
9,600 has de tierras agrícolas en los municipios de Tecoluca y
Jiquilisco.
Comprende una inversión de US$1.2 millones y se prevé que
las obras finalicen el año 2000.
Acciones importantes se realizan ademas, mediante un amplio programa de rehabilitación de obras de riego que han permitido la incorporación de más de 6 mil hectáreas, con las cuales se diversificarán las posibilidades de producción agrícola en aproximadamente 7 mil pequeños productores. Este programa comprende en primer lugar, la Rehabilitación y Equipamiento del Distrito de Riego y Avenamiento No.1 de Zapotitán , finalizado en marzo de 1998 y a través del cual se construyeron 12.6 Kms. de canales, 15 pozos, 2 puentes y 3 represas, para lograr la incorporación de 3,120 has. de riego, con una inversión de aproximadamente US$10 millones; en segundo lugar, se contempla el Proyecto de Desarrollo Agrícola del Distrito de Riego y Avenamiento No. 3 Lempa-Acahuapa , finalizado en julio de 1998 y el cual ha permitido la incorporación de 2,600 has bajo riego, con una inversión de US$14.5 millones; en tercer lugar y con una inversión de US$0.5 millones, se rehabilitaron 10 pequeños sistemas de riego en los municipios que se detallan a continuación: Primavera (69.5 has), La Paz (46 has), Achichilco (35 has), Miramar (35 has), El Recuerdo (63 has), Los Riyitos (25 has), Los Trozos (65 has), El Corozo (35 has), Loma larga (28 has) y Las Vegas (70 has).
El programa de reactivación agropecuaria de 1998 contempla además un Programa de Captación de Aguas Lluvias , mediante el cual se ha identificado la construcción prioritaria de cuarenta y cuatro infraestructuras que permitirán la captación inicial de 1.2 millones de Mts 3 los cuales se ampliarán a cerca de 3 millones de Mts 3 de aguas lluvias para riego de apoyo, en más de 900 hectáreas, especialmente en aquellas zonas con mayor vulnerabilidad a problemas de sequía.
Paralelamente se gestiona
la contratación de créditos por un monto de US$100 millones,
a fin de implementar el mega proyecto de
"Control Integral de Crecidas
en el Río Grande de San Miguel"
, el cual contribuirá
a solucionar la problemática de inundaciones en 162 Kms
2
(16,200 hectáreas), de un total de 181 Kms
2
(18,100 has), en beneficio directo de más de 400 mil habitantes
de la región. Se estima que la implementación del proyecto
comprenda 12 años, contados a partir de 1999.
En el área de
Política Comercial se ha implementado el convenio entre los productores
de sorgo y los productores de concentrados y avicultores, a través
del cual se establecen opciones de compra y venta a futuro, que buscan
reducir la incertidumbre del mercado local y la volatilidad e inestabilidad
de los precios del sorgo en los mercados internacionales. La
característica
principal de este convenio radica en otorgar una opción de venta
al productor, en la cual se le confiere el derecho pero no la obligación
de vender su producto; es decir obliga a los industriales a comprar el
producto en una fecha futura y a un precio predeterminado, solamente si
los productores deciden ejercer el derecho de venta. Este mecanismo confiere
una serie de importantes ventajas entre las que se pueden señalar:
Los productores cuentan con un precio mínimo garantizado, al momento de la siembra y con un mercado seguro para su producto;
Los productores tienen la opción de vender su grano a un precio más alto, si el mercado reconoce un precio mayor, que el pactado en la fecha de entrega;
El industrial cuenta con el suministro local, a un precio pre-establecido vinculado con el precio de los mercados internacionales;
Pone en evidencia las ventajas de la "Cooperación y no Conflicto", como alternativa para la superación de problemas comunes.
Así mismo, el programa
de 1998 comprende la implementación de mecanismos de información
que mejoren la toma de decisiones de los productores agropecuarios, con
el propósito de ayudar a planificar su producción y
períodos
de cosecha, aprovechando las oportunidades de comercialización en
el mercado. En función de ello se diseño el programa para
el
"Fortalecimiento y Ampliación del Sistema de Información
Geográfico
"de la DGEA, ejecutado a través del Proyecto
de Apoyo a las Políticas Agropecuarias e Inversión Sectorial
(PRAP) en coordinación con la Oficina de Análisis de
Políticas
Agropecuarias y cuyo objetivo es el de modernizar y ampliar la cobertura
de los servicios que actualmente ofrece el Sistema de Información
Geográfico y diversificar las opciones de aplicabilidad del mismo,
en el campo de las políticas sectoriales, desarrollo de infraestructura
rural y nuevas alternativas de comercialización y producción.
Las acciones ejecutadas comprenden:
Capacitación del personal técnico en: sistemas de información geográfico, sensores remotos, cartografía automatizada, bases de datos y administración de redes, en el Centro Agronómico Tropical para la Investigación y la Enseñanza (CATIE) de Costa Rica.
Asistencia técnica
para diversificar las aplicaciones del sistema, en apoyo a la toma de decisiones
de los titulares de agricultura.
Adicionalmente, se continua
impulsando la implementación del
Sistema de Información
Comercial (SIC)
, mediante el cual se pondrá a disposición
de los interesados, información estadística nacional e
internacional
de precios, así como producción de los principales productos
agropecuarios (granos básicos, caña de azúcar, café
y lacteos), a fin de facilitar las decisiones de inversión y
comercialización
e identificar lineamientos de orientación estratégica de
mediano y largo plazo;
En el área de
Transferencia
Tecnológica
, el objetivo fundamental será continuar avanzando
en la cobertura del servicio de extensión en donde se prioricen
las demandas específicas de los clientes y se permita a la vez,
la participación de otras instituciones vinculadas a la
investigación
y transferencia de tecnología. A raíz de los resultados
satisfactorios
obtenidos en 1997, se implementa la segunda fase del
Programa de Intercambio
de Semilla
,, induciendo a la utilización de 10 mil quintales
de semilla certificada de frijol, 18 mil quintales de semilla de maíz
y 3.6 miles de quintales de sorgo, con los cuales se benefició a
más de 57 mil productores y se estima que el incremento en la
producción
superó el millón de quintales, en más de 68 mil mz
cultivadas. En el procedimiento para el intercambio se estableció
que, por cada quintal de semilla certificada de maíz y sorgo, el
agricultor debería entregar 1.25 quintales de grano de consumo;
en el caso del frijol, el intercambio fue de uno por uno.
Se continuó promoviendo
la utilización de
silos metálicos
de los cuales se
esperan transferir más de 12,000 unidades al final del año,
que contribuirán a reducir la incertidumbre de precios bajos y
pérdidas
postcosechas. Para ello, a través del BFA se puso a disposición
de los agricultores, una línea de crédito para la compra
de silos metálicos. Al mes de junio se habían entregado 2,459
silos, 23 casetas secadoras, 34 técnicos capacitados y se capacitaron
a más de 1400 productores.
A nivel de Sanidad Animal
y Vegetal se han orientado esfuerzos para la modernización de los
servicios fitozoosanitarios, a fin de agilizar la prestación de
servicios y reducir las pérdidas económicas por plagas y
enfermedades, estableciendo normas y reformas legales que faciliten las
transacciones comerciales. Destaca la implementación del Sistema
de Información en Sanidad Agropecuaria (SISA), proyecto a través
del cual se pondrá a disposición de los principales puestos
fronterizos de la nación, información precisa y oportuna
para la emisión de autorizaciones sanitarias. Se estima que el Sistema
comenzará a operar en el mes de noviembre y su principal beneficio
radicará en la obtención rápida de autorizaciones
sanitarias, con lo cual se reducirá la pérdida de tiempo
en trámites burocráticos (se prevé que el tiempo real
de trámites se reducirá de dos días a 10 minutos,
sin necesidad de que los usuarios se desplacen de sus localidades).
El lo que respecta al
Programa
de Control de Tuberculosis y Brucelosis Bovina,
este se continuará
impulsando a nivel nacional, a fin de disminuir la prevalencia de éstas
enfermedades en el país. En diciembre de 1997, La Unión fue
declarado libre de enfermedades en ganadería y se espera que a finales
de 1998, pueda hacerse lo mismo con toda la zona oriental. Sin embargo
aunque la zona sea declarada libre de enfermedades, los controles
continúan
a través de un equipo permanente de veterinarios, quienes brindan
la asistencia técnica a los ganaderos, a fin de combatir los males
fisiológicos que atacan al ganado.
Paralelamente se continuará
con el
Programa de Control y Erradicación de la Peste Porcina
Clásica
, a fin de prevenir las pérdidas económicas
derivadas de ésta enfermedad, mejorando la calidad del ganado y
propiciando un mejor comercio de los productos derivados. Esta enfermedad
también conocida como "fiebre porcina, accidente y cólera
animal", es responsable de ocasionar pérdidas anuales por aproximadamente
US$2.5 millones, según datos de la DGSVA. En este sentido los esfuerzos
se concentrarán en Metapán (Santa Ana), a fin de declarar
la primera zona libre del ataque de la enfermedad. No obstante la cobertura
del programa será nacional.
Asimismo, se están
realizando esfuerzos para reducir los niveles de pobreza rural, a través
de diferentes medidas que comprenden la accesibilidad al crédito,
asistencia técnica y búsqueda de opciones para la creación
de nuevas oportunidades agroempresariales, focalizando esta asistencia
en las comunidades marginales de las zonas rurales. Para ello se han
desarrollado
acciones a través de los programas de Desarrollo Agrícola
para Pequeños Productores de la Región Paracentral (PRODAP),
al Proyecto de Rehabilitación y Desarrollo de las Áreas afectadas
por el Conflicto en el Departamento de Chalatenango (PROCHALATE), y al
Proyecto de Desarrollo Agrícola de los Departamentos de Morazán
y Norte de la Unión (PRODERNOR), con los cuales se beneficiarán
más de 45 mil familias pobres de la región. Para éste
último proyecto, la Asamblea Legislativa aprobó la
contratación
del préstamo para su implementación y se estima que su accionar
comenzará a partir de 1999.
Las expectativas para
1998 son favorables y de acuerdo con el programa monetario se estima que
el PIBA real crezca a una tasa del 2.5% anual, previéndose que cada
uno de los subsectores agropecuarios reflejen un crecimiento positivo,
después de un año crítico afectado por problemas
climatológicos.
De acuerdo con las estimaciones del BCR, los subsectores que contribuirán
en mayor proporción con ese crecimiento positivo, serán en
orden de importancia, la caña de azúcar, los granos
básicos,
la pesca y la avicultura Sin embargo estas cifras deben manejarse
conservadoramente
sobre todo, teniendo en cuenta los efectos adversos en la agricultura,
derivados de la Tormenta Tropical Mitch.
Sector Agropecuario
Valor Agregado a Precios
Constantes de 1990
(En Millones de Colones)
Preliminar |
Proyección |
|||
|
anual |
|
anual |
|
TOTAL |
6.789,8
|
0,4
|
6.961,4
|
2,5
|
AGRICULTURA |
4.297,9
|
-1,8
|
4.423,2
|
2,9
|
Productos Principales |
1.826,0
|
-2,5
|
1.898,8
|
4,0
|
Café |
1.445,2
|
-7,7
|
1.451,9
|
0,5
|
Caña de Azúcar |
380,8
|
23,8
|
446,9
|
17,4
|
Granos Básicos |
1.296,5
|
-4,4
|
1.331,4
|
2,7
|
Otros Productos (1) |
1.175,4
|
2,5
|
1.193,0
|
1,5
|
GANADERÍA |
1.170,3
|
8,1
|
1.193,7
|
2,0
|
SILVICULTURA |
386,2
|
1,2
|
386,2
|
0,0
|
PESCA |
231,4
|
-3,0
|
236,0
|
2,0
|
AVICULTURA |
704,0
|
2,5
|
722,3
|
2,6
|
p;
Fuente: Estimaciones del BCR, previas a la estimación de daños
de la Tormenta Tropical Mitch.
En este contexto, la inversión
en programas y proyectos que ejecuta el MAG asumirá un papel fundamental
en vista de la necesidad de identificar nuevas áreas con potencial
de desarrollo; sin embargo, la definición, discusión y
concertación
de un proyecto de desarrollo agropecuario, debe extenderse responsablemente
a las diferentes fuerzas vivas de la sociedad.
En este sentido, el Ministerio
de Agricultura y Ganadería ha venido impulsando la conformación
del Comité para el Desarrollo Rural (CDR), el cual actualmente
está
constituído por trece instituciones relacionadas con el quehacer
del desarrollo agropecuario y rural. El CDR persigue los siguientes objetivos:
(i) La construcción e institucionalización de un proceso
de consulta, debate y concertación nacional sobre la adopción
de una Estrategia de Desarrollo Rural; (ii) La organización y
consolidación
de una instancia básica de promoción y coordinación
de ese proceso; y (iii) La preparación de propuestas técnicas
de desarrollo rural.
A través del CDR se
espera crear todo un proceso que permita el debate y la concertación
sobre la forma y contenido de la Estrategia de Desarrollo Rural que derive
de la participación interinstitucional, abordandola desde una perspectiva
técnica y no política. En este sentido se propicia la
configuración
de una organización que se concretice en una instancia de carácter
institucional, con la representatividad y credibilidad suficiente como
para generar la confianza necesaria para guiar, facilitar y coordinar el
proceso de implementación de la estrategia de desarrollo.
Para alcanzar este resultado, se han diseñado tres fases que comprenden:
Fase de Consenso (iniciando Diciembre/98) , con la cual se espera integrar las diferentes propuestas institucionales y sectoriales, así como aquellas propuestas de desarrollo rural derivadas desde un punto de vista regional, departamental y municipal. De esta fase se obtendrá el Documento de Estrategia en su versión final;
Fase de Difusión e Implementación. A través de la cual iniciará la organización para la implementación de la Estrategia. Así mismo, se desarrollará una campaña divulgativa de la misma, no con fines publicitarios sino con el propósito de incorporar en la implementación de ella, tanto a las instituciones del Estado como de la sociedad civil.
Dicho proceso se encuentra
actualmente en su fase de consenso y constituye el primer esfuerzo nacional
en este tipo de iniciativas que buscan abordar la implementación
de una estrategia de desarrollo rural desde un enfoque amplio e integral
y no solamente sectorial, A partir de esta base, los programas de corto
plazo continuarán teniendo un papel importante en el proceso de
desarrollo agropecuario, pero debe continúarse avanzando en la
definición
de una estrategia nacional que resulte del diálogo y concertación
de las diferentes entidades agropecuarias, centros de investigación
y grupos de productores, involucrando a la sociedad política y civil
en la consecución de un objetivo común:
la recuperación
y desarrollo del sector agropecuario y el combate sostenido a la pobreza
rural
. Este continuará siendo el objetivo fundamental del Programa
de 1999 y hacia ello se orientarán los esfuerzos.
1. Incluye
Tabaco, Hortalizas, Tubérculos, Frutas, Ajonjolí, Henequén,
Kenaf y Servicios Agrícolas.
![]() |
|