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FEDECAMARAS 54° Asamblea Anual
Foro de Seguridad
Social Integral
Julio, 1998
La
Sociedad Civil y la Ley Marco de Seguridad Social
Integral
Por:
Carlos Guillermo Arocha
Cuando se me invitó a
participar en este Foro para tratar el tema de
"La Sociedad Civil y la Nueva Ley Marco de
Seguridad Social Integral", tenía varias
opciones: Enfocar el tema desde el punto de vista
de los trabajadores, o de los empresarios, o de
los organismos privados, también empresariales,
que comenzarán a participar directamente en la
gestión de los sub-sistemas que la propia
reforma a la seguridad social en Venezuela ha
previsto. Sin embargo, todos estos enfoques
serían mucho mejor tratados por expertos
vinculados directamente a dichas áreas, también
invitados a este evento para ese fin. Por ello,
opté por adelantar una modesta investigación
sobre lo que al respecto opina el ciudadano
común, el venezolano en la calle, aquel que no
es experto, pero a quien el tema le afecta
directamente y no siempre es tomado en cuenta. De
hecho, al hablar de sociedad civil, al menos en
teoría, se habla de todo aquello que no este
ligado al sector público, al Estado, es decir,
nos referimos por contraste a "lo
público" y a "lo privado",
englobando este último, desde los trabajadores
hasta los empresarios y a sus organizaciones.
Este análisis busca
entonces, enfocar la seguridad social desde la
perspectiva del ciudadano no involucrado como
actor directo en el proceso de reforma de la
Seguridad Social en nuestro país, con lo cual,
creo que se aportará algo más al presente foro.
¿Cuál es la opinión de la gente común?
¿Estamos los venezolanos conformes con lo que
tenemos en el área de la seguridad social? ¿Se
conoce lo que se ha logrado hasta ahora para
corregir las fallas en el área? ¿Cuáles son
nuestras expectativas al respecto? El estudio de
opinión (Anexo "A") fue efectuado
entre cien personas (50 hombres y 50 mujeres,
mayores de edad), escogidas al azar en el
Municipio Baruta del Estado Miranda, las cuales
fueron entrevistadas entre el 5 y el 8 de julio
de este año.
La primera pregunta
realizada fue: ¿Cotiza o ha cotizado usted
alguna vez para el seguro social? A esta
interrogante, el 75% de los entrevistados
contestó afirmativamente, mientras que 23% dijo
no haberlo hecho y 2% no contestó.
La segunda
interrogante al respecto fue: ¿Ha recibido
usted alguna vez algún beneficio concreto del
Seguro Social? Las respuestas, fueron: Si,
73%; mientras que 27% contestó negativamente.
Curiosamente, a pesar
del alto índice que asegura haber recibido
algún beneficio del sistema actual de seguridad
social, ante la pregunta ¿Considera usted que
la seguridad social en Venezuela funciona?,
sólo 11% dijo que sí, mientras que un sólido
82% respondió que no y 7% se abstuvo de
responder.
Seguidamente, se
preguntó a los entrevistados si conocían el
contenido de la reforma del Sistema de Seguridad
Social. En este punto, un reducido 28%
aseguró tener conocimiento, frente a un 64% que
dijo no conocer sobre la reforma y a un 8% que no
respondió.
Profundizando más
sobre la materia, se planteó, ¿Cree usted
que con la aprobación de la nueva Ley Marco de
Seguridad Social Integral y la creación de los
sub-sistemas se verá usted realmente
beneficiado? Cabe resaltarse aquí el
escepticismo de los entrevistados, ya que sólo
un 29% contestó creer que el cambio sería
beneficioso, ante un 64% que dijo que no habría
mejoras, al menos para ellos y un 37% que no
respondió.
A los que contestaron
negativamente, se les pidió que dieran algunas razones
por las que pensaron que el cambio en el sistema
no mejoraría las cosas. Aquí, encontramos
respuestas muy variadas, las cuales podrían
englobarse en tres áreas básicas: 10%
consideró que el sistema estaría condenado al
fracaso debido a la corrupción administrativa.
5% manifestó que el problema estaba en la falta
de voluntad política para adelantar el proceso y
finalmente, 15% no explicó mayores causas para
el fracaso, pero dijo dudar del éxito de las
reformas ya que no creía en las mismas por
simple escepticismo.
Para finalizar el
cuestionario, se incluyó la siguiente pregunta ¿Cree
usted que la gestión de los regímenes de
protección social deberían ser públicas,
privadas o mixtas? Las respuestas fueron:
Pública, 26%; Privada, 28% y Mixta 42%. 4% no
respondió.
El análisis de las
respuestas nos da algunas pistas para ciertas
conclusiones, las cuales se buscan interpretar en
esta investigación y que además pueden ser un
punto de partida para un estudio más detallado
que pudiese realizarse a futuro. Pasemos a
revisarlas individualmente.
- Podemos
observar que una amplia mayoría percibe
al sistema actual como agotado. Aún
entre aquellos que de alguna forma se han
beneficiado del actual IVSS se comparte
la idea de que el sistema de seguridad
social en Venezuela no sirve.
Diferentes autores han
coincidido en el hecho cierto de que los sistemas
tradicionales de seguridad social implantados en
América Latina, los cuales en sus inicios eran
altamente prometedores, han fracasado
básicamente por razones financieras, combinadas
con fallas estructurales del sistema,
desviaciones e incapacidad y baja cobertura
global. En tal sentido, citamos a Carmelo Mesa
Lago, quien plantea: "La eliminación, o al
menos la reducción de esos riesgos, ha sido
desde hace muchos años tanto un objetivo
principal de la política social como uno de los
más importantes criterios para juzgar el
desarrollo social alcanzado por una sociedad; la
creación de instituciones y mecanismos
especializados para responder a estos fines
evolucionó rápidamente durante este siglo en
los países actualmente desarrollados para cubrir
el vacío dejado por el debilitamiento o la
desaparición de instituciones tradicionales que
cumplían tales funciones en el pasado..."
"En América Latina también se han
realizado esfuerzos importantes para desarrollar
los sistemas de seguridad social. Pero como
consecuencia de la forma en que se llevó a cabo
el desarrollo de los mismos - basado en el modelo
"bismarckiano" del seguro social -
aparecieron dos problemas principales y
estrechamente vinculados que en mayor o menor
grado afectan a todos ellos: la escasa cobertura
y el déficit financiero." (Mesa Lago, C. En
Kliksberg, B., compilador. Pobreza: Un Tema
Impostergable, FCE, México 1993).
La Seguridad Social en
Venezuela requiere un cambio de 180°. Ella misma
se encargó de demostrar que en las condiciones
en que se manejaba no podía continuar. Cada día
se hacía más deficitaria y solucionaba menos
los problemas concretos de la gente. Perdió su
norte y su objetivo. Por ello, no ha quedado otra
alternativa que su sustitución.
Si revisamos las
cifras del actual sistema venezolano, se
entienden las razones financieras del problema:
Según estimaciones del Dr. Carlos Brillembourg,
planteadas en el Foro Internacional "Hacia
un Nuevo Financiamiento de la Atención
Médica", que organizara el CEDICE
recientemente, la situación está
estructuralmente colapsada. En tal sentido, la
Venezuela actual cuenta con aproximadamente 25
millones personas, pero la fuerza de trabajo en
nuestro país es de apenas 8 millones, quienes
son aptos para el trabajo. De ellos sólo cotizan
en la actualidad 2,5 millones en el Seguro
Social. Por otra parte, los jóvenes que no
cotizan por no estar en edad de trabajar, son
alrededor del 50%. Además, de los que trabajan
en el área formal, el 90% cuenta con ingresos
inferiores a 400 mil bolívares. Concretamente,
el sistema actual está basado en cotizaciones
con un salario promedio de 150 mil bolívares. La
tasa de cotización al IVSS es de 6,25%, lo cual
asciende a una cotización anual de Bs. 112.500.
Si observamos sólo el caso de la salud, vemos
que el gasto médico promedio en Venezuela es de
Bs.350.000 anuales. A ello se suma que el IVSS
maneja alrededor de 77 ambulatorios y 312
hospitales, la mayoría de ellos con graves
fallas estructurales y de dotación. El costo
real de la salud en Venezuela es de
aproximadamente US$ 2.200 millones, lo que
implica un déficit de aproximado de US$ 1.300
Millones (considerando el mismo 6,25% en la
cotización en la seguridad social).
Por su parte, el
Director de la Coordinación de Seguridad Social,
Luis Eduardo Díaz, hace pocos días declaró en
un periódico nacional sobre la importancia de
que los sub-sistemas de salud, pensiones y paro
forzoso comiencen a funcionar en 1999
argumentando que "Una demora significaría
pagar un déficit mayor para el IVSS, previsto en
278 millardos de bolívares el próximo año, aun
sumando los ingresos de todos los
cotizantes..." (Entrevista en El Universal
el 13-07-98)
El gran reto del
sistema es entonces lograr ser eficiente, para
ser por ende atractivo. Esa será la vacuna
contra los problemas de cobertura. No sólo se
afiliarán aquellos trabajadores que configuran
la economía formal, sino que también quienes
laboran por cuenta propia y los del sector
informal se sentirán motivados a afiliarse en
forma voluntaria. Superado este obstáculo, sólo
quedará asegurarse de que el sistema que se
configure sea sencillo en su operación y que se
fomente además la calidad para buscar la lealtad
del cliente vía competencia.
- Por otra
parte, se aprecia un gran desconocimiento
por parte de los entrevistados en cuanto
al contenido de la reforma, lo cual es
preocupante si consideramos la
importancia de la opinión pública en un
proceso tan esencial como el de reforma
del sistema de la seguridad social.
La seguridad social ha
sido tradicionalmente uno de los sistemas menos
conocidos por la gente en Venezuela, a ello se
suma el hecho de que la reforma se ha manejado
con excelente consenso entre gobierno, congreso,
empresarios y trabajadores, pero con muy poca
información y difusión hacia el público en
general, hacia la gente común. En la actualidad
el proceso de reforma que viene planteándose en
el área cuenta, entre sus múltiples factores de
riesgo, con profundas dudas por parte de los
venezolanos, quienes no creen posible que un
proyecto tan ambicioso y complejo como este pueda
funcionar en un país en el que por lo visto,
salvo pocas excepciones, "las cosas no
funcionan"...
- Otro de los
puntos interesantes del estudio, es el
escepticismo generalizado sobre un
potencial beneficio personal o directo
como resultado de la reforma, ya que
sólo un reducido grupo cree que se
beneficiaría del mismo.
En Venezuela los
sueldos y salarios estaban bonificados, lo que se
corrigió recientemente. Sin sueldos y salarios
medianamente sólidos no puede haber cotización
para la Seguridad Social. Hoy el trabajador
siente lógicas dudas sobre la conveniencia del
sistema, ya que existe, como se ve en el sondeo
de opinión un escepticismo generalizado, el cual
se justifica por la tradición de un sistema que
no ha servido, junto al temor de que los
descuentos que se hagan a los salarios sean
demasiado altos, dejando al ingreso mensual real
reducido sustancialmente.
Venezuela es uno de
los últimos países en emprender el proceso de
reforma. Por ello no puede darse el lujo de
equivocarse. Es indispensable seguir de cerca la
experiencia de otros países, especialmente de
los relativamente recientes casos
latinoamericanos que han emprendido reformas
exitosas. Es indispensable el cambio del modelo
de seguridad social, pero no basta la
modificación legal, sino que se requiere la toma
de conciencia por parte de todos los sectores del
país para construir el consenso nacional
partiendo de la educación ciudadana
- Queda claro
por otro lado, que la gente percibe al
sector político y a los entes
relacionados con el Estado como factores
que podrían trabar el proceso.
Concretamente, se planteó por los
entrevistados "corrupción y falta
de voluntad política", mientras que
otro importante grupo se manifiestó
dudoso ante el proceso sin dar detalles.
Los cambios en general
tienden a dificultarse por las presiones
políticas de quienes tienen intereses en el
sistema actual. Sin embargo, luego de largos
años de errores y de ineficiencia institucional,
después de cientos de noticias nacionales e
internacionales sobre la inoperancia de nuestra
Seguridad Social, incluyendo fotografías y
filmaciones de los llamados "viejitos"
desfilando con cruces en sus espaldas para
protestar por sus bajas pensiones, por fin la
Seguridad Social se convirtió en un tema de
agenda entre los decisores del país y ha calado
profundamente en la opinión pública nacional.
La Seguridad Social está dentro de esa
jerarquía de prioridades tanto de la
administración actual , como necesariamente de
la que está por venir.
Además, los avances
en el área han sido resultado de un interesante
proceso de consenso social, el cual ha producido
resultados sólidos y de difícil regreso. Ha
imperado el diálogo como respuesta democrática
a las diferencias económicas, políticas y
sociales existentes. Sin embargo, hace falta
garantizarle al país y a los particulares
dispuestos a participar en el proceso que habrá
normativas y reglas transparentes. Es
indispensable asegurar de ahora en adelante, que
no habrá incertidumbre institucional, tan
frecuente en nuestro país y en general en
América Latina. Esos riesgos institucionales que
no son otra cosa que "la incertidumbre de
los actores económicos que es causada por reglas
que, en general, funcionan defectuosamente y por
la indiscreción ilimitada del gobierno para
cambiar prácticamente cualquier regla, en
cualquier momento y por cualquier razón. Esos
riesgos institucionales son un riesgo para la
economía, ya que reducen la inversión y limitan
los efectos de propagación de la inversión que
queda. Puesto que este tipo de incertidumbre
está profundamente arraigado en todo el sistema
jurídico, afecta a todo el mundo, desde el
hombre de la calle hasta los miembros de las
élites nacionales." (Borner, Brunetti y
Weder: Obstáculos Institucionales al Crecimiento
de América Latina, CINDE, 1993).
También grave ha sido
la percepción de la gente sobre la corrupción
administrativa. Gran parte de la desconfianza del
venezolano tiene su origen en el hecho de
considerar a sus gobernantes como vinculados a
hechos de malos manejos de los recursos
públicos. Lamentablemente esta percepción ha
tenido bases sólidas en la práctica, puesto que
en varias ocasiones los fondos del IVSS han sido
la "caja chica" de los gobiernos o se
han desplazado hacia otras necesidades. Hoy,
entre los puntos más positivos de la reforma
está el hecho de que los fondos están
"blindados" por la propia ley y las
superintendencias en cada uno de los sectores. A
ello debe sumarse una profunda revisión de
nuestro poder judicial, para rescatar la idea de
justicia y de seguridad jurídica en nuestro
país.
Otro punto delicado es
que existen graves problemas con la pesada carga
burocrática existente y sumado a ello una
tecnología obsoleta. Para complicar aún más el
cuadro, la situación macro-económica difícil
influye en los planes de inversión del Estado
venezolano. Problemas que sólo podrán
enfrentarse en la medida en que la reforma avance
y produzca su propia ola de modernización, tanto
en el manejo financiero del asunto, como en el
equipamiento tecnológico requerido.
Parte de la solución
está también en consolidar el proceso de
descentralización, permitiendo a los Estados y a
los Municipios asumir cada día mayores
responsabilidades, las cuales podrán llegar
directamente hasta los usuarios y a las
comunidades, incorporándolos directamente en la
administración y control de los servicios. En el
caso específico de la salud, comparto el
criterio manejado por uno de los actores que más
ha contribuido al actual proceso de reforma, el
Dr. Arístides Hospedales, quien ha dicho en
varias ocasiones que debe profundizarse la
descentralización hasta la última unidad
operativa, dándole autonomía funcional y de
operación al propio ambulatorio u hospital. En
tal sentido, se debe pensar en ir más allá del
propio Municipio. Este proceso debe acompañarse
por supuesto de un claro sistema de incentivos
que apoye y motive a la eficiencia. Así, se
podrá acabar con el sistema actual que subsidia
la ineficiencia en la prestación de la salud,
financiando por igual a los centros que funcionan
y a los que no lo hacen; cancelando sueldos y
salarios a quienes trabajan y a quienes no. Debe
entonces pasarse de subsidiar la oferta para
subsidiar a la demanda, dejar de financiar a los
hospitales para financiar a los enfermos, lo que
ya se ha logrado en prácticamente toda América
Latina. Debe buscarse además, la recuperación
de fondos y la autogestión.
- Para finalizar
el análisis debe resaltarse que un gran
porcentaje considera conveniente que la
gestión de los sub-sistemas se lleve a
cabo de manera "mixta" entre el
sector público y el privado.
Según estimaciones de
diversos legisladores y actores involucrados
está a punto aprobarse el sub-sistema de Salud,
al cual seguirá el de Pensiones quedando
pendiente continuar a mediano plazo con los de
Recreación, Paro Forzoso y Vivienda. Es decir,
las prioridades, como es lógico por su extrema
urgencia, han sido la salud y pensiones.
En cuanto a la
gestión de los mismos, la Ley Orgánica del
Sistema de Seguridad Social Integral deja muy
claro que podrá ser pública, privada o mixta.
Un gran avance de la reforma sin dudas el abrir
las puertas a la incorporación del sector
privado, lo cual es percibido por la gente como
positivo, ya sea individualmente o en conjunto
con entes públicos. Sobre el particular, es
urgente la consolidación de una gerencia
eficiente, independientemente del sector, pero
comprometida con unos objetivos concretos, con un
método de acción, que tenga como meta al
ciudadano y su bienestar. Es indispensable el
estímulo a la inversión privada en el área.
Nuestro país cada día se aleja más de la
absurda concepción, que compartíamos con otras
naciones latinoamericanas hace no mucho tiempo,
de considerar a la inversión privada como algo
de lo que debe desconfiarse, tendencia negativa
que todavía persiste en algunos sectores y
"lleva a percibir el éxito en el mundo de
los negocios casi siempre como una confabulación
más o menos fraudulenta en contra de los
intereses del cuerpo social; el éxito
empresarial, efectivamente, casi nunca es visto
como lo que es, como una recompensa que otorga la
comunidad a quien está entregando al mercado
algún bien o servicio en términos más
convenientes que el resto de la
competencia..." (Piñera, J. El Cascabel al
Gato: La Batalla por la Reforma Previsional en
Chile, 1995).
Debe insistirse en que
el proceso de reforma se inició con buen pie, ya
que, como pocas veces, la dirigencia política,
gubernamental, empresarial y laboral ha realizado
una importante función de diálogo y acuerdo
para rediseñar las estructuras del sistema y
concretamente para hacerlas más eficientes, pero
este proceso debe continuar con la creación de
una nueva cultura, tanto en el servidor público
como en el gerente privado, que busque obtener
resultados y que fomente la innovación en la
prestación del servicio en función de la
satisfacción del ciudadano. Todo ello parte de
crear un clima de competencia regulada, no sólo
entre particulares, sino entre el sector público
y el privado, cuyo norte sean los usuarios
debidamente asistidos. Esto sin duda alguna
estimulará la calidad.
En cuanto al Estado,
como se dijo anteriormente, deberá garantizar
bases sólidas, reglas claras y transparentes en
el nuevo sistema de seguridad social, además de
ser un ente rector y regulador del sistema, pero
sin abandonar su responsabilidad hacia los que no
pueden afrontar las exigencias del sistema por
sí solos, es decir la población más pobre. Por
otro lado, deberá ser estricto en la aplicación
y evaluación de la nueva Seguridad Social. Para
ello, la Evaluación constante del programa es
importante. Adjudicar y tomar códigos
internacionales que permitan comparar en base a
evaluaciones permanentes a nuestro sistema frente
al de Colombia, Chile, USA, España, etc.
Claramente expresa la
Ley que al Estado corresponde la rectoría,
dirección, coordinación y control del sistema.
En tal sentido, no cabe duda que como afirma el
Ministro Petkoff: "la política general de
seguridad social es una atribución del Estado
independientemente de que la presencia del
tripartismo en los organismos de administración
sea necesaria y sea conveniente que participen en
ésta trabajadores y empleadores, pero la
atribución que corresponde al Estado de regir el
sistema, es indelegable." (Petkoff, T.
Prólogo de Concheso, A. Misión Imposible,
CEDICE, Editorial Panapo, 1998).
Para finalizar, cito
algunas reflexiones formuladas por otro de los
protagonistas del entendimiento social que dio
origen a la reforma de la seguridad social en
Venezuela, Aurelio Concheso quien plantea que
"...Venezuela tiene la oportunidad de entrar
al nuevo siglo con una legislación laboral y de
seguridad social a tono con los tiempos, lo que
indudablemente se reflejará en mayor
productividad económica y en un creciente nivel
de bienestar de sus ciudadanos, montados ambos
sobre bases firmes y sostenibles. Para que todo
esto suceda, sin embargo, la tarea no ha
terminado sino que apenas comienza. Los retos los
tenemos por delante." (Concheso, A. Misión
Imposible, CEDICE, Editorial Panapo, 1998).
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