La Sra. Rodríguez contrata una nueva mucama con una bella cabellera rubia.
La primera mañana, la mucama aparece sin cabello y le dice a la señora: yo uso una peluca, porque nací completamente calva. No tengo un solo pelo en todo mi cuerpo, ni siquiera allá abajo.
Esa noche, la Sra. Rodríguez le cuenta a su esposo el caso de la mucama. Este le dice: Nunca he visto algo como eso. Por favor mañana, pídele que vaya a la habitación y te muestre. Yo me escondo en el armario y así doy una mirada.
Al día siguiente, la Sra. Rodríguez le pidió a la chica, ambas se fueron a la habitación y la mucama se desnudó mostrándole.
Entonces dijo la mucama: yo nunca he visto una con pelo, porque no me muestra la suya. La Sra. Rodríguez accedió, se quitó la ropa y le mostró.
Esa noche, la Sra. Rodríguez le dijo a su esposo: espero que estés satisfecho; yo me sentí un poco apenada cuando ella me pidió ver la mía.
El esposo le dijo:
"¿Tu crees que eras la única apenada?... Conmigo dentro del
armario estaban mis tres compañeros de la partida de dominó."