Versión Estenográfica del diálogo del licenciado Francisco Labastida Ochoa, precandidato del PRI a la Presidencia de la República, con el Organismo Nacional de Mujeres Priístas, efectuado en el auditorio "Plutarco Elías Calles" de este Instituto Político. 

MEXICO, D. F., 9 DE JULIO DE 1999. 

-- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Compañera Sara Rocha Medina, Presidenta Colegiada del Movimiento Nacional de Mujeres Priístas; compañera Hilda Anderson Nevares, estimada paisana, Vicepresidenta del Movimiento Nacional de Mujeres Priístas; amigas dirigentes de las estructuras partidistas y de las organizaciones adherentes; muy apreciadas compañeras: 

Me presento ante ustedes, con respeto, con honestidad y con esa dignidad por la que tanto han luchado las mujeres mexicanas y, particularmente las mujeres priístas. 

No subestimo la inteligencia de ninguna de ustedes, por eso no quiero usar frases bonitas y la retórica tradicional, estoy en contra de la manipulación política. 

Las mujeres son más de la mitad de México, eso lo saben perfectamente bien ustedes. El contacto con ustedes por esta razón y porque deciden, con su voto y en muchas ocasiones también con el voto de su marido, el resultado de las elecciones, y de los hijos también; el contacto de cualquier político con ustedes es un contacto primordial de primer orden, de primera importancia. 

Eso sé que lo saben ustedes y también sé que lo van a hacer valorar y hacer valer en todo momento y circunstancia. Por ello sólo quiero decirles que tengo un profundo aprecio y respeto por la entereza de las mujeres, por su talento y por la emoción que ponen al hacer todas las cosas en su vida. 

Quiero hablarles de hechos reales. Quiero hablarles de las mujeres de mi vida, de mi esposa María Teresa que hoy aquí está presente. 

Que es mi compañera y mi amiga, de mi hijas y de todas las mujeres con las que he tenido el privilegio de compartir el trabajo, el esfuerzo y logros, hoy me acompañan dos de ellas muy destacadas: Beatriz Paredes y Silvia Hernández. 

Y quiero hablarles, sobre todo, de los millones de mujeres que dan a la vida un rostro más humano, lo mismo en el hogar cuando transmiten los valores fundamentales a los hijos, que en las fábricas, en las oficinas, las universidades o las actividades políticas. 

Por eso quiero, si ustedes me lo permiten, contarles una historia que nos tocó vivir en Sinaloa a María Teresa y a miles y miles de sinaloenses cuando ocurrió una gran tragedia. 

En los últimos días de diciembre de 1990, ocurrió una gran desgracia en el norte de Sinaloa; las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento del Río Fuerte y se inundaron pueblos y rancherías de gente particularmente muy pobre, casi todos perdieron sus escasas pertenencias y la gente tuvo que huir de sus hogares y de sus pueblos para poner a salvo a las familias; abandonar la casa y ver las pertenencias arrebatadas por la inundación fue, para la gente humilde una tragedia que de pronto les trastornó la vida. 

Cuando mi esposa Tere y yo llegamos a la zona de la inundación, ya las mujeres, las mujeres humildes de una zona indígena estaban en pie de lucha buscando lugares seguros para sus hijos, rescatando lo rescatable, en medio del frío y de la humedad, abrigando a sus hijos y a sus viejos sin dormir, procurándose alimentos a costa de su propia vida. 

Gracias a la entereza de las mujeres, a su capacidad de sacrificio, a su instinto de solidaridad, de la hermandad en medio de la tragedia, se pudieron organizar casi de inmediato albergues para más de 20 mil personas que perdieron casas, camas, utensilios de cocina, sillas y prácticamente todo lo que tenía. 

Eso, lo quiero decir con toda claridad, lo organizaron las mujeres y creo que por ello no podemos hacer otra cosa mas que afirmar que la legión de las mujeres ahí fue conmovedora en la más difícil emergencia, como es conmovedora los millones de ejemplos que ustedes con su trabajo, con su decisión, con su esfuerzo cotidiano le dan al país todos los días. 

No hubo, en esa ocasión, niño ni persona sin abrigo, ni alimento o sin atención sanitaria. Y eso lo hicieron las mujeres indígenas de las zonas más pobres del país; supieron, las mujeres, crear un espíritu de lucha tan grande que la gente no sólo se sobrepuso a la desgracia, sino que la propia tragedia encontró alegría para vivir; en los albergues hubo noviazgos que terminaron en matrimonios y en bodas; hubo música y baile y hubo ganas y decisión de salir adelante que es lo que tienen las mujeres de México. 

Declaro con orgullo y con reconocimiento que las mujeres fueron el alma, el vigor y la fuerza que vencieron a la tragedia, que recupero el ánimo y que reconstruyó la vida. Y que son el alma, la fuerza y la alegría de la vida también en el país. 

Todavía recuerdo que unos meses después de la tragedia Tere y yo regresamos a la zona de el inundación para celebrar con las familias la inauguración de un pueblo nuevo, con casas nuevecitas, recién construidas, y saben ¿por quién fueron reconstruidas? Por las mujeres que con ello se ganaron el sustento, construyeron las casas y le dieron hogar para toda la familia. Ese es el vigor, la fuerza y la decisión de las mujeres de México. 

Ahí nació un nuevo pueblecito, San Miguel, junto al viejo San Miguel Zapotitlán, que tiene cerca de 800 casas, agua potable, escuelas y todo, casi todo fue construido por las mujeres, y lo quiero enfatizar, porque a estas mujeres de mi tierra, y con ella a todas las mujeres, particularmente ustedes mi reconocimiento y mi admiración por la voluntad con la cual construyen la vida con la alegría, por la cual también se esfuerzan todos los días, para que los hombres también vivamos mejor. 

Quiero saludar con mucho cariño y afecto a Sara Rocha Medina y a Hilda Anderson. Espléndidas dirigentes de las mujeres priístas. Para ellas y para todos ustedes mi respeto, mi reconocimiento, mi apoyo y mi decidido compromiso para el logro de las metas de las mujeres que son las metas de México. Estarán de acuerdo ustedes conmigo en que hoy el PRI, nuestro Partido es la vanguardia de la lucha de la democracia, y que éste es uno de los grandes momentos del nuevo PRI que hoy estamos conformando. 

Somos un partido lleno de fortaleza, de historia, pero sobre todo de porvenir, porque tenemos como priístas la capacidad para evolucionar y transformarnos, y con ello construirle un nuevo y mejor futuro al país.

Lo mejor del PRI y lo mejor de México son las mujeres que militan de la política. 

Por eso me emociona que la voz de la mujer dentro y fuera del PRI se escuche cada vez más alto y con más fuerza. Tenemos ejemplos claros de ello, como es el caso de Dulce María Sauri, Secretaria General de nuestro Partido. Como es el caso de María de los Angeles Moreno, líder del Senado de la República, y por cierto única mujer que ha presidido y dirigido un partido político en México. 

También como es el caso de Rosario Green que lleva la voz de México en todos los foros de la mundo. De Griselda Alvarez, de Elba Esther Gordillo, de mujeres que con su talento y decisión han conformado la nueva realidad del México que hoy vivimos. 

Gracias a la participación de la mujer el PRI sigue estando, sin lugar a dudas, a la vanguardia política de México. Gracias a la participación de la mujer el PRI sigue siendo el partido mayoritario de México. Y gracias a la actividad política de las mujeres el PRI va a seguir siendo el partido que dirija los destinos de México. 

Reconozco lo que las mujeres hacen de manera cotidiana en sus familias para tener un mejor país, un país con menos pobreza, un país con más oportunidades, un país más equitativo y más democrático, un país en donde las mujeres alcancen un lugar más preponderante, haciendo realidad la norma de equidad y de igualdad sin distinción de género, con el apoyo de los varones que estamos comprometidos en el desarrollo y con el progreso de las mujeres. 

La lucha de las mujeres comenzó en el hogar, del que son centro y pilar, y del que, en muchos casos, lamentablemente han sido también relegadas y marginadas. 

Recordemos el extraordinario papel de las mujeres en los años de la crisis, en la adversidad, cuando el dinero ya no alcanzaba para cubrir lo más elemental, las mujeres mostraron su entereza y su valor, y salieron a trabajar para sacar adelante a la casa, a la familia y a los hijos. 

Con ello se dieron asimismas un nuevo estatus en la familia, y un nuevo nivel en la sociedad; fortalecieron su papel de líderes en muchas luchas sociales y continuaron siendo el baluarte de la familia. 

Desde todos los lugares y en todas las actividades, las mujeres han desafiado los enormes retos que hemos enfrentado en los últimos años. Por ello, todos los mexicanos tenemos que reconocer a la mujer; tenemos que expresarle, con toda claridad, nuestra gratitud por su enorme esfuerzo. 

Ustedes serán las que transformarán a México en el próximo siglo y son las que están transformando al país en el momento actual. Es mucho lo que con su esfuerzo han logrado, pero reconozcamos con honestidad que aún queda un camino muy largo por recorrer para dignificar en todo lo que vale a la mujer mexicana. 

El derecho a la salud contrasta con la realidad de miles de madres adolescentes y mujeres que fallecen como consecuencia de una maternidad mal atendida. 

El derecho al trabajo se ve limitado por la responsabilidad que las mujeres tienen en el hogar y porque en igualdad de circunstancias todavía en varios lugares de prefiere contratar a varones y evitar ausencias por embarazos. Y esa es una realidad que hoy todavía existe. 

Aún seis de cada diez mexicanas analfabetas son mujeres y tres de cada diez niñas que concluyen la primaria no son inscritas para el siguiente nivel educativo. Las mujeres y las niñas indígenas de nuestro país son los que con mayor agudeza, sin lugar a dudas, padecen las cargas de la marginación y también de la pobreza. 

Ante esta situación de injusticia y discriminación, la capacidad y el talento de las mujeres, con el apoyo solidario de muchos hombres -entre los cuales me cuento- les ha permitido seguir avanzando en el país. 

Hoy las mujeres mexicanas luchan para alcanzar la igualdad en todos los ámbitos de la vida nacional, como la única vía posible para alcanzar un verdadero desarrollo humano. Por eso quiero apoyar la equidad y el desarrollo humano y la igualdad con las cuatro prioridades básicas, las cuatro propuestas fundamentales que planteo realizar y desarrollar en el país durante los siguientes años. 

Darle un fuerte impulso a la educación y a la calidad de la educación, haciendo escuelas de tiempo completo, no de tiempo parcial, que extiendan la jornada educativa más tarde de lo que hoy salen porque hoy las escuelas básicas terminan a las 12 y media del día y sólo reciben los niños cuatro horas y media de clase, y tenemos que extender la jornada educativa muchas más horas, entre otras cosas para que en la escuela también se fortalezca la transmisión de valores. 

También para que se formen las actitudes con las cuales los niños, luego jóvenes, se podrán desarrollar y progresar por sí mismos. También para que les demos alimentación dentro de las propias escuelas al mediodía, para que ahí nuestros hijos, sus hijos bien alimentados puedan estudiar y desarrollarse, para que cuenten con auxiliares pedagógicos suficientes en las escuelas, para que con ello puedan aprender bien y tomen las habilidades que les van a permitir desarrollarse en la vida, para que no sólo los hijos de las familias de altos ingresos tengan acceso a una educación en donde pueden tener conocimiento de idiomas o de computación o una buena sala de lectura y que sean los que pueden progresar. 

Para que no heredemos la pobreza de una a otra generación propongo una reforma educativa profunda que le dé un gran énfasis a la calidad educativa y que veamos ahí que hacemos efectiva una forma para alcanzar la justicia social en el país, para impulsar su desarrollo y para llegar con ello a impulsar el mejor nivel de vida del país, pero también para impulsar la equidad y la justicia social, que ésta es una de las palancas más fuertes que el país y cualquier país tiene para impulsar su desarrollo. 

En estos temas me he nutrido con los comentarios de muchas mujeres que me han expresado el interés y la prioridad que la transformación del país se desarrolla, particularmente una mujer, una persona, Maricruz Montelongo, me ha auxiliado y me ha apoyado en captar inquietudes y expresar también formas de solución y de respuesta a sus justas demandas. 

En segundo término, propongo a ustedes que demos un fuerte impulso a la generación de empleos en el país durante los siguientes años. Que generemos un millón de empleos de forma permanente que nos permita que los empleos no sólo se extiendan por todo el país, no se concentren en unas cuantas zonas, sino que se derrame la generación de empleos por todo el país para cerrar la brecha entre el desarrollo lento que el sur del país tiene y el desarrollo dinámico que el centro de la República alcanza. 

Para hacer con ello la realidad de un país unido; unido con un propósito común, unido porque vivimos en la misma patria pero también unidos porque tenemos un destino que nos identifica, que es más justo y que cierra la brecha y las diferencias en el desarrollo nacional. 

Eso implica fomentar mucho la inversión, implica impulsar mucho el crecimiento económico, implica fomentar mucho el ahorro pero también implica darle el apoyo a las cosas que hoy nos están haciendo falta en el país. 

Impulsar mucho la construcción de viviendas. Mi propuesta es construir 700 mil viviendas al año, cuatro veces más casi de lo que hoy estamos construyendo, para generar ahí miles, decenas de miles, cientos de miles de empleos y en la industria que genera los materiales, multiplicar estos empleos para así impulsar el empleo y el crecimiento económico. 

Pero hacerlo en todo el país y lograr con ello, junto con el impulso de otras actividades, el impulso al turismo, el impulso a la pequeña y a la mediana empresa en donde las mujeres tienen un papel muy destacado que jugar y, el impulso al desarrollo regional, la generación del empleo que en el país nos permita que los salarios alcances para las cosas cotidianas, para que en la mesa de la casa se coma mejor, para que haya mejores zapatos para los niños, para que haya vestidos, buenos vestidos para las mujeres o, si ustedes trabajan, para que le compren buena ropa al marido. 

Y, obviamente, para tener casas más dignas, mejor construidas con mejores materiales. 

Y, en tercer lugar, les propongo a ustedes que en los siguientes años le demos un muy fuerte impulso al campo, un muy fuerte impulso al campo para que haya más producción de alimentos en el país; un muy fuerte impulso al campo para combatir la pobreza que en el campo existe; un muy fuerte impulso al campo para cerrar la brecha en el desarrollo regional; un muy fuerte impulso al campo para lograr diversificar la producción agropecuaria, generar empleos, industrializar los productos y lograr con ello que el nivel de vida de la población más pobre del país se levante y se levante de a de veras. Y eso implica dinero, más recursos presupuestales a los cuales me comprometo a apoyar, pero también talento, decisiones inteligentes, honestidad en el manejo de los recursos para que no se los coma la burocracia o la corrupción, en el camino. 

Por eso les propongo que asociado a los programas acepten mi compromiso de trabajar con honestidad, por todo lo que ustedes me encomienden. 

En cuarto lugar, les propongo a ustedes que recogiendo su demanda, su inquietud, su coraje, su decisión combatamos de fondo la criminalidad, la violencia, la delincuencia y el narcotráfico en el país. 

Que viendo los avances que en materia de seguridad pública este gobierno realice, que consolidemos los avances en esta materia y que combatamos, de fondo, con rigor, con decisión, con decisión firme el crimen, la violencia y el narcotráfico en todo el país, para que tengan ustedes la tranquilidad de que cuando salen de sus casas salen sin temor a transitar por las ciudades o por las carreteras; para que sepan ustedes que cuando sus hijos salen en las noches, no tengan el temor ni el pendiente de que pueden ser asaltados, robados, secuestrados o, incluso muertos. 

Quiero comprometer con ustedes el esfuerzo más decidido y fuerte en contra de la delincuencia y el crimen del país. Poner todo el esfuerzo y el empeño en contra de ello y dar resultados concretos en esta materia. 

Mis paisanas que están aquí presentes no me dejarán mentir, que cuando fui gobernador de Sinaloa combatí con todo vigor este flajelo, este cáncer y este lastre. Logramos reducir la criminalidad, en algunos casos, de manera tan drástica como que los asaltos bancarios estaban en 36 por año, y los redujimos a 2, y lo hicimos, lo quiero decir, trabajando juntos, luchando en contra de los juguetes bélicos para no transmitirles escalas de valores inadecuadas a los hijos. 

Luchando en contra de los corridos que alaban al narcotráfico, que transmiten escalas de valores equivocadas a la juventud, uniendo las voluntades para recibir denuncias, no proteger a nadie y entre todos realizar una jornada que nos unió para luchar contra la delincuencia. 

Les ofrezco a ustedes, todos los días del gobierno, si soy presidente de la República con su apoyo, combatir de fondo y con rigor este grave problema que aqueja al país. 

Les propongo a ustedes, en síntesis, que impulsemos un desarrollo humano, que garantice igualdad de condiciones con una educación de calidad para que la mujer se integre de manera equitativa al desarrollo del país, porque de fondo la educación es el capítulo real para solucionar nuestros problemas, es la esperanza para que las mujeres cuenten con más herramientas para valerse y valerse bien en la vida. 

Si hablamos de desarrollo y de igualdad, tenemos que lograr que la mujer gane salario igual que un hombre cuando realiza tareas iguales. Los derechos laborales deben de ser una realidad para todas las mujeres: equidad en el acceso al trabajo, equidad en la remuneración y dignidad en el trato, un desarrollo humano que dignifique a la mujer dentro del hogar y en todos los ámbitos sociales y que le dé respeto en todos los lugares del país. 

Estoy absolutamente en contra de la violencia intrafamiliar que daña a los niños y a las mujeres del país. 

Propongo un desarrollo humano para recuperar la seguridad y la tranquilidad en nuestros hogares, en las calles y en los centros de trabajo. 

Sé muy bien que ustedes, que a veces en el hogar y cuando salen a la calle lo hacen también temerosas de que algo sucede. Por eso la seguridad pública, como les comentaba, será prioridad de todos los días de mi gobierno. No es discurso de ocasión, es un compromiso de fondo para hacer de ésta la tarea cotidiana de todos los días y la prioridad de todos los días en el gobierno si soy Presidente de la República con su apoyo. 

Queremos, quieren ustedes un desarrollo para que las mujeres tenga la manera libre de decidir cuál es el número de hijos que desean tener y la frecuencia con las cuales los desean de concebir. 

Es por ello que creo que es indigno que sólo en momentos de elección se hagan promesas para mejorar las condiciones de nuestras mujeres y de las niñas. Esta debe de ser una tarea cotidiana. Es una responsabilidad diaria de cualquier mexicano bien nacido tanto en la vida familiar y en el trato social, como en el laboral y en la política cumplir con estos compromisos. 

No se trata, por tanto, de hacer propuestas que quizás no se cumplan, sino de realizar acciones y que éstas den resultados concretos. 

Quiero comentarles qué es lo que hice en este campo cuando tuve el privilegio de gobernar Sinaloa. Primero, quintupliqué el número de mujeres en los cargos medios y directivos en la administración pública. 

Segundo, incrementé en más del doble, en 150 por ciento, el número de diputadas locales y en 300 por ciento el número de regidoras municipales. 

Tercero, nombré a mujeres en puestos que antes sólo habían sido ocupados por varones, como la Presidencia de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. Por primera vez en la historia del estado hubo dos magistradas, una en el Tribunal Fiscal Estatal, y otra en el Tribunal Superior de Justicia. 

Establecí la Procuraduría de la Defensa del Menor y de la Familia. Impulsé la Ley de Asistencia Social, que hizo posible la creación de Centro de Apoyo a la Mujer y el establecimiento de agencias del Ministerio Público especializada en delitos contra la mujer. 

Expedí el Decreto, por último, para suprimir la lectura de la Epístola de Melchor Ocampo en los matrimonios civiles, eliminando de esa manera un trato discriminatorio hacia la mujer y hacia el mensaje que se le manda en tan importante ceremonia a todas ellas. 

Posteriormente en la Secretaría de Agricultura y Ganadería, establecí de manera específica un programa de apoyo para la Mujer campesina denominado Mujeres en el Desarrollo Rural, que les facilite el acceso a créditos para la producción y la adquisición de paquetes tecnológicos. Estoy consciente que apenas iniciamos el esfuerzo. 

Mi labor en la Secretaría de Gobernación me permitió continuar trabajando para fortalecer el papel de las mujeres en el desarrollo del país. Junto con destacadas mexicanas se creó la Comisión Nacional de la Mujer, como órgano desconcentrado de la Secretaría, Guadalupe López Maganda, que nos honra con su presencia, se encarga de dirigirla. 

Se creó la Comisión Nacional de la Mujer como órgano desconcentrado de la Secretaría. Se estableció el programa contra la violencia intrafamiliar e impulsamos modificaciones a las legislaciones en la mayoría de los estados para fomentar la equidad y combatir la las mujeres. 

Por ello digo con franqueza, con honestidad, que siempre he sostenido que el valor de la mujer no tiene par en el país, y que los hombres tenemos que luchar, junto con ustedes, para el desarrollo, la equidad y la igualdad de las mujeres. 

Todos los días las mujeres del campo y de la ciudad le dan la cara a los problemas. La batalla cotidiana que libran es una muestra del carácter que tienen, es una muestra de que no se arredran, sea cual sea el problema. 

Como les decía, la mayoría de las mujeres en las ciudades salen temprano, ya arregladas para llevar a los niños a la escuela pero incluso cuando salen, ya dejaron la casa ordenada, la ropa lavada, la comida preparada. 

Las que tienen empleo se dirigen a él sin dilación, en donde desarrollan su tarea con la mayor eficacia, resuelven los problemas con sentido práctico, más tarde regresan a sus casas no sin antes detenerse en la tienda para comprar, en el mercado o en la tienda, lo que les hace falta para darles de comer al marido y a los hijos. 

Ya en casa siguen trabajando: ayudan a los hijos en las tareas y aún tienen energía y vitalidad para convivir con el esposo y con los hijos en la noche. Y al día siguiente, con el mismo entusiasmo, recorren el mismo itinerario. 

Las mujeres, todas las mujeres siempre sonrientes, siempre optimistas, libran una y mil y una batallas diariamente. Lo hacen con entusiasmo, con valor, con talento y con amor, con profundo amor, ya sea porque un hijo está enfermo, porque el esposo perdió el trabajo, porque su jefe o el patrón está de malas y siempre porque el dinero apenas alcanza aquí en el bolsillo o en bolso en el cual llevan el dinero para hacer el mandado. 

¿Y qué decir además de las mujeres campesinas? Que además de hacer todo lo que he mencionado trabajan a veces la tierra, se encargan de cuidar del hogar cuando el marido tuvo que salir de bracero a Estados Unidos y asumen la responsabilidad de cuidar al hijo, de cuidar la casa, de cuidar y de trabajar la tierra y de ser el sostén del hogar. Ese es el temple y el carácter de las mujeres mexicanas. Por ello todo mi sincero reconocimiento a las mujeres de mi país. 

Compañeras: este encuentro es sin lugar a dudas uno de los más relevantes en el proceso político interno del Partido. Ustedes, la mujeres, son las que van a definir en la contienda interna quién va a ganar o quién va a perder. Y van a decidir en elección constitucional quien quieren que sea el próximo Presidente de la República. 

Por ello les vengo a pedir su respaldo y les vengo a pedir su apoyo, porque quiero ser el candidato de las mujeres, quiero ser el candidato de las mujeres priístas, el candidato de las mexicanas de quienes como yo creemos que podemos hacer de México un mejor país. 

Las mujeres son parte del liderazgo que necesita México y el mundo para construir un mejor país y un mejor futuro. Estamos dejando atrás el tiempo de sacrificio. Ha llegado el tiempo de las realizaciones y de la construcción de la esperanza. 

En el siglo que comienza la edificación de un mundo mejor será el fruto de la participación de ustedes, de la decisión y del trabajo de ustedes, de su protagonismo y del liderazgo creciente que las mujeres del país están tomando. 

Por eso les vengo a solicitar su apoyo para que juntos construyamos un México mejor, un México que tenga cara y que tenga orientación en el desarrollo, que tenga cara humana y que tenga orientación para el desarrollo humano. 

Ese México nuevo sólo lo hacemos entre todos. Yo tengo la voluntad, quienes tienen la fuerza son ustedes. Juntemos la voluntad y la fuerza para hacer un México que nos una y que nos identifique y que nos hermana, que nos permita recuperar la esperanza en el país y que nos dé alientos para luchar todos los días por el mejor país para ustedes y para sus hijos. Ese es el México que todos queremos. Muchas gracias. 

- MODERADORA: Señor licenciado, para continuar con nuestra orden del día, le cedemos la palabra a la compañera Guadalupe Zermeño del Sector Campesino. 

- GUADALUPE ZERMEÑO: Gracias, licenciada. Licenciado Francisco Labastida, la democracia sólo se puede concebir con la participación equitativa de las mujeres. Entendemos que nuestra participación política no sólo se concreta a los tres poderes de la Federación, sino también incluye espacios como cámaras empresariales, organizaciones sociales, de producción, profesionales, así como sindicatos y altos cargos del medio académico. 

Licenciado Labastida, de llegar usted a la presencia, ¿qué puestos de decisión y qué acciones afirmativas ofrecería usted a la población femenina, especialmente a las mujeres priístas que somos quienes ganamos las elecciones? 

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Me está preguntando demasiado en concreto. Dice qué puestos, si le digo que en la secretaría de algo van a empezar a atacar automáticamente. 

Lo que quiero decir no es de qué puestos, es que quiero y me comprometo a hacer y aplicar la misma política que he aplicado durante toda mi vida, hoy, con mayor intensidad; abrirle espacios a las mujeres en la administración pública en la medida en que podamos en el Poder Legislativo, y espero que podamos, y ahí hay una meta mínima: el 30 por ciento de los legisladores tienen que ser mujeres. 

Yo me comprometo con ustedes a que esa batalla no sea la batalla sólo de ustedes, sino que también sea la batalla nuestra. Me comprometo también a impulsarlo en los gobiernos de los estados, respetando la autonomía, y a lograr que la participación de la mujer en la dirigencia, no sólo la identifiquemos dentro de la vida política del partido en donde, insisto, nuestro partido es el único partido que ha tenido dirigencia femenil de todos los partidos políticos que en México están actuando, sino también impulsarla en las legislaturas, en el Poder Ejecutivo y abrir espacios en 30 por ciento como mínimo, ya lo establecí, para trabajar con ustedes con puestos dentro de la administración pública y en el Legislativo. 

- MODERADORA: Le cedemos la palabra a la compañera Irma Macías Encino, de Jefas de Familia. 

- IRMA MACIAS ENCINO: Licenciado Francisco Labastida, reciba un afectuoso saludo de las mujeres tlaxcaltecas. 

Dentro de la política social la salud es prioritaria en cualquier gobierno. En nuestro país así lo ha sido, no obstante es necesario reconocer que todavía falta mucho por hacer, algunos indicadores así lo infieren. 

Por ejemplo, de cada 100 enfermos que egresan de hospitales, el 69 por ciento son mujeres, de este porcentaje la mitad tiene que ver con parto normal, aborto y otras causas obstétricas; en esta dirección, de cada 100 mujeres que mueren, de 45 años en adelante, 43 tienen que ver con tumores malignos por cuello de útero, mamas y estómago, principalmente. 

Así también, de cada 100 niños nacidos, 28 en el mejor de los casos contaron con la atención de una partera. 

Por otro lado, de cada 100 defunciones en el país, 10 son niños menores a un año y 4 tienen que ver con cuestiones perinatales. Cabe agregar que en nuestro país existen más de 9 millones de personas discapacitados y en poco más del 40 por ciento de éstas necesitan tratamientos especializados. 

Si en nuestro país, el 75 por ciento de las localidades son menores a 100 habitantes y concentran casi 4 millones de habitantes diseminadas en toda la República, supone que es aquí donde se agudiza más la inequidad en los servicios de salud. 

La pregunta es ¿qué hacer para poder atacar esta desigualdad y disminuir la incidencia en estas enfermedades, tanto en el campo como en la ciudad y, al mismo tiempo, mejorar los servicios de la salud en general? 

Gracias por su respuesta. 

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Coincido totalmente con el diagnóstico, que teniendo el mismo punto de vista, la misma concepción del problema, lo que procede es que identifiquemos cómo podemos trabajar. 

Primero, hay que llevar los servicios de salud a quienes hoy no los tienen, extenderlo a otras regiones del país y atacar, sobre todo, y extender los servicios de salud a los grupos más desprotegidos con menor nivel de educación, que es en donde se están dando adicionalmente todos los problemas de cáncer cervicouterino, en muy buena medida, por falta de información y de atención oportuna de los problemas. 

Hay que intensificar, por ello, los programas educativos, informativos y de capacitación, y ampliar la capacidad en todo el sistema hospitalario para atender oportunamente de calidad y con calidez las demandas que por salud planteen las mujeres. 

Es obvio que uno de los más serios problemas que tenemos en este sentido, más injusto además, son los miles de muertes de mujeres que por cáncer mueren; y además mueren, diría, además de lamentablemente por problemas que se hubieran corregido si se hubieran detectado las enfermedades con oportunidad, y con oportunidad también se hubieran atendidos. 

Mi propuesta es intensificar por ello la capacitación, la educación, los servicios de información y la capacidad de reacción que tiene todo el sistema de salud mexicano, construyendo más camas-hospital, más servicios hospitalarios, más centros de diagnóstico y una detección y tratamiento del cáncer más oportuno para disminuir la mortalidad y las lesiones que dejan luego estas enfermedades. 

De otra parte el problema de cómo atender a la población en el medio rural. Déjenme que les trate y les hable de un proyecto relacionado con salud, pero también relacionado con el nivel de vida en general de todo el medio rural, no sólo las mujeres sino todos los campesinos. 

El país tiene 150 mil pueblos, caseríos, de menos de 100 habitantes. En promedio tienen 30 habitantes cada uno, ahí viven cuatro millones y medio de gentes, pero en localidades tan pequeñas que sólo tienen 30 habitantes cada uno. 

El número de alumnos que están en edad de estudiar la primaria son sólo cinco o seis, si les mandamos maestros para que estudien primaria les tendríamos que mandar el mismo número de maestros que tienen de alumnos. 

Por ello, les quiero proponer que pensemos en un proyecto que le llamo La Ciudad Rural. Le llamo La Ciudad Rural , porque quiero proponerles que en los pequeños pueblos de 1,500, 2,000, 2,500 habitantes, a donde dan los pueblitos que están alrededor de ellos a comprar la sal, a comprar el azúcar, comprar el café, el aceite, la lata de sardinas el domingo o van a la iglesia los fines de semana, ahí concentremos todos los servicios para extenderlos a los pueblitos que están cerca de ellos. 

Tener primarias y primarias completas, tener secundarias completas, tener preparatorias o preparatorias técnicas completas. Obviamente servicios de agua potable y alcantarillado. Tener los servicios que tiene una ciudad, una agencia del Ministerio Público, policía; tener también una clínica hospital y una ambulancia que pueda llevar a las mujeres que padecen problemas también de cáncer cervicouterino o de otro tipo. 

Tener también servicios de recreación, fomentar el deporte y la socialización, la convivencia humana; reconstruir las plazas de los pueblos para que ahí la gente comparta y recuperemos esa vieja y hermosa tradición de nuestras familias y de nuestros pueblos de salir a las plazas a caminar y a platicar con los vecinos y encontrarse con la gente. 

Hacer de ello también un lugar para impulsar la cultura, impulsar la existencia de pequeñas bandas de pueblo, de pequeñas sinfónicas, pero que eduquemos musicalmente a los muchachos para que ahí les enseñemos también otras cosas y otras habilidades y les despertemos lo bueno que tienen las nuevas generaciones. Porque no es cierto que el mal o el bien esté flotando en el aire, está dentro de las gentes, y hay que construir las condiciones propicias para que salga lo mejor que tenemos los mexicanos. 

Porque sólo si sacamos lo mejor que tienen los mexicanos, podemos tener lo mejor para nuestro país; porque lo mejor de nuestro país es nuestra gente, y sólo si sacamos e impulsamos lo mejor de nuestra gente podemos tener lo mejor en el país. 

Fomentar la cultura, la recreación, la educación y hacer en este proyecto que le llamo ciudades rurales, que hoy lo doy a conocer, la vía de llevar la atención a toda la población que vive en el medio rural. Cerrar la brecha que hoy existe de marginación entre el campo y la ciudad, y hacerlo también de manera sensata e inteligente, de manera efectiva, que nos permita llevar de a de veras, no con expresiones de demagogia, ni con desgarramientos que nos lleven a la desesperación y a la autoderrota, sino con creatividad, con imaginación, con experiencia, decir: este país, nuestro gran país sí tiene salida y las podemos encontrar juntos. 

- BEATRIZ PACHECO, Movimiento Territorial: Licenciado Labastida, a nombre de las mujeres del Movimiento Territorial del Distrito Federal reciba un cordial saludo. 

México es una nación que ha tenido en este siglo a grandes hombres comprometidos con la educación. Justo Sierra fue la columna histórica para la creación de la hoy llamada Universidad Nacional Autónoma de México; José Vasconcelos, el hombre del nacionalismo, pilar de la educación pública; Jesús Reyes Heroles, el promotor de la reforma educativa más trascendente en los últimos diez años. 

Estos ejemplos son un valladar a la defensa de la educación y en el umbral del siglo XX es una vergüenza nacional el rezago educativo que padecemos. Yo deseo hacerle las siguientes preguntas: 

En concreto, ¿cuál es su compromiso con la educación pública y gratuita para el próximo siglo? ¿Por qué no somos convocadas todas las mexicanas a una campaña nacional contra el rezago educativo que dé resultados en los próximos años? ¿Qué hacer ante el grave secuestro que vive la UNAM por un puñado de dogmáticos, adictos ideológicos? ¿Y cuál es su concepto de una educación laica y nacionalista? 

Por su respuesta, muchas gracias. 

- LIC. LABASTIDA OCHOA: Mi compromiso con la educación es total y absoluto. Estoy absolutamente convencido de que es la solución de fondo a los problemas del país. Lo aprendí cuando estudié, hice estudios de postgrado en planeación de la educación; lo aprendí trabajando en la Secretaría de Educación Pública, en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio; lo aprendí del consejo y de la opinión de millones de mujeres, de miles de mujeres que han encontrado que este es el camino por el cual sus hijos se pueden desarrollar. 

Por ello la primera prioridad que marco, la prioridad número uno, es apoyar al sistema educativo mexicano con una educación laica obviamente y una educación nacionalista. Una educación que refuerce los valores, porque debemos preguntarnos ¿Educación para qué? 

Una educación que refuerce los valores que nos identifican como familia, que refuerce los valores que nos permiten como seres humanos conformar las actitudes para seguirlas desarrollando después de que se abandona la escuela; las actitudes de estudio, de investigación, de esfuerzo, de trabajo, de lectura que nos permitan conformar los valores de respeto a la vida, de respeto a la propiedad ajena, de valoración de lo que nos ganamos con nuestro propio esfuerzo, de cariño al país que nos alberga y que nos cobija. De los valores, insisto, que nos dan sentido como sistema educativo. 

Enfatizar también las ciencias, el conocimiento básico, fortalecer la capacidad de razonamiento, de duda; fortalecer el entrenamiento y la actitud más que la memoria de que se tiene que dudar y pensar para llegar a la verdad. Y de esa duda y de ese razonamiento y de ese proceso de análisis es como conformamos actitudes inteligentes entre los muchachos. 

Entonces fortalecer esto como contenido educativo básico y darle fuerza y vigor con todo lo que saben hacer los maestros del país, a quienes quiero convocar para emprender esta jornada juntos, porque los cambios en educación se tienen que hacer junto con los maestros, con el vigor de los maestros, con el conocimiento de los maestros, con la motivación de los maestros, con la decidida actividad de ellos. 

Por eso a mi no me cuesta mucho trabajo decir, después de que digo que la educación es la primera prioridad, comprometerme a que este campo es el campo en el cual trabajaría con gusto, con las madres de familia, con los padres de familia, con los maestros y con los estudiantes para pensar y trabajar sobre el sistema educativo que corresponda al país que queremos construir, al proyecto de país que soñamos y que queremos llevar a la realidad. 

Y que identifiquemos ahí el sistema educativo que le va a permitir vigorizar a nuestra patria e impulsar el desarrollo individual de las gentes, la prosperidad vía la educación y el trabajo. Por eso este campo, entendiendo que las transformaciones son tan profundas que a veces toman mucho más de escasos seis años, yo creo que el país lo debe de pensar de fondo, discutir de fondo, razonar entre las madres de familia, entre los maestros, con los intelectuales para definir el proyecto de modelo educativo que en el largo plazo se debe de conformar no sólo para beneficio de los alumnos, sino para la transformación positiva de nuestra patria. Muchas gracias. 

Lo de la UNAM, perdón. Me están recordando que no traté el asunto de la UNAM. Muy brevemente lo trato, discúlpenme ustedes. 

Soy egresado de la Universidad y lo digo con mucho orgullo, fui maestro en la Universidad y también lo digo con mucho orgullo; mi mujer es egresada de la Universidad, trabaja en la Universidad y ella también lo dice con mucho orgullo. Somos un matrimonio de universitarios. 

No entendemos, y creo que la inmensa mayoría de los mexicanos no podemos entender a México sin la aportación que la Universidad Nacional Autónoma de México le ha hecho a nuestro país. Por eso creo que todas las mexicanas y los mexicanos de bien creo que nos duele, y nos duele en el alma, lo que hoy le está ocurriendo a la Universidad. 

Que la razón esté siendo sustituida por la fuerza; que el diálogo esté siendo sustituido por la agresión; que la educación esté siendo sustituida por la irracionalidad y por la agresión; y que un grupo de ultras se hayan posesionado de un centro de estudios que le pertenece al país no sólo al Distrito Federal, a todo el país porque ahí van gentes de Oaxaca, de Chiapas y de Sinaloa y de Chihuahua y que un pequeño grupo de ultras le estén imponiendo al país la cerrazón y le estén expulsando a cientos de miles de estudiantes de la capacidad para estudiar y a los investigadores la capacidad de trabajar y de avanzar en el conocimiento de México y de las formas de transformación. 

Creo que todos debemos de dolernos de lo que ahí ocurre y hacerles un llamado a estos "ultras" y decirles que ya basta, que ellos ni son los propietarios de la Universidad, ni son los propietarios de México. 

- MODERADORA: Gracias, licenciado. Tiene la palabra, ahora si, la compañera Luz María Vargas Salinas. 

- LUZ MARIA VARGAS SALINAS: Vengo del estado de Guerrero. Mi pregunta va a ser mujeres campesinas e indígenas. 

Licenciado, en la aplicación de programas para el campo persiste un punto de vista que privilegia la posición del hombre en cuanto a receptor de apoyos, capacitación y créditos. 

Mi pregunta concreta, licenciado Francisco ¿Qué haría usted para cambiar esta situación? De tal forme que en el campo, en las actividades campesinas y en el medio indígena las mujeres sean efectivamente pares del hombres, tanto en el derecho agrario y apoyos institucionales, como en la toma de decisiones. 

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: La diferencia del trabajo de la mujer en el campo son tan amplias que si el hombre trabaja 8 horas, se calcula que la mujer trabaja 12, trabaja un 40 por ciento más de lo que trabajan los hombres. Si los hombres trabajan 10 horas, las mujeres trabajan 14, y así seguimos. 

Corregirlo implica, como lo hemos comentado, soluciones de fondo para apoyarlas en derechos a la tierra, para apoyarlas con créditos para crear pequeñas y medianas industrias, para apoyarlas con subsidios y recursos fiscales porque los subsidios y los recursos fiscales se justifican usarlos cuando hay una prioridad social como es ésta, para ese es el dinero de la Nación para apoyar a los grupos marginados y desprotegidos y para apoyarlas también con educación, con salud y con todos los servicios. 

Mi compromiso en ello, es que siendo el campo una de las prioridades, tiene que tener además de una prioridad global, tiene que tener una expresión concreta desde el punto de vista social, de género y también desde el punto de vista geográfico: atacar la pobreza en donde está concentrada, particularmente en las regiones del sur del país que, insisto, se quedaron rezagadas. 

Atacar también la pobreza y la inequidad en donde tienen mayores formas de expresión, que son hacerles la vida más fácil, más cómoda, más digna, más justa para las mujeres y abrir con ello no sólo para las mujeres, sino para sus hijos, un mejor futuro y un futuro de esperanza. 

Mi compromiso va por ahí y en ello voy a trabajar, junto con ustedes, si soy presidente de la República. 

- MODERADORA: Tiene la palabra la compañera Cecilia Avila, de Organizaciones Civiles. 

- CECILIA AVILA: Gracias. Capacidad, trabajo, militancia de partido, experiencia política y administrativa, son algunas actitudes y virtudes de la mujer del nuevo Milenio. 

Guadalupe Gómez Maganda, Dulce María Sauri, María de los Angeles Moreno, Elba Esther Gordillo, Beatriz Paredes, Laura Pavón, Guadalupe de López, Rosario Green y Silvia Hernández son algunas mujeres que podemos nombrar hoy como argumentos e instrumentos de que la mujer sí está capacitada. 

Señor precandidato, de las 17 secretarias de Estado, de las subsecretarias, casi más de 30, y direcciones, tomando en cuenta lo que usted nos acaba de decir que luchará por la equidad y tomando en cuenta que también acaba de decir que el 30 por ciento. 

¿Cuánto más, Francisco Labastida, apoyará a las mujeres para las posiciones administrativas? 

Pero además, señor, si usted llega a ser el presidente de la República, sin lugar a dudas con el voto de las mujeres, se convierta automáticamente en el primer priísta del país, obviamente tiene voz y voto, y su voto es de calidad. 

¿Cómo va a sugerir ante los primeros priístas de los estados para que cuando menos respeten el 70, 30 en los municipios? 

Petra Moreno García, en 1937 logró la Secretaría General de la Liga de Comunidades Agrarias en su estado. Esto nos da la confianza de que un hombre de Sinaloa sabrá darle el lugar que merece a todas las mujeres mexicanas, e incorporar en su gabinete, en caso de resultar el presidente de la República, a mujeres en la misma proporción en la que aportamos a la familia, a la comunidad y a la Nación. 

Señor precandidato, el acceso al poder de las mujeres, no es un capricho nuestro, sino una necesidad para México que no puede despreciar el potencial enorme de nuestras mujeres. 

Muchas gracias. 

- LIC. LABASTIDA OCHOA: Mi compromiso tiene que ser muy firme de impulsar la participación de la mujer en todos los ámbitos. 

Tenemos una meta y una meta con la cual yo me comprometo. Yo le diría: cuando fui Gobernador de Sinaloa multiplique por cinco el número de posiciones que las mujeres tenían dentro del gabinete, cinco veces, quinientos por ciento. 

Puedo decir con total transparencia que no es una moda en la cual yo me sume, no es algo que diga para captar simpatías. He coincidido con ese propósito de política siempre, lo puedo demostrar con hechos, y en ese sentido voy a trabajar. Tan grande como haya mujeres adecuadas para los puestos, que hay muchas y muy capaces. Vamos a trabajar juntos en ello, los propósitos de política deben de ser que no sólo nos concentremos en los puestos directivos de alto nivel, esto tiene que permear hacia abajo también. 

Es decir, no estamos hablando solo de que estén secretarias en una posición, tiene que permear hacia abajo. Esta participación, este entreveramiento y la participación de la mujer en todas las actividades debe de darse en todas las instancias, porque en la inmensa mayoría de los municipios no hay, por ejemplo, participación en el cabildo de las mujeres. Hoy sólo el 15 ó 16 por ciento de las diputaciones, son diputaciones ocupadas por mujeres; en el Senado sólo hay 20 posiciones de todo el Senado ocupado por mujeres. Y nosotros somos además los que llevamos el primer lugar en esta materia, porque los otros partidos la participación de las mujeres dentro del Senado y dentro de la diputación es todavía mejor de lo que es dentro del PRI. 

Vamos haciendo el compromiso de luchar y de luchar juntos para todos los niveles de gobierno y para todos los poderes, que éste sea un movimiento que cobre vigor, que tenga fuerza y forma de expresión. 

Obviamente hay que respetar la independencia de los gobiernos de los estados, de los municipios; pero yo creo que si nos unimos tenemos más resultados. Resultados primero en leyes, porque no estaría mal que este propósito de que el 30 por ciento de las mujeres formen parte de las legislaturas no sólo quedara como un compromiso del gobierno, sino que fuera algo que estuviera plasmado en la ley, y así hubiera la garantía de que vamos a tener el 30 por ciento de las mujeres representadas en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores. 

Vamos encontrando formas conjuntas para ello. De lo que no debe haber ninguna duda es que en ese camino, en esa política trabajamos juntos. Vamos definiendo las políticas y encontramos las fórmulas de solución juntas con algo muy difícil, pero que cuando se da funciona: confianza y trabajo junto. Sólo en el diccionario, yo digo, la palabra éxito viene antes de la palabra trabajo. Vamos a tener éxito, que porque trabajamos en ese sentido, trabajamos juntos y trabajamos unidos. 

- MODERADORA: Tiene la palabra la compañera Inés González por el organismo nacional de Mujeres Priístas. 

- SEÑORA INES GONZALEZ: Licenciado Labastida, mi nombre es Inés González, soy trabajadora y dirigente bancaria. Yo le pregunto que usted como ciudadano, como político y como gobernante de nuestro país conoce las añejas demandas de las mujeres, las mujeres de todos los sectores de nuestro México. 

Muchas de ellas hoy se han convertido en propuestas legislativas que son también infinitas, y yo quiero preguntarle a usted y señalar sólo algunas de estas propuestas, porque son muchas, e dicho que son infinitas, que si usted llega a la Presidencia de la República va a hacer que tengamos un Código Civil en donde las mujeres seamos libres y no sigamos pidiendo permiso para todo. 

También queremos saber si va usted a hacer lo necesario para que tengamos una ley general de salud que proteja la salud de la mujer mexicana. Deseamos obtener de usted este compromiso y respetar a las mujeres en el manejo de su cuerpo, y no permitir reformas como las que se pretendían hacer en el estado de Nuevo León de cambiar la ley para penalizar el aborto, aún cuando la madre está en riesgo de su vida, y el producto viene con malformaciones. 

También aspiramos Labastida que las mujeres campesinas no sólo trabajen la tierra, sino que sean dueñas de la misma y del usufructo. Queremos y es urgente que se legisle sobre los derechos de la mujer indígena para que nuestras hermanas dejen de ser discriminadas triplemente por su condición de clase, de etnia y de género. 

Queremos una Ley Federal del Trabajo que garantice una real igualdad de trato y de oportunidades en el trabajo. Necesitamos empleos, necesitamos estabilidad en el empleo, salarios justos, no al examen de ingravidez, no al despido por embarazo, no al hostigamiento sexual. 

Queremos una ley que proteja al trabajador y a la trabajadora con sus diversidades. 

Además, licenciado Labastida, no solamente queremos que se legisle, sino que se creen políticas públicas que lleven a acciones concretas para que las leyes se cumplan, porque sabemos que hay leyes, está el Cuarto Constitucional, y ahí está, esa igualdad en el papel la queremos en la equidad de oportunidades en los hechos. 

Y por último, licenciado Labastida, le preguntamos ¿Estaría usted dispuesto a apoyar esas propuestas y, además, poner la primera piedra para que se constituya, se instaure en nuestro país la primera instancia gubernamental, llámese Instituto o Secretaría de la Mujer para que ventilen todos estos casos que hoy reclama la mitad de la población mexicana? Gracias. 

- LIC. LABASTIDA OCHOA: Como mencionó con toda razón Inés González, desde hace muchos años el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos está consignada la igualdad de género en las mujeres. Pero esto, hablando con honestidad, como lo hemos hecho aquí, no ha bajado en muchas de las leyes con las cuales se articula y se instrumenta esta definición de política fundamental que contiene nuestra Constitución ni tampoco algunas de las políticas públicas, y yo diría las actividades dentro de muchas empresas corresponde con esta igualdad de género, con la equidad que estamos buscando. 

Lo importante es que siendo muchas de las iniciativas, muchas de las instancias, siendo muchos los asuntos en los cuales que hay que actuar, que tengan las mujeres una abogado, un procurador, un defensor permanente de estos derechos de las mujeres. Y yo creo que eso puede ser muy bien la creación de un Instituto de la Mujer que tenga la responsabilidad de cuidar y de velar por los intereses de las mujeres. 

Mi compromiso con ustedes es impulsar para crear el Instituto de la Mujer que defienda los derechos de las mujeres en todo el país y desde luego integrado por mujeres. 

- GLORIA CARRILLO SALINAS, Sector Obrero: Las mujeres obreras le saludan, señor licenciado Francisco Labastida Ochoa. 

Las mujeres que estamos organizados dentro de las centrales obreras ya tenemos un camino avanzado. Sin embargo, hay un grupo importante de mujeres que todavía requieren de la atención y de que el alto funcionario voltee los ojos hacia ellas. 

Se estima que actualmente el 30 por ciento de los hogares mexicanos tienen jefaturas femeninas sin pareja. Para hacer frente a sus necesidades económicas y de administración del hogar, se emplean dentro del sector informal, con horarios discontinuos, con percepciones bajas, sin seguridad social y sin acceso a créditos para vivienda, empujando a los niños a trabajar en edades tempranas. 

Señor licenciado Francisco Labastida, ¿cómo apoyaría a ese grupo socioeconómico de mujeres del sector informal para mejorar sus condiciones de vida e incrementar sus oportunidades de empleo productivo? Por su respuesta, muchas gracias. 

- LIC. LABASTIDA OCHOA: El problema requiere examinar las causas que lo han originado. Tenemos empleo informal porque no ha habido suficiente generación de empleo en el país durante los pasados años. Tenemos empleo informal porque en el país hemos tenido crisis económicas recurrentes; en el 81 y en el 82, después se nos presentó en el 86 y en el 87; después nos golpeó en el 94 y en el 95 y estos golpes de crisis económica le determinaron al país que el país perdiera buena parte de los activos que había construido. 

Yo digo que las crisis económicas son como las guerras: cuando hay una guerra llegan las bombas y destruyen las casas y destruyen las fábricas y las fuentes de empleo, y con las crisis ocurre algo igual. Las familias pierden la propiedad de las casas, en las guerras hay que retomar los ladrillos para construir las casas y aquí hay que apoyar financieramente a las familias porque perdieron la propiedad de las casas. 

En las guerras hay que reconstruir las fábricas porque se pierde la fuente de empleo y cuando hay una crisis también se pierden las fuentes de empleo; los campesinos y los ganaderos pierden el ganado o las tierras y hay un deterioro profundo en el nivel de vida. 

¿Qué hay que hacer? Obviamente empujar muy fuerte y decididamente la generación de empleo en el país, para que el empleo informal que tiene graves inconvenientes para quien lo realiza que pueda ser superado. 

Y eso significa que el que tiene empleo informal no tiene acceso al seguro social, que no tiene acceso a vacaciones. Cuando deja de trabajar no recibe ingresos, si se enferma y deja de trabajar, además de pagar médico y las medicinas tampoco recibe ingresos y hay que empujar la solución de una parte vía la generación de empleo y entre tanto ésta alcanza para abatir el subempleo y el empleo informal, en todo el país acceder y hacer los cambios en los sistemas para permitir niveles de vida más dignos y que los beneficios de la salud y de la seguridad pública lleven también a estos trabajadores, que es el único camino que han encontrado hoy para tener acceso a una vida en donde les alcance un poquito aunque sea como fuente de trabajo. 

Y esto ocurre porque el sistema económico no le ha dado la generación de empleos suficiente. Tenemos que, actuando con inteligencia, pero con un muy claro sentido social, impulsar el crecimiento económico, con el sentido y el objetivo de generar empleo. No queremos crecimiento económico con cualquier objetivo; lo queremos con un sentido social, con el sentido social de la generación del empleo, de la elevación del nivel de vida, que sienta la gente que le alcanza aquí en el bolsillo, porque realmente le alcanza. 

E impulsar también la atención de las necesidades sociales con un gasto público y una política pública que nos llegue a todos los mexicanos que están en condiciones de pobreza y de marginación. Muchas gracias. 

- PREGUNTA: Licenciado Labastida, la economía real que afrontan diariamente las mujeres en la compra de los productos básicos se ve minada por los precios en constante aumento y por los ingresos familiares en disminución. Si no existe inversión productiva, nacional disminuyen empleos, oferta y demanda de bienes. 

En su proyecto económico, ¿cuáles serían los ejes de reactivación del mercado interno y cómo integraría usted a las mujeres al ámbito productivo, disminuyendo la inequidad entre géneros? 

Licenciado Labastida, en cada una de nosotros hay un pensamiento, hay una esperanza, una aspiración y también un reclamo. Usted tiene la palabra.

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA: La recuperación del mercado interno, le llamó María Luisa, es una forma de decir que tenemos que levantarle el nivel de vida a la gente; lo podemos ver como economía diciendo que es mercando interno, pero a final de cuentas lo que nos debe interesar es que la gente, las familias, las mujeres tengan mejor nivel de vida. 

Eso se logra por varias fuentes: un crecimiento económico constante, estable pero con un sentido muy claro; una alta generación de empleo, disminución del problema de la carestía, eliminación del problema de la carestía y eso significa bajar la inflación. 

Mi propósito de políticas sería que la inflación la tuviéramos en los niveles del 2 ó del 3 por ciento al terminar el año de 2005, 2006 para que no tengan la angustia de tener que ir al mercado y decir que ya subió el precio de todo y que lo que llevaban y que habían juntado para hacer las compras, no les alcanzara. 

Entonces un objetivo fundamental es bajar la inflación y bajar la carestía y ponerla en los niveles del 2 ó del 3 por ciento y sería mi compromiso al terminar el año del 2006. 

Segundo objetivo: bajar las tasas de interés, bajar las tasas de interés porque baja la inflación; bajar las tasas de interés y hacer accesible el crédito para inversión, pero también para la adquisición de los bienes que con altos intereses son difíciles; porque es muy difícil comprar una casa o un carro, una lavadora, una licuadora, un refrigerador cuando se compra a crédito y hay que pagar el 30, el 40 ó el 50 por ciento, casi la mitad de lo que cuesta el artículo que se compró, sólo de intereses en un año. 

Entonces bajar las tasas de interés que es una de las formas de hacer que el precio de los productos baje y que las familias, las señoras puedan comprar bienes que hoy les es muy difícil comprarlos, simplemente porque aparte de que los bienes pueden ser caros o no, el costo del dinero es muy alto y esto dificulta y a veces imposibilita la adquisición de bienes básicos para la comodidad de la casa, porque ustedes saben muy bien que no es lo mismo andar lavando a mano que meter las cosas en una lavadora. 

Y hay que hacer que la vida de las mujeres sea más cómoda, y para que la vida de las mujeres sea más cómoda hay que impulsar que puedan comprar estas cosas que le hacen más cómoda la vida a las mujeres y eso expresado en la economía, se traduce en que hay que pararle a la inflación, hay que pararle a la carestía y hay que bajar las tasas de interés para que las familias, las mujeres y ustedes simplemente vivan y vivan mucho mejor. 

- MODERADORA: Tiene la palabra la compañera Patricia Larios, del Sector Popular. 

- PATRICIA LARIOS: Licenciado Francisco Labastida Ochoa, todos sabemos que la comunicación es un factor importante para que el ciudadano esté informado y en ocasiones por lo que se transmite se toma un patrón de conducta. 

Hay sus excepciones de medios de comunicación que tienen profesionalismo y ética, pero existen medios masivos de comunicación que transmiten programas de violencia extrema o de subordinación en los que proyectan una imagen de las mujeres y de las niñas, de discriminación, descalificación y abuso hacia ellas. 

Justo es decir también que existen, aunque contados, programas que son educativos y promueven el respeto a la persona. 

¿Cómo hará usted esta concertación con los medios de comunicación para que los mensajes y contenidos que dirigen a la población, contribuyan a lograr una cultura de igualdad, también incluyendo la tan olvidada cultura empresarial que es un factor importante para el desarrollo del país, pero éste que sea con equidad de género? 

Gracias por su respuesta, licenciado Labastida Ochoa. 

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Con mucho gusto, Patricia. 

Cuando tuve el honor de ser Secretario de Gobernación, junto con muy destacadas mujeres, algunas de las cuales están aquí presentes, realizaron ellas algunos trabajos de investigación sobre esta problemática que usted menciona con toda razón, sin lugar a dudas, Patricia. 

Ahí quedaba muy claro que hay una actitud sexista en la transmisión de los mensajes televisivos, que este es el instrumento con el cual se comercializan muchos de los productos y que se estaba denigrando el papel y la figura de la mujer utilizándola nada más como parte de una promoción comercial y no rescatando los valores de fondo de ello, que se afecta la femineidad y que inclusive trasciende hasta los valores que en el propio hogar se le da a la mujer, la participación y la transformación y el papel que debe de jugar en la transformación. 

Resultado de ello, impulsamos un programa de spot que se transcribieron por la televisión por la radio revalorando la posición de la mujer, diciendo que somos parejos, que las soluciones las tenemos juntos; diciendo que los caminos los encontramos y los hacemos juntos y a veces mandando programas o mensajes sutiles de los cuales ustedes de algunos se acuerdan, y eliminamos algunos porque estaban demasiado bravos los mensajes que íbamos a mandar. 

¿Por qué cuento esto? Porque mi compromiso sería trabajar con este mismo propósito, pero de manera más firme y continuado. 

Tenemos los instrumentos, tenemos tiempo oficial en la radio, en la televisión, el 12.5 por ciento. Tomemos una parte de ese tiempo para más de la mitad del país, que son las mujeres; démosles un espacio en la radio y la televisión y construyamos juntos los mensajes en los cuales creemos que reposicionen en papel de las mujeres en la vida nacional, y con esa gran fuerza que son los medios de comunicación, y con el derecho que la ley nos da, utilicemos el instrumento de la capacidad creativa que ustedes ahí, son número non, para crear y unir la capacidad creativa del poder que nos da la ley, y la decisión, la voluntad de trabajar juntos para combatir juntos por este camino. 

Ahí va mi camino, ahí va mi compromiso. Y lo digo con la tranquilidad de que no es la primera vez que lo hago ni que me comprometo en ello. 

Actúo y hablo con honestidad, y con esa honestidad voy a trabajar por ustedes. 

- MODERADOR: señor licenciado, con esta última pregunta concluimos nuestro programa de preguntas y respuestas. Tiene el palabra la licenciada Sara Estela Velázquez, por las diputadas. 

- LIC. SARA ESTELA VELAZQUEZ: Señor licenciado, algo que nos preocupa mucho a las mujeres de este país es el medio ambiente. Quisiéramos preguntarle qué podemos hacer las mujeres, madres de familia, jefas de familia para apoyar las políticas públicas ambientales y que se cumplan a cabalidad. Porque como todos sabemos hay empresas que son una verdadera amenaza de salud pública para la población y que no tienen conciencia ambiental. 

Queremos heredarle a nuestros hijos y a nuestros nietos un desarrollo más equitativo, pero con un ambiente mucho más sano. 

Estamos seguras de que usted al ser Presidente de este país, impulsará éstas y otras políticas, pero queremos participar las mujeres también en la conservación de nuestro entorno y de nuestro ambiente, para tener un México, como todos queremos. Gracias por su respuesta. 

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Muchas gracias, Sara. Los problemas del medio ambiente tienen diferente forma de expresión, según la región de la cual se trate, y en esta diferente forma de expresión tenemos que aplicar un propósito de política común. 

Tener un desarrollo sustentable, tener un camino en donde el futuro no esté amenazado por el presente, sino que sepamos que las condiciones del medio ambiente van a estar no sólo igual, sino mejor en el futuro. 

Los factores críticos son los siguientes. En primer lugar el agua, porque ese factor que tiene una distribución tan mala, tan deficiente del agua, en donde tenemos más de la mitad del país con lluvias con menos de 200 milímetros, es decir la quinta parte de lo que llueve en la Ciudad de México. Y otras regiones en donde llueven cinco veces lo que llueve en la Ciudad de México, en unas regiones en donde casi no hay agua potable, y los mantos acuíferos se están abatiendo, y hay el riesgo de que se colapsen, y que en unos cuantos años en lugar de sacar agua, saquen lodo o saquen polvo, colapsándose ciudades completas. 

Entonces la primer prioridad es entrarle al problema del agua. El problema del agua en las regiones críticas y atacar el problema del agua para que nos dé viabilidad como país y no tengamos en riesgo regiones tan importantes como La Laguna, como Querétaro, como parte del Bajío, y le encontremos a esa parte importante del país no sólo capacidad para sostenerse, sino viabilidad de desarrollo en el largo plazo. 

En segundo lugar los problemas de contaminación se están dando en la calidad de las aguas, porque no hay el suficiente tratamiento, y hoy los ríos, en muchos casos son tiraderos de desperdicios en donde tenemos que meterle la mano, porque estamos contaminando los mares y atentando contra nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos. 

La solución está muy clara, hay que invertir muchísimo más en tratamiento de aguas para no envenenar ni los ríos ni matar la vida que ahí se genera. 

El tercer término es la contaminación ambiental, la contaminación del aire que fundamentalmente tenemos en la Ciudad de México, en la zona metropolitana de Guadalajara y en la zona metropolitana de Monterrey, como lugares más importantes. 

Ahí, a reserva de lo que digan los especialistas, los diagnósticos que se han hecho son muy claros. La mayor parte de la contaminación en estas ciudades viene por quema de gasolinas, viene de la falta de tratamiento de la basura, del tiradero en la basura que se hace en las carreteras, en los caminos, en donde es penoso de que no tengamos la educación suficiente para corregir ese problema, en donde en parte con leyes y en parte con la acción pública hay que trabajar mucho sobre ello. 

¿En dónde puede participar la mujer en estos programas, Sara? Yo diría que en todo. Depende de la vocación, del entusiasmo, de la preocupación que en este sentido tengamos. Desde programas en donde juntos hagamos las cosas, como algo tan sencillo como depositar la basura en el lugar que le corresponde y depositarla separada, algo tan sencillo como ocuparse de que el medio ambiente y los árboles que tenemos en las ciudades no sean destruidos, sino procurar que éstos crezcan y fomentar que así tengamos mejor lugar en donde vivir, porque está mucho mejor para todos. 

Yo espero cumplir y proponerles programas de trabajo en donde recuerden algo muy importante, porque a veces los que se pierden se ponen a hablar de lo que un país tiene, dicen: el país tiene mucho petróleo, tiene mucha agricultura o tiene gran capital o tiene bancos o tiene carreteras. Pero nos olvidamos que lo más importante que tenemos es nuestra gente, nuestro pueblo y la capacidad que tiene para hacer cosas. 

Motivemos a la gente porque ahí tenemos nuestro principal capital. No lo tenemos ni en los bancos, ni en las empresas. Lo tenemos aquí, con las mujeres, con los hombres, con los jóvenes de México y esos, ustedes, que son los que pueden sacar al país de sus problemas. 

Por eso yo les digo que con ustedes quiero trabajar, con ustedes me la quiero jugar y con ustedes quiero lograr que tengamos un país mejor del que tenemos, para bien de ustedes y también para bien de sus hijos. 

Muchas gracias por su atención. 
 
 

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