Versión Estenográfica de las palabras del licenciado Francisco Labastida Ochoa, precandidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República, durante la reunión que tuvo con la Unidad Revolucionaria, en el salón de Usos Múltiples, de este instituto político.

México, D.F., 6 de julio de 1999.

Señor General de División Ramón Mota Sánchez, Coordinador de la Unidad Revolucionaria; 

Amigos dirigentes de las organizaciones y asociaciones de la Unidad Revolucionaria de nuestro Partido; 

Compañeras y amigos: 

Para mí es un privilegio reunirme el día de hoy con la Unidad Revolucionaria. Unidad integrada por diferentes movimientos, por jóvenes profesionistas y, desde luego, por militares con larga historia de servicio, de abnegación y de entrega por el país. 

Que mejor escenario que este encuentro para recordar algunas de las grandes aportaciones que estrategas de la talla de Plutarco Elías Calles, cuyo hijo hoy está aquí presente. Para recordar las aportaciones que han hecho a favor de nuestro Partido, el Revolucionario Institucional. 

A esta visión de unidad y de respeto institucional corresponde el comportamiento de nuestro Instituto Armado, el Ejército Mexicano, que es un ejército de origen popular. Que en los momentos de desastre auxilia a la población y se ha distinguido por su labor social, por ser un ejército de paz. 

Con estas aportaciones es que el país ha logrado impulsar las transformaciones a lo largo de su historia, y sobre todo en el curso del presente siglo. 

Quiero hoy rendir un reconocimiento de respeto y aprecio a todos los integrantes de la Unidad Revolucionaria, y en particular al General de División Ramón Mota Sánchez, por su trayectoria como militar patriota, como servidor público y como legislador; que mucho enaltece a nuestro Partido y, desde luego, al Movimiento de la Unidad Revolucionaria. 

El Ejército Mexicano proviene del pueblo, está integrado por el pueblo y tiene como destino servirle al país y servirle al pueblo. 

Es, sin lugar a dudas, un ejército para la paz del país. Le ha dado estabilidad a la vida política nacional, y ha consolidado la paz social en todo el territorio mexicano. 

Ha sido permanentemente garante de nuestras instituciones y de nuestro desarrollo. Por ello, plenamente convencido, digo que el Ejército Mexicano es orgullo del país y porque sé de su lealtad, de su valor, de su disciplina, de su alto sentido del honor, quiero hoy rendir un público reconocimiento al Ejército de nuestro país. 

Hoy vengo a conversar y a dialogar con ustedes sobre las transformaciones que el PRI, nuestro Partido, y la Revolución Mexicana han impulsado, de los logros que como nación hemos tenido, y también de las deficiencias que con el paso de los años hemos acumulado. 

Hablando con honestidad, con verdad y con objetividad, para que de ese diagnóstico surjan luces, de esos claroobscuros, de los avances que como nación hemos tenido y también de los rezagos que en materia social y otros campos aún tenemos. Para que en ellos concentremos los esfuerzos en los próximos años. 

Los grandes cambios del país, de forma sintética, yo los resumiría así: Pasamos de ser una nación que tenía 15 millones de habitantes en 1910 a una nación de 98 millones de habitantes, casi 100 millones de habitantes, siete veces superior a lo que fuimos al inicio del movimiento armado. Pasamos de un país eminentemente rural a un país urbano. Pasamos de tener menos de mil kilómetros de carreteras, a tener hoy construidas más de 320 mil kilómetros de carreteras. 

Pasamos de tener un analfabetismo del 80 por ciento en donde sólo dos de cada 10 mexicanos sabían leer y escribir, a un problema de analfabetismo en donde hoy es menos del 10 por ciento, uno de cada 10 mexicanos los que saben leer, los que no saben leer y escribir; pasamos de tener 650 mil alumnos en todo el Sistema Educativo Mexicano, a tener más de 29 millones de alumnos inscritos en todo el sistema educativo. 

Pasamos de tener una mortalidad de 250 niños de cada mil nacidos vivos, uno de cada 4 que morían antes de tener un año de edad, a tener una mortalidad, hoy, de 16 de cada mil. Se redujo al 5 por ciento de lo que antes teníamos y, desde luego se aumentó notablemente la esperanza de vida al nacer de menos de 30 años, a 74 años que hoy tenemos. 

Construyeron también, los gobiernos de la Revolución Mexicana, una nueva clase en el medio rural porque se repartieron más de 95 millones de hectáreas, la mitad del territorio nacional, y pasamos de una propiedad concentrada en sólo grandes latifundios y tierras comunales, a crear la propiedad ejidal y, desde luego, la pequeña propiedad. 

Y en materia de democracia, en la elección en la cual el Presidente Francisco Madero fue electo, votaron 20 mil 146 personas; en la última votación hubo 35 millones de mexicanos que hicieron uso del derecho del voto. 

Estas son, sintéticamente, algunos de los cambios estructurales que el país ha vivido. Pero también ha vivido otros cambios estructurales en los cuales no se ha avanzado: el problema de la distribución del ingreso sigue vigente golpeando a cerca de 40 millones de mexicanos que están en condiciones de pobreza y más de 20 millones de mexicanos que están en condiciones de pobreza extrema.Y esto que es los pobres de los pobres es el problema y el reto más grave a solucionar para los siguientes años. 

Subempleo nos golpea todavía y se ha acentuado un desarrollo regional desigual porque en tanto tenemos un crecimiento en el norte del país acelerado, el sur sigue desarrollando y creciendo a baja velocidad y se está abriendo la brecha del desarrollo entre los dos Méxicos sin encontrar todavía el camino de salida para una desigualdad que tenemos que superarla y solucionarla para lograr que el país pueda tener viabilidad como nación unida en el largo plazo. 

Se nos agravó el problema de la inseguridad, se acentúo y este es uno de los más graves problemas que vive la Nación, se elevó la inseguridad en escasos 8 años, en más del 80 por ciento y se agravaron con ello el malestar, la inconformidad lógica y natural de la ciudadanía, ante problemas que se han agudizado y sobre los cuales hay que poner el énfasis, la atención, el esfuerzo y la decisión política para los siguientes años. 

Se agravaron también los problemas de contaminación del medio ambiente y la dotación de agua en algunas regiones está provocando ya serias crisis y dificultades. 

Yo soy uno de los muchos millones de mexicanos que han podido observar la transformación del país. Permítanme comentar algo que en lo personal viví en mi región en la ciudad que es hoy los Mochis y que antes era sólo un pueblo. 

Cuando me tocó salir de mi tierra, de los Mochis, Sin., esa ciudad sólo tenía 15 mil habitantes, ninguna calle pavimentada, había una compañía extranjera que era la United Sugar Company que manejaba, además de la principal fuente de empleo, el sistema del agua potable, el sistema eléctrico del pueblo, de la ciudad y, desde luego, no había ningún teléfono más que el que tenía la compañía azucarera norteamericana. Había que pedir permiso para entrar a la zona bardada que era un territorio separado. Había que pedir permiso y autorización para tener 3 focos más o un foco más porque no había dotación de energía eléctrica suficiente y, desde luego, ese pequeño pueblo tenía un gran poder concentrado en una compañía azucarera extranjera. 

En 1956 se presentaron simultáneamente dos grandes obras que hizo el gobierno federal que transformó la región: la presa Miguel Hidalgo y Costilla que irrigó más de 200 mil, cerca de 220 mil hectáreas y, la carretera federal que unió a Guadalajara con los Mochis, Culiacán y continúa hasta Nogales. 

Se transformó en un período relativamente breve esa región y pasó de tener 15 mil habitantes, a más de 200 mil habitantes, hoy, a tener contra escasos servicios educativos que llegaban a una secundaria por cooperación como último grado, a tener hoy tres instituciones educativas de nivel superior: la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad de Occidente, el Tecnológico Regional, un aeropuerto y la transformación pujante de toda esa parte del estado al igual que ha ocurrido en el resto del estado de Sinaloa y ha ocurrido en muchas regiones del país. Construyeron también, los gobiernos de la Revolución Mexicana, una nueva clase en el medio rural porque se repartieron más de 95 millones de hectáreas, la mitad del territorio nacional, y pasamos de una propiedad concentrada en sólo grandes latifundios y tierras comunales, a crear la propiedad ejidal y, desde luego, la pequeña propiedad. 

Y en materia de democracia, en la elección en la cual el Presidente Francisco Madero fue electo, votaron 20 mil 146 personas; en la última votación hubo 35 millones de mexicanos que hicieron uso del derecho del voto. 

Estas son, sintéticamente, algunos de los cambios estructurales que el país ha vivido. Pero también ha vivido otros cambios estructurales en los cuales no se ha avanzado: el problema de la distribución del ingreso sigue vigente golpeando a cerca de 40 millones de mexicanos que están en condiciones de pobreza y más de 20 millones de mexicanos que están en condiciones de pobreza extrema.Y esto que es los pobres de los pobres es el problema y el reto más grave a solucionar para los siguientes años. 

Subempleo nos golpea todavía y se ha acentuado un desarrollo regional desigual porque en tanto tenemos un crecimiento en el norte del país acelerado, el sur sigue desarrollando y creciendo a baja velocidad y se está abriendo la brecha del desarrollo entre los dos Méxicos sin encontrar todavía el camino de salida para una desigualdad que tenemos que superarla y solucionarla para lograr que el país pueda tener viabilidad como nación unida en el largo plazo. 

Se nos agravó el problema de la inseguridad, se acentúo y este es uno de los más graves problemas que vive la Nación, se elevó la inseguridad en escasos 8 años, en más del 80 por ciento y se agravaron con ello el malestar, la inconformidad lógica y natural de la ciudadanía, ante problemas que se han agudizado y sobre los cuales hay que poner el énfasis, la atención, el esfuerzo y la decisión política para los siguientes años. 

Se agravaron también los problemas de contaminación del medio ambiente y la dotación de agua en algunas regiones está provocando ya serias crisis y dificultades. 

Yo soy uno de los muchos millones de mexicanos que han podido observar la transformación del país. Permítanme comentar algo que en lo personal viví en mi región en la ciudad que es hoy los Mochis y que antes era sólo un pueblo. 

Cuando me tocó salir de mi tierra, de los Mochis, Sin., esa ciudad sólo tenía 15 mil habitantes, ninguna calle pavimentada, había una compañía extranjera que era la United Shugar Company que manejaba, además de la principal fuente de empleo, el sistema del agua potable, el sistema eléctrico del pueblo, de la ciudad y, desde luego, no había ningún teléfono más que el que tenía la compañía azucarera norteamericana. Había que pedir permiso para entrar a la zona bardada que era un territorio separado. Había que pedir permiso y autorización para tener 3 focos más o un foco más porque no había dotación de energía eléctrica suficiente y, desde luego, ese pequeño pueblo tenía un gran poder concentrado en una compañía azucarera extranjera. 

En 1956 se presentaron simultáneamente dos grandes obras que hizo el gobierno federal que transformó la región: la presa Miguel Hidalgo y Costilla que irrigó más de 200 mil, cerca de 220 mil hectáreas y, la carretera federal que unió a Guadalajara con los Mochis, Culiacán y continúa hasta Nogales. 

Se transformó en un período relativamente breve esa región y pasó de tener 15 mil habitantes, a más de 200 mil habitantes, hoy, a tener contra escasos servicios educativos que llegaban a una secundaria por cooperación como último grado, a tener hoy tres instituciones educativas de nivel superior: la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad de Occidente, el Tecnológico Regional, un aeropuerto y la transformación pujante de toda esa parte del estado al igual que ha ocurrido en el resto del estado de Sinaloa y ha ocurrido en muchas regiones del país. 

Comento esto porque esa transformación que se dio ahí, al igual que muchas transformaciones que se han dado en México, se impulsaron por los gobiernos emanados de la Revolución; se impulsaron por gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional, y creó nuevas clases sociales, impulsó transformaciones en México y construyó la gran obra educativa social de salud que el país hoy tiene. 

En estos momentos de evaluación me parece estrictamente justo que hagamos evaluaciones objetivas de los claros oscuros que conforman la realidad nacional, de los avances que en todos los renglones hemos tenido y también de las limitantes que la nación tiene, porque en nada nos ayuda autodenigrarnos y destruirnos y en nada nos ayuda negar la problemática que el país tiene. 

Es de mujeres y hombres de bien emocionarnos y comprometernos con la solución de los serios problemas que el país tiene, pero también es de mujeres y hombres de bien evaluar con objetividad qué se hizo bien por los gobiernos de la Revolución, en qué fallamos y en donde tenemos que poner el énfasis hacia el futuro. 

Por eso quiero compartir con ustedes que hacia adelante los cambios deben orientarse fundamentalmente para que la población, las mexicanas y los mexicanos puedan vivir mejor, para superar los rezagos que tenemos claramente identificados: el de la pobreza, el de la pobreza extrema; el del subempleo; el de la falta de seguridad en calles, caminos y casas; los problemas del desarrollo regional inequitativo para cerrar la brecha entre un México que crece y se desarrolla y un México que no alcanza los beneficios y la justicia del desarrollo económico y social. 

No tenemos otro camino que el camino que nos marca la Constitución General de la República. No tenemos otros objetivos que los que están consignados en nuestra Constitución. 

Yo he recogido múltiples demandas y carencias a lo largo de mi vida pública, sobre todo en los últimos meses y en las últimas semanas. Condenso ellas, la atención de estas demandas, en el impulso a cuatro grandes prioridades que creo el país debe acentuar su atención en los siguientes años, que son: 

Un fuerte impulso al sistema educativo mexicano y en particular a la calidad de la educación; un fuerte impulso para que sea la educación primero y para que vuelva a convertirse el sistema educativo en la palanca del desarrollo, del progreso, de la justicia social y del progreso personal; que sea el sistema educativo y la educación la palanca que impulsa nuestro desarrollo y progreso como nación, para alcanzar por esta vía, entre otras, la justicia social en México. 

Segundo, la generación de más de un millón de empleos por año porque si no logramos impulsar la generación de empleos, sólo le otorgaremos con la atención del gasto público atenuantes para los problemas de pobreza que se viven en muchas regiones del país y que se viven por grandes grupos sociales. 

Tenemos que estar convencidos de que sólo con el impulso fuerte al empleo vamos a atacar de fondo los problemas de pobreza, con todo lo que ello conlleva. Una alta generación de empleo implica un alto crecimiento económico; un alto crecimiento económico implica un alto nivel de inversión privada y pública; y un alto nivel de inversión privada y pública requiere un alto nivel de ahorro en el país para no depender de las inversiones que realicen inversionistas de otros países y no empeñar el desarrollo nacional, sino basarnos en nuestras propias fuerzas, en la capacidad que como nación tenemos y en la decisión para no rendirnos ante los problemas que la nación enfrenta. 

De otra parte, en tercer término propongo impulsar un programa muy fuerte de combate a la delincuencia, al crimen y al narcotráfico. Lo propongo no sólo porque es una demanda de la ciudadanía, sino porque estoy profundamente convencido que tenemos que marcarle un alto al crimen, a la delincuencia y al narcotráfico, porque es intolerable para la ciudadanía, para las mexicanas y los mexicanos lo que hoy estamos viviendo. 

Porque hay un sentimiento y una decisión firme para combatirlo, porque además, si no lo paramos ya este grave problema que es el narcotráfico nos va a erosionar además de los valores que integran a la familia y que le dan unidad a los mexicanos, nos va a erosionar como nación porque es hoy ya la más grave amenaza al Estado Mexicano que registramos. 

Y, por último, un programa de fuerte impulso al campo porque en él está concentrada la pobreza extrema en el país, porque no es conveniente para nuestra nación que dependamos de la importación de alimentos de otras naciones y porque ahí está una de las palancas de nuestro desarrollo futuro, de la generación de empleo y del bienestar en toda la República Mexicana. 

Para atacar la pobreza no tenemos que buscarla lejos, se está identificada en las regiones y en los grupos sociales indígenas en donde está concentrada. Ahí tiene que concentrarse la acción del sector público para combatir de fondo los problemas que se generan con ella. 

Está localizada en el sur, en las cordilleras, en estados como Morelos, desde luego en Chiapas, en Guerrero, en Oaxaca y en regiones como Veracruz. 

Sólo se puede justificar el desarrollo si tiene como objetivo la generación de empleo y el combate a la pobreza. No queremos desarrollo ni crecimiento económico para cualquier propósito. Sólo se justifica en la medida en que atiende las demandas básicas de la población, y éstas se expresan en generación de empleo y en el combate de fondo a la pobreza. 

Yo propongo que la pobreza se combata por dos vías: por la vía de la generación del empleo en grandes cantidades, para lograr una transformación cuantitativa y cualitativa del mismo, para lograr que el empleo genere ingresos y salarios que le alcancen a la población, para lograr que el empleo eleve el nivel de vida de la gente, para que alcance para lo más elemental; para que las familias mexicanas coman mejor, se vistan mejor, tengan mejor calzado y, desde luego, tengan mejor vivienda. 

Son metas muy simples y sencillas, pero van al meollo del problema del bienestar del nivel de vida de las familias mexicanas. 

Y desde luego propongo que el gobierno ponga un gran énfasis en corregir los problemas de pobreza, en atender a los grupos sociales marginados y en cerrar la brecha en el desarrollo económico y social de los dos Méxicos, el México del campo y la ciudad, el México del sur, el norte, el México de la pobreza y el México del desarrollo. 

Para generar este empleo no propongo que dejemos que las cosas se desarrollen solas, sino que tengamos un muy claro sentido de intencionalidad política. No basta sólo con invertir para generar mucho empleo. Hay que ponerle el énfasis en donde se generan mayoritariamente los empleos en el país, y esos son el impulso a la pequeña y a la mediana empresa, que genera más del 80 por ciento de los empleos nacionales, para lograr además que ésta no se concentre sólo en las grandes urbes, sino que se distribuya por todo el territorio nacional. 

Un fuerte impulso a la construcción de vivienda y a la construcción de obra pública para complementar la infraestructura que la nación tiene, que nos está quedando pequeña para el tamaño de población y de economía que se está construyendo y también para darle más satisfactores a todos los mexicanos, particularmente el satisfactor de la vivienda, y para eso propongo muy en concreto que se construyan al año 700 mil viviendas nuevas, que son más de tres veces lo que hoy se está construyendo en este momento. 

En cuarto lugar, un fuerte impulso al turismo porque es de las actividades que permite el desarrollo regional equilibrado, porque genera mucho empleo, porque genera divisas y porque puede ser, al igual que lo ha sido en otras naciones, unas de las fuertes palancas para que nuestro país genere empleos, un desarrollo regional equilibrado y un proceso más acelerado para todos los mexicanos. 

Y desde luego, impulsar el ahorro para facilitar la inversión. Pero impulsar el ahorro vía y ligado al salario de los trabajadores. Impulsar el ahorro vía el salario de los trabajadores y con aportaciones del gobierno para elevar, de esta manera, los niveles que obtendrán cuando se jubilen, para prevenir el problema, la demanda que con el paso de los años y de las décadas el país va a tener en esta materia. 

Tenemos que ver con sentido del tiempo largo los grandes cambios que el país esta registrando y prevenirlos, no actuar cuando los problemas se presentan, sino anticiparnos a ellos para tener la capacidad de identificar hacia dónde vamos y con tiempo, con oportunidad y con decisión actuar con serenidad, pero yendo a la médula y al fondo de los problemas que el país tiene, y los que en el futuro se van a generar. 

Estoy, en ese sentido, convencido que el país tiene que leer el signo de los tiempos que se dan en el mundo, y de los que demanda nuestra población para conducir los cambios nacionales y no ser arrastrados por la vorágine de los cambios y las transformaciones que en otras naciones se dan. 

Propongo también combatir la inflación y la carestía, porque estoy convencido que uno de los elementos críticos que han inducido la pobreza en el país están localizados en ellos. A quien golpea la carestía son a los sectores de menores ingresos, y a quienes protege, a quienes les da beneficios y utilidades son a los especuladores. 

Entorpece la inversión productiva que genera empleos e induce a la empresa privada a que se vaya a la especulación. 

Si no combatimos esto de fondo, no vamos a lograr mejorar la distribución del ingreso en México, aunada a la solución de este problema la generación fuerte e intensiva de empleos, y obviamente ligado a ello, hay que impulsar una reducción en las tasas de interés, que obviamente no se hace por decreto, para lograr por esta vía el impulso a la inversión productiva, la elevación del nivel de vida de la población, la adquisición de viviendas y de bienes de consumo duradero que son viables en la medida en que estas transformaciones económicas se dan y se logran. 

Mis propuestas son, en síntesis, muy sencillas: impulsar una transformación en el país en los siguientes años orientada, principal, fundamentalmente, únicamente para que la gente viva mejor y para que construyamos un país más soberano, más democrático, libro y, desde luego, con más justicia social. 

Por eso propongo una política de crecimiento elevado en la riqueza nacional, una política económica que nos dé un desarrollo sostenido, justo - y enfatizo justo - y sustentable, de largo plazo. 

Propongo por ello, recogiendo lo que plantean millones de mexicanos, un desarrollo con clara orientación para el ser humano, un desarrollo al servicio de México y de los mexicanos, un desarrollo que permita la realización personal y colectiva y que esté pensando no sólo para el presente sino para el futuro del país. 

Muy estimados amigos de la Unidad Revolucionaria. La acción de los gobiernos emanados de la Revolución impulsaron la transformación de nuestro país, sin lugar a dudas, ha sido el PRI, partido al cual pertenecemos y al cual orgullosamente pertenezco, el partido que impulsó las transformaciones económicas, sociales y de estructura más importantes que se han dado en México. 

Estos cambios, sin embargo, nos dejaron serios rezagos y algunos de ellos, hoy, están en la boca, en la demanda y en los sentimientos de todos los mexicanos entre los cuales yo me incluyo, en poniendo en primer lugar el grave y serio problema de la pobreza que tiene nuestro país y el desarrollo desigual. 

Pero veo que el PRI tiene la fortaleza, tiene la visión y tiene a la clase política capaz de conducir a nuestra nación por rumbos que nos permitan superar los problemas y consolidar lo que hemos logrado. 

Quiero convocar a los miembros de mi partido para que nos demos por vencidos ante los problemas que hoy tenemos. Quiero convocar a los miembros de nuestro partido para que recojamos los ideales de la Revolución Mexicana y luchemos permanentemente por ellos. Quiero convocar a los miembros de mi partido para que siempre defendamos los ideales que están plasmados en la Constitución General de la República que es la que nos guía y siempre nos debe orientar. 

Y digo que creo en mi partido porque responde a los más altos intereses que nuestro pueblo y nuestro país se ha dado. 

Estoy firmemente convencido que el tiempo del desarrollo del país, el tiempo del desarrollo con justicia ha llegado, que se han sentado las bases y los cimientos para que el desarrollo de México sea un desarrollo justo y ataque los rezagos que el tiempo no ha podido abatir y eliminar y que hagamos, en los siguientes años, un compromiso de lucha y de construcción de los anhelos del país, que consolidemos lo logrado y hagamos cambios para que la gente viva mejor, tenga más empleo, más salarios, seguridad pública y, desde luego, seguridad en las calles, en los caminos y en los hogares. 

No soy de los hombres que creen en los destinos fatales, ni en los destinos de fatalidad, ni en los destinos de felicidad. Sólo en los diccionarios viene el éxito antes que el trabajo. Soy de los hombres que creen que el éxito se consigue por el trabajo y tenemos que trabajar para que nuestra Nación tenga éxito, recupere la esperanza y ataquemos los problemas de pobreza que hoy nos laceran y nos golpean a todos los mexicanos. 

No nos demos por derrotados ante los problemas. Nuestra Nación ha superado adversidades de mucha mayor envergadura de las que hoy tenemos; retomemos lo mejor de nuestra historia y retomemos lo mejor del pasado que nos enorgullece y con base en esa fuerza y en la fuerza de los mexicanos emprendamos el inicio del siguiente siglo con el vigor y la capacidad del pueblo mexicano. Pero también con la seguridad de que nuestra Nación y nuestro pueblo tiene futuro de grandeza. 

Reconstruyamos la esperanza en nuestra Nación y en el pueblo de México y emprendamos juntos, con la fuerza que sólo el pueblo tiene, los cambios que la Nación demanda, cambios para los mexicanos y cambios para una Nación más fuerte en su soberanía, más fuerte en su independencia, con respeto a la libertad y con el fortalecimiento de la democracia. 

Gracias por su atención. 

- PREGUNTA: ¿Sí cree usted en el destino de México? - LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Por supuesto que sí. 

- GRAL. RAMON MOTA SANCHEZ: Perdón, pero no es una reunión de debate. Se le concede la palabra al señor licenciado Rafael Carranza Cárdenas, para formular una pregunta. Por cierto nieto de don Venustiano Carranza. 

- LIC. RAFAEL CARRANZA CARDENAS: Con su permiso, general. La mayoría de los actores políticos coinciden en que la educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo integral de México y ya se han emprendido muchas acciones para ampliar su cobertura y elevar su calidad. 

Sin embargo, en nuestro país se encuentra clasificado en una posición asimétrica en relación a nuestra posición mundial en potencialidad económica. Me gustaría oír su comentario al respecto, licenciado Francisco Labastida Ochoa. 

- LIC. LABASTIDA OCHOA: Con mucho gusto, señor Rafael Carranza. 

La primera prioridad de las cuatro que les propongo a ustedes sea lo que hagamos en el país en los siguientes años, si con su apoyo me inscribo como precandidato del Partido a la contienda interna y si con apoyo gano la contienda, y si con su apoyo soy Presidente de la República, es la educación. 

¿Por qué razones? 

Permítanme que les tome algunos minutos para tratar de explicarlo. Considero que la educación debe ser la primera prioridad porque es el factor más importante para que las personas en lo individual se desarrollen y progresen. 

Considero que la educación debe de ser la primera prioridad porque es lo que determina que los países se transforman y se desarrollan, porque si esto fue cierto en el pasado, hoy tiene una vigencia mucho más contundente y de mucho mayor vigor, porque con el desarrollo de las ciencias y de la información y el desarrollo de la industria hoy lo que se necesita y lo que es el factor clave para que un país se desarrolle, es la educación. 

Y porque creo que el cambio demográfico que en el país se ha dado permite que esto lo identifiquemos no sólo como una necesidad, sino como algo viable de satisfacer. 

La propuesta es intensificar y mejorar la calidad de la educación y eso significa que podamos tener dentro de las escuelas, escuelas completas, escuelas de tiempo completo porque hoy la educación en primaria los niños entran a las ocho de la mañana y salen a las 12 y media de la tarde, cuatro horas y media de clase. 

Porque hemos hecho grandes avances con los libros de texto pero no tienen las escuelas ni salas de lectura ni bibliotecas. Porque hemos hecho grandes avances en atender a todos los niños y a todos los jóvenes y a todos los muchachos que quieran entrar al sistema educativo, pero tenemos que reconocer que nuestras escuelas no tienen instalaciones deportivas adecuadas, tampoco tienen instalaciones para que los muchachos aprendan idiomas o no en número suficiente. Tampoco tienen instalaciones para que puedan aprender computación, cultura o muchas otras cosas. 

Por eso planteo de fondo una reforma al sistema educativo para elevar la calidad de la educación, entendiendo que una reforma de esta profundidad no son de las que se hacen en escasos seis años, que estoy consciente del limitado tiempo que son seis años, pero que el país debe de ver con el sentido del tiempo largo e identificar los cambios que se tienen que hacer, aún cuando tomen más de seis años realizarlos. 

Por eso lo que comento con ustedes es que identifiquemos el modelo de nación que queremos, el modelo de país que deseamos construir y dentro de ello identifiquemos que en la educación están las palancas más fuertes de transformación del país y para alcanzar la justicia social y el progreso personal. 

Por eso mi propuesta es hacer de la educación la primera prioridad. La educación primero, concentrarle los recursos económicos a ello, hacer un esfuerzo de equipamiento educativo intenso y construir, junto con los maestros, los padres de familia y los alumnos el diseño del modelo del sistema educativo que de largo plazo debe tener México, sabiendo y estando conscientes que de ahí va a depender el desarrollo de nuestra nación en el largo plazo. 

Por eso mi primera propuesta y a lo que me comprometo con ustedes a trabajar, es en hacer que la educación vuelva a ser la palanca del desarrollo de México y de la prosperidad de las personas. Concentrarnos en ello como una de las cuatro prioridades básicas, para que de ahí nuestro país sienta y recupere su capacidad de desarrollo y alcanzar por esa vía, entre otras, la justicia social para los mexicanos. Muchas gracias por su atención. 

- GRAL. RAMON MOTA SANCHEZ: Se le concede la palabra a la señora licenciada Sara Guadalupe Delgado Lestrade, para formular una pregunta. 

- LICENCIADA SARA GUADALUPE DELGADO LESTRADE: Licenciado Labastida, sabemos que la Revolución Mexicana consagra entre sus principios fundamentales la justicia social, sin embargo ésta no se ha hecho realidad. 

Licenciado, ¿qué medidas tomaría usted para abatir la pobreza y hacer efectivo el derecho a la salud y a la vivienda para la mayoría de los mexicanos. Gracias. 

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Son tres capítulos licenciada comprendida en su pregunta. ¿No hay ninguno de los precandidatos que le está metiendo mano al sonido? Ah, ninguno. (Risas) No, mi General, déjelo. Me lo echo a capela, si es necesario. 

Son tres capítulos, licenciada, los que usted menciona. En primer lugar, el problema de la pobreza, en segundo término el de la salud y en tercer lugar el de la vivienda. 

Intentamos con este micrófono, y si no sin el auxilio del micrófono, mi General. 

Procuro responder a sus tres preguntas. La primera consideración que quisiera hacer a ustedes, es que la solución de estos problemas están interrelacionados. 

Combatir de problema de pobreza en parte se hace vía empleo y en parte se hace con una política intencionada y una capacidad fuerte del Estado mexicano para atender a los grupos marginados, a las regiones pobres y en donde está concentrada la pobreza del país. 

La pregunta es ¿cómo generar empleo? El empleo se genera produciendo cosas, porque la gente no trabaja para hacer nada, sino produciendo cosas. Tenemos que producir bienes que está demandando, con razón, todos los mexicanos y las mexicanas. Y eso, en primer lugar, en mi opinión, es vivienda, que es uno de los sectores en donde tenemos los mayores rezagos. 

Entonces atender la necesidad y la demanda de vivienda implica, de una parte, atender una demanda social legítima y justificada; de otra parte impulsar mucho la generación de empleo. Una más impulsar el ahorro interno, hacer que las familias ahorren con este propósito, y ligado a ello impulsar el desarrollo regional, porque la construcción de vivienda permite un desarrollo regional más equilibrado que es el que generan las maquiladoras y jalan población hacia el norte del país, hacia la frontera norte, hacia la frontera con Estados Unidos. 

Y por ello hay que impulsar un camino de desarrollo que sea viable, no sólo que identifique la solución a las demandas como oferta política, sino que actuando con honestidad plantee caminos viables de solución a estos problemas básicos que usted ha plantado. 

Y ellos son: alta generación de empleo, intensificación de los recursos que el Estado tiene para apoyar el desarrollo regional, el combate a la pobreza, la atención de los grupos marginados, e insisto, vía o instrumento muy poderoso para ello, es el muy fuerte impulso a la construcción de la vivienda. 

Mi propuesta en vivienda es construir entre 600 y 700 mil viviendas nuevas por año, y sólo para ubicar hoy estamos ubicando 170 mil sólo con financiamiento en este momento. Eso significa multiplicar por cerca de cuatro veces, y generar con ello los millones de empleos en la industria de la construcción y en la industria que produce los materiales que utiliza la industria de la construcción para apoyar su desarrollo. 

Creo firmemente que eso es viable, y mi compromiso es que si soy Presidente de la República, ese desarrollo, esos cambios y esas transformaciones los voy a impulsar. 

Por último término el problema de salud. Hoy cerca del 90 por ciento, 90 millones de mexicanos tienen atención en salud. Se ha avanzado en este campo, sin lugar a dudas, pero también tenemos un problema concentrado de largas filas de burocracia, de horas de espera para que la población sea atendida de incapacidad del tamaño de los hospitales respecto al número de millones de mexicanos que hoy están demandando salud pública. 

Se hizo un gran cambio financiero y administrativo para potenciar el desarrollo del Seguro Social, y también se está haciendo otro cambio para potenciar o se están haciendo cambios para potenciar el desarrollo del ISSSTE. 

Pero tenemos un rezago muy grande todavía en unos cinco millones de habitantes que el Sector Salud no llega a ellos. Esos están concentrados en los cerca de 150 mil pequeños pueblos que tenemos en el país con 30 habitantes cada uno en promedio. 

Lo que ahí planteo es que hagamos algo viable, inteligente, sensato; que concentremos servicios en ciudades seleccionadas en el campo, y que ahí concentremos todo lo que está demandando la población. Que concentremos hospitales, pero sabiendo que las clínicas-hospital no pueden atender casos complicados, de dotarlos también de ambulancias para que transporten a los enfermos. 

Que les proporcionemos escuelas primarias completas, pero que también les proporcionemos secundarias y preparatorias para que sirvan estos pequeños pueblos de mil 500, 2 mil habitantes como el lugar en donde le podemos llevar todos los servicios a la población; que concentremos también en ellos servicios básicos como la justicia, con agencias del ministerio público y partidas de policías, que impulsemos ahí la recreación, el deporte y la cultura impulsando desde esta región formas de que puedan ser atendida la población en sus necesidades básicas. 

Plantear, pues, en síntesis lo que yo llamo la ciudad rural, rural porque está en el campo pero ciudad porque tiene todos los servicios que la ciudadanía demanda y desde luego en ello darle un fuerte impulso a la atención de la salud. 

El sistema de salud ha avanzado, los rezagos nos quedan en la población dispersa y atender a esos cinco millones de habitantes que viven en 150 mil pueblos requiere, además de la voluntad y la decisión política, la sensatez, la inteligencia, la experiencia para construir soluciones hábiles que lleguen hasta el último de los mexicanos con el sentido de solidaridad que el país debe tener, pero también haciendo uso eficiente de los recursos humanos y financieros que nuestra Nación dispone. 

Muchas gracias por su atención, licenciado. 

- GRAL. RAMON MOTA SANCHEZ: Se concede el uso de la palabra al señor Licenciado Heriberto Lara Herrera para hacer una pregunta. 

- LIC. HERIBERTO LARA HERRERA: Con su permiso mi general. 

Señor licenciado Francisco Labastida Ochoa, es importante la importancia que tiene para el desarrollo de nuestro país la población juvenil. 

¿Qué medidas podría esperarse que usted implementara para incorporar a este núcleo poblacional al propio desarrollo de México? 

- LIC. FRANCISCO LABASTIDA OCHOA: Los jóvenes están demandando lo que demandamos mucho de los mexicanos: quieren empleos, quieren empleos dignos, bien pagados; quieren una buena educación., quieren instalaciones para el tiempo que tienen libre accesibles para hacer deporte, para hacer recreación, para hacer cultura, para hacer convivencia social; quieren no sentir el temor de que si salen por las noches los van a asaltar, robar, secuestrar, robar el coche si es que tienen y robar el salario cuando salen de la fábrica. Demandan los mismo en muchos sentidos de lo que demandamos la inmensa mayoría de los mexicanos. 

Parte pues de la solución de los problemas globales del país, de alguna manera de forma decidida ataca y soluciona parte de los problemas que tienen los jóvenes. 

Pero tienen también, obviamente, una demanda específica: reclaman espacios de participación en la política, reclaman que los que tenemos más edad no nos olvidemos que en el país existimos muchas generaciones y que este cruce y existencia de generaciones que se dan en la realidad nacional se tienen que dar en la representación política; se tienen que dar en la representación social, se tienen que dar en la vida interactuante dentro de las empresas y dentro de las dirigencias porque quieren nutrir, con su entusiasmo, con su vigor y también con la inconformidad porque las generaciones de jóvenes han vivido muchos años de crisis son, de alguna manera, la generación de la crisis y también la generación de la inconformidad. 

Entonces le tenemos que plantear a los jóvenes, a las nuevas generaciones lo que en el fondo aquí se ha comentado. Tenemos que plantear que el país tiene futuro y no sólo un futuro de pobreza o un futuro de incertidumbre, que el país en el cual vivimos, que tiene un pasado de grandeza y que debe tener y podemos construir entre nosotros un destino de grandeza para el país en el cual vivimos. 

Este destino se construye con el vigor y con la fuerza de la gente, que recuperemos entre todos la esperanza en nuestra patria, que no nos autodenigremos ni nos sintamos mexicanos de segunda, ni sintamos que somos nosotros un país de segunda; que nuestra Nación, esta gran Nación que tiene pasado de grandeza, también tiene destino de grandeza y que ese destino de grandeza lo construyamos entre todos nosotros, que le recobremos y recuperemos, junto con los jóvenes, la esperanza en el país no porque creemos ciegamente en ello, sino porque el presente nos satisface y el futuro nos alienta y nos une. 

Eso es lo que creo que hoy tenemos que construir con los jóvenes. Y yo digo, por último, que esto no es sólo una demanda que lo jóvenes están planteando, sino que es una demanda nacional y los jóvenes son, en este sentido, no sólo los que plantean demandas al país, son parte importante de las soluciones que el país tiene. 

Si salimos adelante en un proyecto de nación justa y en desarrollo e no sólo con los jóvenes como espectadores, sino con los jóvenes como actores, con la fuerza, el vigor, el talento y la inconformidad de los jóvenes. Unamos la experiencia y el vigor, la fuerza y hagamos de ello y de la acción de varias generaciones la fuerza que pueda transformar al país e impulsar su desarrollo. 

Quiero, por último, mi General si me lo permite, agradecer a todos ustedes su presencia en esta reunión y decirles, con toda claridad, que hoy he venido en parte a explicar a ustedes lo que haría como Presidente de la República y a solicitarles su apoyo, su decidido apoyo para ser candidato a la Presidencia de la República, con la decisión de la Unidad Revolucionaria y su trabajo decidido, su decisión en favor del que habla para alcanzar primero la candidatura a la Presidencia de la República y segundo, la Presidencia de la República. 

Lo solicito hablando con verdad y con honestidad. Lo solicito diciendo que en los 37 años de servicio público, en mi servicio y alto honor que tuve de ser gobernador de mi Estado, en las tres veces que he sido Secretario de Agricultura, de Gobernación y de Energía, no he puesto otra cosa en el desempeño público más que la voluntad de servir hasta el límite de las fuerzas y de las capacidades al país y a los mexicanos. 

Que espero tener ese honor para poner todo mi empeño, toda la emoción y toda la capacidad de servicio y la experiencia que he acumulado para servirle a los mexicanos. 

Creo que me he preparado toda mi vida para esta contienda y para el alto honor de ser Presidente. Mis años de servicio público y el desempeño en la gubernatura me han dado una visión integral de México. Mis funciones en el servicio exterior me han reafirmado la visión lo que en el mundo está ocurriendo y estoy listo y preparado primero para ganar la contienda, y segundo, para procurar que en el servicio público no haya otro ideal que me inspire que el del servirle al país y servirle a los mexicanos. 

Y terminar con la frente en alto y las manos limpias, sabiendo -como dicen los militares- que sólo he cumplido con el deber encomendado. 

- GRAL. RAMON MOTA SANCHEZ: Hemos escuchado con gran satisfacción los aspectos temáticos de su proyecto de nación para el México de los próximos años, derivados de la experiencia, valor fundamental en el quehacer político, que ha logrado acumular en los diversos cargos públicos desempeñados con acierto y profundo sentido nacionalista, sus conceptos nos llenan de optimismo y nos dejan una valiosa enseñanza de los tópicos tocados en su exposición, señor licenciado Labastida. 

Claridad de pensamiento y convicción en sus afirmaciones dejan en los integrantes de la Unidad Revolucionaria una muy grata impresión. Asimismo, reafirma nuestro entusiasmo y constituye un estímulo a la intensa labor partidaria que estamos desarrollando día a día, tarea que rendirá sus frutos en las elecciones de este año que culminará con el triunfo indiscutible de nuestro partido en el año 2000. 

Pido a todos ustedes, miembros de la Unidad Revolucionaria, despedir al señor licenciado Francisco Labastida Ochoa con un fuerte y entusiasta aplauso. 
 
 

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