ADIOS, SOBERANO
Hace pocas horas presencié en el Centro
de Caracas una de tantas “acciones” callejeras, a las cuales “casi” nos hemos habituado. Policías vs Buhoneros. Entre tanta palabrería y, sobre
todo, las de grueso calibre, por vulgares, de nuevo la ya manida sentencia:
“nos engañaron”: “me engañaron”.
Al oírla llegó a mi mente: “la ley de
hierro de la oligarquía” de Robert Michels y siguió “rondando” hasta que me dedique a escribir estas líneas. Recuerdos. Disculpen si consiguen algo
inexacto, no es la intención.
Para lograr un cambio social se debe
tener muy en cuenta y conocer muy bien los procesos económicos, son fundamentales. Coincide con Engels y Marx. Hay, existen, actúan
fuerzas y tendencias no suficientemente conocidas pero con gran capacidad para
impedir la realización de un cambio. Esas fuerzas tienen que ver, están
ligadas, con la naturaleza del ser humano(¿conocemos bien al venezolano?); con
la naturaleza de la lucha política(¿cuál es la nuestra?) y con la naturaleza de
la Organización del Estado, de la Sociedad(¿ha sido suficientemente
investigada?).
La Democracia necesita Gobierno. La
Democracia permite la selección y escogencia de los Gobernantes. Los
Gobernantes son personas, conforman un
“grupo”, advienen en una “élite”, con privilegios e intereses, incluyendo los
económicos, muy particulares. Los Gobernantes desean continuar indefinidamente
en el poder transformándose, casi inequívocamente, en un “núcleo oligárquico”.
Creo, si mal no recuerdo que Michels
afirma, algo así o parecido, en su Obra Los Partidos Políticos: “la democracia conduce a la oligarquía y contiene necesariamente un núcleo
oligárquico”.
Recuerdo lo expresado hace algún tiempo
por el Presidente Venezolano y repetido varias veces: “oligarcas,
temblad”. Sí, parece confirmarse que los pueblos, aquí llamado “soberano”, en
general, sienten “tiránicas” a las Oligarquías y, también, parece confirmarse,
desde tiempos remotos, que a los “pueblos” no se les hace nada fácil “gobernarse
así mismos”. ¿Cómo lo hacen?. ¿Quién lo hizo?. ¿Cómo se ponen de acuerdo?.
¿Quién manda a quién?. ¿Cómo administran dinero, justicia?. De estas y otras
muchísimas preguntas nació la célebre y puesta en práctica “delegación de
autoridad”. Nació “el jefe”, el escogido, el apoyado, el sirviente del
soberano, el soberano manda por medio de él, todos los justificativos.
Y el “jefe” escoge sus colaboradores,
los mejores, los científicos, los puros, los incorruptibles, los más capaces,
los profesionales y expertos, quienes generalmente nada tienen que ver con el soberano(aún cuando salieron de él)
porque son burócratas, gozan de privilegios por sus estudios y capacidad
intelectual, por su cultura, gustos, intereses, ubicación social y económica.
Se convierten de “sirvientes” iniciales en “amos” o “dueños” de los cargos. Así
se inicia, por la vía rápida, la separación de los líderes de las masas, de los
“revolucionarios” de sus pueblos soberanos.
La supuesta
Revolución Bolivariana se inició con Democracia Participativa, Protagónica,
Igualitaria; escogió ya Líderes y
Gobernantes cuyas decisiones, en estos momentos forman parte de la tipología
tradicional: Gobernantes y Gobernados.
Legitimada la nueva Elite en el Poder actúa para “Organizar” la Sociedad, al Soberano, “acorde” con lo pregonado por la Revolución, la nueva “realidad”, y el “soberano”, por ahora, está contento porque “alguien”(la revolución) atiende sus reclamos. ¿Por cuánto tiempo?. Hasta que “sienta tiránica” la nueva Oligarquía. Adiós, Soberano. ¿Se le fue por alto al “jefe” leer a Robert Michels?. ¿Tendrá razón, aquí y ahora Robert Michels?. ¡Ojalá que esté fuera de tiempo y de onda!. - Nelson Maica C.- 08.09.00.-