Por: Juan Francisco Crespo
La máxima figura de la Neurofisiología del siglo XX. De nacionalidad británica y educado en Medicina en Cambridge, sus trabajos de magistral originalidad, profundidad y rigor, son aún fundamentales para aquellos que buscan formarse un cuadro cierto del pensamiento neurocientífico.
Su sensibilidad y su ingenio lo llevaron al estudio de los fenómenos y estructuras más simples del sistema nervioso y a la postulación de teorías todavía vigentes. Los reflejos espinales fueron desde el principio motivo y centro teórico de gran parte de su obra. En la complejidad y la oscuridad del sistema nervioso supo encontrar la luz de la simplicidad. Afirmaciones avezadas lo llevaron al terreno profundo de la conciencia, el comportamiento, la ética, la relación entre el individuo y su medio y la humanidad. Sus postulados, afirmaciones y preguntas siguen en gran medida vigentes y cada vez cobran mayor significado.
Su excepcionalmente brillante carrera como científico fue coronada con la obtención del Premio Nobel de Medicina en 1932, compartido con E. D. Adrian. Sus investigaciones van desde el estudio anatómico de la regeneración y la descerebración (Study of Nerve Degeneration in the Decerebrate Dog, 1884) hasta las indagaciones científico-filosóficas sobre la naturaleza humana (Man on his Nature, 1940).
Sin embargo, su centro de interés fue siempre la función nerviosa y las propiedades funcionales del sistema nervioso. Estos intereses se hacen plenos en su obra The integrative function of the Nervous System, 1906. La actividad y capacidad de Sherrington se vieron reflejadas en varios libros y más de 300 artículos especializados.
Algunos de sus regalos perennes más importantes son:
1. La técnica de estudio en animal decerebrado y su caracterización fisiológica.
2. La distinción funcional de los receptores en interceptores, exteroceptores y propioceptores.
3. Claves para la comprensión del sistema nervioso como circuito de entradas y salidas.
4. El concepto de sinapsis y su valor integrador (introducido por él y M. Foster en un Manual de Fisiología, 1897 de este último).
5. Una luz sobre la comprensión de la profunda y esencial relación entre el sistema nervioso y el comportamiento, y por tanto una crítica científica del dualismo.
6. La clarificación de la relevancia de la evolución en la comprensión de la individualidad biológica y la humanidad.
7. Una perspectiva de la complejidad manifiesta del sistema nervioso y las relaciones entre el individuo y el medio.
8. Una forma de entender el surgimiento de la subjetividad y la yoidad.
La herencia que nos dejó va más allá de lo estrictamente biológico. Sus grandes palabras, su vida y obras científicas reposan en nuestras manos.
© 1997, Grupo de Neurociencias