Aquel día me levanté como muchos otros días, es decir, esperando la rutina que me había atrapado hacía un par de meses. Estaba duchándome cuando mi madre golpea a la puerta del baño, muy nerviosa ya que mi abuela había tenido un nuevo accidente en su casa.
Mi abuela vive como a 2 kilómetros de mi casa, tiene 86 años y vive sola. Mi madre se encarga de cuidarla y cada vez que le ocurre algo, tenemos que llegar lo más rápido posible en su auxilio.
En fin, salí muy rápido de la ducha, y me vestí casi sin secarme. En menos de un minuto estábamos en camino en el auto. Llegué al semáforo del cruce que está como a medio camino y tuve que detenerme ya que la luz estaba en rojo, sin embargo mi madre me incitó a que tocara la bocina anunciando que llevábamos una emergencia y pasara. Como noté que todos los demás vehículos del cruce estaban detenidos, me decidí a atravesar. Aceleré, mientras tocaba la bocina y comencé a tomar la curva de una forma muy cerrada. La situación se empeoró completamente al llegar el auto a la mitad de la curva, donde el agua que allí había me hizo perder completamente el control del vehículo. Por más que lo intenté me fue imposible y fui a dar directamente bajo las ruedas traseras del camión que se encontraba detenido en la esquina esperando la luz verde.
Por un momento vi todo blanco y prácticamente no sentí el impacto. Al cabo de unos segundos, cuando recuperé la conciencia, me percaté que no tenía siquiera el más mínimo rasguño, y pensé que solo había sido un pequeño choque. Sin embargo mi impresión cambió mucho cuando al mirar hacia el asiento donde estaba mi madre, la vi con la cara llena de sangre, la frente bastante hinchada y quejándose casi a gritos. Al mismo tiempo me di cuenta que el costado del parabrisas de su lado, estaba completamente trizado, y peor aún, en la parte más alta, lo que me hizo pensar que al chocar con este, se debió doblar completamente el cuello. Solté mi cinturón de seguridad y al tratar de abrir mi puerta me encontré con la sorpresa que estaba trancada por el impacto, que había sido en mi lado, y para nada pequeño. Tuve que darle un fuerte golpe, que más tarde me di cuenta que me había roto los nudillos, para poder abrirla. Corrí a la puerta del acompañante y traté de calmar a mi madre para evitar que se moviera por una posible lesión a la columna. Tomé el celular y llamé a carabineros informándole de la situación en que me encontraba. Asimismo llamé a mi padrino (vive a dos casas de la mía), para pedirle que él fuera en auxilio de mi abuela, ya que yo no tenía opción. No pasaron más de 5 minutos (que parecieron una hora) en que llegaran y al mismo tiempo llegara la ambulancia. Una vez que se la ambulancia se llevó a mi madre, los carabineros y yo caímos en la cuenta de que el camión no estaba por ningún lado, lo que hasta ahora nadie se explica. Luego de que una grúa se llevara mi auto, y de buscar al camión por varios lugares (en la patrulla de carabineros), nos dirigimos al hospital.
Al entrar al hospital, mi madre venía saliendo del examen de Rayos X, y el médico me explicó que no tenía mayores lesiones. De la nada apareció mi vecina, la Sra. Margarita, quien una vez que supo del accidente se dedicó a buscarnos hasta que nos encontró en el Hospital de Quilpue. Luego que me sacaran sangre para comprobar que no estaba ebrio, debía volver a la comisaría con carabineros, para hacerme entrega del auto. Gracias a Dios que mi vecina había llegado al hospital, ya que ella se hizo cargo de mi madre. Una vez en la comisaría, llegó la grúa nuevamente y me llevó de vuelta a casa, quedando citado al juzgado para el día 5 de Septiembre del 2000 a las 9:30 de la mañana.
En cuanto a mi abuela, mi padrino se encargó de llevarla al hospital, ya que había sufrido una caída y se había roto el codo del brazo izquierdo.
Bueno, lo que quiero que sepan al contarles esta historia, son varias cosas:
Primero, que más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto. Si yo hubiese esperado un poco más en aquel cruce, y tomado la curva con más calma, nada de esto habría sucedido. Asi que si algún día llegas a tener una emergencia como esta o tengas que salir tan deprisa como lo hice yo, ten en cuenta que no siempre se llega antes si se va más rápido.
Segundo, en ocasiones como esta es muy importante tener buenos amigos. No importa donde, ni con que grado de fineza los escoges, no importa si son del trabajo, de la escuela, mayores o menores en edad, o si a veces cometen errores, pero créeme que siendo tu un buen amigo de los que están cerca de ti, algún día ellos estarán para ti como tu lo has estado para ellos. Hay una historia que cuenta lo siguiente sobre el valor de un amigo:
- Mi amigo no volvió del campo de batalla, señor, solicito permiso para ir a buscarlo, dijo un soldado a su teniente.
- Permiso denegado, replicó su oficial. No quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente está muerto.
El soldado, ignorando la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó, mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial estaba furioso:
- ¡¡Le dije que él estaba muerto!! ¡Ahora perdí dos hombres! Dígame: ¿Valió la pena traer un cadáver?
Y el soldado, moribundo, respondió:
- Claro que si, señor. Cuando lo encontré, él aún estaba vivo y pudo decirme: "¡Estaba seguro de que vendrías!"
Y para finalizar, les cuento, que pese a que mucha gente le atribuyó al echo de que no me ocurriera nada en el accidente, el que llevara puesto el cinturón de seguridad, muy dentro de mi, sé que no es esa la causa. El ver el estado en que quedó el auto, sobre todo el lado donde iba yo, y las condiciones en que quedó mi madre, me hacen pensar en que no todo fue obra del famoso cinturón de seguridad. Es decir, no me quedó ni el más mínimo rasguño. El mismo hecho de que casi no sintiera el impacto y de que por un momento viera todo blanco, casi me hace sentir como si alguien me hubiese sacado de ahí justo una milésima antes del impacto y luego me dejara nuevamente en el asiento. Lo que creo... es que se me dio una... segunda oportunidad!. No sé si realmente sea una segunda oportunidad o un poco de tiempo extra... tiempo prestado. Pero como sea, decidí que voy a partir de cero en cuanto a muchos errores que he cometido en mi vida. Si lo que se me dio es una segunda oportunidad... genial!, porque tendré mucho tiempo de corregirlos, pero si es tiempo prestado... solo espero poder corregir los que mas pueda, y si Dios me lo permite... todos.
AMIGOS... NO A TODO EL MUNDO SE LES DA LO QUE A MI, ASI QUE TRATEN DE HACER LAS COSAS BIEN A LA PRIMERA OPORTUNIDAD... YA SEA UN MATRIMONIO, CRIAR UN HIJO, CURSAR UNA CARRERA... LO QUE SEA... PERO TRATEN DE HACERLO BIEN DESDE EL PRINCIPIO, PORQUE LA OPORTUNIDAD DE CORREGIRLO NO SIEMPRE SE DA.