Biografia


Sylvia Plath: la mujer ícaro


Por Mary Carmen S. Ambriz

Su vida siempre fue una disyuntiva: vivir o morir. La melancolía deja al descubierto un estado de latente desasosiego visible en su escritura. Sylvia Plath buscó constantemente el amor y cuando éste llegó nunca fue como ella lo había deseado: ser un ama de casa o una escritora. La perfección era un cáncer por el cual había luchado desde su infancia: sentía que no era nadie, vivía un éxtasis en la oscuridad.

En 1932, en la ciudad de Boston sus padres Otto y Aurelia Plath esperaban el nacimiento de su primogénita. Nació el 27 de octubre bajo el signo de escorpión, regido por Marte, el dios de la guerra. Según la astróloga Evangeline Adams, "el reto para los hijos de Marte es saber convertir los impulsos guerreros en cualidades de ambición, conquista y dominio; en saber cambiar sus inclinaciones destructivas en constructivas". Las motivaciones de Sylvia se caracterizaron por una serie de altibajos, de la tranquilidad a los arrebatos, de la felicidad al desamor, del gozo al dolor.

Cuando tenía dos años, con la llegada de su hermano Warren, tuvo que aprender a compartir sus juguetes, sus predilecciones, sus padres. Ahora debía esforzarse por llamar la atención de su padre, con quien sostenía una entrañable relación. Ella conoció el significado de la muerte el 5 de noviembre de 1940, al morir Otto Plath a causa de una embolia pulmonar. Su madre le comunicó la noticia y ella se limitó a decir que no volvería a hablar con Dios. La pequeña Sylvia se sintió tan desorientada tras el fallecimiento de su padre que, incluso, como le confiara a un compañero de escuela, tuvo deseos de morir. (1)

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(1) The Journal of Sylvia Plath. Frances McCullough, Dial Press, Nueva York, 1972.

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