DEGRADANTES TRISTES SHOWS
MANIPULACIÓN TELEVISIVA
"Mensajeros del Alba", Barbara Marciniak. Ediciones Obelisco
Otro libro recomendado: "TV, fábrica de mentiras", Loló Rico (ex productora en la TV española, ganadora del premio "Ondas", renunció a seguir en la actividad para no ser cómplice de los manejos que en este libro denuncia).
ALGUNOS EJEMPLOS DE
VULGOPROGRAMAS
"Hasta en las mejores familias"
LA TV BASURA DE UNA MUJERZUELA
La empresa mexicana Televisa, ¿se llamará
así porque allí cualquiera tiene visa para darle al público
lo que allí se pone en el aire? La señora Carmen Salinas,
conductora del "torp show" (show de torpes) "Hasta en las mejores familias",
¿tiene capacidad para ser una dama y ofrecer al público algo
que enaltezca los valores humanos? Ganar dinero invitando a gente sin vergüenza
de debatir por TV problemas personales, ¿es digno de una dama respetable?
¿Dónde está el respeto al prójimo en una persona
que propicia discusiones y agresiones entre invitados de baja condición
social? ¿Éste es el México que soñaron Benito
Juárez, Zapata y Pancho Villa? Se dice que ésta señora
es muy querida en el país, porque es "de pueblo"... ¿esto
es "pueblo"? El respeto, la amabilidad, valores observables en la gente
humilde, ¿no son cosas "de pueblo"? Su exitosa trayectoria artística,
al coronarse con tan decepcionante papel, ¿representa el triunfo
final de la mediocridad, que prevalece cuando no se le quiere dar al pueblo
valores que lo enriquezcan?
Que mujerzuelas nada respetables, porque no saben
lo que es respeto, hagan TV, es propio de la falta de vergüenza para
darse cuenta de lo que ellas mismas son. De tener un mínimo de vergüenza
se darían cuenta de que, para hacer buena televisión, no
sirven. Y entonces no irían a los canales. Pero se aprovechan de
la existencia de sinvergüenzas peores que ellas: los directivos de
los canales. Esos a los que sólo les importa el negocio de darle
al pueblo lo que, por su miseria cultural, come de los botes de basura.
En Televisa, la vergüenza de las autoridades no es precisamente una
virtud que se pueda apreciar en una obra de tan mal gusto como ésta.
Y... ¡lo logramos! Nuestras protestas contra
los talk shows, obra maestra del horror televisivo, han conseguido la primera
victoria de los que hemos venido alzando nuestras voces contra la TV basura.
No fue en Bolivia o en algún canal poco importante de algún
país con más determinación que ése en el mundo
televisivo; fue nada menos que en México, y nada menos que en Televisa:
la empresa decidió levantar sus talk shows, en atención a
la opinión mayoritaria del público. Contra lo que suele pensarse
sobre que estos programas son hechos porque "es lo que le gusta a la gente"
-con lo cual se pretende justificar la continuidad de estas producciones-,
la gente ha hecho saber que esa afirmación y ese argumento son falsos.
Hasta mediante una encuesta, realizada en el noticiero de Televisa del
miércoles 15, se le dio al público la oportunidad de votar
por sí o por no, y tres cuartas partes votaron por el no. Al día
siguiente, el canal efectuó el trascendental anuncio de su decisión:
el sábado 17 se termina con los talk shows.
Se ha pretendido hacernos creer que la gente
quería ver eso, y una empresa de televisión tan importante
se ha encargado de comprobar y demostrar en cifras, que todo fue producto
de un engaño. Un engaño a la gente, pero también un
autoengaño de quienes trabajaron poniendo en el aire tan indeseable
producto, porque subestimaron el nivel de exigencia del público,
dándole lo que pensaron que nunca se iba a cuestionar a estos niveles
tan decisivos a los que Televisa ha llegado, no sin una cierta dosis de
autocrítica, dando un ejemplo al mundo.
Sin tiempo que perder, esta noticia debe ser
puesta a circular por el planeta, para que en todo país donde los
talk shows contaminan la TV, el ejemplo de Televisa sea una razón
de peso para que el público se manifieste como nunca lo haya hecho
hasta ahora en el cuestionamiento de este tema, y para que los propios
productores de televisión, por una cuestión ética,
sean los primeros en replantearse el asunto e invitar al público
a expresarse al respecto, para tomar una determinación final.
"Good bye, talk shows", es el nombre
de la campaña mundial que dejamos inaugurada desde Vulgaria, República
Virtual de la Incultura Popular, los ciudadanos libres de expresarnos en
desacuerdo con la vulgaridad televisiva y rebeldes a seguir siendo alimentados
con basura desde los canales. La convocatoria está hecha; cada uno
sabe muy bien lo que debe hacer, pero no está de más recordarlo:
llénenles los buzones de cartas y las casillas de e-mail a todo
programa y canal que tenga en pantalla programas de esta clase; hagan manifestaciones
nacionales y locales de esta campaña, apuntadas a blancos precisos,
en canales y programas de sus respectivos países y ciudades. Contarán
con el apoyo internacional que representará no sólo lo hecho
por Televisa, sino también lo que vaya haciéndose cuando
eso empiece a ser imitado en muchas partes, generando una ola incontenible
de reacción popular y de decisiones coherentes en diversos canales,
a lo cual podrán ser indiferentes sólo la obstinación
y la mediocridad de empresarios y trabajadores del medio que no tengan
altura ética y profesionalismo para cambiar de propuesta y ofrecer
algo mejor.