ENGAÑADO
POR LOS DEMONIOS!
Texto Bíblico Clave:
La Primera Mentira Diabólica:
Emmanuel Kant y D. Hume:
No fue sino hasta que apareció el filósofo alemán Emmanuel
Kant (1724-1804) que realmente se produjo una revolución en el pensamiento
humano. Antes que él la filosofía clásica estaba basada sobre el proceso de ANTITESIS,
que significaba que el hombre pensaba en términos de “causa y efecto”.
Esto quiere decir que si “A” es verdad, entonces lo que no era “A” no podía ser
también verdad.
De acuerdo a la filosofía clásica los valores eran ABSOLUTOS,
tanto en el conocimiento como en la moral. Por ejemplo, hablar la mentira es
malo (un principio absoluto), o el cometer incesto es una perversión (otro
principio absoluto), por citar dos ejemplos. Así, antes de Kant, se podía
razonar con la gente en base a la “causa y efecto”. Sin embargo, Kant
comenzó sus críticas sobre si la gente podía aceptar cosas que estaban más allá
de los sentidos. Él propuso que nadie puede conocer algo sino por la experiencia.
Por tanto, Kant no encontraba base para aceptar absolutos. Este filósofo, junto
con el filósofo inglés D.Hume (1711-1776), sentaron las bases del
llamado “Agnosticismo” ( del griego “a” negación, y “gnósticos”,
capaz de conocer; por tanto, “incapaz de conocer”, incognoscible). Los
agnósticos nos dicen que es imposible afirmar que el mundo exterior existe o no
existe.
Soren Kierkegaard:
Luego
aparece el filósofo Danés Soren Kierkegaard, quien es el padre del existencialismo.
En sus escritos abiertamente rechaza la fe cristiana. Él creyó que el hombre
llega a un punto en su vida donde concluye que su vida no tiene sentido ni que
hay razón para la verdad.
Karl
Marx y F.Engels:
También
aparecen Karl Marx y F. Engels, quienes creyeron que la lucha de clases
eliminarían la causa de todos los conflictos en la sociedad. Ellos creyeron que
la causa de todos los males, luchas y guerras humanas se puede trazar a un mal
terrible---LA PROPIEDAD PRIVADA. Si la clase oprimida destruye a la clase
dominante, entonces no habrá porqué pelear y todos vivirían felices. Marx creyó
que la clase dominante, que tenía propiedades, usaba la religión para
consolidar su poder y suprimir a la clase explotada. Por eso el llamó a la
religión: “El opio del pueblo”. De modo que el marxismo pretendió
destruir los valores cristianos, en particular, con su filosofía materialista.
Para Marx y Engels el materialismo es el principio y el fin de la realidad. Los
comunistas llegaron a aceptar que todo en existencia vino como resultado del
movimiento incesante entre las fuerzas de la naturaleza (¿?).
Charles Darwin:
Luego
aparece la figura de Charles Darwin y su teoría de la Evolución de
las Especies. Su teoría en forma simple dice que las cosas vivientes
aumentan más rápidamente de lo que la gente cree. La tierra no puede proveer
habitación y alimento para todas las crías de estos seres vivos; entonces los
miembros de cada familia compiten para tener la oportunidad de vivir. Esta
competencia trae lo que se llama una selección natural, o la
preservación de esas formas de vida mejor adaptadas para sobrevivir a la lucha
por la supervivencia. En esencia, esta es la creencia que formas menores
avanzan a formas mayores en esta lucha por la existencia. Cuando Darwin tomó
sus teorías de los reinos animales y vegetales y lo transfirió a los hombres,
la cosa cambió radicalmente para la filosofía y la religión cristianas. La
evolución comenzó a reemplazar a la creación Divina.
Los
hombres han sido educados para aceptar la popular teoría de la “evolución”
en lugar que la creación de Dios. Es decir, el creer en la evolución es estar
de acuerdo con la ciencia, en tanto que el aceptar la creación es
sinónimo de ignorancia o estupidez. En las escuelas y universidades se enseña
la teoría de la evolución como si fuera una verdad demostrable e indiscutible
como que 1+1=2. Los niños y los jóvenes crecen y se educan creyendo que la
Biblia es una fábula más, y que Dios no nos creó sino que vinimos al mundo por
el azar, así nomás sin ninguna intervención divina. Otros, como Thailard de
Chardin, creyó---en el mejor de los casos---que Dios estuvo detrás de la
evolución, dando, por así decirlo, la materia prima para que evolucionase y se
formara la vida más compleja en la tierra. Pero Chardin seguía invalidando el
Génesis en su totalidad.
La
evolución sostiene que la vida fue primero simple, y con el correr de los
millones de años esta se fue haciendo más compleja e intrincada hasta llegar a
su máxima expresión en el hombre de hoy. Es decir, que para los ateos
evolucionistas no hubo un diseño por parte de Dios, sino que todo
se originó por el azar, a partir de células o microorganismos del mar.
Esta
teoría, iniciada por Carlos Darwin, hizo mucho daño a la fe cristiana, y
consecuentemente, a nuestra sociedad cristiana basada en los principios
bíblicos que se fundamentan en la aceptación de un Dios Padre Creador y
sustentador de todo lo visible e invisible. Las normas de ética que rigen la
familia se vinieron abajo con la negación de Dios como el responsable de la
vida y de la creación en general. Las leyes de Dios se hicieron obsoletas, el
amor por los demás se trastocó. Ya no se le veía al prójimo como un hermano de
un mismo padre, y de un mismo Dios, sino como un medio, como algo para usarse y
explotarse para el beneficio propio.
Hoy se sabe que la teoría de Darwin adolece de serios defectos y muestra
grandes desaciertos científicos. Se sabe, por ejemplo, gracias al microscopio electrónico, que las células son
súper complejas, y que encierran grandes maravillas, comenzando
con los genes. Darwin no tuvo la suerte de conocer los grandes
secretos que encierran las células humanas, supuestas “simples” por él
hace casi siglo y medio.
Sigmund
Freud:
Después
aparece el sicoanalista Sigmund Freud, quien nace a mediados del siglo
pasado en Austria. Él estuvo muy “atraído a las ideas de Darwin porque ofrecían
la perspectiva de un extraordinario avance en el conocimiento humano.”
Freud
fue un ateo, y el fundador del psicoanálisis. Sus ideas, enseñanzas,
conceptos del inconsciente han venido a ser tan fundamentales en la actitud
mental del siglo XX que “sin ellos la vida moderna es incomprensible.”
Freud
define el psicoanálisis como el “método de tratamiento de aquellos que
sufren de desordenes nerviosos.” La doctrina que promueve este tipo de
tratamiento está basada sobre los puntos de vista de Freud sobre la naturaleza
humana---puntos de vista que han formado la base para la sociedad
permisiva en la cual vivimos hoy.
¿Qué
Creía Freud? Que la raza humana está motivada principalmente por el placer;
todo comienza y termina en el sexo. El hombre---creía él--- está reprimido por
la sociedad para el cumplimiento de su inconsciente deseo de gratificación de
sus deseos eróticos; esta represión---creía él---hace al hombre infeliz. La
consecuencia del conflicto entre nuestro instinto de búsqueda de placer y la
represión ejercida por la sociedad es la neurosis.
Para
Freud no hay ningún propósito para la existencia humana. No hay ninguna meta en
la presencia humana en la tierra, No hay Dios...y si esto es así, entonces
hagamos todo, pues todo está permitido.
Freud
estableció firmemente las bases de la extrema permisividad, como parte de la
forma superior de la conducta humana, en la cadena de la evolución del hombre.
Pero como era de esperarse, las ideas freudelianas crearon el caos moral en
todo el mundo, y una rebelión hacia todo aquello que tenía que ver con Dios y
la religión. Sin el concepto de ‘pecado sexual’ los esposos bien podrían
compartir sus parejas, tener varias mujeres al mismo tiempo, practicar la
homosexualidad, la zoofilia, la violación, el incesto, la necrofilia, y toda
forma de perversión sexual para “evitarse la neurosis”. Los llamados Hedonistas
(del griego Hedone=placer) encuentran en Freud un aliado importantísimo para
justificar su conducta permisiva y lasciva. En los Estados Unidos, como en
muchas partes del mundo, las ideas de Freud han conducido realmente a la
neurosis a los Hedonistas en vez de curarlos de ella. El SIDA, el Herpes
Genital, la Sífilis, la Gonorrea, los abortos, las violaciones y los hijos
indeseados, etc., han vuelto y millones de personas en neuróticas de verdad.
¿Dónde está la Verdad de la Vida?:
Millones
de personas han caído en el error de las filosofías de hombres impíos y necios.
La Biblia afirma que sólo el necio puede decir que Dios no existe, y que todo
ha venido a existir por el azar. Por otro lado, el apóstol San Pablo razonó en
cuanto a la existencia de Dios de esta manera: “Porque toda casa es hecha
por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.” (Hebreos
3:4). Esta verdad sencilla pero fundamental lo puede entender hasta un niño de
tres años. Alguien tuvo que haber creado este magnífico “reloj” que es el
universo. Los filósofos se han desviado de la verdad enseñando doctrinas de
demonios.
Ya las
falsas filosofías de la vida estaban en acción en pleno nacimiento del cristianismo.
Los cristianos tuvieron que lidiar con hombres que promovían huecas filosofías
que contradecían la verdad del evangelio de Jesucristo. San Pablo tuvo que
advertirles a sus hermanos en la fe con estas palabras: “Mirad que nadie os engañe
por medio de filosofías y huecas sutilezas, según la tradición de
los hombres, conforme a los rudimentos
(principios) del mundo, y no según Cristo.” “Porque vendrá tiempo cuando
no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se
amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias, y apartarán de la verdad
el oído y se volverán a las fábulas.” “No os dejéis llevar de doctrinas
diversas y extrañas...” “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina;
persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te
oyeren.” “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que
habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” (Colosenses
2:8; 2 Timoteo 4:3,4; Hebreos 13:9; 1Timoteo 4:16; 2 Tesalonicenses 2:15).
Como
vemos, San Pablo, un gran apóstol del Señor, nos previno en contra de las
filosofías y doctrinas foráneas, y antibíblicas. Los filósofos más destacados y
reconocidos estaban andando en tinieblas espirituales, siendo engañados por los
demonios y sus doctrinas. Ellos, por supuesto, no lo sabían.
San
Pablo encontró el sentido de la vida en Jesucristo. Él dijo: “Todo lo puedo
en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13). También dijo: “Porque
para mi el vivir es Cristo, y el morir ganancia.” (Filipenses 1:21). Sí,
Pablo encontró finalmente la razón para qué vivir y morir. Muchos filósofos no
llegaron a encontrar el verdadero propósito para sus vidas. Vivieron
atormentados y sin rumbo en sus vidas, sin saber nada y sin tener ninguna
esperanza para sus vidas.
¿Dónde
están Marx y Engels con sus doctrinas materialistas? El comunismo ha resultado
ser una utopía, una falsedad, una mentira. Hoy pocos son los que creen en sus
promesas de un mundo más justo a través de esa filosofía. Y, ¿Qué diremos de
Freud? ¿Daremos rienda suelta a nuestros instintos para escapar de la
“neurosis”? Hoy los sicólogos reconocen que se necesita un freno moral para
nuestros instintos. Imagínese que matemos al vecino porque cuadró mal su auto,
o que violemos a una niña porque el instinto nos “impulsó” a hacerlo, a fin de
no caer en la neurosis. Poco falta que nos volvamos en unos animalitos si
seguimos las instrucciones de estos “pensadores filosóficos” contemporáneos. Y
que diremos de Darwin y su teoría de que descendemos de criaturas inferiores o
del mono. Muchos han creído eso y han justificado sus males diciendo que su “instinto
animal” los impulsó a hacerlos. Ahora se dice que los hombres no son
más que meros “animales racionales”, pero que de ninguna manera
son---como dice la Biblia---de la misma imagen y semejanza de Dios.
Pero
como Pablo dijo, la verdadera razón de su existencia era Cristo, pues él supo
en quien había creído---¡En el divino Hijo de Dios! Jesús, pues, puede dar
sentido a la vida de los hombres, y responder a la interrogante de nuestra
existencia en este mundo. Si Jesús sabía para qué había nacido
hace dos mil años: ¿Por qué no podría saberlo usted también?
Nacidos Para Regir el mundo Venidero:
Jesús
supo para qué había nacido hace dos milenios---¡Y se lo reveló al procurador
Poncio Pilato! Lea usted el diálogo entre Cristo y Pilato: “Le dijo entonces
Pilato: ¿Luego eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. YO PARA
ESTO HE NACIDO, Y PARA ESTO HE VENIDO AL MUNDO...” (Juan 18:37). Sí, Jesús
supo para que nació y para qué vino al mundo: ¡Para ser el Rey del planeta!.
Él va a establecer un gobierno mundial de justicia y de rectitud cuando regrese
por segunda vez al mundo. Pero él no gobernará solo. Él está llamando a
personas de todas las naciones para que se le unan a su causa, obedeciendo las
reglas que él exige. Él está eligiendo a sus corregentes para que le ayuden en
la administración de la nueva sociedad que él va a implantar muy pronto. Tales
elegidos deben mostrar---ahora---lealtad, probidad, rectitud,
fidelidad, humildad, moralidad. perseverancia, santidad, y todas las virtudes
cristianas que los harán merecedores de ingresar a ese reino o gobierno
prometido. San Pablo afirmó: “...Es necesario que a través de muchas
tribulaciones entremos al reino de Dios.” (Hechos 14:22). Y Jesús
les dice a sus seguidores leales: “Yo, pues, os asigno un reino, como
mi Padre me lo asignó a mí” (Lucas 22:29).
Los Cristianos Tienen la Esperanza de
Resucitar:
Alguno
dirá, ¿cómo se va a heredar el reino si todos vamos a morir algún día?. La
respuesta es que los muertos en Cristo resucitarán primero para recibir cuerpos
glorificados o inmortales en la segunda venida de Cristo (1 Corintios
15:52-54). ¿Y por qué tendríamos que esperar la Segunda Venida de Cristo? Pues,
“carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda
la incorrupción.” (l Corintios 15:50). Jesús, al volver, transformará a los
creyentes vivos y muertos y les dará---simultáneamente---cuerpos
inmortales para que puedan heredar su reino incorruptible e inmarcesible (Mateo
25:31-34).
Usted puede Ser un Elegido si Responde al
Llamado Celestial:
Jesús
dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la
puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere le daré que
se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi
Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:20,21). ¿Responderá usted a su llamado
para participar en su trono de su reino? ¡Usted tiene la última palabra!
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Ing°. Mario A Olcese