GONZALO FUENMAYOR


Nacido el 2 de febrero de 1977 en la ciudad de Barranquilla. Graduado de Bellas Artes y Educació de Artes en School of Visual Arts, New York (USA) en junio del 2000. Realizó un curso intensivo de Pintura y Dibujo en International School of Art en Umbria (Italia) en 1999.

Tarjeta Exposición Líneas Tácitas

DISTINCIONES

EXPOSICIONES

1998 Exhibición Colectiva en School of Visual Arts, New York (USA).
1999 Exhibición en Galería Massacio, Montecastello (Italia).
1999 Exhibición en "East Side Gallery" de School of Visual Arts, New York (USA).
2000 Exposición individual. Centro Cultural Comfamiliar del Atlántico, Barranquilla (Colombia).


LAS "LINEAS TACITAS" DE GONZALO FUENMAYOR

Por Margarita Galindo

Gonzalo Fuenmayor ha bautizado con el nombre de "Líneas Tácitas" su muestra de pintura colgada en el Museo Institucional de Comfamiliar del Atlántico. En verdad, el nombre tiene que ver con la intención de su obra, creada fuera de lo formalmente convenido. Ha sido acordada por él con su inconsciente, a voluntad, zafando leyes preestablecidas que atan al patrón convencional y manejan al artista que lo permite.

Cuando le hice preguntas, la más característica de sus respuestas fue: -Si pudiese personificar uno de mis cuadros, este sería un peciego-esquizofrénico-psicorrígido. Sus líneas didácticas asoman su afán de control. El deseo de delimitar, de controlar lo que se pinta, se nota en la rigidez de la línea que a veces se esconde y a veces hace cosquillas. La línea siempre tiene el afán de describir, mas no el de cantar por sí sola. El cuadro grita pero enseguida calla, cuenta un chiste y al rato se duerme. Su superficie seduce para que lo vean pero él no se deja ver. Busca que lo toquen, que recorran su geografía quebrada, que lo entiendan, que piensen en él para así poder olvidarlo. Es un loco que no sabe para dónde va, y todo lo que sale de sí son varios disparates al tiempo. Le importa un carajo lo que piensen de él. El sigue con su acto insulso. A veces se pierde y reposa en áreas de color plano pero la calma se interrumpe por la escuela de incoherencias que salta en su superficie. Cree que puede aparentar ser seguro de sí mismo pero en verdad tambalea con cada trazo. Posiblemente se da duro pensando preguntas sin respuesta, o respondiendo las preguntas antes de tiempo. Creo que lo conozco... es más, creo que soy yo mismo.-

La técnica aplicada por Gonzalo es mixta: acuarelas y óleos. Con las acuarelas casi siempre usa el &oacutE;leo-pastel, lápices y acrílicos. Con los óleos: óleo-pasteles y en ocasiones, objetos tomados del entorno, como los ganchos del anzuelo, por ejemplo, con la intención de "enriquecer la experiencia de quien ve el cuadro". No tiene razones lógicas que lo lleven a pintar y con su obra no quiere decir nada, simplemente, pinta porque le gusta hacerlo y con una metáfora me explica su "por qué": -Trato la pintura como un espejo opaco, el cual examino y me examina rigurosamente- Yo, mirando el toro desde la barrera, digo que es un juego sin el cual Gonzalo no podría vivir en paz.

Es su obra, lo figurativo irrumpe de pronto. En las acuarelas se forman pájaros negros y vienen de aquellas siluetas que aparecen en la pared, hechas por ambas manos al amparo de la luz y de la sombra. Son pájaros agresivos, que sueltan plumas, como despeinados por cables imaginarios. También hay pies, sufridos, maltratados, manos tristes que se abren protestando. De improviso el color como un chorro de sangre, o como un manchón amarillo, hace texturas. Siguen las figuras, todas salidas del absurdo interior que las convoca. Letras, palabras estrofas, signos, venidos de la radio, también de la memoria. Gonzalo se libera, se exorciza. Crea. Su pelea con la lógica lo lleva a recordar el juego infantil del teléfono roto. Allí el mensaje es tergiversado hasta llegar al último jugador. Lo dice él mismo: -La pintura es la venganza de la intuición ante la razón-. Está abierto el espacio para el desconcierto y, desde el primer cuadro, el teléfono está descolgado para quienes nos acercamos a la muestra.

GONZALO FUENMAYOR EN BARRANQUILLA

Por Campo E. Romero Fuenmayor

Los Fuenmayores no somos simpáticos. Tal vez otras ramas distantes los "menores" lo sean... Nosotros, definitivamente no. Para la muestra un botón, yo, que no soy ni monedita de oro, ni pera en dulce.

Y no me refiero a la "simpatía" adjetivo inventado por los machistas costeños cuando en realidad quieren decir que un man, es bonito. Se mueren si lo afirman, porque la belleza, -que, según se sabe (Platón "El Fedón1) es asexuada- es, según ellos, privilegio privativo, como los trapos del ejército, de las "mujercitas" a quienes adoran con exclusividad; y por ende afirmar que un varón es bonitico, es capricho insolente de mariquita, ¡nene caca!

Yo hablo del original griego Sun = "Con" y Paqos = sustantivoide derivado de Paqein = Sobrellevar, sufrir, en resumidas cuentas, "Padecer", tal como lo hicieron Prometeo, Antígona y Electra, Ayax, Patroclo, Orestes: con perrenque, con cojones. Así se habla. Ahora. De modo que con = "syn", equivale a "Sufrir con", "Con-padecer", con-ceder, con-partir, con-sentir, etc.

Pero los barranquilleros confundimos ese "Sentir con", con ser gracioso, sandunguero, chévere... Mejor dicho, con los auténticos "Bacanes"; Y los Fuenmayor, qué pena, no calificamos.

Ni mi tío, Virgilio Fuenmayor era simpático. Ni mi abuelo Virgilio, primo, según entiendo o hermano "natural" de don José Félix, lo cual nos hace felizmente bastardos, pero todos sarmientos de la misma cepa que se desplazó, de Maracaibo, donde está la mata, al Caribe colombiano, huyéndole al enemigo común, el dictador José Vicente Gómez. Mi abuelo materno, quien no carecía de vena periodística, se aposentó en Mompós donde, amén de otras yerbas y poleos, y a pesar de su antipatía, tuvo dos hijos con mi abuela: mi difunto tío y mi madre Ligia, barranquillera del Barrio Abajo, que no hered&ocaute;, a Dios Gracias, ese alifafe de los Fuenmayor. Tal vez sea ese exilio pol&icaute;tico obligado la causa de nuestra "antipatía" y sequedad.

Ni mi bonachón Alfonso, a quien tanto quería, era simpático; de muy pocas palabras, tataretas, y no poco hosco por el mismo motivo; mas una vez endulzada su tartamudez con el líquido ámbar que sabemos, era todo querencia, simpatía y parloteo del mejor cuño.

Ni Rodrigo, su hijo, ingeniero y hombre de ideas es un bacán. Ni Sonia, tiene "duende": Arquitecta, pero algo seca, distante y reservada, no obstante ser atractiva, musical, brillante y hasta teóloga.

Una tarde, un domingo en que estábamos Alfonso y yo solos, gozando de la brisa de su amplio apartamento, observé, cucuriaco, una caja de pino con 12 botellas vacías de vino rojo. Alfonso "El Sabio" adivinando, de una buena vez, mi ceño inquisitivo, "Observa una botella", me dijo, invitativo, y sí señor, en la flamante etiqueta policromada decía "Viñedo Fuenmayor", Rioja exclusivo, mil novecientos no-sé-qué.

Las conservaba con tanto afecto, ternura tanta, que balbuceó: "Fue fue fue... fueron regalo del ne ne nene...", me dijo sonriente, agradecido y con un dejo de nostalgia, esa saudade que se le fue aumentando con los años. "Ese sí era simpático", añadió. ¿Quién ignora, me pregunto, que Alvaro Cepeda Samudio, el eje de "La Cueva", era la mata de la simpatía? Y atractivo, además; un "mango costeño", tal se decía en mi época; Lo tenía todo, "Conde y Condedura", como decía mi abuela: hombría, gracia, gracejo, mata de pelo largo con buena brillantina, chivera-ché-guevara, el típico Bacán del Barrio Abajo y el protomacho de aquellos por los que jadeaba Greta Garbo, a quien le encantaban, los hombres "Olorosos a ron, tabaco y pólvora".2

Pero este mucharejo, Gonzalo Fuenmayor sí mandó al traste "herencia musical de doña Elsy Betancourt- el citado perendengue de su ancestro paterno. Coqueto inverecundo, jovial y altanero, "simpático" y simpático como su bella y fina progenitora de ojazos verde indecible. El es el generador de estas palabras que, créanmelo o no, son de las más dificultosas, arduas y espinosas que en mi vida he parido, pero que las sustento con orgullo: "Sarna con gusto..."3

Hará unos 15 años, fui escogido como jurado de un concurso infantil de dibujo en Bellas Artes, creo. Como no era nada ni de "genios" ni de "Artistas", acepté gustoso, y, con otra profesora, recuerdo, en un santiamén escogimos al ganancioso, que resultó ser, para mal de mis culpas, el niño Gonzalo González de la Gonzalera-Fuenmayor, de marras. No faltó quien dijera, nunca falta alguien así, que el premio fue "amañado" nepotismo. Y ahora, cuando el artista cuenta 23 febreros, acaba de graduarse en una de las más destacadas Academias de Nueva York y seguimos siendo Fuenmayor, ¿Qué va a pasar? Ni idea!

Difícil. Peliagudo. Fue Carmen Alvarado, una simpatiquísima Fuenmayora, quien inició el desorden, cuando, de pasadita, en su oficina, me comentó: "Habemus Artistam in familiam". No le puse cinco de bolas, creí que eran mamaderas de gallo de la inteligente directora del Centro Cultural Comfamiliar, que, de paso, está mejor que siempre. De pura coincidencia yo estaba en un asunto "de conciencia" parado con un Jesuita ante la puerta de la "Inmaculada, cuando, en mitad del pecado más horrendo: ¡pi-pi-pí!, era la sinfónica4 Elsy de Fuenmayor que llamaba desde su auto. Cita irrestricta para el sábado a las 4 pm.

Se suponía que lo pedido era la presentación del Programa, catálogo, qué-sé-yo, de Gonzalito, pero por lo que veo, lo que estoy pergeñando es un gran evento: "Crónica de un Artista Anunciado". Y tal vez es mejor así. Es más humana, más leal, más veraz, más mía, más de Campoelías, el profe, y nunca el "crítico". Doctores tiene la Santa Iglesia, decía el padre Gaspar Astete.

Y papas. Y antipapas. A ellos corresponde el báculo, la mitra y el poder para anunciar "Ex Cátedra": "Esto es bueno. Esto es Arte. Esto es de buen gusto, aquello no; esto es Kitsch, o, ¡Gas! Fisch, o Streappy Tease... Esto es ‘Lo máximo’. Esto es lo mínimo... o como quien dice, "Minimalista", Esto está "in", aquello, "out". Aquesto, "la última cocacola del desierto". Aquello, una porquería. Esto es "Gosh!", esto es Porn, esto es Pop, esto es Pap, esto es Rap, esto es Gag, esto es Posch, esto es Putch. Esto es Plug, Esto es Post, esto es Con5 o Popoff...o lo que tu quieras... Solo tiene que ser monosilábico y rimar en pap, pep o pip, como pipí. Y sinsiiquibí.

En la misma terraza acogedora, donde antaño dialogaba con Alfonso sobre lo humano y lo divino, me prestaba un libro de arte a la semana, que le devolvía sacramentalmente al sábado siguiente, y así pude gozar lo infinito con su colección de libros sobre Chagal, Art Deco, Van Gogh, Pontormo y Bronzino, El Greco, Artemisia Gentileschi, Zurbarán, los Impresionistas, los Cubistas, los Tremendistas, los Usucapistas, los Caravaggistas de Utrecht, Warhol, Dürer, Dalí, Didí, Dadá... Yo me pregunto, ahora, con ese abuelo que sabía de todo: sus libros en francés, inglés, portugués, latín y griego, amén de su infinita colección de Arte, en las paredes y en los libros ¿Qué opinaría Alfonso de los cuatro "mamarrachos" de formato gigante, de unos 1.50 por 1.20 mts. que, en mismo apartamento me presentó, orgulloso, Gonzalito? Ante la mirada aprobadora de doña Adela Rosanía, viuda del político, escritor y periodista, toda una especialista en la materia, ya que fue una excelente alumna de Estética con el suprascrito, e inmancable pupila de los cursos de Humanidades que en "Cayena" dicta el Rector de la Universidad del Norte, y ante los encantados y encantadores ojos de doña Elsy?

Tras haberlos mirado, de soslayo, me dieron ganas de salir corriendo, paticas pa que te quiero. Pero la cosa era en serio. Lo prometido, deuda, y decidí sondear al jovencito, con cara de gamín adolescente, bluyín manchado de colorinches, camisetica deportiva y tenis... como cualquiera de mis alumnos de la Norte. Ello me hizo sentir más confortable. Uno, era una figura masculina en blanco y negro; otro, en su mitad diversos rojos bermellones, carmín y carmesíes totalmente abstracto; del otro no me acuerdo... y el cuarto, mejor dicho, la frambuesa del coctel.

¿Cuál de los cuatro te gusta más? Le pregunté. "Este", dijo señalando a uno todavía fresco, con el que me empaté las manos de "frambuesa" al tratar de ponerlo en un sitio más cercano a la diáfana luz del Veranillo de San Juan.

¿Qué ve usted ahí? Me preguntó, amable y orgulloso. Debo aclarar que toda esta escena fue lúdica y serena, franca, sin mamagallismos ni dobleces. "Yo no quiero mentir", le advertí. "Ni yo tampoco lo permitiría, respondieron, a coro, él y su mamá.

"Pues a mí este cuadro me parece un merengón de mora, o de frambuesa chorriado, a lo Jackson Pollock, con jugo de corozo, y, por encima, un delicioso empaste de crema batida. A mí, sinceramente, lo que me provocaría sería comérmelo" espeté ¡Yeesus, Christ! pensé, para mis adentros: ¿Qué tal si me lo obsequiara? ¿Dónde lo pongo? ¿En qué rincón lo meto? ¡Qué voy a hacer, qué voy a hacer, Dios Mío?"

Decidí entonces dejar a un lado al pintor y escudriñar al estudioso de Historia del Arte. ¡Desconcierto total! Me sacó cinco en todo, Al sentarnos hablar de su carrera en los Estados Unidos, tras haber dejado plantada a una Administración de Empresas infecunda, y con el leal apoyo de los suyos, me habló de sus triunfos en la School of Visual Arts de Nueva York. Sus viajes por Europa, las galerías recorridas y los premios y becas adjudicados, en especial la &ucaute;ltima, que tenía que ver mucho con Arte y Educación, en el sentido de que tenía que compartir su experiencia creativa con niños y adolescentes Newyorkinos, gamines latinoamericanos y negros, ambos grupos de minorías. Eso está bien. Muy bien. Ocupación y Pre-ocupaci&ocaute;n por la problemática social.

En cuanto a sus conocimientos del Arte y de su Historia, me dejó turulato. Se sabe de memoria todo lo que hay que saber, y algo más... Es más, me admiró su decidida preferencia por los Manieristas en especial Pontormo y Agnolo Bronzino, el más elegante de los aristocráticos pintores del Cincuaccento, mimado por la Corte de los Médici, exactamente dos de mis "rebeldes" favoritos.

¿Qué es lo que más te gusta de Pontormo? "Bueno, -respondió decidido, contundente- la coloración, la luz, la composición, lo sorpresivo, lo sorprendente, en fin, la magia y rebeldía de los Manieristas contra los monstruos insuperables del finiquitado Renacimiento, Miguelángel, Rafael, Leonardo."

El color... medité pensativo, que en Pontormo sobre todo, se concreta en una sutilísima variación de pátinas muy suaves, deletérereos casi tornasolados, pero cuando más acude a la "Bella Maniera" se enloquece, con esos detonantes rojos-Fuenmayor ya comentados, los azules contundentes y los anaranjados a la Gentileschi "¿Y por qué no piensas en Pontormo, cuando haces lo "tuyo"? porque eso quedó atrás. Del Manierismo conservo su encanto subversivo, perturbador. Fuenmayor al fin, tenía una respuesta perfecta para cada pregunta. "Tu favoritos?" "Morandi la pintora Nicola Tyson, Tapiés." -¿Y qué te gusta de ese monstruo?- "Sus sorpresas, su novedad, en especial sus texturas. Un genio catalán lo mejor que ha dado España después de Picasso... Comprendí, pero no explico.

Hablando brevemente en mi cubil de la Universidad, parece que le gustó mucho el "show" de Morales en el Museo Virtual de Estética de la Norte; en mostrándole una suavísima felpa roja, con que protejo mi PC, le dije: ¿No te gusta esta textura? "Me encanta", dijo. ¡"Entonces yo la puedo firmar y colgarla en el MAM, como obra de arte"? inquirí. ¡Por supuesto! Afirmó sin cortapisas. "Pero sucede, dije, que yo no soy artista, ni lo seré jamás... además, no quiero que me tiren piedras, ya tengo suficiente fama de loco."

Vuelvo a la escena en el apartamento de Alfonso. Ante mi desconcierto me invitó amablemente a subir al piso, apartamento de sus padres, donde me enseñó cuatro enormes telones, con fondo, dijéramos colombianista, rojo coral, purpúreo tipo Omar Rayo, amarillo ictérico, hermoso azul cobalto y ¡Figurativos los cuatro! Gracias, Apeles. Tres retratos tipo expresionista, rudos, de trazo nervudamente rápido, a destajo, como si fueran vástagos del barranquillero Loochkartt y con la fuerza poética de nuestro afable expresionista Gustavo Quintero. Y me mostró de ahí para atrás, pinturas y dibujos de hermosa factura, lmpidos, íerenos, lúdicos como su autor de tan poquitos años... hasta el primerito de la serie, cuando contaba escasos ocho años que Elsy tiene enmarcado como el "Talismán" de Serusier, "y que yo ahora odio!" afirmó nuestro Enfant Terrible sin ambajes.

Amor. Odio. Inteligencia, ingenio, terquedad, mocedad, rebeldía, brillantez y sanidad mental, rostro de adolescente con ojillos soñadores; tenis tipo Van Gohg, bluyín "puntillista" tipo Seurat... (¿Qué Seurat, será...?) Un excelente chico, un barranquillero neto, de los de mostrar: Genio y Figura...

Hasta la sepultura. Hasta pronto, ¡Fuenma! Bienvenido a tu hogar. Tras juvenil pasado imperfecto a ratos, te espera un gran futuro. "Ad moltos Annos!" Y Alfonso, desde donde te mire, risueño, te bendiga.


1 PLATON. El Fedón, el Simposio, El Tehetetes y la República. Ed. Antares, Barcelona l965.
2 ROLFE, Clifford. That’s Holliwood!. Ballantine Books, New York, sin fecha.
3 LA PAGINA WEB DEL ARTISTA ES: agualongo@hotmail.com
4 Elsy es memorable flautista de la Sinfónica Barranquillera, amén de, lo olvidaba, campeona de Tenis.
5 CON ART. "Del ingles ‘Confidence Art’, término creado por la Crítica Jasia Reichard para denominar el arte hecho por artistas famosos, (tipo Ofelia Rodríguez) de quienes se espera algo y (salen con un chorro de babas...) realizan una obra por debajo de la calidad esperada, aprovechándose del desconcierto entre lo que es arte y no lo es." El subrayado, por supuesto, es mío. Tomado de: ESTRADA, LEONEL ARTE ACTUAL. Diccionario de términos y tendencias. Ed. Colina. Medellín 1985. 247 pp.

última actualización, julio 12/2000


Regreso a Museo institucional
Regreso a la página principal


1