Iglesia Evangélica Bautista del Centro


¡ESTUDIEMOS LA BIBLIA! - Hoja Semanal Nº 105 - Domingo 17 de Diciembre de 2000.

Escuela Dominical de la Iglesia Evangélica Bautista del Centro , Rodríguez 542, 2000 Rosario.

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Dificultades de la tarea pastoral en el mundo post-moderno

 

Hace unos tres años atrás el pastor Libert, predicando en una concentración de Iglesias Bautistas, se refirió a los cambios del trabajo pastoral en relación a la misión que ha sido encomendada a la iglesia. Allí mismo se refirió a lo que dio en llamar el ministerio gerencial. ¿De qué se trata ésto? El lo explicó así:

Entre los años 1.745 y 1.775 hubo 221 estudiantes graduados en el Colegio Yale que fueron al ministerio pastoral. El 71% de ellos continuaron en su primer pastorado hasta su muerte (¡admirable!). Sus ministerios se cumplieron con el criterio pastoral de aquellos tiempos, al estilo de los llamados "médicos de cabecera". Hoy es más común que un pastor esté pocos años en una misma iglesia, sin que esto signifique una crítica. Pero lo que ha evolucionado es el concepto de la función pastoral. Por ejemplo, según estudios de cada época, en el ámbito de los países anglosajones:

- en 1.934, el rol del pastor era el de predicador, maestro, líder de la adoración y de la administración.

- en 1.980, se le sumó una serie de deberes: tener un espíritu positivo y abierto, promover la koinonía en la iglesia, involucrarse en actividades denominacionales, guiar a la iglesia a participar en debates políticos sobre temas del momento, y testificar contra la injusticia.

- en 1.986, se le agregaron otras responsabilidades como: aconsejamiento, dirección del programa de mayordomía y capacidad para planificar las actividades de la iglesia.

- en 1.990, el pastor se transformó en una especie de gerente general y consejero. Las instituciones teológicas ya habían creado en los ‘70 un "doctorado en ministerio". La pregunta: "¿Hay para nosotros Palabra del Dios vivo?" llegó a ser secundaria, debido a que al pastor se le exigía un "status profesional". Parecía imposible conciliar esa misión pastoral con un tipo de ministerio como el de Pablo cuando disertaba acerca "de la justicia, del dominio propio, y del juicio venidero" (Hechos 24:25). Había pastores que se sentían fuera de la sensación íntima de hallarse frente a Dios, haciendo Su obra, para dar a conocer Su verdad. Ellos tenían una tarea demasiado técnica.

Mientras tanto el pastor realiza su trabajo en un mundo, donde se desarrolla notablemente un fenómeno de nueva espiritualidad, que no concierne a la relación del hombre con el Dios trascendente. Al contrario es una espiritualidad intensamente subjetiva (la búsqueda del "dios subterráneo" que está dentro de nosotros, según Carl Jung). Se trata de una espiritualidad que desea una experiencia paranormal (parasicológica) con vivencias místicas o mágicas.

Según la Biblia, la verdadera espiritualidad es una relación profunda con Dios que se describe con la frase "hijos de Dios". Es una relación recíproca con las tres personas de la Trinidad, donde el Señor Jesucristo cumple una función única, pues la gracia de Dios viene a nosotros a través de la muerte y resurrección de Cristo y sigue viniendo a nosotros por medio del Espíritu Santo a medida que caminamos en obediencia a Cristo. Esta espiritualidad es una característica de la santidad. Pero la santidad moderna solo busca una plenitud subjetiva.

Cuando San Pablo terminaba su carrera en el ministerio, él dijo que había peleado la buena batalla, había acabado la carrera y había guardado la fe. La batalla contra las extrañas teologías y las corrientes renovadoras supuestamente del Espíritu se siguen librando y no caben las distracciones. Guardar la fe, se refiere a guardar la sana doctrina que debe ser enseñada al pueblo de Dios, y es una de las tareas más importantes que debe llevar a cabo el pastor.

(Adaptado del pastor Libert).

Durante el comienzo de la década de los noventa, un conocido pastor visitó varias iglesias de Rumania (pentecostales y bautistas) y entrevistó a numerosos pastores de aquellos lugares donde la obra había crecido sólidamente en medio de grandes persecuciones y carencias materiales.

Los pastores entrevistados atribuyeron la solidez del crecimiento al lugar prominente que se le ha dado a la predicación de la Palabra, centrada en Cristo. Ellos comentaron además, que los problemas que enfrentaban eran "las nuevas teologías y los movimientos "supuestamente del Espíritu" que vienen de afuera", que en vez de producir vidas espirituales sólidas, estas "modas" crean una atractiva espiritualidad superficial, la que desvía a las personas de las virtudes espirituales genuinas. Uno de los pastores llamado Warren Wiersbe dijo: "es que creemos que Dios nos ha llamado a ser fabricantes, cuando nos ha llamado a ser distribuidores. Es posible tener "éxito" en el ambiente cristiano y fracasar como ministro cristiano. Uno tiene que decidir si habrá de ser un siervo o una celebridad; si habrá de magnificar a Cristo o promoverse a sí mismo".

Muchas de estas "novedades" han sido creadas por nuevas "celebridades". Estas novedades distraen a la gente de la esencia de la Palabra: Cristo mismo. Richard Baxter, pastor de unos siglos atrás dijo: "A través del transcurso de nuestro ministerio, debemos insistir más sobre lo supremo, lo verdadero y lo necesario, y ser menos frecuentes y escasos en cuanto al resto. Si sólo enseñáramos a Cristo a nuestra gente, les estaríamos enseñando todo".

Los pastores han sido llamados a predicar la Palabra de Dios, lo que en esencia significa comunicar o hacer clara la verdad y las intenciones de Dios, sin variarlas o añadir cosa alguna a ellas. Toda imposición o alteración resulta en infidelidad a Dios. Karl Barth ha observado sabiamente: "Desde el momento en que un predicador quiere que su sermón cumpla una segunda función más allá y por encima de la Palabra divina, y planifica su sermón en esa línea, esa segunda función prevalece, y la predicación cesa de servir a la Palabra".

La preparación de un mensaje requiere del pastor constante diligencia y estudio, buscando de Dios una comprensión profunda de su eterna Persona, de su Palabra y de sus intenciones. Un pastor dijo: "En el púlpito puedo predicar sobre el primer tema que viene a mi mente, sin meditar mucho en ello". "Si" replicó un hombre de Dios, "¡Y seguramente eso es lo que hace su congregación después con su sermón!".

Adaptado de Randall Wittig en Apuntes Pastorales, año 1.993

 


 

Pág 2 - 17-12-2000 - Lección 105 - Iglesia Evangélica Bautista del Centro de Rosario - Rodríguez 542 - Rosario, Santa Fe.

 

LECCION Nº 105 TEMA: "LOS DONES ESPIRITUALES" (7º Parte).

 

Pasaje Bíblico: Efesios 4:1-16. Pasaje de Memoria: "Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina". 2 Timoteo 4:2.

Lecturas Bíblicas Cotidianas: HOY (Efesios 4:1-16); LUNES (Hechos 20:17-38); MARTES (1 Timoteo 3:1-16); MIERCOLES (1 Timoteo 4:1-16); JUEVES (1 Timoteo 5:1-25 ); VIERNES (1 Timoteo 6:1-21); SABADO (2 Timoteo 1:1-18). Leamos con atención y oración durante la semana, y vinculemos estas lecturas con la lección de hoy.

Orientación: para satisfacer las inquietudes de muchos de los integrantes de nuestra congregación, aclarando sus dudas, hoy continuamos con unas breves lecciones acerca de los dones del Espíritu Santo.

 

Desarrollo: en nuestros encuentros anteriores, veníamos detallando los dones espirituales descriptos en Romanos 12, 1 Corintios 12 y Efesios 4. Hoy continuamos con el don de pastor. Usaremos algunas ideas del pastor Libert.

l. Don de pastor: hoy trataremos de responder tres preguntas:

 

a) ¿Cómo se llega a ser pastor de una iglesia?

b) ¿Cómo se conserva el pastor en su ministerio?

c) ¿Cómo se deja de ser pastor de una iglesia o se deja definitivamente el ministerio?

La manera de contestar estas interesantes preguntas que se relacionan con la función pastoral, se harán de acuerdo con las doctrinas y prácticas bautistas. Se tratarán de responder analizando algunos aspectos prácticos que servirán de ayuda a la enorme cantidad de miembros nuevos, muchos de los cuales no han visto aún la ordenación de ningún pastor.

 

¿Cómo se llega a ser pastor de una iglesia?

 

Un pastor debe ser examinado previamente por un grupo de pastores, llamado presbiterio, en cuanto a su testimonio (como comenzó la vida cristiana y como recibió a Cristo), su llamamiento (por que entiende que Dios lo está convocando a servirlo en la función pastoral), su doctrina ( que es lo que cree acerca de Dios, de la salvación, del mundo angelical, la autoridad de las Escrituras, etc), y su eclesiología (es decir como cree que funciona una iglesia con sus oficiales, ordenanzas, misión, propósito, etc).

Deberá prometer al presbiterio que será fiel a su ministerio de pastor y leal a la doctrina de la iglesia que lo ha convocado a ese examen. Si ese presbiterio aprueba al candidato, será recomendado a la iglesia que gestionó este trámite, para que luego se haga la imposición de manos. Ver 1 Timoteo 4:14, 2 Timoteo 1:6. Antes, las actas de examen deben leerse a la asamblea para su aprobación. Una vez ordenado, el nuevo pastor asume su función en la iglesia bautista que lo haya llamado, cuya invitación y propósitos deben constar en el acta del presbiterio. El pastor queda obligado de por vida a cumplir sus promesas a Dios y al presbiterio. Dialogar.

 

¿Cómo se conserva el pastor en su ministerio?

 

Un pastor debe absoluta fidelidad a las doctrinas y prácticas de la iglesia y denominación donde cumple su ministerio, dado que ése es su compromiso formal desde el momento de su ordenación. La iglesia local tiene el pleno derecho a removerlo de su cargo, si introduce enseñanzas o prácticas distintas a aquellas que aceptó por el solo hecho de asumir el pastorado, excepto cuando esos cambios hayan sido aprobados previamente por la asamblea y tengan sólidos fundamentos en las Sagradas Escrituras y en las características bautistas. En caso contrario debe cambiar de denominación (por razones éticas) a fin de evitar confusiones y divisiones entre los creyentes. Ver Gálatas 4:8-20 y Tito 3:10-11. Un pastor no puede actuar como franco-tirador, ni como libre-pensador, irrespetuoso de las modalidades de su propia iglesia. Tampoco debe ser un improvisado, ni inmaduro, sino un siervo de Dios que evidencia las condiciones descriptas en las cartas de Pablo a Timoteo y a Tito, con sana doctrina, autoridad espiritual, sabiduría. Leer por ejemplo, 2 Timoteo 4:1-2. Así puede conservarse firme en el ministerio al que fue llamado. Considerar en clase.

 

¿Cómo se deja de ser pastor de una iglesia o se deja definitivamente el ministerio?

 

Doctrinalmente, como se enseña en la Biblia, el ministerio es vitalicio y dura hasta la muerte. Leamos Filipenses 3:12-14, 2 Timoteo 4:6-7, Hechos 20:24, etc. Pero a medida que avanza el tiempo, las funciones a cumplirse son diferentes, y puede llegar el día en que hay que abandonar el pastorado de una iglesia para servir al Señor en otro terreno más adecuado. Los cambios también suelen producirse por una revelación divina en plena juventud, o aún quizás en lo mejor de la madurez. A veces, por fallas éticas o por mal testimonio, alguna iglesia bautista tiene que citar a un presbiterio para anular la ordenación de un pastor o suspenderlo en su ministerio. Hay un tribunal de ética pastoral que funciona en nuestro país, e interviene en este tipo de problemas. En la Biblia hallamos ministros fracasados como Demas, 2 Timoteo 4:10. Además, toda iglesia local puede dar por terminado el servicio de un pastor, si no aprueba su labor, o su conducta, o considere insana su doctrina. Comentar.

Conclusión: Conforme a la 1º Epístola de Pedro 5:1-4, los pastores no son dueños de la iglesia (v.3), pero deben ser ejemplos de la grey y anunciar toda la Palabra de Dios. Ver Hechos 20:26-28. Dialogar en clase.

 

Pasaje de memoria para el domingo próximo: Lucas 2:10-11.

 

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