Cambios
de la alcoholización en la Argentina: problemas sociales y sanitarios.
Dr. Hugo A. Míguez
Investigador del Conicet
Del
consumo cotidiano al episódico.
Desde
los históricos trabajos de Jellinek sobre la
alcoholización en diferentes sociedades, hasta los más recientes de
Alonso-Fernández se han planteado
diferentes formas de relación cultural con las bebidas alcohólicas. De esta
forma se identificaron las culturas abstinentes opuestas al consumo
alcohólico (cultura hinduista y la
islámica), las culturas ambivalentes, que convivían en contradicción entre la
censura y la aprobación (cultura anglosajona y países escandinavos) y las
culturas permisivas que aceptaban el
placer de la bebida, sobre todo en pequeños círculos y tomadas moderadamente durante las comidas (cultura
mediterránea).
En
la Argentina, la inmigración italiana extendió el pattern mediterráneo de ingestión cotidiana de vino, haciendo presente una concepción más
liberal con respecto al disfrute placentero expresado en una amplia
permisividad a la bebida como condimento placentero
de la comida. El ceremonial del consumo de alcohol en situaciones de
intercambio social y familiar, representó durante mucho tiempo “una
protección especial contra la irrupción de excesos alcohólicos”. Esta
matriz cultural que caracterizó el consumo de alcohol hasta entrada la década
del setenta, constituyó un contexto donde el descontrol con las bebidas, más allá
de lo que podía expresar una patología individual, no era un fenómeno masivo.
La
Argentina de 1966 con un per. cápita de 80 litros de vino,
fue presentada por el diagnostico realizado por Vidal (1967) […]entre los mayores productores y consumidores
de vino del mundo. […] y describía a la
Capital Federal y al Gran Buenos
Aires, como lugares con una población
predominantemente europea, con fuerte rechazo a la ebriedad.
Las
mediciones realizadas durante 1970 por el que era entonces el Instituto
Nacional de Salud Mental, sobre el consumo de alcohol en Buenos Aires y conourbano, indicaban tasas consistentes con el patrón de
consumo mediterráneo. “Respecto al ritmo
anual de bebida el más común es el consuetudinario (69,2) y luego los
intermitentes (22,3) […] dentro del
grupo de bebedores excesivos y alcohólicos aumentan el porcentaje de
consuetudinarios (81,7%)”(Grimson, Blanco
& Estrugamou, 1972). Posteriormente, sin embargo, en la
Argentina de las últimas décadas, las pautas mediterráneas de bebida experimentaron cambios significativos.
El vino, como bebida paradigmática del pattern ligado a
la inmigración italiana retrocedió significativamente frente al aumento de la
cerveza. En términos de per cápita mientras el vino descendió
de 80.15 lt/hab/año en 1966 (Vidal) a
32,4 en 2003, la cerveza aumentó en el mismo período de 9,49 litros en 1966 a 36 lt/hab/año en 2003.
En materia de ventas de bebidas
alcohólicas en la Argentina, el período de 1986 a 2001 mostró una serie de
cambios de interés. Así, mientras vinos y bebidas destiladas disminuyeron sus
ventas en forma significativa, las diferentes cervezas del mercado argentino
duplicaron el volumen de sus ventas.
En
litros de
alcohol absoluto la cerveza, de
aportar casi la misma cantidad de alcohol
que las bebidas destiladas en
1986, pasó a cuadriplicarlos quince años después.
Tipo de Bebidas |
Litros de alcohol absoluto |
|
1986 |
2001 |
|
Bebidas destiladas |
24.933.040 |
12.887.619 |
Cerveza |
27.229.500 |
55.800.000 |
Vino |
213.404.476 |
166.269.432 |
Estos cambios desde la producción y venta de
bebidas alcanzaron asimismo las formas tradicionales del consumo en la Argentina y a su utilización en
los vínculos sociales. Mientras los vinos retrocedían de la mesa familiar, las
cervezas se dirigieron al mercado de los jóvenes. En los periódicos de la época, las declaraciones de los ejecutivos del
área de marketing de las compañías cerveceras en la Argentina, indicaron explícitamente su objetivo de
llegar con la oferta de bebida a la población de menores de edad y a extenderse
dentro de sus lugares de encuentro social.
Referencias
de marketing de la década del noventa señalaban como piso para la venta de
cerveza a la población de catorce años de edad.
Por otra parte se instaló también una modalidad
de ingesta diferente a la de la cultura mediterránea, no solo en el tipo de
bebida sino también en la forma y la oportunidad. Es decir, se hizo presente una
bebida independiente de lo alimentario, utilizada en ámbitos externos como las
plazas o las calles y de manera episódica o intermitente en relación con el fin
de semana. Estudios realizados en el Conourbano
Bonaerense mostraron a casi dos de cada diez jóvenes con abuso episódico de
bebidas alcohólicas considerando como tal una ingestión superior a los 100 cc de alcohol absoluto por oportunidad (Mas de dos litros
de cerveza, o más de un litro de vino o más de un cuarto litro de bebida
destilada).
Base 5.523.379
Fuente:
MS/GBA/SADA, 2003.
Bebida mayor a 100cc. por oportunidad durante los últimos 30 días anteriores a la encuesta. |
Total |
VP |
No bebe |
38,3% |
2.114.692 |
Uso social |
36,1% |
1.993.399 |
Abuso
episódico de fin de semana |
18,6% |
1.029.819 |
Abuso
habitual y semanal |
7.0 |
385.469 |
Total |
100,0% |
5.523.379 |
Impacto
sobre detenciones y emergencias.
Los
cambios del consumo mediterráneo al episódico se trasladaron también a la forma
como se expresaban los problemas del abuso de alcohol: el descontrol y la
intoxicación. Frente a esto, su
seguimiento requirió una estrategia de vigilancia epidemiológica que el país no
contaba en ese entonces. Sobre esta
necesidad, en 1986, se desarrolló desde el Conicet de Argentina una metodología
para el estudio de las consecuencias del abuso de alcohol y otras sustancias
psicoactivas. La estrategia de ventanas epidemiológicas se puso en marcha para
hacer mediciones del impacto en servicios claves como es el caso del control
policial de las calles y la asistencia médica de emergencia, mediante la
capacitación del propio personal para el registro de sucesos relacionados con
el alcohol y las drogas dentro de los procedimientos habituales de cada
institución durante una semana.
La
medición en el ámbito de la tarea policial
se llevo adelante a partir de un convenio celebrado en 2003 entre el
Ministerio de Seguridad y la Subsecretaría de Asistencia de las Adicciones del
Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. El estudio comprendió lo
que en ese momento era el área del Comando de Patrulla que comprende los
partidos de Ensenada y La Plata.
Se
halló que el 16,5% de los procedimientos policiales se relacionaba con el uso
indebido de drogas. El 35,8% de los detenidos mostraba indicios de uso indebido
de drogas. Los resultados indicaron que en más del sesenta por ciento de los
casos donde hubo detenciones la sustancia determinante había sido el alcohol.
Tipo
de sustancia presumiblemente consumida por la persona
que
originó el procedimiento policial. SADA: 2003
Tipo Sustancia |
Porcentajes |
Porcentajes ajustados |
Beb.
Alcohólica |
10.3 |
63% |
Inhalables |
1.1 |
7% |
Marihuana |
0.4 |
3% |
Mezcla lícitas |
0.4 |
3% |
Mezcla lícita e ilícita |
3.8 |
24% |
no sabe |
0.4 |
-- |
No hubo indicios de consumo |
83.5 |
-- |
Por
otra parte estudios realizados en la emergencia del Hospital PTE. Perón de
Avellaneda registraron las problemáticas derivadas de las bebidas alcohólicas
que representaban el 77% de las emergencias por abuso de sustancias
psicoactivas.
Al
diferenciar las consultas de emergencia de acuerdo a que los pacientes hubieran
presentado consumo de alcohol y drogas se observó la predominancia
significativa de causales de ingreso a guardia de accidentes de tránsito, de
trabajo, domésticos y, también, un
predominio significativo de consultas de emergencias originadas en situaciones
de violencia.
Emergencias Hospital General PBA. Avellaneda. H.P.P.
Motivo de ingreso según sustancias adictivas.
SADA: Julio de 2004
INGRESO A GUARDIA |
Con consumo de alcohol y drogas |
Sin consumo de alcohol y
drogas |
TOTAL |
Desconocido |
2,6 |
0,7 |
0,8 |
Accidente de tránsito |
10,3 |
1,4 |
2,0 |
Accidente de trabajo. |
7,7 |
0,9 |
1,3 |
Accidente común o casero.
|
25,6 |
10,3 |
11,4 |
Situación de violencia. |
33,3 |
0,7 |
2,9 |
Intento de suicidio. |
2,6 |
0,0 |
0,2 |
Sobredosis. |
5,1 |
0,0 |
0,3 |
Síndrome de abstinencia. |
2,6 |
0,0 |
0,2 |
Otro motivo médico. |
10,3 |
85,9 |
80,9 |
TOTAL |
100,0 |
100,0 |
100,0 |
Conclusiones
Un
nuevo escenario se introdujo en los
problemas con el alcohol. En la modalidad de la bebida cotidiana del patrón
mediterráneo, los trastornos se expresaban en el organismo de un individuo como
resultado de una larga historia de abuso. La gastritis, la cirrosis hepática o
la polineuropatía eran el problema. En la actualidad, han tomado su lugar las
lesiones por violencias y los accidentes que les ocurren a personas mucho más
jóvenes, como consecuencia del descontrol.
Si bien el modelo mediterráneo de
acompañamiento de la comida con el vino tenía asimismo su costado
farmacológico, mencionado a veces como una forma de facilitación social, la
ingestión episódica apuntó en cambio a la intoxicación aguda, a la ebriedad. “Salten todos, pintó el descontrol”
vendía su mensaje una difundida cumbia argentina. Los rituales sociofamiliares, que enmarcaban la relación cotidiana del
vino con la comida, han casi desaparecido y, ahora, en la bebida concentrada del fin de semana,
predominan relaciones mucho más ligadas con el aislamiento y con las experiencias
de una soledad entre muchos. En los planes del marketing de la época analizada,
el alcohol fue presentado como un objeto relacionado con la cabida en la vida
social. Sin embargo el encuentro que promociona la publicidad del alcohol,
paradójicamente, solo ha confirmado el desencuentro en el que se hallan
importantes grupos sociales.
Este nuevo escenario requiere técnicas de
monitoreo ágiles que pueda dar cuenta de
lo que constituye la nueva presentación de los problemas de alcohol vinculada
específicamente a los episodios agudos. Hoy, cuando la búsqueda de los efectos
farmacológicos del alcohol es dominante sobre otros usos sociales, el
descontrol que determina la ingestión abusiva eclosiona en la calle, en
accidentes y violencias. La puesta en marcha de registros rápidos y acotados en
el tiempo como las ventanas epidemiológicas en el campo de los procedimientos
policiales y las emergencias hospitalarias pueden dar
la información necesaria para diseñar una respuesta oportuna frente a problemas
crecientes y cambiantes como los vinculados al abuso de alcohol y las drogas.
Bibliografía
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