![]() |
![]() |
El trabajo de la milpa se compone de las siguientes actividades: Elección del terreno, El desmonte, La quema, La siembra, y El cultivo.
Elección del terreno.
La primera labor consiste en recorrer el monte para escoger el terreno. Como terreno ideal se busca el suelo negro, rico en materia orgánica y bien poblado de árboles corpulentos. Las tierras rojizas son adecuadas para un buen número de plantas de cultivo, pero el milpero no procede caprichosa ni torpemente al preferir los terrenos pedregosos y arbolados del cerro, donde puede encontrar la materia orgánica que él reconoce por su color oscuro.
Fray Diego de Landa,agudo observador, no estaba lejos de la realidad cuando escribía lo siguiente: "...es sobre las piedras y entre ellas, que todo lo que en ella hay y se da, se da mejor y más abundantemente entre las piedras que en la tierra. porque sobre la tierra que acierta haber en algunas partes, se dan árboles ni los hay, ni los indios en ella siembran sus simientes ni hay si no entre yerba; y entre las piedras y se dan todas sus semillas, y se crían todos los arboles; y algunos tan grandes y hermosos, que a maravilla son de ver. La causa de esto creo es haber más humedad y conservarse más en las piedras que en la tierra..."
Ir al inicio de la página.
El desmonte.
Escogido el terreno, se abre una pequeña brecha como base para su medición. A cada 20mts se coloca una mojonera provisional compuesta de 3 piedras que sirve para señalar los "mecates" que se desea sembrar. El mecate se emplea como medida lineal y también de superficie. Hoy en día se acepta como equivalente a 20mts por lado, o sea 400mts cuadrados.
Luego se inicia la "tumba" o desmote con el corte de los matorrales, arbustos y ramas bajas de los árboles. Cuando el árbol se cae, se podan las ramas y se desmenuzan.
Al mismo tiempo que se hace el desmonte, se inicia la formación del cerco aprovechando los arboles que se encuentran en la brecha, a cuyo efecto se cortan los tallos a la mitad de su diámetro a cierta altura del suelo, y se doblan las plantas hacia afuera del terreno. El cerco, debe terminarse antes de que concluya el desmonte con el fin de impedir el acceso al ganado que revuelve la vejetación picada.
Ir al inicio de la página.
La quema.
Al mismo tiempo que se efectua la tumba o desmonte, se limpia la guardarraya oi brecha que se ha abierto alrededor del terreno con el doble objeto de impedir que el fuego de la quema se comunique a los terrenos colindantes y para facilitar la vigilancia de la milpa. A cambio de la destrucción de cierta cantidad de materia orgánica, la quema del terreno proporciona elementos contenidos en la ceniza, en tal forma que pueden ser aprovechados de inmediato, pero sobre todo, es la única manera de desembarazar al terreno de malezas y hierbas que no es posible soterrar por lo que impide la naturaleza pedregoza del suelo.
Uno o dos días antes de quemar el terreno desmontado se procede a limpiar el espacio junto al cerco en dos o tres metros para evitar que el fuego se comunique al cercado. La quema se acompaña de gran algazara, gritos y rizotadas, en medio de un calor sofocante, densa humareda y altas llamas y el crujido de las ramas verdes que arden. En unas cuantas horas, se termina la operación y queda el suelo cubierto de cenizas que el viento se encarga de diseminar.
Concluido el trabajo, se distribuye entre los propietarios de la milpa, en pequeñas porciones, el líquido de la ofrenda y a continuacion se toma pozole en abundancia, que las mujeres se encargan de llevar cuando la milpa no está muuy distante y que ellas preparan en el mismo terreno o bien, cuando los hombres se han alejado mucho del poblado acostumbran llevar pelotas de pozole que les sirve a la vez de comida y bebida.
Al día siguiente de la quema se recoge la madera gruesa que no hubiese ardido y se utiliza como leña o carbón.
Ir al inicio de la página.
La siembra.
La siembra suele hacerse en seco. Cuando a mediados de mayo se advierte la proximidad de las lluvias, por la presencia de nubes negras, el campesino arriesga la semilla con la esperanza de que en breve caigan las primeras lluvias. Con frecuencia, este deseo se frustra y el rigor del sol, los pájaros, los insectos y hasta algunos mamífero, dan cuenta de la semilla. Sin desmayar por esto, el campesino repite la siembra.
Los procedimientos para la siembra son dos: el más comun se llama k'obén pak'al que se puede interpretar por la siembra al tresbolillo y se ejecuta recorriendo el terreno en línea recta a pasos normales, enterrando el xul o vara de sembrar a seis o siete centímetros de profundidad y a la distancia aproximada de un metro de un hoyo a otro depositando cuatro o cinco semillas de maiz por hoyo, el cual se tapa arrimando tierra con la punta del pié.
El otro procedimiento menos común, se llama sit'-keh que significa salto de venado y solo se diferencia del anterior en que los hoyos no se alternan y las matas quedan más espaciadas porque el sembrador mide el terreno a pasos largos y forzados.
Ir al inicio de la página.
El cultivo.
A los quince o veinte dias despues de la siembra, se hace un chapeo bajo o un deshierbe dependiendo de la fertilidad del terreno y consecuentemente la abundancia de las hierbas, utilizando una coa. Cuando las mazorcas han alcanzado su máximo desarrollo, pero antes de que el grano esté bien seco se hace "la dobla" operación que consiste en doblar las cañas sin quebrarlas de modo que las mazorcas queden hacia abajo, con la idea de que los granos sequen con más rapidez y para protegerlos de los pájaros y las lluvias.
La mazorca no debe inclinarse tanto que puedan alcanzarla las plagas terrestres. La dobla se hace cuando la luna está menguante. Cuando se efectúa la cosecha se selecciona la semilla para la siembra próxima. Cuando el milpero encuentra mazorcas grandes, las separa de las demás sin quitarles la envoltura para que puedan conservarse mejor.
Ir al inicio de la página.
![]() |
![]() |
![]() |
Sugerencias y Comentarios a
ChockyLand@hotmail.com
o también a
ChockyLand@Geocities.com