Diciembre 1999

Derecho a Decidir de las mujeres católicas españolas

El 17 de octubre de 1997 se presentó en Madrid el colectivo “Católicas por el Derecho a Decidir, España”, un colectivo pequeño y joven aún pero apoyado por los 25 años de historia de las compañeras de EE.UU y América Latina.

Por Paloma Alfonso
Católicas por el Derecho a Decidir, España.


En la definición del nombre pensamos que está lo más nuclear de nuestros objetivos: el derecho a decidir de las mujeres, la convicción y la conciencia de que las mujeres, y más aún dentro de la Iglesia, no hemos alcanzado la mayoría de edad real como para convertirnos en sujetos de nuestra propia historia. Afirmar esto en la España democrática del S. XXI, quizá pueda parecerles demasiado a algunos. Pero es un hecho que, a pesar de las evidentes conquistas sociales y de la promoción que ha experimentado la situación de la mujer en este país y en el mundo en las últimas décadas, no es menos cierto que hoy asistimos a una velada ofensiva por “rescatar” los valores femeninos y por revalorizar los roles tradicionales de la mujer dentro de la familia y de la sociedad y a una creciente violencia motivada por proceso de emancipación de las mujeres.

Hoy nuestro país, empieza a ser internacionalmente famoso por las macabras cifras de violencia doméstica, maltratos y asesinatos a mujeres, 331víctimas mortales en los últimos 5 años, 21.000 denuncias de malos tratos el año pasado y eso que las denuncias no alcanzan ni a un 10% de los casos de maltrato que se producen. ¿Qué ocurre?, ¿Qué ocurre para que la tasa de natalidad haya descendido hasta ser una de las más bajas de Europa?, ¿Qué les ha pasado a las mujeres españolas, en otros tiempos bien cercanos famosas por su “gusto por el hogar y las familias numerosas”, esa mujer tan tradicional , católica y de buenas costumbres?. Sencillamente, que en unos años de mínimas libertades y posibilidades de promoción para las mujeres, de igualdad ante la ley, de posibilidad de votar, de acceder al trabajo, de viajar sin el permiso del marido, de empezar a ser como somos, se ha venido abajo toda la mitología en torno a nuestra naturaleza y afición por el hogar tan latinos y tan nuestros, ante el desconcierto y malestar de nuestros compañeros masculinos que aunque se sientan con criterios muy liberales a la hora de las libertades públicas, siguen esperando ser señores de sus propios dominios con la obediencia y la entrega incondicional , el respeto dirán, que se les debe en la esfera privada.

La jerarquía eclesiástica española, tan preocupada por la vida de los no nacidos, no parece tener la misma sensibilidad con la vida de mujeres adultas y aunque dice lamentar las víctimas de los malos tratos, ni mucho menos lanza una campaña de autocrítica y reflexión para erradicar los mismos, en nombre de la vida, por ejemplo. Ya se sabe, las mujeres solitas nos buscamos nuestro propio infortunio al sacar los pies del plato. Hoy en día vemos como desde las estructuras de poder la jerarquía de la Iglesia, en vez de alentar todo aquello que favorece la autonomía y el despertar de las mujeres hacia una nueva conciencia de si mismas, lejos de dominaciones seculares, se estimula, por el contrario, a colectivos y grupos donde los valores de la familia tradicional, con división de roles, abundante prole y donde la mujer vuelve a ser el sospechoso “corazón del hogar” como primera y sagrada obligación.

Así pues, Católicas por el Derecho a Decidir nació con la vocación de impulsar el debate en torno a todos aquellos temas relacionados con los derechos de las mujeres, especialmente los derechos sexuales y reproductivos, tan atrasados y tan tabúes todavía hoy en el seno de nuestra comunidad católica. Quiere ser una voz más, con otras voces de mujeres, para abrir canales de comunicación y diálogo en la sociedad y en la Iglesia. Porque apostamos por una Iglesia “pueblo de Dios” inclusiva , que no dé la espalda a las miles de mujeres y de hombres que no se reconocen en determinadas propuestas de vida hechas desde el poder. Nació desde y apegada a los grupos de Iglesia de base que funcionan en España y también a las corrientes y tradiciones feministas de nuestro país, creyentes o no. Especialmente vinculadas al movimiento internacional “Somos Iglesia” que en nuestro país aglutina a un importantísimo número de grupos y colectivos cristianos empeñados en construir una Iglesia más de todos y acorde con los tiempos. Especialmente vinculadas a los grupos de reflexión y estudio de la teología feminista donde releemos nuestra tradición desde las mujeres y a favor de las mujeres, y en coordinación con los colectivos feministas que luchan por la emancipación y mejora de la vida de todas nosotras.

Nos hemos esforzado por introducir la perspectiva de género en todas aquellas plataformas de iglesia a las que estamos vinculadas. Hemos afrontado, durante el curso pasado y junto con otros colectivos feministas, la defensa de la ampliación de la ley de despenalización del aborto que en nuestro país sólo es legal en tres supuestos, violación, riesgo para la vida de la madre y grave trastorno psicológico, pero que no es reconocido como un derecho de las mujeres sino que se sigue considerando delito exceptuando los casos anteriormente citados. Hemos denunciado las campañas capitaneadas por la jerarquía católica en relación con este tema así como nos hemos esforzado por hacer oír la voz de las mujeres católicas en temas de anticoncepción , uso de preservativos, etc. Y también ha sido una preocupación de nuestro colectivo la feminización de la pobreza, la justicia social, la denuncia de cualquier tipo de opresión o violencia, el papel secundario de la mujer dentro de la Iglesia, la necesidad de acceso a los lugares de toma de decisiones y de poder de la institución los temas ligados al sacerdocio femenino, etc.

Somos conscientes de la ingente tarea que tenemos por delante. Popularizar y hacer nuestros los logros de la Plataforma de Acción de Beijing, hacer llegar a la base las discusiones que se están realizando en plataformas internacionales, seguir impulsando la toma de conciencia acerca del papel de las mujeres dentro de la sociedad y de la Iglesia, contagiar entusiasmo e interés en otras compañeras y compañeros sobre estos temas, seguir la denuncia de las estructuras patriarcales, especialmente de las estructuras patriarcales de la Iglesia... y un largo etc que compartimos con todas las mujeres del planeta.

Pero estamos en otro milenio y nuestra situación de privilegio es fruto del sueño de muchas compañeras que se atrevieron a soñar antes que nosotras. Esa situación de privilegio que heredamos es un compromiso de solidaridad y una responsabilidad para con todas las mujeres y también el mejor estímulo para seguir soñando en un mundo compartido de derechos y responsabilidades para todas y todos.

© Católicas por el Derecho a Decidir

Conciencia Latinoamericana es una publicación
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