Junio 2000

Discutiendo sobre el aborto


Las posiciones de las mujeres entrevistadas en relación a la interrupción del embarazo no son unánimes. Se percibe, sin embargo, que la gran mayoría no está a favor, es decir no lo ha hecho ni lo haría y le produciría un gran dolor que alguna hija o hijo lo hiciera. Asimismo, en casi todos los grupos aparece un proceso de discusión muy interesante donde después de afirmaciones categóricas en torno a la censura a quienes abortan, las posiciones se van flexibilizando cuando se empieza a profundizar en las motivaciones que llevan a una mujer a abortar y los riesgos y condiciones de soledad e higiene en que normalmente las mujeres de sectores populares deben realizar esa práctica.

Estas posiciones más flexibles van paulatinamente dando lugar a posiciones de tolerancia y finalmente de aceptación de la necesidad de que las prácticas existentes ilegales se despenalicen para algunos casos de manera de proteger a la mujer. Vamos a ver a continuación las diferentes argumentaciones que surgen en este proceso de análisis.

A. ¿Cuándo empieza la vida?

Para la mayoría de las entrevistadas, la negación primera y rotunda frente al aborto está asociada a considerar que desde la fecundación del óvulo ya estamos en presencia de un ser humano, de un hijo. Abortar entonces es matar, asesinar, no sólo a una persona sino a un hijo. La influencia que la Iglesia ha ejercido para consolidar esta concepción es muy fuerte. Algunas veces se ha visto reforzado por el saber de la ciencia.

"Yo no estoy de acuerdo porque si ya teniendo una criatura dentro, dice de abortar el niño pues están cometiendo un crimen ¿cierto?" "Yo oí una vez una Doctora que decía que una mujer con cuatro hijos le fue a pedir que la ayudara a abortar y ella le dijo que la podía ayudar si tenía el bebé, y la mujer igual quería abortar y la Doctora le dijo que era como apuntarle a uno de sus hijos, era matar a un hijo indefenso". "Para mí el dolor más grande sería que un hijo quisiera abortar, me dolería más que si se separaran, tendría que aceptarlo pero no sé cómo lo haría". "Yo estoy de acuerdo con lo que dice la Iglesia, porque es un asesinato, es matar a tu hijo".

B. ¿Y si aumenta la promiscuidad?

Una segunda línea de argumentaciones en contra de la interrupción del embarazo tiene que ver con la idea de que si éste fuera legalizado, entonces una gran cantidad de mujeres recurriría al aborto casi como un método anticonceptivo y tendrían relaciones sexuales "promiscuas". "En mi pueblo había una señora que decía, “Yo si quedo embarazada, yo no lo tengo, igual me lo saco” y ella no se cuidaba porque total igual se lo sacaba y andaba con cualquiera". "Es que hay muchas jovencitas que lo hacen por deporte, tienen relaciones sexuales así y quedan embarazadas entonces eso no es justo tampoco, no se justifica. Las jovencitas no toman conciencia de lo que realmente está pasando, de que tienen dos, tres meses de embarazo, ella nada, eso todo es como deporte, entonces yo insisto en lo que se debe hacer es legalizar para algunos casos, pero lo fundamental es educar, hacer una campaña a nivel nacional".

C. La condena a la madre  soltera

Varias mujeres narran anécdotas de conocidas que abortaron o a quienes se les propuso abortar por la presión familiar o social de no ser madre soltera. Las mujeres entrevistadas censuran esto pues consideran que una mujer debe asumir la maternidad, "apechugar". "La hija de un diácono de la Iglesia católica que es catequista quedó embarazada. Fue a pedir ayuda a mi hermana para abortar. Es el día de hoy que los padres no lo saben. Si lo hubiera tenido hubieran señalado a su papá el diácono". "Una amiga nuestra con familia muy católica y cerrada quedó embarazada y no supo como contarlo ante ellos e intentó suicidarse tomando pastillas. Ella prefería matarse ante la presión, porque su pareja quería lavarse las manos". "Algunas madres obligan a sus hijas a abortar, por lo que pensará la sociedad, porque el marido no le conviene, por lo económico y porque tienen que disfrutar de la vida".

D. Los peligros de abortar

Otra línea de reflexiones en torno al tema tiene que ver con el conjunto de consecuencias físicas y psíquicas que deja un aborto: desde la posibilidad de morir, hasta una culpa eterna.

"Cuando esperaba mi octavo hijo ya andábamos mal con mi marido, pensé en hacerme, algo", pero pensé en los otros siete, pensé que me podía pasar algo a mí, entonces dije no, y la tuve". "Una señora no quería tener su niño y entonces buscó forma de sacarse el niño y ¿qué pasó?, sacarse el niño le causó la muerte a la señora, le dieron de tomar algo que le cayó muy mal y desde ahí la señora enfermó y le causó la muerte y fue por causa de abortar el niño". "Yo acompañé a una cuñada que me pidió que la ayudara, que quería hacerse un aborto, la acompañé y la esperé mientras le hacían el legrado. Y me afectó terriblemente porque llevo unos 10 años con esa culpa encima de haberle quitado una vida a un ser humano, y no sé cómo sacármela". "Yo he tenido vecinas que han abortado, y es una experiencia traumática, que lo han vivido feo, después como que lo recuerdan feo, también con culpa".

E. Al pecado sobreviene un castigo de Dios

El temor de transgredir una ley divina se conjuga con el temor al castigo por la trasgresión. "Yo tengo un caso bien cerca, un amigo de mi hermano que cuando éramos jóvenes la chica quedó embarazada, y si los padres se enteraban bueno, Dios nos libre y nos guarde. Entonces entre todos los amigos juntaron plata y se hizo un aborto. Después se casaron, tuvieron hijos y al poco tiempo estaban en un campo festejando un cumpleaños y una de las hijitas de 2 años se ahogó en un bebedero de caballos. Viste, vos a veces pensás, será Dios o no será". "Es que hay una mentalidad heredada, si lo haces y después te pasa algo, es porque Dios te castigó.. Lo del castigo de Dios es para la sexualidad y para la interrupción del embarazo".

F. Nunca se piensa en la mujer

Como decíamos al inicio, en todos los grupos se percibe cómo, en el transcurso del diálogo empiezan a entrar otros elementos a la reflexión que hace a las posturas más flexibles. Una de éstas, quizá la principal, es cuando las mujeres empiezan a pensar qué siente, qué puede estar pasando por una mujer que decide interrumpir su embarazo.

"Yo creo que tendríamos que tener en cuenta cómo nos han venido enseñando. No hemos valorado si esa persona realmente puede darle alimento, vestuario y suplir esa carga tan terrible que es tener un hijo, que es una responsabilidad muy grande. Solamente nos hemos venido ciñendo a lo que nos han enseñado pero no hemos hecho conciencia de la situación que vive la mujer. No se ha tenido en cuenta a la mujer, ella es un objeto, como si únicamente fue hecha para tener hijos. Los que dirigen la Iglesia son hombres y ellos nunca han tenido hijos ni han pasado por la situación de embarazo, de vómitos, de desmayos, creen tener el derecho de opinar por nosotras, y ellos no pueden decidir porque no tienen ni arte ni parte, no se pueden tomar esas atribuciones".

"Un aborto marca a la mujer, en esto las mujeres estamos muy mal, la condena de la sociedad y la Iglesia es para la mujer, no piensan en el hombre". "La iglesia condena el aborto, culpabiliza a la mujer, pero no educa, no enseña sexualidad". "Al aborto se recurre por problemas económicos, sociales, laborales, pero no es que alguien así lo hace porque es mala. Las mujeres deben vivirlo con mucha pena, con mucha culpa, porque la sociedad las condena, y la Iglesia deberá ser más abierta, y comprensiva, y ayudar y dar más el testimonio de Jesús".

"El aborto es una decisión que tiene que ser completamente de la mujer, porque es ella la totalmente implicada, la que tiene que correr con toda la responsabilidad. Ella sola puede decidir, es su cuerpo, su responsabilidad".

G. ¿Es mejor tenerlos de cualquier manera?

Como decíamos al principio, la mayoría de las mujeres plantean que se debería asumir e embarazo, "apechugar”. En general se refieren a su situación personal. Hay algunas sin embargo que se plantean la pregunta de si tenerlos de cualquier modo es una alternativa mejor. `Trae un hijo para después encontrarlo en una bolsa de nylon, hasta dónde es justo. Porque para que venga un niño que quede después tirado, no sé s no es preferible el aborto".

Así también opinan las mujeres entrevistadas en Bolivia, que fueron, como ya dijimos las únicas que hablaron de los abortos que se habían hecho, y sin culpa. Desconocían los métodos anticonceptivos, o ya tenían muchos hijos y mucho sufrimiento encima como para vivir el aborto como un dolor más.

"Las señoritas saben, las de nuestra clase no sabemos, no nos enseñan, ni nuestra regla nos enseñan. Cuando ya estaba mayor yo ya no quería más hijos y me he hecho "curar" (abortar) ... Dicen que es pecado, qué pueden decir ellos si no tienen hijos ni los Padres ni las Hermanitas. Yo no recibo ayuda de ellos, soy católica pero igualito no ayudan, mas bien nos piden plata en la Iglesia... varias veces he ido a buscar ayuda cuando a mis hijos les ha dado varicela, pero nadie me ayudaba, ni siquiera a criar... por eso me le hecho "curar' porque ya no podía criar más hijos, por eso estoy tranquila, quién me los va a criar dos hijos más... yo estoy cansada, me aburro y también les casco porque me hace renegar".

H. La legalización del aborto

Como decíamos anteriormente, muchas mujeres en el transcurso de la entrevista terminan considerando la legalización del aborto por lo menos para algunos casos: violación o peligro de vida de la madre. "Porque si a una mujer cogen y la violan por ahí pues que una niña que si apenas tiene trece o catorce años, violada, quedó en embarazo. A mí me preocupa terriblemente que mueran más y más mujeres por culpa M aborto. Yo creo que si a todas nos preocupa, tendríamos que organizamos y llevar una educación a toda la sociedad". "A mí toda la vida me han inculcado eso de que uno no va a matar una criatura, pero uno no puede ponerse a juzgar pues por lo que uno es, sino por mirar la situación de los demás. No es que el aborto esté legalizado y la que quiera puede hacerlo como se dice vulgarmente y después matarlo, pero crear  cláusulas para ver en qué condiciones tuvo usted a  ese niño, y según las situaciones".

Algunas mujeres, por cierto las menos, quizá aquellas que ya han tenido espacios de reflexión sobre el tema, tienen una actitud más abierta. "Si existe el aborto, si existen los aborteros clandestinos que cobran una barbaridad, entonces que haya algo que lo legalice. Que el que quiera hacer lo haga en buenas condiciones. La Iglesia tendría que flexibilizar la cosa. Si estuviera legalizado la persona va al hospital, fuera como se sintiera la mujer, culpable o no, es otra cosa, por lo menos estaría controlada".

Reflexiones sobre la discusión

Como puede verse son variadas las opiniones aunque podemos sin embargo percibir algunas constantes:

* Existe una primera reacción en las entrevistadas de dureza frente al tema, lo que aflora es el "discurso oficial", "lo aprendido" como ellas mismas reconocen. Posteriormente las posiciones se flexibilizan fundamentalmente cuando se abordan circunstancias especiales de embarazo o cuando se comienza a pensar en qué puede sentir una mujer en esa situación.

* Llama la atención el nivel de desinformación en relación a lo que significa "legalizar" o "des penalizar' el aborto. Parecía que significa un llamado al "libertinaje" sexual que se contradice con las reflexiones en torno a las dificultades que vive una mujer que toma una decisión tan difícil. Asimismo no aparece en ninguna entrevista información sobre cómo funciona un sistema "legalizado" en otros países tanto en términos de sus procedimientos (apoyo psicológico, social para decidir en mejores condiciones) como de sus resultados (disminución M número de abortos).

* Las mujeres se encuentran "polarizadas" y embretadas por las posiciones de la Iglesia. No está favorecida su conciencia crítica, más bien la obediencia y el castigo.

* Está muy fuertemente arraigada la idea de que el óvulo fecundado ya es un niño, y a veces, un niño que se relaciona con la madre, y se resiste a morir. Resulta evidente que en la mayoría de las entrevistas, las mujeres hablaban por primera vez sobre este tema. En los grupos en que esto no era así, que ya habían tenido una reflexión previa, las posiciones son mucho más favorables a la despenalización del aborto.

* La mayoría de las mujeres, considerándose católicas, si bien declaran que en lo personal no abortarían, finalmente tienen una posición de considerar la situación personal de cada mujer y no juzgar desde afuera.

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