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Vivencias en relación a la maternidad A. Ser madres: ¿elección o destino? En las mujeres de mediana edad entrevistadas, casi en su totalidad, el primer hijo llegó sin mucho aviso, en general se embarazaron muy jóvenes, algunas sin saber los síntomas del embarazo, casadas o solteras, con relaciones sexuales deseadas o no. Sin embargo, en el transcurso del embarazo, o después de nacido el hijo, la maternidad es vivida como una realización personal muy gratificante, quizá la única en la vida. "Es que es lo único que tenes tuyo, entras al hospital sin nada y salís con un hijo". "Es algo único, es tuyo, depende totalmente de ti, se muere si no lo atiendes". La noción de "elegir ser madre" parecería ser algo muy nuevo en la vida de mujeres entrevistadas. Aparece en las jóvenes, aparece en aquellas que participan en grupos de autoconciencia o reflexión, donde la noción de "derecho" se Introduce y legitima. Veamos el testimonio de esta mujer boliviana: "Andábamos por todo lado con mi mamá, después me han hecho juntar con mi marido y me han encerrado en un cuarto con él. Después he tenido que juntarme, de ahí ya he tenido guaguas seguido he tenido. Muy feliz era cuando ha nacido mi primerito, los menores ya no eran igual, no hay trabajo, ni mi marido tenía trabajo, no sabíamos qué hacer. Todo era asco, de la comida no aguantaba cuando estaba embarazada, el parto también dolía, sé tardar 3 o 4 días para dar a luz, no conocía al médico, no había recursos... en mi casa nomás era el parto". Desde otros países surgen testimonios similares aunque no tan dramáticos. "Yo tuve los hijos sin pensar si podía decidir o no, yo quería tener hijos, pero nunca pensé que podía decidir no tenerlos. Ahora algunas jóvenes parejas pueden, ahora tienen información, más instrucción". "Mis embarazos no fueron planeados, me hice embarazada a los diecinueve años, pero para mí era lo máximo, era todo amor'. "Yo tuve a mi primer bebé a los dieciséis años, fue una edad donde en realidad todavía las cosas no las tomaba muy en serio, entonces conforme fue pasando mi embarazo y me alivié, entonces fue cuando ya supe lo que era verdaderamente sentir la maternidad, una experiencia inexplicable". "Para mí la maternidad fue algo que me tomó tiempo porque como yo les dije yo no estaba preparada tenía 17 años... después ya me formé en la maternidad muy rápido, la asimilé muy bien porque para mí fue muy bella y hoy los tengo, soy sola desafortunadamente él se marchó pero yo me entregué a cuidarlos, a criarlos, a luchar por ellos..." B - Las gratificaciones y las responsabilidadesComo comienza a narrar el último testimonio, para estas mujeres de muy limitados recursos, la maternidad está asociada también con mucho esfuerzo, trabajo, y, muchas veces una responsabilidad no compartida. Aunque tengan compañeros, quiénes se hacen cargo, son ellas solas. El número de hijos y la situación económica son dos elementos que influyen negativamente en la posibilidad de vivir placenteramente la maternidad. "Ser madre es tener que cargar con toda la responsabilidad y criar los hijos, el sacrificio que es de la mujer para poder criar los hijos sólo lo conocemos nosotras. Otra cosa fuera si los hombres pudieran tener hijos, puede ser que ayuden en criarlos o por lo menos a entendernos lo que duele el embarazo y el rato del parto. yo estoy cansada, aburrida y quiero ver a mis hijos grandes para que puedan trabajar y ayudarme... mi marido mucho se emborracha y casi no tiene trabajo, yo tengo que cargar con todo por eso vendo cosas, tejo, hago limpieza en algunas casas y me saben regalar ropa para mis hijos, con dos o tres hijos puedo trabajar mejor y vivir mejor, y criarlos bien, pero con tantos, no hay caso. Estoy cansada..." En todos los grupos que se les preguntó qué significaba la maternidad, las mujeres plantearon la ambivalencia dela felicidad y la responsabilidad: "Una se siente muy feliz pero es una sobrecarga muy grande también, cuando son muchos, y no tenés dinero, y corres todo el día, uno deja mucho por el camino, muchos sueños". C - El apoyo familiar y socialCuando no existen políticas estatales de apoyo a la maternidad como ocurre en nuestros países, el contar o no con apoyo familiar para la crianza de los hijos suele ser una variable clave para las mujeres. Esto aparece con bastante claridad en algunos testimonios, donde, en situaciones igualmente difíciles desde el punto de vista económico y de número de hijos, algunas mujeres pueden sobrellevar la situación mejor, con menos desgaste personal. "Hasta ahora no sé cómo ha pasado todo. Mi mamá me ha pegado mucho cuando he tenido mi primera "guagüita", yo tenía miedo, mi hermano también me ha, pegado y también mi tía me ha pegado por la culpa de su marido (fue quien la violó). Después me he juntado con el Remigio pero se aburría con mi hijita, le pegaba también... De eso me he escapado con mis hijos a lo de mi mamá pero ella no estaba y dos días hemos andado con mis guaguas, por esto he tenido nomás que volver a mi cuarto. No podía trabajar en ningún lado por mis guaguas. Ahora estoy en la "Asociación" tejiendo y puedo traerles a mis hijitos, no saben molestar mucho, se gana un poquito nomás del tejido pero voy a tener harto para tejer. Ahora sola nomás estoy". En el testimonio anterior, como en el siguiente, aparece una ONG que cumple el papel no solamente de brindar posibilidades de trabajo, sino de contención y apoyo, donde pueden traer a los niños. " ... después empecé a trabajar escondida porque llevaba a mis hijos a la clínica de rehabilitación entonces ahí conocía personas que me empezaron a ayudar, que estudiara, que me capacitara como persona y tenía mis derechos y yo escondida estudiaba, claro que con el apoyo de las hermanas de mi esposo quienes me colaboraron bastante". " ... aprendía modistería, belleza, eso me ha servido mucho y más que todo me hizo valorarme corno persona porque yo me daba cuenta que mi trabajo aportaba y ya era otra clase de persona". ...después de todas estas cosas fue cuando me hice Madre Comunitaria (Programa social colombiano), mi marido me ayudó en esto porque él ha cambiado bastante". Como puede verse, para esta última mujer, el apoyo de las cuñadas y de un Centro Comunitario fue clave para reencontrarse con ella e iniciar una vida más libre y gratificante. D - Testimonio de una madre adolescenteFue en México que se recogió esta entrevista a una joven de 14 años víctima de abuso sexual. Esto ocurrió cuando tenía 12 años y fue acosada por su padrastro de 38. Su madre denunció a su esposo y llevó a su hija a una casa hogar por recomendación de la Procuraduría General de Justicia, porque querían al bebé en adopción y no querían que se enteraran sus familiares y las hermanas pequeñas hijas del padrastro. A los pocos días de tener a su niño, la joven se arrepintió de su decisión pero no le querían devolver al pequeño. Gracias al apoyo de una ONG de Derechos Humanos se pudo recuperar al niño después de dos meses. El padrastro sigue preso pero ella quisiera que salga porque considera que ya pagó su culpa. Esta historia, que sabemos se repite en todo el continente, nos da elementos para reflexionar sobre la maternidad, la anticoncepción y los proyectos personales desde la realidad de una adolescente, que constituye uno de los problemas sociales más acuciantes en la región. Las posibilidades de estas jóvenes de rehacer sus vidas e insertarse social y laboralmente en la sociedad son muy remotas. Por el contrario la posibilidad de que sus hijos nazcan, crezcan y vivan en situaciones de extrema pobreza son muy altas. Veamos en sus palabras lo que ha vivido. "Yo no creía que estaba embarazada, me desesperaba... no lo quería. Quería darlo en adopción, porque yo había visto a mi mamá como penaba, como se desesperaba, que no podía hacer el quehacer, que no podía hacer nada por los hijos". "Recién a los tres meses me di cuenta y me sentía extraña, me sentía que ya no era chica, porque antes podía jugar, podía hacer lo que quisiera y así pues ya no. A veces me daban ganas de tenerlo, otras veces me sentía arrepentida, culpable, porque aunque decía que no, que no lo quería tener, el bebé no tenía la culpa". "A mi mamá no le dije, se dio cuenta mi hermana como a los 6 o 7 meses porque no menstruaba y entonces me llevaron al doctor. Si hubiera tenido la posibilidad quizá hubiera abortado. Ahora, si alguien me pregunta le diría que, o asuma la responsabilidad, o que aborte para que pueda ella crecer más, desarrollarse, porque se sufre mucho, yo sufrí mucho, sufrí cuando me llevaron de esa casa, no ver a mi familia. Sentí muy feo también cuando nació y no verlo, y no tenerlo". "Dejé los estudios por cuidar el niño, eso también es doloroso, pero ya pasando el tiempo, vas pensando las cosas y dices tal vez es lo mejor para que tu hijo salga adelante". "El apoyo de mi familia fue muy importante porque sola no puedes, tienes que platicarle a alguien lo que sientes, y que te digan qué tienes que hacer. También me entra la desesperación, por eso he tenido problemas con mi mamá, porque no me siento a gusto, hay veces que es muy difícil, no sé por eso digo mejor lo hubiera dado en adopción pero luego lo pienso bien. Me entra la desesperación cuando chilla, cuando hace lo que quiere, luego digo que no entiende y esa es la explicación que me da mi mamá, de que es muy chiquito para entender". "Mi vida ahora es muy difícil porque no voy a ningún lado, no voy a fiestas, no puedo llegara la hora que quiero. Yo quería ser secretaria de computación, a lo mejor cuando crezca el niño puedo seguir estudiando..." E - Proyectos que quedan en el camino o se posponen Como plantea la madre adolescente citada anteriormente, para las mujeres de sectores populares, con los embarazos, les suelen quedar proyectos por el camino. Algunos quedan para siempre, otros, quizá en los casos en que hay algún tipo de apoyo familiar o social se pueden retomar. Parecería que en los casos en que se retoman es porque han existido apoyos externos tanto en oportunidades de capacitación y trabajo como en reflexión en torno al derecho a tener una vida propia más allá de la maternidad. Los testimonios más duros son nuevamente de las mujeres bolivianas. "Yo quería aprender a coser polleras, bien se gana en eso, pero tenía que cuidar mis hijitos y no podía ir al Instituto para aprender. Primero mi mamá "se atajaba" porque mi guagua era chiquita y se enfermaba, después ya no me dejaba mi marido y ya he tenido tres hijos más... difícil es... con cuatro grave es". "Yo quería tener mi "pensión" (restaurante criollo), saben ganar bien en la pensión, después quería viajar al Desaguadero para traer bañadores, y hartas cosas para venderme en la mina. Nada he podido hacer, me han encerrado en el cuarto para juntarme y después nomás ha nacido mi hijo y rápido he tenido otros hijos... Económicamente sufrimos, mi familia me hace problemas por tener tantos hijos... como los perros estás, como los conejos estás, saben decirme, de eso ya no podía trabajar”. Como se ve en el siguiente testimonio, esta mujer mexicana, después de tener ocho hijos encuentra en su grupo de reflexión el espacio propio para crecer. "Yo no decidí cuántos hijos porque era otra época, otra mentalidad. Pero hay cosas que yo sí decido de mi vida, yo digo hago esto, y no pido permiso, y ahora con más razón estando en mi grupo y que me he liberado. Me liberé en el grupo de mujeres de CEB, y digo hoy voy a salir y salgo, no aviso adónde voy a estar. Antes me detenía por los problemas que tenía con mi esposo, pero ahora salgo y ya". En Colombia encontramos una situación similar, donde mujeres ya mayores logran, con cierto apoyo exterior, retomar proyectos anteriores. "Desde que terminé el quinto de primaria la situación económica no me permitió seguir estudiando. Me formé en la maternidad muy joven muy rápido, y desee tener mis hijos. Ahora soy sola porque él se separó y no me ayuda. Tuve mis tres hijos y me entregué a cuidarlos, a luchar por ellos, entonces ahí me acabé de estancar un poco, pero ahora ya mis hijos están un poco grandes, estoy tratando de salir adelante, estoy en capacitación, voy a entrar a hacer el bachillerato y pienso seguir adelante, pienso prepararme porque con la preparación pienso mejorar mi nivel de vida y el de mis hijos". En síntesis, las mujeres entrevistadas, en su gran mayoría en edad mediana, no parece que hayan planificado o elegido voluntariamente sus primeros embarazos. La situación se manifiesta diferente para las más jóvenes, a través de las entrevistadas o hijas de éstas, quienes sí podrían estar, o tendrían condiciones para decidir sobre cuándo embarazarse. Este cambio está relacionado con la mayor información sobre métodos anticonceptivos y con la conciencia de que esta planificación beneficia tanto a la mujer como a la familia en su conjunto. La gran mayoría o no tuvo proyectos alternativos a la maternidad o los dejó en el camino por ser incompatibles con la crianza de los niños. Algunas, con éstos ya crecidas, y a través de proyectos sociales de apoyo, han podido encontrar un lugar laboral o social propio. Las entrevistadas, sin embargo, no solamente han aceptado su maternidad sino que la consideran, la,, realización más importante de sus vidas. La excepción a esto parecería estar en la situación de las bolivianas que son las que se encuentran en situación más dura y difícil tanto desde el punto de vista económico como de exclusión en general. |
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